El Arco de La Défense () o Gran Arco () es un edificio de oficinas situado en el distrito financiero de La Défense, al oeste de París, en el territorio del municipio de Puteaux. Inaugurado en 1989, en el bicentenario de la Revolución Francesa, con el nombre de Gran Arco de la Fraternidad (), y construido a lo largo del eje histórico de París, fue uno de los Grands Projets de François Mitterrand, realizados durante su primer mandato como presidente de Francia.

Historia Idea y concurso Dos presidentes de Francia habían tenido como proyecto marcar el eje histórico de París con una obra arquitectónica monumental: Georges Pompidou (con un proyecto de Ieoh Ming Pei, otro proyecto de Émile Aillaud y sobre todo la Tour Lumière Cybernétique de Nicolas Schöffer), y Valéry Giscard d'Estaing (con un proyecto de Jean Willerval). Sin embargo, fue finalmente el presidente François Mitterrand quien materializó esta idea, bajo el nombre de Projet Tête Défense.

thumb|300px|Vista nocturna desde el Arco de La Défense. Serge Antoine, asesor del Tribunal de Cuentas y apasionado de la futurología, fue el encargado de precisar el programa de este proyecto. En su informe, entregado en marzo de 1982, estimó en 2000 millones de francos el coste de la operación, a los cuales había que añadir otros 276 millones para la preparación del terreno y 300 millones más en concepto de coste de oportunidad. El 7 de julio de 1982, Roger Quilliot, ministro de urbanismo y de vivienda, y Robert Lion, presidente de la EPAD,El EPAD (Établissement public pour l'aménagement de la région de la Défense) era la empresa pública encargada de la organización del territorio de La Défense. convocaron un concurso internacional de arquitectura, al que se presentaron 424 proyectos anónimos procedentes de todo el mundo, de los cuales el jurado seleccionó cuatro y se los presentó al presidente. El 25 de mayo de 1983, François Mitterrand, de acuerdo con la propuesta del jurado, escogió el proyecto del arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen, profesor de la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca, un arquitecto desconocido sin estudio, pero cuya propuesta sedujo por su forma fetiche, sobre la cual había trabajado desde hacía muchos años, un cubo abierto para formar un gran arco. Para responder a las exigencias técnicas, Spreckelsen se asoció al ingeniero-diseñador danés Erik Reitzel, que se dio cuenta de que para instalar los cimientos del arco había que respetar la autopista y las líneas ferroviarias presentes en el subsuelo. Spreckelsen tuvo entonces la idea de colocar el cubo no alineado exactamente con el eje histórico, sino formando un ángulo de 6,30° con él, dando así profundidad al monumento.

Las relaciones entre Spreckelsen y sus clientes (el Ministerio de Fomento, el EPAD, la empresa que gestionaba el centro de comunicación y la Caisse des dépôts et consignations) fueron difíciles. El reglamento del concurso estipulaba que si el vencedor resultaba extranjero debía de ser ayudado por un equipo técnico francés, más familiarizado con los engranajes administrativos nacionales. El arquitecto danés decidió en enero de 1984 confiar la responsabilidad de la construcción a Paul Andreu. Llevadas a cabo por la empresa francesa de obras públicas Bouygues, las obras empezaron en 1985, y en ellas trabajaron dos mil personas. En abril de 1986, el nuevo gobierno de Jacques Chirac cuestionó el carácter público del edificio y suprimió el Carrefour International de la Communication («Centro Internacional de la Comunicación»). Spreckelsen, molesto por la desnaturalización de su proyecto, dimitió y murió unos pocos meses más tarde.

Construcción La construcción del Arco de La Défense supuso uno de los mayores desafíos encontrados para la realización de un edificio. Las principales dificultades estuvieron relacionadas con el diseño de la estructura, la elección de los métodos de construcción y las dificultades para cumplir los plazos. Las obras duraron cuatro años y en ellas trabajaron dos mil obreros. Los directores de obras, frente a tal desafío, querían realizar un trabajo de calidad y precisión. En palabras del director general de la constructora, Bouygues, «el Arco de La Défense es a la vez un edificio que alberga oficinas, salas de exposición... y un monumento cuyos cimientos, estructuras y luces plantearon dificultades técnicas dignas de una gran obra». Las obras fueron supervisadas por el arquitecto Paul Andreu, que sustituyó a Johann Otto von Spreckelsen. Una vez terminado, el Arco de La Défense tiene forma de cubo abierto de 106,9 m de anchura, 110,9 m de altura y 112 m de longitud, y contiene un total de 37 plantas.

El diseño de la estructura Los principales aspectos estudiados fueron los cimientos, los dispositivos de apoyo y los cálculos (estructura, nodos, armaduras…). Estos estudios resultaron en la realización de tres mil quinientos planos de la estructura, necesarios para la realización del edificio.

Las 300 000 toneladas que pesa el edificio reposan sobre doce puntos de apoyo, que son pilotes de hormigón. Cada pilote soporta por tanto un peso del orden de cuatro veces el de la Torre Eiffel. La base de estos pilotes está a treinta metros por debajo del nivel del suelo, sobre una capa de piedra caliza de catorce metros de espesor, que a su vez se encuentra sobre una capa de terreno margoso de cuarenta y un metros de profundidad. Era la primera vez que se construyó en La Défense un edificio que soportara estas cargas. Para contrastar los resultados de los cálculos de los asientos, durante las obras se realizaron regularmente mediciones de estos asientos, que se mostraron siempre inferiores a las estimaciones calculadas.

Los pilotes están coronados por capiteles que sirven de soporte a la estructura del edificio. Para absorber las variaciones dimensionales debidas a las deformaciones y a las dilataciones, así como a las vibraciones inducidas por el tráfico rodado y ferroviario, se colocaron cuarenta y ocho placas de neopreno entre los capiteles de los pilotes y la estructura del edificio. Además, se colocaron dispositivos para poder cambiar estas placas durante toda la vida del edificio. Para validar la solución técnica propuesta, se realizó una maqueta idéntica a la solución final. De la misma manera que una leyenda urbana afirma que hay cilindros hidráulicos a los pies de la Torre Eiffel, se difundió una información errónea sobre la presencia de cilindros hidráulicos para soportar este edificio.

Teniendo en cuenta la coexistencia de partes en hormigón armado y partes en hormigón pretensado, la necesidad de proporcionar un corte del edificio en tres dimensiones, y la gran cantidad de cálculos necesarios para evaluar los asientos, se tuvo que realizar una modelización muy detallada del edificio. Este modelo reposaba sobre un conjunto de 11 000 barras y 6500 nodos.

Estos cálculos mostraron la necesidad de instalar en la obra un dispositivo para mantener verticalmente las dos «patas»En la jerga de la obra, se denominaban «patas» () a los dos edificios laterales, que forman las jambas o pilares del arco. del edificio hasta que se colocara la plataforma superior (el dintel del arco), debido a que es esta plataforma la que asegura la estabilidad del edificio. Por esta razón, se colocaron cuatro refuerzos equipados de cilindros hidráulicos de dos mil barras cada uno en la planta quince, que se mantuvieron hasta el final de las obras.

Los métodos de construcción thumb|Estructuras presentes en el interior del hueco. En este sentido, la mayor dificultad era concebir los medios de producción y de transporte a la obra de los 150 000 m³ de hormigón necesarios para los 220 000 m² de forjados. Por esta razón, se desarrollaron numerosas innovaciones para llevar a cabo este delicado proyecto, en particular la organización de un ciclo de construcción sobre cuatro días y la realización de la plataforma superior.

La única parte repetitiva de la construcción residía en las patas, que albergaban el 50 % de los forjados a construir. Con el objetivo de cumplir con los plazos impuestos, resultó evidente que había que construir en cuatro días simultáneamente las dos plantas del mismo nivel de cada pata. Pese a que la organización que había que establecer es la habitual en un edificio clásico, la complejidad era grande, y se debía a elementos como la megaestructura portante, constituida por muros de 1,7 metros de espesor que envuelven los conductos de servicio; los muros piñón adosados a otros conductos de servicio; y las fachadas en encaje de hormigón, que había que realizar con gran precisión para permitir la futura colocación de los paneles de vidrio.

Se instalaron once grúas torre en la obra: ocho para la construcción de las infraestructuras, cuatro para la construcción de la base, cuatro para la construcción de las dos patas, y dos para la construcción de la plataforma superior. La altura de los encofrados de las mega-vigas de la base y del techo era de nueve metros. Teniendo en cuenta la falta de espacio, se tuvo que organizar de manera precisa la instalación y posteriormente la utilización de las grúas. Para evitar la saturación de las grúas, todo el hormigón fue vertido con bombas. La organización debía hacer frente a los imprevistos y era impensable retrasarse media hora, a riesgo de poner en peligro un día entero. Se concedió una atención particular a la disponibilidad cotidiana de los encofrados y herramientas.

La construcción de la plataforma superior también fue un gran desafío: se trataba de poner en obra más de 30 000 toneladas de hormigón a unos cien metros de altura, por encima del hueco del arco. La plataforma superior reposa sobre cuatro mega-vigas pretensadas de 110 metros de longitud, 70 metros de luz libre y 9,5 metros de altura, cada una de las cuales pesa 2500 toneladas. Para construirlas, se instaló un pórtico rodante de 90 metros de altura y 70 metros de anchura. Esta imponente herramienta estaba coronada por pistas sobre las cuales circulaban los encofrados de diez metros de longitud que permitieron realizar las vigas en siete secciones. Cada una de estas secciones se componía de más de 100 metros cúbicos de hormigón, lo que provocaba presiones muy altas sobre los encofrados. Una vez realizada cada viga, el hormigón fue pretensado, y posteriormente todo el pórtico se desplazó 21 metros para permitir la realización de la siguiente viga. Hay otras vigas secundarias de la misma altura que conectan las vigas principales y terminan en las ménsulas que sostienen los tímpanos en mármol del edificio. La colocación de estas ménsulas en voladizo de 25 metros también fue extremadamente compleja.

Dificultades de la construcción thumb|Detalle de una de las patas del edificio. Las dificultades principales encontradas durante la ejecución de las obras se debieron a la falta de espacio, a la gran cantidad de trabajos complejos que había que gestionar, a las exigencias de rapidez de ejecución y a la precisión necesaria.

La dificultad principal se debía a que se construyó el edificio más grande de La Défense en una zona ya muy congestionada en superficie por numerosos edificios terminados y ocupados y vías importantes de circulación como el bulevar circular, pero también en el subsuelo por las líneas del Metro de París, del RER, las autopistas y una vía de SNCF. Teniendo en cuenta estas limitaciones, se tuvo que organizar en detalle la implantación de los sistemas de transporte vertical, las zonas de apoyo provisionales, y las zonas de circulación de la maquinaria y del personal. Se utilizó también un tramo de autopista que no estaba todavía en servicio, pero se encontraba a varios cientos de metros de la obra.