«Everybody» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su álbum debut homónimo. La compañía discográfica Sire Records, filial de Warner Bros., la publicó el 6 de octubre de 1982 como su sencillo debut. Fue compuesta por la cantante y producida por el DJ Mark Kamins. Madonna había grabado una maqueta de la canción con Stephen Bray e instó a Kamins a tocarla en la discoteca donde trabajaba; este quedó impresionado por la canción y la llevó a Sire Records, quien le firmó un acuerdo de dos canciones. Sin embargo, después de que la grabación de los dos sencillos estuviera terminada, el ejecutivo de Sire, Michael Rosenblatt, no estuvo impresionado con la producción de la otra canción y decidió publicar solo «Everybody».

Mediante la incorporación de ritmos R&B en la música y sin incluir su imagen en la portada, la mercadotecnia para la canción daba la impresión de que Madonna era una artista negra. Sin embargo, esta idea no se mantuvo mucho tiempo, ya que la cantante, posteriormente, convenció a los ejecutivos de Sire de rodar un vídeo musical para la canción. El videoclip, de bajo presupuesto y dirigido por Ed Steinberg, muestra a Madonna y sus amigos en una discoteca interpretando y bailando la canción. Esto consiguió darle más promoción a la canción y a Madonna como artista.

Críticamente, la canción no recibió ningún reconocimiento y no pudo entrar en la lista oficial de los Estados Unidos, Billboard Hot 100; no obstante, ingresó en el conteo de música dance de la revista. Asimismo, «Everybody» hizo que Madonna apareciera por primera vez en una revista de baile. La artista la ha interpretado varias veces en directo; la presentó durante la gira de 1985 The Virgin Tour y, ocho años después, como la canción final de The Girlie Show World Tour (1993). Además, la tocó en el Festival de Coachella de 2006 y más recientemente en The Celebration Tour (2023-2024). Una remezcla del tema figuró en el álbum You Can Dance (1987) y en la edición de lujo del recopilatorio de 2009, Celebration.

Antecedentes thumb|upright|derecha|«Everybody» le permitió a Madonna (fotografiada en 2011) embarcarse en una carrera musical internacional

En 1982, Madonna, de veinticuatro años, se encontraba viviendo en Nueva York tratando de comenzar su carrera musical. La acompañó Stephen Bray, su entonces novio de Detroit, quien se convertiría en el baterista de la banda de hard rock Breakfast Club. Después de esto, la banda fue contratada por la agencia de talentos Gotham Records, con el plan de buscar una nueva dirección musical. Decidieron buscar un futuro en el género funk, pero la compañía no estuvo satisfecha con sus habilidades musicales y fueron despedidos, lo que llevó a Madonna y a Bray a abandonar la banda. Por otro lado, la cantante había compuesto y trabajado en algunas canciones propias; entre ellas, había hecho maquetas de tres pistas: «Everybody», «Ain't No Big Deal» y «Burning Up». En ese entonces, frecuentaba la discoteca Danceteria en Nueva York y fue ahí donde logró convencer al DJ Mark Kamins de que tocara la canción «Everybody», que fue bien recibida por el público. Después, le ofreció a Madonna conseguirle un contrato, bajo la condición de le que dejara producir el sencillo. Más tarde la llevó con Chris Blackwell, dueño de Island Records, pero se negó a contratarla. Este rechazo llevó a Madonna a la discográfica Sire Records; Michael Rosenblatt, el director de A&R de esa compañía, comentó:

Rosenblatt le ofreció 5000 USD por adelantado, más 1000 USD en regalías por cada canción que ella escribiera. Al final, Madonna logró conseguir un contrato por dos sencillos de 12" por parte del presidente de Sire Records, Seymour Stein, quien, tras haber escuchado «Everybody» en un hospital de Lenox Hill, quedó impresionado por su forma de cantar. Kamins produjo el sencillo en el Bob Blank's Blank Tapes Studio en Nueva York. En ese entonces se encontraba en una relación amorosa con la artista y reemplazó a Stephen Bray como el productor oficial de la canción. La nueva grabación contaba con una duración de 5:56 en un lado y otra que duraba 9:23 en el otro. Ambos tuvieron que grabar el sencillo a sus propios costos. Arthur Blake, un amigo de Kamins, lo guío en su nuevo papel de productor musical e inclusive le proporcionó al músico de estudio Fred Zarr, quien se encargaría de tocar el teclado y posteriormente acabaría tocando en todas las canciones del álbum. Debido al presupuesto restringido, la grabación del sencillo fue un proceso complicado, ya que Madonna no entendía las indicaciones de Kamins, quien a la vez estaba enfrentando algunos problemas al momento de dirigir y producir, lo cual causó que el lado A del sencillo, «Ain't No Big Deal» no obtuviera el éxito esperado. Michael Rosenblatt, de Sire, originalmente quería lanzar «Everybody» con «Ain't No Big Deal» en el otro lado, pero cambió de parecer tras oír la versión grabada de este último tema, y puso a «Everybody» en ambos lados del vinilo. El tema se lanzó comercialmente al mercado el 6 de octubre de 1982.

Composición «Everybody» comienza con una introducción hablada llena de sintetizadores, y en la que Madonna toma una gran bocanada de aire. En la canción la artista demostró tener una voz apropiada para el bubblegum pop que además se grabó en pista doble. Está compuesta en la tonalidad de la menor, la melodía empieza partir de la nota sol y aumenta al segundo grado de escala en la sílaba «bo» de la palabra «Everybody», resaltando así el estribillo, que a la vez sigue una progresión armónica de sol-la-si-sol. «Everybody» también incorpora arreglos y ritmos del género R&B. Sire Records decidió usar la naturaleza de música soul y dance de la canción para dirigirla al público negro, siendo Madonna promovida como una artista afrodescendiente y poder llevar la canción a estaciones de radio de tipo similares. En Nueva York, se tocó la canción en la estación de radio 92 KTU, que contaba con un gran público afrodescendiente. Para la portada del sencillo, Sire Records se encargó de crear un collage hip hop del centro de Nueva York, en lugar de mostrar una fotografía de Madonna, lo que dio la idea de que la cantante era afrodescendiente.

Recepción crítica

Rikki Rooksby, en su libro The Complete Guide to the Music of Madonna, comentó que la canción cerraba el álbum Madonna de una manera poco interesante y calificó a la música como artificial, repetitiva y aburrida. En su reseña del álbum, Don Shewey de la revista Rolling Stone comentó: «Madonna [...] tiene una voz a la que cuesta un poco acostumbrarse. Al principio, no parece la gran cosa; luego, descubres una característica distintiva, un hipo aniñado que la cantante utiliza repetidamente hasta que se vuelve muy irritante. Finalmente te engancha y comienzas a esperar esa pausita tonta en su voz». En la biografía de la cantante, J. Randy Taraborrelli dijo que la canción era una llamada rítmica a la fiesta. Santiago Fouz-Hernández, en su libro Madonna's Drowned Worlds, elogió el estribillo y dijo que «Everybody» y «Music» (2000) son los dos sencillos de Madonna que han definido su estilo artístico. Jairo Soto Hernández, de El Heraldo, notó que en la canción se podía encontrar una muestra de las ideologías de Madonna, olvidar los problemas y ser libre en la pista de baile, específicamente en las líneas Let the music take control (…) You can turn your troubles upside down, y la describió como «pegajosa y con sonidos muy interesantes». Similarmente, Katie Atkinson de Billboard declaró que «el primer sencillo de Madonna estableció el tono para la mayor parte de su catálogo; persuadiendo a la gente a perderse en el baile e iniciando el tema de la inclusión que sigue siendo fundamental en su mensaje de hoy en día: no hay separación de clase, género, raza, sexualidad o cualquier otra etiqueta cuando todos estamos sudando juntos en la pista de baile».

Hunter Hauk de Dallas Observer, lo ubicó en la primera posición de su lista de los «20 mejores temas de Madonna que no escucharás en el Super Bowl», creado días antes de la presentación de la cantante en la 46.ª edición del Super Bowl, y comentó que «después de tantos años, su primer sencillo permanece como uno de sus más puros y más llenos de locura». Mark Lore, del Portland Mercury, dijo que «Everybody» y «Burning Up» eran «verdaderas gemas, himnos de Nueva York que fueron tristemente eclipsados por los brillantes clásicos "Borderline" y "Holiday"». De la revista Parade, Samuel R. Murrian lo ubicó en el puesto 24 de la lista de los 100 mejores sencillos de Madonna y lo llamó «una irresistible invitación a la fiesta». Un editor de la edición colombiana del sitio Terra Networks comentó que la importancia de la canción «es mayor si se tiene en cuenta que constituyó el precedente inmediato del megaéxito Like a Virgin (1984), un número 1 con clásicos como "Material Girl" y el tema que da título al disco, con los que provocó el sonrojo de la industria y colocaron a Madonna en la auténtica pista de lanzamiento hacia el cetro de "reina del pop" con sus desinhibidas letras y presentaciones». Ricardo Marin, de la estación de radio mexicana Ibero 90.9, elogió la progresión armónica y opinó que «remite completamente a los 80 [...] los suaves meneos de cabeza que provoca —usualmente junto con pequeñas sonrisas— no incomodan ni se sienten anacrónicos, sino invitan al baile y goce vigente». Jon Pareles, del New York Times, opinó que «es una canción para cantar y pasársela bien, [...] no una provocación». Ed Masley, de The Arizona Republic, elogió su voz «bendecida con exuberancia juvenil» y calificó al tema como un ejemplo del «dance pop clásico de principios de los 80». Para The Quietus, Matthew Lindsay lo llamó una «oda, parecida a una canción de cuna, a las discotecas».

Guillermo Alonso, de la edición española de la revista Vanity Fair, aprobó la producción y dijo que «la melodía es tan tarareable como facilona». Louis Virtel, de NewNowNext, la ubicó en la segunda posición en el conteo de los 100 temas más destacados de la intérprete; opinó que mostraba los «innegables talentos musicales» de Madonna y que logró posicionarla como una «emperatriz legítima del disco». En 2008, Sebas E. Alonso, de Jenesaispop, la colocó en la posición 40 de su lista de las cuarenta mejores canciones de la artista; comentó que se trataba de uno de los ejemplos más evidentes de los «sonidos negros» que Madonna presentó a principios de su carrera. Diez años después, el mismo autor volvió a incluirlo, pero en el puesto 45 de los 60 mejores de la artista, en conmemoración por su 60.º cumpleaños; al respecto, declaró que era «una suma de loops hipnóticos entre el funk y el R&B, además de un bajo bastante Blondie circa "Heart of Glass" [...] "Everybody" ha sido reivindicada como precedente de "Music" o "Hung Up", y ella se ha apañado para convencernos de que fue un tema avanzado a su tiempo en lugar de una imitación post-disco». Matthew Rettenmund, de Boy Culture, la incluyó en la sexta posición de «La inmaculada percepción: cada canción de Madonna, de peor a mejor», una lista creada sobre las 221 pistas grabadas por la intérprete, desde sus primeros comienzos en 1980 hasta el año 2012. Al respecto, comentó que «ninguno de sus sencillos posteriores puede igualar la universalidad de este himno a la pista de baile». En una reseña más crítica, Mike Wass de Idolator sostuvo que si bien «todo lo que Madonna tocó en los años 80 se convirtió en oro, y ["Everybody"] no fue la excepción, simplemente no está en la misma liga que clásicos como "Lucky Star" o "Borderline"».

Recepción comercial