El castillo nuevo de Manzanares el Real, conocido también como castillo de los Mendoza o, sencillamente, como castillo de Manzanares el Real, es un palacio-fortaleza de origen bajomedievalVarios autores, Guía breve de las fortificaciones medievales de la Comunidad de Madrid, Servicio de Promoción y Difusión del Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, Madrid, 2005 que se encuentra en el municipio de Manzanares el Real (Madrid, España), al pie de la sierra de Guadarrama y junto al río Manzanares, que en ese tramo es retenido en el embalse de Santillana.
Edificado en el siglo sobre una iglesia románico-mudéjar, que quedó integrada dentro de la estructura,F.J. Ignacio López de Silanes Valgañón, El románico en Madrid, Ediciones La Librería, Madrid, 2014 fue concebido como la residencia palaciega de la Casa de Mendoza, uno de los linajes más influyentes de Castilla durante la Baja Edad Media y el Renacimiento.Diego Gutiérrez Coronel, Historia Genealógica de la Casa de Mendoza, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1946 Sustituyó a un castillo anterior, que estaba situado en un enclave cercano, propiedad igualmente de la citada familia.
En su construcción participó el arquitecto Juan Guas (1430-1496), quien utilizó trazas gótico isabelinas, con influencias hispano-musulmanas.Roberto González Ramos, Los hispano-islamismos de Juan Guas. Construcción y revisión de un tópico historiográfico, capítulo de La arquitectura tardogótica castellana entre Europa y América, obra coordinada por Begoña Alonso Ruiz, Ediciones Sílex, Madrid, 2011 Está considerado como el precedente del Palacio del Infantado (Guadalajara),Áurea de la Morena, La arquitectura en la época de los Reyes Católicos. Identidad y encrucijada de culturas, Anales de Historia del Arte, número 9, Madrid, 1999Varios autores, Congrès international, conservation, réhabilitation, recyclage, Université Laval. Ecole d'architecture, Ordre des architectes du Québec, Canadá, 1981Francisco Layna Serrano, El Palacio del Infantado en Guadalajara, AACHE Ediciones, Guadalajara, 1997 obra clave de la arquitectura renacentista española, donde el citado autor dejó definido el prototipo palaciego del reinado de los Reyes Católicos.María Estrella Cela Esteban, Elementos simbólicos en el arte castellano de los Reyes Católicos: el poder real y el patronato regio, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1991, página 64
Gracias a sucesivas restauraciones, presenta un excelente estado de conservación.E. Sancho, Ocho espectaculares castillos de la Comunidad de Madrid, ABC, Madrid, 22 de octubre de 2015 Hasta su cierre al público, albergaba un centro de interpretación sobre el medievo,Agencia EFE, El castillo de Manzanares el Real, centro de interpretación del medievo, El Mundo, Madrid, 19 de abril de 2007 además de una colección de tapices, pinturas, armaduras y muebles de los siglos a . Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. Es propiedad del Ducado del Infantado. Hasta enero de 2025, su administración y uso correspondía a la Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid, que permitía su visita y la celebración de actos de carácter público e institucionales dentro del recinto.
Historia miniatura|Restos del castillo viejo de Manzanares el Real|izquierda miniatura|El I Duque del Infantado, del Maestro de Sopetrán (hacia 1470). Museo del Prado (Madrid). Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega fue el promotor del castillo thumb|Fachada principal, al oeste Las tierras que rodean el curso alto del río Manzanares, conocidas como El Real de Manzanares desde tiempos de Alfonso X el Sabio (1221-1284),Juan Carlos Galende Díaz, Manuel Joaquín Salamanca López, Nicolás Ávila Seoane, Esther María González Crespo y José Ignacio Moreno Núñez, Un pleito entre Madrid y El Real de Manzanares: el manuscrito 10.679 de la Biblioteca Nacional, Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 2010 fueron objeto de frecuentes disputas entre los distintos poderes surgidos tras la Reconquista, debido a su riqueza agropecuaria y forestal.Ángel Luis López González, El Real de Manzanares y su castillo, Diputación Provincial de Madrid, Servicio de Extensión Cultural y Divulgación, Madrid, 1944
Las Comunidades de Villa y Tierra de Segovia y Madrid protagonizaron diferentes litigios a lo largo del siglo , que fueron resueltos en el siglo por el rey Juan I de Castilla (1358-1390) con la donación de la comarca a la Casa de Mendoza, a través de Pedro González de Mendoza (1340-1385),Matilde Fernández Montes, La Tierra de Madrid en la época del Fuero (siglos -), Jornadas sobre el Fuero de Madrid del Instituto de Estudios Madrileños, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2004, páginas 194 a 200 mayordomo del monarca.
Al hijo mayor de éste, Diego Hurtado de Mendoza (1367-1404), almirante mayor de Castilla, se le atribuye la construcción de una primera fortaleza en la zona, de la que se conservan unos restos, que reciben el nombre de castillo viejo de Manzanares el Real. En el último tercio del siglo , los Mendoza decidieron sustituirla por otra edificación, de mayores dimensiones y más lujosa, acorde con la notable influencia política y económica alcanzada por la familia.Fernando Sáez, Centinelas de piedra. Fortificaciones en la Comunidad de Madrid, Consejería de Presidencia, Justicia y Portavocía del Gobierno - Dirección General de Patrimonio Cultural, Comunidad de Madrid, Madrid, 2006
La nueva residencia fue promovida por Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega (1417-1479), nieto del almirante y primer duque del Infantado. Gracias a su testamento, se sabe que las obras ya estaban en marcha en junio de 1475:Fernando Sáez, Guía de los castillos de Madrid, Dirección General de Turismo Consejería de Empleo, Turismo y Cultura de la Comunidad de Madrid, Madrid, 2015
Tras su fallecimiento, los trabajos quedaron paralizados durante un tiempo. Su hijo primogénito, Íñigo López de Mendoza y de la Vega (1438-1500), los retomó probablemente en 1480 y optó por modificar el proyecto original, con la incorporación de un nuevo cuerpo por la parte este, que aumentaba sensiblemente el espacio estancial. Asimismo, contrató los servicios de Juan Guas (1430-1496),Juan Nicolau Castro, El arquitecto Juan Guas en el quinto centenario de su muerte, Toletum (Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo), número 36, Toledo, 1997 arquitecto de los Reyes Católicos y autor del Palacio del Infantado (Guadalajara) y del Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo),Varios autores, Manual del Arte Español, Editorial Sílex, Madrid, 2003 para que homogeneizara y embelleciera el conjunto.
A Guas se deben los elementos gótico isabelinos del edificio, entre los que destacan la galería meridional, el patio porticado, los caballeros que rematan las torres angulares y la decoración tanto de la coronación como del saledizo del adarve.
Con respecto a la vieja fortaleza, la Casa de Mendoza decidió desmantelarla y abandonarla, no solo para reutilizar sus materiales de fábrica, sino también para impedir que pudiera caer en manos de los enemigos del linaje, habida cuenta su proximidad con el nuevo edificio.
En tiempos de Íñigo López de Mendoza y Pimentel (1493-1566), cuarto duque del Infantado, apenas un siglo después de ser concluido, el castillo de Manzanares el Real quedó prácticamente deshabitado, al centrarse la actividad del ducado en la ciudad de Guadalajara. La situación de abandono se agravó con su muerte, debido a que surgieron problemas económicos y pleitos entre los herederos de la Casa de Mendoza.
La propia Casa Ducal procedió a una primera restauración en 1914. Su artífice fue el arquitecto Vicente Lampérez y Romea (1861-1923), quien aplicó el método de la anastilosis y criterios historicistas en la reconstrucción de ciertas estructuras, como el patio porticado, que estaba completamente arruinado. En 1964 tuvo lugar una nueva intervención, esta vez costeada por la administración, que, bajo la dirección de José Manuel González Valcárcel, estuvo encaminada a la creación de un Museo de los Castillos.
En 1965, Íñigo de Arteaga y Falguera (1905-1997), decimoctavo duque del Infantado, cedió el uso del castillo a la desaparecida Diputación Provincial de Madrid,Cesión del castillo de Manzanares a la Diputación, Hemeroteca ABC, Madrid, 16 de agosto de 1966 que prosiguió con las obras de consolidación y rehabilitación. Estos trabajos posibilitaron la apertura a la visita pública del monumento, a partir de 1977.
En 1982, el edificio acogió el acto de constitución de la Asamblea de Parlamentarios por Madrid, en el que fue presentada la ponencia redactora del proyecto de Estatuto de Autonomía madrileño.David Ortega Gutiérrez, El proceso de configuración de Madrid como comunidad autónoma, capítulo de El derecho público de la Comunidad de Madrid: comentarios al XX aniversario del Estatuto de Autonomía, Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 2003 Con la entrada en vigor del citado estatuto en 1983, el conjunto fue traspasado a la Comunidad de Madrid, tras asumir las competencias y bienes patrimoniales de la Diputación Provincial. El nuevo organismo también recibió una colección de diez tapices flamencos del siglo , que decidió instalar en el interior de la fortaleza.Varios autores, Huellas. Actuaciones de la Comunidad de Madrid en el patrimonio histórico, Comunidad de Madrid, Madrid, 2005
La Comunidad de Madrid volvió a actuar sobre el castillo en 2005, con el fin de implantar un nuevo proyecto museográfico y de aprovechamiento turístico. Este plan se completó en los años siguientes con la creación de un jardín de inspiración renacentista, inaugurado en 2013.Agencia EFE, El jardín renacentista del castillo de Manzanares abre con dos años de retraso, El País, Madrid, 21 de junio de 2013
Descripción miniaturadeimagen|Vista aérea de la fortaleza con el embalse de Santillana en segundo plano El castillo se realiza en el último tercio del siglo , en un momento en el que la construcción de fortalezas, con la Reconquista prácticamente finalizada y las casas nobiliarias plenamente asentadas, no obedece tanto a necesidades defensivas, como al afán de transmitir una imagen de riqueza y poder. Los elementos arquitectónicos típicos de las fortificaciones, tales como matacanes, merlones, aspilleras, fosos o barbacanas, se ponen al servicio de esta idea y quedan supeditados al concepto de mansión señorial, más acorde con las ideas prerrenacentistas de la época.Joaquín Yarza Luaces, La nobleza ante el rey: los grandes linajes castellanos y el arte en el , Fundación Iberdrola, Ediciones El Viso, España, 2003
Dentro de este contexto, el castillo de Manzanares el Real se erige como la residencia palaciega de uno de los linajes más influyentes de la Castilla bajomedieval. Bajo la apariencia de una fortaleza, los Mendoza levantan un grandioso palacio, en el que prevalecen las inquietudes estéticas, como prueba el hecho de que contrataran al prestigioso arquitecto Juan Guas,Raúl Romero Medina, La arquitectura en época de los Reyes Católicos. Lorenzo Vázquez de Segovia introductor del renacimiento en Castilla (c. 1450-1515), Anuario Científico de la Universidad Isabel I, España, 2012, páginas 479-489 sobre cualquier intención defensiva.