thumb|right|200px|El joven flautista o pífano. Pintura de Édouard Manet (1886), en la que se representa a un muchacho tocando una flauta pífano. Musée d'Orsay.
thumb|200px|Distintos tipos de flautas.
Se denomina flauta a un tipo de instrumento musical de viento. Por la sencillez de su construcción, puede que sea uno de los instrumentos más antiguos, pues con diversas formas se encuentra en todas las culturas.
Consta de un tubo, generalmente de madera o metal (pero también de hueso, marfil, cristal, porcelana, plásticos o resinas, etc.), con una serie de orificios y una boquilla, en el borde (bisel) del cual se produce el sonido: El aire puede llegar directamente de los labios del ejecutante (como en la flauta traversa, el bansuri de la India o el shakuhachi japonés), o introduciéndose antes en un canal enfocado al bisel (como en la flauta dulce). En algunas culturas también existen flautas que se tocan a través de la nariz.
Abriendo o cerrando los orificios del cuerpo (tubo) del instrumento, se cambia la longitud del aire vibrante dentro del tubo, definiendo así la altura del sonido. Los orificios se tapan en algunos casos directamente con la yema de los dedos, en otros con llaves. En su sentido más elemental, para producir una escala ascendente se descubren secuencialmente los agujeros del instrumento, desde el más alejado de la boquilla (o elemento productor del sonido) hasta el más cercano; para obtener sonidos de octavas superiores, pueden utilizarse armónicos, en algunos casos con la ayuda de digitaciones cruzadas (en estas la organización de los dedos de tapar/destapar agujeros puede parecer estar dispuesta de manera arbitraria). A quien toca la flauta se le conoce como «flautista».
Etimología Hay varias hipótesis de donde proviene el nombre de la flauta. Una de ellas lo hace derivar del latín flatulare, de flatus, que significa soplar, inflar. De esta habría podido derivar aflautar y su metátesis flaütar. De este modo, el sustantivo flauta sería un derivado del verbo aflautar y habría sido difundido por la poesía de los trovadores, desde la lengua de oc al resto de lenguas románicas. Pero también hay las formas occitanas flauja, flajol y flaujar que tienen unos parecidos con el francés flageolet, con el catalán flabiol, ... que no pueden ser consideradas como casuales y que quizás nos hablan de un cruzamiento entre el latín tardío flatare y el occitano flaujar. El mismo Joan Coromines documenta la forma flaüta en 1328 y la forma flahuta en 1378. Andrés, Ramon (1995): Diccionario de Instrumentos Musicales. Barcelona, Bibliograf. P. 160 y 161
Clasificación de las flautas De acuerdo con la clasificación de Hornbostel-Sachs, las flautas se sitúan dentro del apartado de los instrumentos de viento propiamente dichos que corresponden a la clasificación numérica 421. Dentro de esta se subdividen según los criterios siguientes:Erich M. Von Hornbostel y Curt Sachs. "Classification of Musical Instruments." Traducido por Anthony Baines y Klaus P. Wachsmann. The Galpin Society Journal, volumen 14, marzo 1961, pp. 3-29. miniatura|Sección longitudinal de la embocadura de una flauta de pico. La B señala el conducto de aire y la C, el bisel. Según que el bisel se encuentre dentro de un conducto de aire -es decir, dentro del tubo- o bien que sea el instrumentista el que crea con los labios una corriente de aire muy estrechada, de forma que el bisel es practicado muy bien al extremo del tubo. Según que la embocadura sea terminal -es decir, al extremo del tubo-, o bien lateral. De acuerdo con este criterio aparecen el grupo de las flautas rectas (entre las cuales están las flautas de pico) y el de las traveseras. Según como sea el extremo inferior de la flauta, el opuesto a la embocadura; es decir, que sea abierto o cerrado. En el supuesto de que el final esté tapado, puede ser que este tapón sea fijo -la mayoría de casos- o móvil; en este caso se trata de un pistón o émbolo. Todavía hay una posibilidad intermedia; que al final haya un agujero de un diámetro mucho más pequeño que el del tubo; en este caso hablamos de tubo parcialmente tapado. Esto se da, sobre todo, en flautas de caña que aprovechan como final un nudo y practican un pequeño agujero. Según las leyes de Bernoulli, si tenemos dos flautas (o dos tubos en general) de la misma longitud, pero un abierto y el otro cerrado, el cerrado produce un sonido de una frecuencia que es la mitad del que produciría el abierto; es decir, que el abierto suena en octavo superior al cerrado. Según que a lo largo del tubo se hayan practicado unos agujeros que se pueden dejar abiertos o cerrarlos, o que estos agujeros no estén. En el supuesto de que haya agujeros, pueden ser tapados con los dedos directamente o bien con unas claves accionadas en un lugar diferente y que acaban tapando los agujeros. Según que la flauta tenga un solo tubo o diversos; en el supuesto de que tenga unos cuantos -estas son, sobre todo, las flautas de pan, pero también flautas doble o triples del tipo del dvojnice- estos pueden estar agrupados en hilera -recta o curvada- o bien en forma de fajo. Según que se soplen con la boca -la inmensa mayoría- o con la nariz, como es el caso de algunos modelos de Oceanía (Islas Tonga, Tahití, la Polinesia), Malasia, etc. Según la forma del resonador, que puede ser tubular o globular. En el primer caso, además, también se pueden clasificar según que el tubo tenga perforación cilíndrica o ligeramente cónica; en este último caso, es más frecuente que sea de diámetro más ancho cerca de la embocadura que al otro extremo y no al revés como en el resto de instrumentos de tubo cónico (oboes, etc.).
La mayoría de estas características se cruzan entre ellas de maneras muy diversas en instrumentos propios de culturas también varias provenientes de los cinco continentes.
Los tipos más difundidos de flautas en nuestra cultura son la denominada flauta travesera y la flauta de pico o flauta dulce.
Producción del sonido A pesar de que los silbatos también producen el sonido por medio de un bisel y que tipológicamente pueden ser considerados como flautas, el cierto es que, normalmente, cuando se refiere a la flauta es para aplicarlo a instrumentos que tienen unas posibilidades más grandes para articular sonidos más variados que aquéllos.
La producción de los sonidos, como en cualquier instrumento de viento con un tubo resonador, viene determinada por las llamadas leyes de [Johann] Bernouilli según las cuales la frecuencia (y, consiguientemente, la altura) del sonido producido es inversamente proporcional a la longitud del tubo que vibra, y directamente proporcional a la velocidad que tiene el fluido (el aire en este caso) que hay dentro del tubo. Por otro lado, los tubos abiertos pueden producir el tono fundamental y todos sus armónicos, mientras que los cerrados sólo producen el fundamental y los armónicos impares. Finalmente, y cómo se ha dicho, dos tubos de la misma longitud, en los cuales el aire vibra con la misma velocidad, pero de forma que la uno sea abierto y el otro cerrado, el sonido fundamental que produce el tubo cerrado tiene una frecuencia que es la mitad que el otro, es decir, que suena una octava inferior.
Finalmente, hay que añadir que los tubos que tienen un diámetro especialmente pequeño en relación con su longitud facilitan mucho la producción de armónicos (y resulta difícil producir el sonido fundamental).
De acuerdo con esto, la producción de sonidos de alturas diferentes en una flauta se puede hacer de maneras muy diversas: Modificando la presión de la columna de aire que se hace incidir sobre el bisel: a una presión mayor corresponde un sonido algo más agudo, de forma que la variación continua de presión puede producir un sonido que fluctúa en su altura, produciendo un tipo de glissando de ámbito más bien reducido. Esta variación también se puede hacer de manera discontinua, para obtener sonidos separados y articulados de altura diferente. Modificando la presión de la columna de aire pero en una magnitud más grande que en el caso anterior: el aumento de la presión y, por lo tanto, de la velocidad del aire dentro del tubo sonoro, varía el modo de vibración de ésta, de forma que deja de sonar la nota que sonaba hasta entonces y pasa a sonar un armónico superior. Modificando la longitud del tubo sonoro. La altura del sonido producido es inversamente proporcional a la longitud del tubo sonoro. En la mayoría de flautas esta alteración es discontinua dado que la longitud de la columna de aire dentro del tubo se modifica tapando y destapando agujeros, pero en las flautas de pistón o de émbolo esta modificación es continua y produce un efecto de glissando.
Historia La flauta es el instrumento más antiguo que se conoce y, posiblemente, el más antiguo descubierto hasta ahora es la flauta de Divje Babe, una flauta de hueso encontrada en el parque arqueológico Divje Babe, ubicado cerca de Cerkno en el noroeste de Eslovenia. En el antiguo imperio chino existían algunos tipos de flautas: las flautas de Pau (si-siao), las flautas de bambú con orificios (siau) y unas flautas traveseras (chou).
En las civilizaciones occidentales antiguas (por ejemplo, Egipto, Israel, Grecia, Roma) ya existían unas flautas más evolucionadas: en Egipto, una flauta vertical, sin boquilla y con agujeros, que persiste actualmente, con el nombre de nay o uffata. En Israel se usaban algunos instrumentos de la familia de las flautas, como el ougob (citado en la Biblia), una flauta simple (ugabo tedil) y el cuerno de carnero (schofar). En Grecia estaba el aulos, una flauta de doble caña con agujeros, cercano a un oboe. En el Imperio romano se seguía utilizando el aulos, pero también se tiene constancia del uso de otras flautas, bastante simples, como algunas que podrían servir de silbatos. Durante la Edad Media, la familia de las flautas se expandió, llegando a haber más de 200 tipos diferentes.
Las flautas más comunes eran la flauta traversa (una precursora bastante simple del traverso barroco y de la flauta Boehm actual), el whistle [una flauta parecida a la dulce, muy usada en la música celta y la anglosajona, con un sonido sibilante (de hecho, whistle significa silbato, silbar)], las flautas de cuerno (básicamente cuernos, pero con agujeros y bisel) y las flautas dulces, las más importantes, con gran protagonismo hasta la llegada, más adelante, de la orquesta, ya que en esta se buscan instrumentos más sonoros. En la península ibérica también existía la ajabeba, una flauta árabe, parecida al nay egipcio.
De las flautas traversas no se conserva ningún ejemplar, pero se supone que eran de madera, con una abertura a modo de embocadura, siete agujeros para los dedos y uno para el pulgar. Los whistle eran unos instrumentos muy similares a las flautas dulces, con seis orificios normalmente (con uno para el pulgar) y hechos de metal, normalmente estaño (no en vano se encuentran también como tin whistle).
Las flautas dulces eran las más comunes y numerosas (unas 140 según Crane). Había varios tipos: sopranino, soprano, contralto, tenor, bajo y contrabajo, en orden de tesitura descendente. Estaban hechas de diversos materiales, como hueso, madera, caña o cerámica, entre otros. La estructura más habitual es un tubo de una sola pieza, cilíndrico o ligeramente cónico, con embocadura, ventana (la ranura en la cabeza) siete orificios para los dedos (el último doble) y otro para el pulgar. Éstas son una evolución de unos modelos también medievales, pero más primitivos, con seis orificios y sin el del pulgar. Se supone que estos cambios fueron realizados para mejorar el tono y el rango, pero se cree que esto no se consiguió. Lo que sí se logró fue mejorar el sonido de la octava aguda, suavizándolo).