Carlos Sergio Méndez Arceo (Tlalpan, México D.F., 28 de octubre de 1907 - Cuernavaca, Morelos, 6 de febrero de 1992) fue un obispo católico, historiador y luchador social mexicano, conocido por ser un propulsor del psicoanálisis, las ciencias sociales y la teología de la liberación.Hernández Vicencio, Tania (2012): «La relación Estado-iglesias: Sergio Méndez Arceo y su visión internacionalista», artículo del 10 de agosto de 2012, en español, en la revista Scielo.«Sergio Méndez Arceo», artículo en el sitio web Biografías y Vidas. Muestra una fotografía de Sergio Méndez Arceo en su juventud.

Biografía

Infancia y estudios Sergio Méndez Arceo nació el 28 de octubre de 1907 en Tlalpan, México D.F., siendo el menor de 12 hermanos. Sus padres, David Méndez Rodríguez y Dolores Arceo Ramírez—provenientes de Michoacán y de tendencias liberales— eran primos de Lázaro Cárdenas del Río.

En 1921, a sus 14 años, Mendéz Arceo escuchó a su tío, el arzobispo José Mora y del Río, lamentarse por la falta de sacerdotes y del avance del protestantismo en México. Más tarde Méndez Arceo diría que en ese momento fue convencido de ser sacerdote, ante la desaprobación de su padre, quien le advirtió: «Sólo quiero decirte una cosa, hijo: no hay peor política que la negra».Hirigoyen: «Obispo Méndez Arceo: orígenes de la teología de la liberación», artículo del 13 de agosto de 2012 en el sitio web Tan Antigua y Tan Nueva. Muestra una fotografía de Sergio Méndez Arceo en su adultez.

Sergio Mendéz Arceo hizo sus primeros cursos de latín y filosofía en el Seminario Conciliar de México y continuó su preparación eclesiástica en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano en Roma hasta completar sus estudios. Posteriormente, en 1934, a sus 27 años fue ordenado sacerdote. Asimismo, en esta misma institución este estudiaria para recibir el grado de doctor en historia, con una especialidad en los obispados en México durante el .

Regreso a México Después de 12 años de estudio en Roma, Sergio Méndez Arceo regresa a la Ciudad de México, en donde es asignado a una parroquia del centro histórico por el arzobispo primado Luis María Martínez. Poco después, Méndez Arceo comenzaria a impartir clases en el seminario menor, y en 1945 pasa a ser profesor de latín, griego, e historia en el seminario mayor.

En 1952 Sergio Méndez Arceo es nombrado obispo de la diócesis de Cuernavaca.Al principio, Méndez Arceo se caracterizó por tener posturas tradicionalmente conservadoras, sin embargo, cuando este descubre las practicas litúrgicas—así como la aplicación del psicoanálisis — en el convento benedictino de Santa María de la Resurreción lideradas por el sacerdote Gregorio Lemercier, este simpatiza con sus practicas e incluso adoptar algunas de sus reformas litúrgicas, incluyendo el dar la misa de frente a los feligreses en vez de espaldas como se acostumbraba en ese entonces, y en español en vez de latín.

Posteriormente, Méndez Arceo decide remodelar la catedral de Cuernavaca y le asigna el proyecto al fraile Gabriel Chávez de la Mora. Esta decisión resultó controversial y recibió varias críticas por parte de los sectores conservadores, puesto a que se pretendia que tanto los altares laterales, así como las estatuas de las virgenes y demás santos fueron removidas, además de que se agregara en vez una figura colgante de un cristo resucitado en el centro de la catedral. No obstante, en 1959 se llevan a cabo los cambios y la catedral es reinagurada.

Asimismo, Sergio Méndez Arceo pronto celebraría la primera de sus llamadas misas panamericanas, conocidas popularmente como misas con mariachis, en las cuales introduciria mariachi y otros tipos de música regional mexicana en la liturgia. Posteriormente, además de mariachi, otros géneros musicales se verían incluidos en las misas de la catedral de Cuernavaca, más notoriamente el jazz, que incluso llegaría a tener misas con la participación de músicos como Tino Contreras.

Debido a estas reformas, tanto litúrgicas como arquitectónicas, durante este periodo su arquidiócesis conseguiria una fama notable entre la población cristiana de la región e incluso entre la población no-religiosa, quienes acudirian en masa a escuchar la música inusual para las misas de la época, para presenciar la liturgia, y para escuchar las homilias de Méndez Arceo, que resaltaban por estar a menudo cargadas de contenido político.

Participación en el Concilio Vaticano II y actividades posteriores Entre 1962 a 1965, Sergio Méndez Arceo participa en el Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII. Entre sus actividades durante este periodo destacan su participación en el Pacto de las catacumbas y su petición formal de revocar la excomunión impuesta a los masones.

En 1968, Méndez Arceo asiste a la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, en el cual varios obispos—entre ellos Méndez Arceo— se comprometieron a una serie de compromisos derivados de las resoluciones del Concilio Vaticano II, entre ellos la opción preferencial por los pobres, el diálogo con las corrientes marxistas, y el apoyo a los pueblos en los movimientos de liberación.

Durante los siguientes años, Méndez Arceo sería un impulsor notorio de estos compromisos. En sus homilias, este hablaria sobre socialismo y haría fuertes críticas al sistema capitalista, al grado de que en 1970, este afirmaría que "el espiritu evangelico de comunión y comunidad entre los hombres no es posible de realizarse bajo un sistema capitalista, individualista, y materialista" siendo "necesario enfatizar un socialismo democratico".

Asimismo, en su diócesis, el involucraria a párrocos y sacerdotes en la resolución de conflictos agrarios y sindicales. Por lo mismo, el recibiria numerosas críticas durante este periodo, incluyendo a figuras como Fidel Velázquez, líder de la Confederación de Trabajadores de México, quien lo acusaria de promover la desestabilización social en Morelos.

En 1972, Sergio Méndez Arceo asistió al primer encuentro de Cristianos por el Socialismo en Santiago, siendo así el único obispo latinoamericano en asistir. Al regresar después de este congreso, fue recibido en el aeropuerto de Ciudad de México por un grupo conservador del cual varios de estos lo mancharon con sacos de tinta roja mientras le gritaban como insulto el mote de «Obispo Rojo».

Visitas a Cuba y condenación por la Conferencia del Episcopado Mexicano A pesar de tener cierto recelo de ciertas conductas del gobierno revolucionario de Cuba, el mismo año de 1972, Méndez Arceo visitó por primera vez Cuba. Ahi, nuevamente hizo una declaración controversial, asegurando que «el futuro le pertenece al socialismo». Asimismo, durante esta visita, Méndez Arceo fue condecorado por Fidel Castro con la Orden de la Solidaridad por su «merito en la lucha contra el imperialismo, colonialismo, neocolonialismo, y otras formas de explotación».

Posterior a este viaje, Méndez Arceo con frecuencia a Cuba para encontrarse con líderes políticos y funcionarios gubernamentales, así como para visitar a los clérigos cubanos y escuchar sus quejas ante las políticas de represión religiosa por parte del gobierno cubano.

En uno de estos viajes a Cuba, Méndez Arceo se reunió con el sacerdote Ernesto Cardenal y con Alfonso Carlos Comín para bajo el título de "Reflexión cristiana en Cuba" difundir un documento que abogaba por la relación entre cristianismo y revolución, llamando a profundizar el diálogo con el marxismo. Asimismo, en su homilía del domingo después de este suceso, Méndez Arceo hizo referencia al libro El Cristianismo de Marx de José Porfirio Miranda. Esta noticia fue publicada por el diario Excélsior, lo que provocó que la Conferencia del Episcopado Mexicano encabezada por el cardenal José Salazar López condenara a Sergio Méndez Arceo.

Involucramiento en la guerra sucia en México e investigaciones A mediados de la década de los 70, en plena guerra sucia en México, Sergio Méndez Arceo entró en controversia nuevamente y generó una oleada de condenas publicas por actuar como mediador en cinco casos de secuestro llevados a cabo por grupos guerrilleros tales como el Ejército Popular de Liberación Unido de América.Según Méndez Arceo, este rechazaba el secuestro como práctica, sin embargo, defendía la mediación como medio para salvar la vida de los involucrados.

Asimismo, durante este periodo, Méndez Arceo fue investigado por agencias como la Dirección Federal de Seguridad y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos. Esta última produjo un reporte de investigación en el cual se le acusaba que su diócesis recopilaba información, participaba en la compraventa de armas y actuaba como mensajera para las guerrillas comunistas de El Salvador. En este mismo reporte, también se le acusó de haber sido contactado tanto por el Comité de Seguridad del Estado (KGB) de la Unión Soviética, así como por la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba.

Retiro y fallecimiento En 1982, al cumplir los 75 años de edad, según lo prescrito por el Derecho Canónico, presentó al Papa Juan Pablo II su renuncia al obispado de Cuernavaca. El 28 de diciembre de 1982 su renuncia sería aceptada.«Centenario del nacimiento de don Sergio», artículo del 6 de octubre de 2007 en el diario La Jornada (México).

Méndez Arceo fue sucedido por el obispo Juan Jesús Posadas Ocampo.Camp, Roderic Ai (1997): Crossing swords: politics and religion in Mexico (págs. 91, 92 y 30). Oxford University Press, 1997. ISBN 0-19-510784-5.En el curso de los siguientes dos meses, el Papa Juan Pablo II mandaria a obispos por poco afines al trabajo de Méndez Arceo que en los siguientes años revirtirian la mayor parte del trabajo apostólico de Méndez Arceo.Burdick, John; y Hewitt, Warren Edward (2000): The church at the grassroots in Latin America: perspectives on thirty years of activism (págs. 40 y 44). Greenwood Publishing Group. ISBN 0-275-96659-3.Ruiz, Ramón Eduardo (1992): Triumphs and tragedy: a History of the mexican people (pág. 473). W. W. Norton & Company. ISBN 0-393-31066-3.

Sergio Méndez Arceo falleció el 6 de febrero de 1992, a los 84 años, en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Fue sepultado en la catedral de Cuernavaca el 6 de febrero de 1992, entre reclamos de «queremos más obispos al lado de los pobres».

Activismo social En 1972, el obispo Méndez participó activamente en el Congreso de los Cristianos por el Socialismo. Siendo miembro del CIDOC (Centro Intercultural de Documentación), fue el principal promotor de la discusión de textos sobre ideologías socialistas ―principalmente marxistas―, el cambio social, el fenómeno religioso y su influencia en la evolución social de Latinoamérica.

Entre 1954 y 1972 ocupó el sillón 20 de la Academia Mexicana de la Historia.

Desde ese año, el Papa Pablo VI (1897-1978) prohibió a todos los religiosos mexicanos asistir a los cursos de formación del CIDOC.

Méndez fue impulsor y activo ideólogo de la teología de la liberación y del llamado progresismo católico. Se convirtió en esta etapa en un inspirador del Movimiento Sindical Radical que surgía en México en los años setenta.

El «Obispo Rojo» siempre fue polémico por sus ideales sociales y su simpatía hacia las corrientes renovadoras en el seno de la Iglesia católica, así como por su pertenencia a movimientos como Cristianos por el Socialismo. Denunció en su momento las invasiones de Estados Unidos en Vietnam y en Centroamérica y Cuba. Durante los años setenta condenó los violentos regímenes militares en Latinoamérica, e impulsó el movimiento Va por Cuba, que promovía la solidaridad con el pueblo cubano ante el bloqueo de Estados Unidos a Cuba.Martínez Ruiz, Yolaidy; y Mendiluza, Waldo (2012): «Pastores por la paz: dos décadas de solidaridad con el pueblo cubano. Voces contra el bloqueo a Cuba resuenan en Estados Unidos» , artículo en el diario Bolpress (La Habana).