La producción de material artístico del género de la ciencia ficción en Colombia se caracteriza por su escasez de autores y obras. Un estudio de las publicaciones entre 1928 y 1996, arroja la existencia de tan solo 17 obras literarias.BURGOS LOPEZ, Campo (2000), La narrativa de ciencia ficción en Colombia, en: Literatura y Cultura, Narrativa colombiana del siglo XX, vol. 1, Ministerio de Cultura Durante el , se destaca la obra de dos autores: René Rebetez y Antonio Mora Vélez, quienes alcanzaron un limitado reconocimiento nacional e internacional. A comienzos del , la Ciencia ficción colombiana parece asistir a un renacimiento, si se tiene en cuenta el aumento en el número de publicaciones y de escritores jóvenes, además de la participación que existe en la actualidad en los videojuegos y cómics ampliando el campo de acción en lo que se puede entender como una nueva ola de la ciencia ficción en la cultura popular colombiana. Para 2025, escritores como Ángel Yosniel (Eduar Yosniel Pájaro), José Félix Fuenmayor, Sliger, Germán Espinoza han tenido participación en la lista de escritores de ciencia ficción en Colombia con obras como "Los cuentos del pájaro", "Una triste aventura de 14 sabios", "Viajes interplanetarios en zeppelines que tendrán lugar el año 2009" y "La noche de trapa".
Literatura Cuento y novela
Antecedentes Los criollos, hijos de españoles nacidos en el Nuevo Reino de Granada, y algunos españoles inmigrantes escribieron libros de diversas materias: desde literatura edificante hasta libros de ciencia, desde oratoria hasta historia y literatura. La mayoría de estos libros se publicaron en diferentes partes de Europa, y unos pocos en Lima y México, ciudades que contaban con imprenta desde el , La tradición literaria en Colombia viene desde su fundación en la Nueva Granada y aunque ha tenido altibajos de mayor o menor calidad o producción la literatura colombiana tiene grandes exponentes muy reconocidos fuera de la frontera nacional. Si bien la ciencia ficción no es el género más emblemático o asociado a la imagen de Colombia se podría encontrar en el realismo mágico una buena dosis de fantasía, y de este, una escuela que termina influyendo en los nuevos escritores de uno de los géneros más fantásticos apenas naciente en este país.
Obras aisladas En la literatura colombiana de los años 1920 y 1930 pueden rastrearse tres obras, ninguna de ellas ampliamente conocida, que abordan temáticas propias de la ciencia ficción. Estas son obras aisladas, de muy poca repercusión en la ciencia ficción y la literatura nacional. De acuerdo con el crítico Campo Burgos, "En su primera etapa desde los años treinta a los cincuenta, las obras de ciencia ficción colombiana poseen un valor arqueológico más que literario, y cuando menos —dado que se salen de los cauces estéticos de la época— contribuyen a modernizar nuestras letras". Sus escritores tienen en común el haber vivido fuera del país, especialmente en los Estados Unidos, en una época donde la ciencia ficción escrita no había llegado a Colombia. José Félix Fuenmayor
Nace en Barranquilla en el año 1885 y muere en esta misma ciudad en 1968. Periodista y político, desempeñó cargos públicos como el de contralor departamental. Según el escritor Ramón Illán Bacca:
Se dice que Cepeda Samudio afirmaba: "Todos provenimos del viejo Fuenmayor". García Márquez reconocía igualmente su importancia.GARCIA MARQUEZ, Gabriel (1981), “José Félix Fuenmayor, cuentista”, en Textos costeños, ed. de Jacques Gilard, Bruguera, Barcelona: 324-326. Según el escritor Dixon Moya:
En 1928, Fuenmayor escribe Una triste aventura de catorce sabios, novela que ha sido considerada la primera obra de ciencia ficción en el país y que es "una sátira en la línea de 'Los Viajes de Gulliver', de Swift, o 'Micromegas', de Voltaire, que pretende ser una burla del fetichismo científico".
José Antonio Osorio Lizarazo
José Antonio Osorio Lizarazo nació en Bogotá en 1900 y murió en esta misma ciudad en el año 1964. En cuanto a su obra literaria en general, se ha dicho que "El gran contenido social de sus escritos, en los que a la vez que narraba lo que veía, incluía distintas tesis sociales a manera de preguntas y respuestas a la realidad, hace de su obra un conjunto desigual, con tintes didácticos marcadamente moralizantes... En general, Osorio Lizarazo noveló... de manera naturalista, la ciudad, su vida y sus actores más representativos: los suburbios, caracterizados por barrios bajos, cafetines de mala muerte y rincones de cantina impregnados de violencia, degradación humana y miseria". En El día del odio (1952) relató los sucesos del 9 de abril de 1948 (asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán).
Su contribución a la historia de la ciencia ficción se da en 1932, cuando escribe la novela Barranquilla 2132: Con el argumento de un barranquillero que se duerme en el siglo XX y despierta en el siglo XXII, Osorio Lizarazo establece un estado de pérdidas y ganancias de la modernidad y una crítica del iluminismo.
M.F. Sliger M.F. Sliger es el menos conocido de todos los pioneros de la ciencia ficción, y, aunque algunos críticos consideran su obra como "una de las peores obras —si no la peor— de la ciencia ficción colombiana", no deja de ser un personaje fascinante. La mejor fuente de información que se tiene sobre su vida es la entrevista realizada por Antonio Mora Vélez a Luis Martelo Sliger, sobrino del mismo, en el año 1984. Nos dice Martelo que el nombre de M.F. Sliger era Manuel Francisco Sliger Vergara, nacido en Montería en la última década del siglo pasado, hijo de Luis Cornell Sliger (irlandés de origen alemán, gerente de una casa maderera en esta ciudad), y Librada Vergara, oriunda de Sincelejo.
En 1936 escribe la novela Viajes interplanetarios en zeppelines que tendrán lugar el año 2009, que contiene "la primera ópera espacial colombiana, el primer abordaje empírico del viaje espacial en nuestras letras, el primer texto colombiano donde aparecen algunos BEM (extraterrestre con apariencia de insecto o reptil), y un primero —y solitario— intento de explorar una terminología propia en el género independientemente de la que luego popularizarían las traducciones españolas y argentinas". Sliger, según Martelo:
En su artículo, Mora Vélez da algunos detalles de la acogida que tuvo Viajes interplanetarios... en el año 1936: En la revista Javeriana número 26 de julio de 1936 leí este concepto acerca de la novela: "Las narraciones de Sliger son bastantes inconexas aunque no dejan de despertar interés". El Tiempo del 13 de mayo del mismo año consignó esta opinión: "El señor Sliger es un escritor elevado que no anda por las ramas sino por las nubes". No extrañan apreciaciones como esas, tratándose de CF en una época en la que nuestra patria aún vivía los rigores del atraso tecnológico.
Germán Espinosa
Germán Espinosa nace en Cartagena (Colombia) en 1938 y muere en Bogotá (Colombia) en octubre del 2007. Escritor, periodista, catedrático y diplomático. Autor de La Tejedora de Coronas, novela que ha sido considerada la novela colombiana más importante del después de Cien años de soledad.
Espinosa es un escritor reconocido desde la publicación en 1970 de su novela Los cortejos del diablo, que recibió elogios del escritor Mario Vargas Llosa y de la crítica internacional. Dicha obra fabula la cacería de brujas desatada por el Inquisidor General Juan de Mañozga en la ciudad de Cartagena de Indias. Su obra cumbre, La tejedora de coronas: ...trata de un recorrido casi centenario, que va del instante en que Cartagena de Indias es sitiada por la flota del rey Luis XIV de Francia en 1697 hasta muy avanzada la segunda mitad del , durante el cual la protagonista y narradora, una criolla culta y sensual de nombre Genoveva Alcocer, experimenta tanto en América como en Europa el turbión de las ideas iluministas y enciclopedistas que habrían de desembocar en la Revolución francesa y en la Independencia hispanoamericana...
Al tiempo que novelista, Germán Espinosa ha publicado varios libros de ensayos literarios y filosóficos. Sus novelas incluyen: Los cortejos del diablo (1970), El magnicidio (1979), La tejedora de coronas (1982), El signo del pez (1987), Sinfonía desde el Nuevo Mundo (1990), La tragedia de Belinda Elsner (1991), Los ojos del basilisco (1992), La lluvia en el rastrojo (1994), Romanza para murciélagos (1999), La balada del pajarillo (2000), Rubén Darío y la sacerdotisa de Amón (2001), Cuando besan las sombras (2004) y Aitana (2007). Entre sus libros de ensayos: Luis C. López (1989), Guillermo Valencia (1989), La liebre en la luna (1990), La aventura del lenguaje (1992), La elipse de la codorniz (2000), El sueño ético en Atenas y otras prosas (2003), La vida misteriosa de los sueños (2005), y Torquemada, el fraile diabólico (2005).
El acercamiento de Espinosa a la ciencia ficción es anterior a su éxito como novelista y ensayista, y se resume en el libro de cuentos titulado La noche de la Trapa (1964), que recoge relatos cortos, mejor descritos como literatura fantástica que como ciencia ficción propiamente dicha. Por el hecho de resumirse su obra al enunciado libro de cuentos, Espinosa bien merece ubicarse en la categoría previa al nacimiento de la ciencia ficción colombiana, en lugar de ser considerado un escritor de ciencia ficción como tal. Otros autores lo incluyen en la lista de "padres de la ciencia ficción colombiana", por ser contemporáneo a los otros padres de la ciencia ficción y por ser el escritor más importante que se ha acercado al género en Colombia.
Nacimiento de la ciencia ficción colombiana (Primeros escritores de ciencia ficción reconocidos) El citado crítico Burgos describe la literatura de Ciencia ficción colombiana desde mediados hasta finales del , como "...una disparidad de búsquedas: de la nostalgia idílica al neopositivismo, del esteticismo influido por Borges a la apertura a la "Edad de Oro" norteamericana, del pro-utopismo estalinista a la mímesis del best-seller estadounidense, del folletín a la mística oriental".
René Rebetez
"Y eres tu, Imaginación, mujer insectiforme y gigantesca la que emerge del mar y se dirige hacia mí ofreciéndome el apoyo de tus velludos brazos...".REBETEZ, René (1964), Memorias de un Crononauta
René Rebetez nace en Subachoque (Colombia) en 1933 y muere el 30 de diciembre de 1999 en la Isla de Providencia (Colombia). Escritor, cineasta y viajero.
Hijo de un relojero suizo y una pintora y maestra de pintura colombiana. Su padre fallece cuando cuenta cuatro años de edad, por lo que madre e hijo se mudan a la ciudad de Bogotá, a casa de su abuelo, el escultor Dionisio Cortez Mesa. En esta ciudad es testigo del Bogotazo y estudia, entre otros, con Camilo Torres Restrepo. A los 16 años, viaja a Suiza, en donde entra en contacto con la familia de su padre, presta el servicio militar, estudia ciencias económicas, y aprovecha para llevar una vida bohemia en la ciudad de París. De vuelta en Colombia, es gerente de las revistas Visión y Semana, donde entra en contacto con varios dirigentes políticos: "La clase dirigente me decepcionó por completo. Desde entonces -y mucho antes- la corrupción, la mezquindad y la torpeza eran las asesoras del poder. Por otra parte, establecí relación con figuras ilustres, valiosas, gratas a la memoria: Ramiro de la Espriella, Jorge Child, Ómar Rayo, Jorge Gaitán Durán".MOYANO, Juan Carlos, Crononauta insigne: Capitán del velero de la vida, viajero de sí mismo, Revista Número, 25
Tras haber alcanzado esta posición, Rebetez renuncia a ella. Escribe poemas de corte revolucionario; se hace amigo de los nadaístas; viaja a Cuba, en donde brinda apoyo a la Revolución Cubana al tiempo que entra en contacto con la santería, a la que se refiere como: