Dentro del universo ficticio de la saga de Star Wars, la República Galáctica, también conocida como La República —o en retrospectiva como la Antigua República después de su desaparición—, es una entidad política que ha gobernado durante miles de años la Galaxia en donde transcurren los acontecimientos de la saga creada por George Lucas. En la trilogía original, es brevemente mencionada tanto por el Jedi exiliado Obi-Wan Kenobi como por el Grand Moff Tarkin como predecesora del maligno Imperio Galáctico. Mientras que en la trilogía de precuelas, se conoce mucho más sobre ella y su funcionamiento.

Durante las precuelas, La República es mostrada como un sistema parlamentario, conformado por un Senado Galáctico cuyos miembros representan a los diferentes sectores y planetas de la Galaxia (aunque existan sectores o planetas que no están regidos por la República como Tatooine o el Espacio Hutt). El Senado se encarga del establecimiento de las cortes y sistemas judiciales; al mismo tiempo, escogen a su jefe de Estado quien gobierna a la República en nombre del Senado, el cual ostenta el título de Canciller Supremo. Hasta el inicio de las Clone Wars, la República no disponía de un ejército propio, pero trabajaban en conjunto con la Orden Jedi, una organización de caballeros, usuarios de la Fuerza, quienes fungían como «los guardianes de la paz y la justicia en toda la galaxia».

Si bien las películas presentan a la República como un gobierno democrático y bien intencionado, esta se encuentra fuertemente atada a muchas capas de burocracia, corrupción e incompetencia, tal como se muestra en la La amenaza fantasma al mostrarse incapaces de manejar la crisis del planeta Naboo con la Federación de Comercio (cuyos jefes empresariales han sobornado a buena parte del senado), lo que obligó a su Reina Padmé Amidala y los jedi Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi a resolver el problema por iniciativa propia. El senador de Naboo Palpatine, aprovechándose del conflicto que sufre su planeta, se hace elegir como nuevo Canciller. En el Ataque de los clones, el Senado le confiere a Palpatine poderes de emergencia quien los utiliza para establecer un ejército de clones (que ya estaba formado en secreto), declarar la guerra a un movimiento de planetas y sectores descontentos que buscan separarse de la República conocidos como los separatistas, liderados por el conde Dooku —y el propio Palpatine quien usa su identidad secreta de señor oscuro de los Sith Darth Sidious—. Finalmente, en la Venganza de los Sith, al manipular a los soldados clones y convertir al caballero jedi Anakin Skywalker en su nuevo aprendiz Darth Vader, logra destruir a casi toda la Orden Jedi, además de traicionar a los líderes separatistas —quienes son asesinados por Vader— al dejar de serle útiles. Una vez vencidos los jedi y los separatistas, Palpatine reorganiza la República en el Imperio Galáctico como una monarquía absoluta y totalitaria, cuyo Senado gradualmente queda desprovisto de todo poder y autoridad hasta su completa disolución, lo cual es mencionado en Una nueva esperanza por Tarkin.

Durante el régimen imperial, muchos senadores, habitantes inconformes, y jedis exiliados deciden crear células de resistencia en contra del Imperio por toda la galaxia, las cuales se unen con el tiempo para fundar la Alianza Rebelde quienes combaten y —con la ayuda del Jedi Luke Skywalker y su redimido padre Anakin— derrotan a Palpatine y su Imperio en la Batalla de Endor. Después de Endor, los rebeldes forman la llamada Nueva República, cuyo objetivo principal es restaurar la democracia y la libertad a sus habitantes. Años después, la Nueva República es casi aniquilada por la Primera Orden ―una organización formada por remanentes del Imperio― tal como se ve en la trilogía de secuelas, películas producidas por Disney.

George Lucas, mientras concebía la saga de Star Wars en los años setenta, ya había establecido la existencia de una antigua República la cual fue transformada en un imperio tiránico el cual debía ser combatido por los protagonistas de su historia. Lucas se inspiró en eventos del mundo real o estados que existieron en el pasado, como la Antigua Roma y su transformación de República a Imperio bajo las acciones de Augusto; o la República de Weimar la cual fue convertida en un régimen totalitario como la Alemania nazi bajo las manipulaciones de Adolf Hitler y su partido político. Sin embargo, muchos analistas y cinéfilos también han señalado otros elementos o eventos que pudieron inspirar a Lucas en la creación de su ficticia República Galáctica, además de la influencia que ha tenido en otras historias de ficción.

Historia ficticia Antes de las precuelas Tanto en el canon de Disney como en el antiguo universo expandido (conocido como Leyendas a partir del año 2014), se estableció que la República Galáctica original fue creada aproximadamente 25.000 años antes de los acontecimientos de La amenaza fantasma. Además, en Leyendas, se explica que antes de la Antigua República existieron otras civilizaciones que ya habían establecidos distintos sistemas de gobierno como el Imperio infinito de los Rakata, quienes gobernaron la galaxia unos cinco mil años antes de la fundación de la República. Al mismo tiempo, existieron otros pueblos antiguos como los sabios Kwa o la orden Jedai (antecesores de los Jedi) quienes eran usuarios de un poder especial que sería identificado con el tiempo como La Fuerza. Cuando el Imperio infinito desapareció, los mundos que estaban el núcleo de la galaxia (en su mayoría humanos) se unieron para formar un sistema de gobierno democrático el cual empezó a expandirse por toda la galaxia y sería reconocido como la República. Entre sus miembros fundadores destacaron planetas como, Alderaan, Chandrila, Corellia, Duro, y el planeta ecumenópolis Coruscant; está última fue designada como la capital de la República hasta la Trilogía de secuelas de Disney cuando fue transferida a Hosnian Prime.

La Orden Jedi fue fundada casi al mismo tiempo que la Antigua República, por lo que inmediatamente se asociaron y sirvieron con la República durante miles de años como «los guardianes de la paz y la justicia». Mucho tiempo después, entre siete a cinco milenios antes de los acontecimientos de Una nueva esperanza, los Jedi sufrieron un cisma entre sus miembros, puesto que algunos de ellos consideraban que era mejor seguir el lado oscuro de la Fuerza y se rebelaron contra sus líderes quienes rechazaban el lado oscuro. Este conflicto ―que dividió a la Orden por motivos ideológicos― marcó el inicio de un periodo conocido como los Cien años de Oscuridad, con la facción rebelde finalmente derrotada y exiliada de la República al espacio inexplorado, lo que a la larga resultó en la formación de los Sith. En un momento dado, los Sith construyeron un santuario oscuro en Coruscant el cual fue reconvertido por los Jedi en un templo y su cuartel general para contrarrestar su poder maligno. thumb|170px|Imagen del emblema de los Sith en los tiempos de la Antigua República, estos se constituyeron en los mayores enemigos de la República y los Jedi. Durante sus primeros años de existencia, la Antigua República ―gracias a los viajes hiperespaciales― inició un periodo de exploración y colonización más allá de los mundos del núcleo que ayudaron a expandir sus fronteras. Además, muchos planetas y razas se unieron a la República con los mismos derechos y obligaciones que sus miembros fundadores.

La República durante toda su historia tuvo que lidiar con numerosos conflictos y enemigos, desde los Hutts, los antiguos guerreros mandalorianos, el imperio de esclavistas Zygerrianos, etc. Sin embargo, sus mayores enemigos fueron sin duda alguna los Sith, quienes tanto en el canon como en Leyendas, libraron numerosas guerras en contra la República, pero finalmente fueron destruidos —tanto por los Jedi como por sus propios miembros, siempre propensos a la traición— hasta quedar un solo sobreviviente, Darth Bane, quien decidió ocultarse de los Jedi además de reformar la orden de los Sith a solo dos miembros por generación. Mientras que la República como los Jedí se reorganizaron y restructuraron, los Sith permanecieron ocultos durante ese periodo de tiempo.

Desde la derrota de los Sith hasta su resurgimiento con Darth Sidious y Darth Maul, la República disfrutó de un periodo de paz y prosperidad de mil años. En el canon de Disney, se estableció el periodo conocido como la Alta República en el que tanto la orden Jedi como la República se encuentran en su mayor época de esplendor, especialmente enfocados en la navegación y descubrimientos de nuevas rutas. Sin embargo, se ven obligados a lidiar con la amenaza de un grupo terrorista conocidos como los Nihil quienes provocan múltiples ataces y disturbios en el borde Exterior de la Galaxia. Más adelante, la Orden Jedí también se vio involucrada en un incidente grave que involucró a dos hermanas gemelas y la muerte misteriosa de muchos de sus miembros a manos de un jedi oscuro y renegado llamado Qimir, tal como se ve en la serie The Acolyte, unos cien años antes de la época de Palpatine.

En las precuelas En el rastreo de apertura de La amenaza fantasma, se establece que existe una disputa entre las organizaciones y empresas con el Senado debido a la imposición de impuestos a las rutas comerciales, además de que la Federación de Comercio —aprovechándose de su poder comercial y militar contra los sistemas fuera del núcleo— invadió y ocupó el pacífico planeta de Naboo sin que el Senado pudiera hacer nada al respecto. En consecuencia, el Canciller Supremo Valorum solicitó en secreto la intervención de la Orden Jedi, a lo que está envió a los caballeros Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi y verificar en cómo estaba el conflicto y resolverlo de manera pacífica. Sin embargo, cuando los Jedi llegaron al planeta, estuvieron a puntos de ser asesinados por orden de los líderes de la Neomodianos de la Federación —quienes en secreto tenían un pacto con el señor oscuro de los Sith, Darth Sidious—. Los dos Jedi rescatan a la reina de Naboo Padmé Amidala a quien llevan —después de hacer una parada temporal en el planeta Tatooine— a Coruscant para que ella pueda exponer la situación de su planeta al Senado, solo para descubrir que parte de los senadores están comprados por la Federación, lo que combinado con la falta de resolución de Valorum, le dejan en claro que no harán nada por su planeta. Una frustrada Amidala, quien ya había sido aconsejada por el senador de su planeta Palpatine de hacerlo, solicita una moción de censura en contra de Valorum —cuya carrera política ya estaba en declive— para buscar un líder más fuerte. Más adelante, la reina decide regresar a Naboo y liberar a su planeta de la Federación de comercio, cosa que logra con la ayuda de los Jedi, los gungans, además de un niño recién liberado de la esclavitud en Tatooine llamado Anakin Skywalker. Una vez terminado el conflicto, la reina descubre que Palpatine, fue elegido nuevo Canciller supremo, sin saber que este es en realidad el mismo Darth Sidious, el cual orquestó todo desde las sombras con tal de aprovechar dicho conflicto para llegar al poder. thumb|190px|Imagen del emblema de la Confederación de Sistemas Independientes, quienes se convirtieron en la mayor amenaza para la República en el tiempos de las precuelas.