La tragedia de Armero fue un desastre natural, producto de la erupción del volcán Nevado del Ruiz el miércoles 13 de noviembre de 1985, que afectó a los departamentos de Caldas y Tolima, Colombia. Tras sesenta y nueve años de inactividad, la erupción tomó por sorpresa a los poblados cercanos, a pesar de advertencias realizadas por parte de múltiples organismos vulcanológicos, los cuales habían reportado indicios de actividad volcánica desde diciembre de 1984.Villalobos Osorio, pág. 155.
Los flujos piroclásticos emitidos por el cráter del volcán fundieron cerca del 10% del glaciar de la montaña, enviando cuatro lahares —flujos de lodo, tierra y escombros productos de la actividad volcánica— que descendieron por las laderas del Nevado a 60 km/h. Los lahares aumentaron su velocidad en los barrancos cercanos y se encaminaron hacia los cauces de los seis ríos que nacían en el volcán. La población de Armero, ubicada a poco menos de 50 km del volcán, fue destruida por dichos lahares, muriendo más de 20 000 de sus 29 000 habitantes. Publicado previamente en Actas del Tercer Simposio Panamericano de Deslizamientos, 29 de julio a 3 de agosto de 2001, Cartagena, Colombia. Las víctimas en otros pueblos, particularmente en los municipios de Chinchiná y Villamaría, aumentaron la cifra de muertos a más de .
Los esfuerzos de rescate fueron obstaculizados por el lodo, que hacía casi imposible el moverse sin quedar atrapado. Para el momento en el que los rescatistas alcanzaron Armero, doce horas después de la erupción, muchas de las víctimas con heridas graves ya habían muerto. Alrededor del mundo se publicaron tomas de vídeo y fotografías de Omayra Sánchez, una adolescente víctima de la tragedia, que estuvo atrapada durante tres días hasta que finalmente falleció. Fotografías, videos y relatos del impacto del desastre llamaron la atención de la opinión pública e iniciaron una controversia sobre el grado de responsabilidad del gobierno colombiano en la catástrofe.
Esta fue la segunda erupción volcánica más mortífera del , superada solo por la erupción del monte Pelée en 1902, y el cuarto evento volcánico más mortífero desde el año 1500. Fue una catástrofe previsible, exacerbada por el desconocimiento de la violenta historia del volcán, pues geólogos y otros expertos habían advertido a las autoridades y a los medios de comunicación sobre el peligro durante las semanas previas a la tragedia. Se prepararon mapas de riesgo para las inmediaciones, pero fueron escasamente difundidos. El día de la erupción se llevaron a cabo varios intentos de evacuación, pero debido a una tormenta las comunicaciones se vieron restringidas. Con escasa información sobre el riesgo de una erupción, muchas de las víctimas se mantuvieron en sus hogares, temerosas de que sus viviendas pudieran ser saqueadas por delincuentes en caso de evacuarlas. El ruido de la tormenta pudo haber impedido que muchos escucharan el sonido proveniente del Ruiz.
El Nevado del Ruiz ha hecho erupción en varias ocasiones desde el desastre y continúa siendo una amenaza para las más de 500 000 personas que viven a lo largo de los valles de los ríos Combeima, Chinchiná, Coello-Toche y Gualí. Un lahar (o un grupo de lahares) similar en tamaño al de 1985 puede ser iniciado por una erupción relativamente pequeña y podría viajar hasta cien kilómetros desde el volcán. Una erupción lo suficientemente grande puede llegar a afectar con caída de ceniza a Bogotá, la capital del país. Para combatir esta amenaza, el Gobierno colombiano creó la Dirección de Prevención y Atención de Desastres, un ente especializado encargado de concienciar a la población sobre las amenazas naturales. El Servicio Geológico de los Estados Unidos creó también el Programa de Asistencia en Desastres Volcánicos y el Equipo de Asistencia en Crisis Volcánicas, los cuales evacuaron a cerca de 75 000 personas del área cercana al monte Pinatubo antes de la erupción de 1991. Adicionalmente, varias ciudades de Colombia cuentan con programas propios para crear conciencia frente a los desastres naturales. A su vez, el Servicio Geológico Colombiano (anteriormente Ingeominas) realiza el estudio de los riesgos de origen geológico en el país. Los residentes cercanos al Nevado del Ruiz son cautelosos frente a la actividad volcánica; cuando se presentó una nueva erupción en 1989, más de 2300 personas que vivían en las inmediaciones del volcán fueron evacuadas.
Antecedentes Armero, localizada a 46 km del Nevado del Ruiz y a 169 km de Bogotá, era la tercera población más grande del departamento de Tolima, después de Ibagué y El Espinal. Importante centro agrícola antes de la erupción, Armero producía cerca de una quinta parte del arroz de Colombia, además de algodón, sorgo y café. Gran parte de este éxito puede ser atribuido al Nevado del Ruiz, ya que el fértil suelo volcánico había estimulado el crecimiento agrícola. Construido encima de un abanico aluvial que había presenciado otros lahares, el pueblo había sido destruido previamente por una erupción el 12 de marzo de 1595 y por flujos de lodo el 19 de febrero de 1845.Villalobos Osorio, pág. 154. En la erupción de 1595, tres erupciones plinianas distintas produjeron lahares que se cobraron la vida de 636 personas.Mileti et ál., pág. 9. Durante el evento de 1845, más de 1000 personas murieron cerca del río Magdalena por flujos de lodo producidos por la erupción.Mileti et ál., pág. 10.
El Nevado del Ruiz ha experimentado tres periodos eruptivos distintos, el primero acaecido hace 1,8 millones de años. Durante el periodo actual (que comenzó hace 11 000 años), ha entrado en erupción en al menos doce ocasiones, produciendo caída de ceniza, flujos piroclásticos y lahares. Las erupciones históricas registradas generalmente involucran una erupción de la chimenea central seguida de una erupción explosiva, tras lo cual se forman lahares. La erupción más antigua identificada en el Ruiz durante el Holoceno ocurrió alrededor del año 6660a.C., y ocurrieron más erupciones en los años 1245a.C., 850a.C., 200a.C., 350, 675, 1350, 1541 (posible), 1570, 1595, 1623, 1805, 1826, 1828 (posible), 1829, 1831, 1833 (posible), 1845, 1916, de diciembre de 1984 a marzo de 1985, de septiembre de 1985 a julio de 1991, abril de 1994 (posible), mayo y junio de 2012, diciembre de 2014, octubre de 2017, y septiembre de 2019. Muchas de estas erupciones presentaron una erupción de la chimenea central, una de las chimeneas laterales y una explosión freática. El Nevado del Ruiz es el segundo volcán más activo de Colombia, superado solo por el Galeras.
Erupción de 1985 Precedentes miniaturadeimagen|El Nevado del Ruiz emanando vapores. Esta foto fue tomada en septiembre de 1985, dos meses antes de la tragedia. En diciembre de 1984 los geólogos notaron que la actividad sísmica en el área había empezado a aumentar. La aparición de fumarolas, la deposición de azufre en la cima del volcán y algunas erupciones freáticas alertaron a los geólogos sobre la posibilidad de una erupción. Los eventos freáticos, producidos al encontrarse magma ascendente con agua, continuaron hasta septiembre de 1985, disparando altos chorros de vapor en el aire. La actividad comenzó a declinar en octubre, probablemente porque el nuevo magma había finalizado su ascenso dentro de la estructura volcánica.
Una misión de la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastre (UNDRO) visitó el volcán en marzo de 1985 a petición de la Defensa Civil Colombiana e Ingeominas, y reportó que la actividad del Ruiz era anormal y correspondía a los eventos típicos precursores de una erupción de magnitud, recomendando iniciar un plan de monitoreo activo y de mitigación del riesgo.Villalobos Osorio, pág. 159.
El 20 de octubre de 1985, a petición de la Gobernación de Caldas, una misión vulcanológica italiana analizó muestras de gases de las fumarolas y del terreno alrededor del cráter Arenas, y encontró que estas eran una mezcla de dióxido de carbono y dióxido de azufre, indicando una liberación directa de magma en la superficie. Los científicos italianos publicaron, dos días después de la visita, un reporte para las autoridades en el que determinaban que el riesgo de lahares era inusualmente alto. Para hacer frente al alto riesgo de una erupción, el reporte sugería varias técnicas de preparación a las autoridades locales. Otro equipo les entregó a las autoridades locales sismógrafos, pero sin darles instrucciones de cómo operarlos.
La actividad volcánica se incrementó de nuevo en noviembre de 1985 cuando el magma se aproximaba a la superficie. Cantidades crecientes de gases ricos en azufre y dióxido de azufre empezaron a aparecer en el volcán. El contenido de agua de los gases expulsados por las fumarolas decreció, y los manantiales en las cercanías del volcán se volvieron ricos en magnesio, calcio y potasio, producto de filtraciones de magma. Las temperaturas de equilibrio termodinámico, correspondientes a la composición química de los gases expedidos, oscilaba entre 200 °C y 600 °C, medidas de temperatura a la cual los gases se equilibraron dentro del volcán. La extensiva desgasificación del magma produjo una altísima presión dentro del volcán, justo en el espacio ubicado encima del magma, lo que finalmente llevó a una erupción explosiva.
Preparación e intentos de evacuación En septiembre de 1985, cuando los terremotos y las erupciones freáticas sacudían la zona, las autoridades locales comenzaron a planear una evacuación. El 7 de octubre se terminó un mapa de riesgo para el área circundante del nevado, mapa que resaltaba el peligro que representaba la caída de materiales como ceniza y rocas en Murillo, Santa Isabel y Líbano, así como el riesgo de lahares en Mariquita, Guayabal, Chinchiná y Armero. Sin embargo, el mapa tuvo una escasa distribución entre las personas ubicadas en la zona de riesgo y muchos supervivientes jamás tuvieron noticia de él a pesar de que varios de los diarios más importantes del país publicaron versiones del mismo.Villegas, pág. 5. Henry Villegas, de Ingeominas, declaró que los mapas de riesgo mostraban claramente que Armero resultaría afectado por los lahares, pero que el mapa se «encontró con fuerte oposición de intereses económicos». Agregó que el mapa no pudo ser reproducido ni distribuido masivamente debido al poco tiempo que hubo entre su elaboración y la erupción del volcán.Villegas, p. 6.
miniaturadeimagen|izquierda|350px|Las zonas más afectadas por la erupción del Nevado del Ruiz. El mapa muestra el recorrido que siguió el lahar desde el volcán hasta Armero.
Al menos uno de los mapas de riesgo publicados en el diario de amplia circulación El Espectador incluía flagrantes errores. Sin una escala apropiada, era poco claro sobre lo grandes que eran realmente las zonas de riesgo, los lahares en el mapa no tenían un final definido y el mayor riesgo parecía provenir de los flujos piroclásticos, no de las corrientes de lodo. Aunque el mapa era de color azul, verde, rojo y amarillo, no contenía ninguna leyenda acerca de qué representaba cada color, y Armero estaba en la zona verde (lo que se creía era la zona más segura). Otro mapa publicado por El Tiempo presentaba ilustraciones que «daban una percepción de topografía a un público no familiarizado con los mapas, permitiéndoles relacionar las zonas de riesgo con el paisaje». A pesar de este diseño pensado para los lectores, el mapa terminó más como una mera representación artística que como una científica.