El español o castellano medieval —también llamado romance castellano ()— se refiere a las variantes del español habladas en la península ibérica entre el hasta entrado el aproximadamente; más específicamente, antes de que sucediera el reajuste consonántico que daría origen al español contemporáneo.

La primera obra extensa de la literatura en español antiguo es el llamado Cantar de mio Cid o Poema de mio Cid, creado a finales del o principios del por autor anónimo.miniatura|Folio 74 recto del Cantar de mio Cid, compuesto en un castellano de hacia 1200.

Historia

Los primeros testimonios seguros del castellano medieval se remontarían al . En otro tiempo se consideró que la Nodicia de Kesos era uno de los textos más tempranos, aunque hoy en día se considera que ese texto tiene rasgos de un romance asturleonés. Igualmente, las glosas emilianenses podrían corresponder a un romance navarroaragonés y no propiamente castellano. Los primeros testimonios literarios conservados se remontan al en adelante. thumb|Gramática castellana de Antonio de Nebrija, impresa y publicada por primera vez el 18 de agosto de 1492 en Salamanca. El latín tardío de la península del que procede el castellano medieval experimentó una larga serie de cambios fonológicos y gramaticales hasta llegar al castellano moderno. Convencionalmente se agrupa la evolución de la lengua como: Español antiguo (o más propiamente castellano medieval), nombre usado universalmente para designar la lengua testimoniada entre los siglos y . Este estadio de la lengua se caracteriza por poseer un número elevado de sibilantes y distinguir entre fricativas sordas y sonoras. Español medio (o español áurico). Entre los siglos y el español experimentó una serie de cambios que llevaron del castellano antiguo al castellano moderno. Entre ellos están el reajuste de las sibilantes, la fijación de la posición de pronombres clíticos y la equiparación de las formas compuestas de los verbos inergativos e inacusativos. Español moderno. A partir del la fonología y gramática del castellano se reconocen como muy cercanas al castellano moderno, con diferencias ligeras. Desde un punto de vista fonológico y gramatical el estadio más antiguo testimoniado es una lengua con importantes diferencias gramaticales y fonológicas con el castellano moderno, y es la lengua que se describe en este artículo.

Descripción lingüística Fonética y fonología El sistema fonológico del castellano antiguo era mucho más cercano al de las demás lenguas romances que el inventario actual. El inventario más antiguo que se puede reconstruir con seguridad se habría mantenido más o menos sin cambios entre los siglos y aproximadamente. Ese inventario habría estado dado por tres pares de sibilantes, sordas y sonoras con valor de distinción fonológica: Dos africadas dentales sorda y sonora: /ts/ y /dz/ (AFI: // y //), representadas por las grafías ç ante a/o/u y c ante e/i, para el sonido sordo, y z para el sonoro; Dos fricativas apicoalveolares, sorda y sonora: /s/ y /z/ (AFI: // y //), que contrastaban solo entre vocales, donde se escribía ss el sonido sordo y s el sonoro; en las demás posiciones la diferencia se neutralizaba y se representaba por s; Dos fricativas prepalatales (postalveolares), sorda y sonora: /š/ y /ž/ (AFI: // y //, como la sh inglesa y la j catalana o francesa) representadas con x la sorda, y con j o con g (ante e, i) la sonora.

En castellano medieval no existía el sonido fricativo velar sordo [x] correspondiente a la grafía moderna j o g (ante e, i) en la lengua moderna; tampoco existía el sonido interdental fricativo sordo [θ], del castellano de la península ibérica, que se representa hoy con las grafías z o c (ante e, i).

La v siempre se pronunciaba como un sonido fricativo, aunque no se sabe con certeza si su realización exacta era bilabial o labiodental. Una incongruencia de la lengua de la época era que la grafía ⟨f⟩ podía representar no solo su valor fonético actual (o la fricativa bilabial [ɸ]) sino también una aspiración (cf. la h inglesa), que luego desaparecería en la pronunciación de muchas regiones pero quedaría representada por una h etimológica: fasta ("hasta"), fablar ("hablar"). En algunos lugares de América y España aún se pronuncia la h, como en harto con [h] fricativa glotal.

Un fenómeno característico de algunos momentos del castellano medieval fue la llamada «apócope extrema» (véase Apócope en castellano).

Cuadro de consonantes El inventario tratado en la sección anterior puede resumirse en la siguiente tabla de fonemas: + Consonantes medievales Labial Alveolar Palatal Velar Oclusiva Sorda Sonora Africada Sorda Sonora Fricativa Sorda Sonora Nasal Vibrante Aproximante Lateral No-lat. El fonema // (que también se podría haber escrito como // o //) tenía dos alófonos: []/[], ante [] como en fuerte o ante [] y [] como en flor, frío [] en el resto de los casos como en horma, harina, humo, herramienta, hiebre (obsoleto), horno, hierro, etc.

Destaca en el sistema anterior que existía una serie completa de fricativas sonoras, desaparecida en español moderno, a través de diversos cambios: / /> //, / /> // o "Ø" según el contexto fonético; / /> //, //> //> //. También desaparecieron varias fricativas a través de los cambios: / /> //, //> // > //, //> //. Este último fonema // (sibilante predorso-alveolar) dio en español de la península ibérica // y en el resto del español // (usualmente con articulación predorso-alveolar también).

A partir de finales del y mediados del el inventario fonológico habría quedado reducido por la pérdida de sonoridad en las fricativas y el reajuste de las sibilantes al siguiente inventario: + Consonantes en el norte de España (castellano septentrional) Labial Alveolar Palatal Velar GlotalLaminalApical Obstruyente Sorda Sonora Fricativa sorda Nasal Vibrante Aproximante Lateral No-lat.

+ Consonantes en el sur de España (castellano meridional) Labial Alveolar Palatal Velar Glotal Obstruyente Sorda Sonora Fricativa Sorda Sonora Nasal Vibrante Aproximante Lateral No-lat.

Cuadro de vocales Los textos en español medieval muestra los mismos cinco grafemas del español moderno < a, e, i, o, u > aunque algunas alternancias del tipo siento/sentimos (frente a lleno/llenamos) y cuezo/cocemos (frente a coso/cosemos) son evidencias de que originalmente debió existir una diferencia entre vocales semicerradas () y vocales semiabiertas ().

Este sistema es similar al de muchas lenguas romances como el gallego, el portugués (excluyendo sus vocales nasales) o el catalán. Sin embargo, los fonemas —que solo se daban en sílaba tónica— debieron desaparecer rápidamente, dando lugar a diptongos crecientes en sílaba tónica (*tɛnes > tienes, *pɔdo > puedo) y a vocales semicerradas en sílaba átona. El siguiente cuadro resume las vocales presentes en español medieval arcaico reconstruibles a partir de la evidencia del latín y las alternancias presentes en español medieval tardío: {|class="wikitable" style="text-align:center" |- ! !! Anterior !! Central !! Posterior |- ! Cerrada | style="font-size:larger;" | | | style="font-size:larger;" | |- ! Semicerrada | style="font-size:larger;" | | | style="font-size:larger;" | |- ! Semiabierta | style="font-size:larger;" | | | style="font-size:larger;" | |- ! Abierta | | style="font-size:larger;" |

El origen de estas vocales se remonta a distinciones de cantidad presentes en latín clásico y transformadas en el latín tardío en distinciones de abertura. En principio en sílaba tónica se mantiene el timbre de la vocal del latín tardío, excepto en casos en que una sílaba produce un efecto de metafonía provocando que la vocal tónica fuera un poco más cerrada. La siguiente tabla resume el origen de las vocales del español (los casos de metafonía se indican mediante met): {|class="wikitable" style="text-align:center" |- ! Fonema !! Españolmoderno !! Latín tardío !! Latín clásico |- | /*i/ | vida hijo vendimia || /*i/ /*emet/ /*emet/ | /Ī/: VĪTA/I/: FILIU(M)/Ē/: VINDĒMIA |- | /*e/ | llena estrecho madera || /*e/ /*ɛmet/ | /Ē/: PLĒNA /I/: STRICTU(M) /E/: MATERIA |- | /*ɛ/ | cielo || /*ɛ/ | /E/: CELU(M) |- | /*a/ || rayohaya | /*a/ | A: RADIU(M) Ā: FĀGEA |- | /*ɔ/ | puerta || /*ɔ/ | /O/: PORTA |- | /*o/ || todo copa | /*o/ /*ɔmet/ | Ō: TŌTU(M) U: CUPPA |- | /*u/ | luna cuña || /*u/ /*omet/ | Ū: LŪNA U: CUNEA

Ortografía La ortografía del español medieval, en lo que respecta a las sibilantes, es idéntica a la que se sigue usando en portugués moderno, lengua que sigue reflejando los valores fonéticos originales (al no haber sufrido el reajuste de las sibilantes que se dio en español medio entre los siglos y ). La ortografía española se debe a la reforma de 1815. El antiguo sonido del castellano medieval [z] se representaba como ⟨ s ⟩ entre vocales, y en español moderno solo aparece como alófono frente a consonantes sonoras. Ejemplos de grafía de las sibilantes son: xefe (español mod. jefe, cf. portugués chefe) Xeres (esp. mod. Jerez, cf. portugués Xerez) oxalá (esp. mod. ojalá, cf. portugués oxalá) dexar (esp. mod. dejar, cf. portugués deixar) vezino (esp. mod. vecino, cf. portugués vizinho) fazer o facer (esp. mod. hacer, cf. portugués fazer) dezir (esp. mod. decir, cf. portugués dizer) lança (esp. mod. lanza, cf. portugués lança) plaça (esp. mod. plaza, cf. portugués praça) passar (esp. mod. pasar, cf. portugués passar) cozina (esp. mod. cocina, cf. portugués cozinha) foces 'hoces', fozes 'garganta' (esp. mod. hoces en ambos casos, cf. portugués foices, fozes) coxo 'paticojo' / cojo 'agarro' (esp. mod. cojo en ambos casos, cf. portugués coxo, colho) osso (animal), oso (osar) (esp. mod. oso en ambos casos, cf. portugués urso, osso) Los términos xeque 'jeque' y xerife 'jerife' son préstamos del árabe, xeque del árabe šeikh y xerife del árabe šarīf; que en español moderno tienen un sonido /x/ (de la j) para lo que inicialmente fue /š/.

Las letras ⟨b⟩ y ⟨v⟩ posiblemente marcaban sonidos diferentes; ⟨b⟩ representaba una oclusiva en posición inicial (y tal vez entre vocales); mientras que ⟨v⟩ entre vocales representaba una aproximante o fricativa labial (o labiodental), y en posición inicial tenía el mismo sonido [b]. En la reforma ortográfica de 1815, se decidió que ⟨b⟩ y ⟨v⟩, que por entonces ya no correspondían a sonidos diferentes, representaran etimológicamente la grafía latina siempre que fuera posible (con muy pocas excepciones como boda < lat. vota). Algunos ejemplos de ortografía antigua: aver (esp. mod. haber, cf. latín habēre, portugués haver) caber (esp. mod. caber, cf. latín capere, portugués caber) bever (esp. mod. beber, cf. latín bibere; portugués beber < antiguo bever) bivir/vivir (esp. mod. vivir, cf. latín vīvere, portugués viver) amava (esp. mod. amaba, cf. latín amābam/amābat, portugués amava)

La letra ⟨f⟩ presentaba dos alófonos, uno labiodental [] y otro labial [] (como en fuente). El primero dio normalmente en español medieval tardío y español medio /h/ representado como ⟨h⟩ (aunque flor > flor no *hlor y fiel > fiel no *hiel), mientras que el segundo dio en español moderno [f]. Mientras que la mayoría de ⟨h⟩ del español medieval eran puramente etimológicas y eran mudas (ya que la /h/ original del latín había caído). Ejemplos: fablar (esp. mod. hablar) fazer o facer (esp. mod. hacer) fijo (esp. mod. hijo) foces / fozes (esp. mod. hoces) follín (esp. mod. hollín) ferir (esp. mod. herir) falso (esp. mod. falso) fama (esp. mod. fama) forma (esp. mod. forma y horma) fiel (esp. mod. fiel) fuerte (esp. mod. fuerte) flor (esp. mod. flor) filo (esp. mod. filo e hilo) fermoso (esp. mod. hermoso) fondo (esp. mod. fondo y hondo) ferencia (esp. mod. herencia) farina (esp. mod. harina)