La Divina comedia (, en toscano: Divina Comedìa), también conocida simplemente como Comedia, es un poema escrito por Dante Alighieri. Se desconoce la fecha exacta en que fue redactado aunque las opiniones más reconocidas aseguran que el Infierno pudo ser compuesto entre 1304 y 1308, el Purgatorio de 1307 a 1314 y, por último, el Paraíso de 1313 a 1321, fecha del fallecimiento del poeta. Se considera por tanto que la redacción de la primera parte habría sido alternada con la redacción del Convivium y De vulgari eloquentia, mientras que De monarchia pertenecería a la época de la segunda o tercera etapa, a la última de las cuales hay que atribuir sin duda la de dos obras de menor empeño: la Cuestión de agua y La Tierra y las dos églogas escritas en respuesta a sendos poemas de Giovanni de Regina.
Es la creación más importante de su autor y una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval (teocentrista) al renacentista (antropocentrista). Es considerada la obra maestra de la literatura italiana, de la literatura medieval y una de las cumbres de la literatura universal.
Características miniatura|Dante y Beatriz a orillas del Leteo (1889), de Cristóbal Rojas.
Dante Alighieri llamó sencillamente Comedia a su libro, pues, de acuerdo con el esquema clásico, no podía ser una tragedia, ya que su final es feliz. Fue el escritor y humanista Giovanni Boccaccio quien añadió el adjetivo "divina" durante la época en la que se encargó de leerla y comentarla públicamente por diferentes ciudades italianas, también por ser un poema que canta a la cristiandad. El libro suele presentarse actualmente con un gran cuerpo de notas que ayudan a entender quiénes eran los personajes mencionados. Estos comentarios incluyen interpretaciones de las alegorías cristianas o significados místicos que contendría el texto. Miguel Asín Palacios, por otra parte, destacó la importancia de la escatología musulmana en la estructura del Infierno dantesco, y en particular del Risālat al-Ghufrān, que Al-Maʿarri publicó en el año 1033.Asín Palacios, Miguel, La escatología musulmana en la Divina Comedia. Seguida de Historia y crítica de una polémica, Madrid, Ediciones Hiperión, 1984 (1ª ed. RAE, 1919), ISBN 84-7517-131-1.
La Divina comedia se considera una de las obras maestras de la literatura italiana y universal. Dante resume en ella todo el amplio conocimiento acumulado durante siglos, desde los antiguos clásicos hasta el mundo medieval; su fe religiosa y sus convicciones morales y filosóficas. El estilo de la obra posee un rico lenguaje lleno de símbolos y frecuentes referencias a personajes históricos y de la antigua mitología. Numerosos artistas de todos los tiempos crearon ilustraciones sobre ella; destacándose entre ellos las de Sandro Botticelli, Gustave Doré, Salvador Dalí, William Blake, William-Adolphe Bouguereau y Miquel Barceló. Dante Alighieri la escribió en dialecto toscano, matriz del italiano actual, el cual se usó entre los siglos y . Dante finaliza cada una de las cánticas utilizando la palabra estrellas (stelles); conectándolas, a pesar de sus marcadas diferencias.
Aunque la Divina comedia es principalmente un poema religioso, que discute el pecado, la virtud y la teología, Dante también discute varios elementos de la ciencia de su época,Michael Caesar, Dante: The Critical Heritage, Routledge, 1995, pags. 288, 383, 412, 631. como por ejemplo: las implicaciones de una Tierra esférica y las estrellas visibles en el hemisferio sur o analiza la importancia del método experimental en la ciencia, en las líneas 94-105 del Canto II del Paraíso.
Estructura miniatura|Detalle de infierno: Mosaico que representa el Juicio Final por Coppo di Marcovaldo, Museo Baptisterio de San Juan. El poeta Dante Alighieri fue bautizado en este lugar.
Cada una de sus partes (Infierno, Purgatorio y Paraíso) está dividida en cantos, cada uno consta de treinta y tres cantos, y más el canto introductorio suman 100 cantos en total. Cada canto fue compuesto por tercetos entrelazados endecasílabos o terza rima que, se dice, él mismo inventó.
El poema se ordena en función del simbolismo del número tres, que evoca la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), el equilibrio, la estabilidad y el triángulo, las tres proposiciones que componen el silogismo, lo que se sumaba al cuatro, que representaba los cuatro elementos: Tierra, aire, fuego y agua, dando como resultado el número siete, como siete son los pecados capitales. Finalmente, el Infierno está dividido en nueve círculos, el Purgatorio en siete y el Paraíso queda formado por nueve esferas que giran como los planetas en torno al Sol.
Toda la obra está llena de símbolos que remiten al conocimiento y al pensamiento medievales; religión, astronomía, filosofía, matemáticas, óptica, etcétera, que se encarnan en personajes, lugares y acciones.
El poema cuenta con un personaje principal: Dante, que personifica a la humanidad, y representa la tentación del pecado. Luego cuenta con dos personajes secundarios: Beatriz, que personifica la Fe y lleva a Dante a cada una de las esferas del paraíso, hasta el Empíreo, espacio inmóvil, donde contempla la Rosa mística formada por Dios y sus elegidos; y Virgilio, que hace otro tanto con la razón.
El Paraíso representa el saber y la ciencia divina. El Infierno representa al ser humano frente a sus pecados y sus funestas consecuencias. El Purgatorio, la lenta purificación de sus culpas hasta la liberación. En esta obra el autor narra con extraordinario realismo un maravilloso viaje durante el que se encuentra con las almas de grandes y terribles personajes de la historia; es un canto a la humanidad que sólo en la fe en Dios encuentra su felicidad.
La estrofa por su parte está compuesta por tres versos, y cada una de las cánticas cuenta con treinta y tres cantos, más el canto introductorio, de manera que la obra completa se compone de cien cantos.
Se usa un tipo de rima original, la terza rima o terceto encadenado. Nel mezzo del cammin di nostra vitami ritrovai per una selva oscura, ché la diritta via era smarrita.Ahí quanto a dir qual era è cosa dura esta selva selvaggia e aspra e forteche nel pensier rinova la paura!
Dante también utiliza el número diez tanto como cabalístico que como número pitagórico, que se aprecia en los cien (diez al cuadrado) cantos de la comedia, compuestos por los treinta y tres de cada reino, más el de introducción al Infierno. También es notable la importancia decimal de los diez niveles del Infierno, que son nueve círculos del Infierno más el anteinfierno, donde se encuentran los ignavi, es decir, los indiferentes.
La estructura matemática de la Divina comedia, por otra parte, es mucho más compleja de lo que aquí se esboza. El poema puede leerse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados: literal, moral, alegórico y anagógico. En este poema, Dante hace gala además de un gran poder de síntesis que es característico de los grandes poetas.
La estructura también afecta a los registros lingüísticos: en el infierno se utiliza un lenguaje vulgar, el texto del Purgatorio está lleno de citas bíblicas y el del Paraíso, de himnos y cantos litúrgicos.
Antes de emprender el viaje hacia los tres mundos, Dante despierta en una selva oscura sin saber por qué llegó ahí. Cuando se habla de selva oscura se hace referencia a algo malo, a lo contrario a Dios, ya que esa selva era oscura, era mala. En esa selva se describe un paisaje inicial en el cual se ve el sol, las estrellas, la playa y la colina. El Sol en representación de la divinidad, de Dios, la colina es el camino que debe subir para llegar a Dios, y Dante no puede llegar a esa luz porque en el camino se encuentra con tres fieras que son obstáculos para él, cada fiera representando un pecado. Ahí se encuentra con Virgilio y después de una conversación con este, comienza su viaje.
Infierno
miniatura|240px|Infierno, Canto I (por Gustave Doré). La primera parte describe cómo Dante se halla perdido en un bosque oscuro en su mediana edad y entra en una cueva al pie del monte Sion, cerca de Jerusalén. Tres animales alegóricos le salen al paso: una pantera, una loba y un león. Estos animales representan los pecados que pueden atacar a Dante. La pantera representa la lujuria y la ciudad de Florencia que lo ha exiliado. La loba es, según los comentaristas, el pecado de la codicia, y más allá de esto el poder temporal del papa en Roma. El león representa la soberbia, y el poder de Francia, que pretendía dominar Italia. Después se narra el descenso del autor al infierno, acompañado por el poeta latino Virgilio, autor de la Eneida, a quien Dante admiraba y que, en la Edad Media, tenía una curiosa fama de mago, particularmente en Nápoles. Acompañado por su maestro y guía, desciende al infierno, que tiene forma de cono con la punta hacia abajo y que, como indica Agnelli en la obra, se indican diez giros a la izquierda, infiriendo que cada uno es de 36°, formando así una circunferencia completa al final.
En el infierno, los poetas se encontrarán con los que están siendo sometidos a castigo, según la gravedad de los pecados cometidos en vida. En las puertas, se advierte: Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate / "Quien entre aquí, abandone toda esperanza".
El primer círculo corresponde al limbo, donde se encuentran las almas inocentes de los que obraron bien, pero desconocieron el mensaje de Jesucristo porque nacieron antes que él. Esas almas no sufren, pero no pueden participar del Paraíso. Allí se encuentra un grupo de cinco grandes poetas, entre los cuales Virgilio es aceptado como el sexto.
thumb|Dante en el infierno. Miniatura lombarda c.1430-1450 Dante encuentra en el infierno a muchos personajes antiguos pero también de su época (muchos de ellos, enemigos de Dante o que colaboraron en su destierro), y cada uno de ellos narra su historia brevemente a cambio de que Dante prometa mantener vivo su recuerdo en el mundo; cada castigo se ajusta a la naturaleza de su falta (contrapasso) y se repite eternamente. Jorge Luis BorgesJorge Luis Borges, Nueve ensayos dantescos, 1982. cita como los mejores pasajes la historia de Paolo y Francesca, amantes adúlteros que se conocieron al leer en el libro de Lanzarote los amores de la reina Ginebra y Lanzarote, que fue motivo de inspiración y homenaje por poetas románticos y contemporáneos, así como la historia del conde Ugolino da Pisa, que se comió a sus propios hijos, y del último viaje de Ulises. Son también impresionantes el tránsito por el bosque de los suicidas, la travesía del desierto donde llueve el fuego, donde Dante se encuentra a su maestro Brunetto Latini, y la llanura de hielo de los traidores, considerados los peores pecadores entre todos. En el último círculo "judesco", el Canto trigésimo cuarto, Dante se encuentra en la cuarta zona del noveno círculo, en el hielo del Cocito, donde son castigados los traidores de los benefactores, durante la noche del 9 de abril de 1300 (Sábado Santo), o, según otros comentadores, del 26 de marzo de 1300. Los traidores están sumergidos en hielo y, al llorar, las lágrimas les cortan los ojos. Se describe a Lucifer como un demonio de tres cabezas; dentro de su boca principal se hallaba Judas, al cual mordía con sus filosos colmillos como un juguete, mientras éste gritaba de dolor; en las otras, mordía a los asesinos de Julio César, Marco Junio Bruto y Casio.
Agarrados al pelaje de Lucifer van descendiendo pero, de repente, se encuentran subiendo, porque han pasado el centro de la Tierra y se encaminan a las antípodas. Allí vuelven a ver las estrellas.
Purgatorio