La comedia (del latín comedia, y este del griego antiguo κωμῳδία, kōmōidía)«comedia» Diccionario de la lengua española, Avance de la vigésima tercera edición. Consultado el 7 de enero de 2014. es el género dramático opuesto a la tragedia y, por lo tanto, historias con final feliz. Esa lectura epicúrea, placentera y optimista, tuvo su origen en los primitivos cultos de la fertilidad en honor del dios Dionisos y se desarrolló como género derivado del griego ditirambo, asociado a los dramas satíricos y al mismo.

En la Antigua Grecia adquirió su máximo esplendor con Aristófanes (periodo antiguo) y pasó a la cultura romana de la mano de Menandro (periodo medio), en el . Durante el medievo adquiere un tono más ligero y elemental, llegando a ser burlesco en muchos subgéneros y convirtiéndose en espectáculo muy popular ya que en su caso es muy especial y como en el caso de la «Commedia dell'Arte», Como género dramático global definió el conjunto del teatro clásico español, con las coordenadas del conjunto de la obra dramática de Lope de Vega.Ruiz Ramón explica el confusionismo creado por el uso global de "comedia" identificado como "drama" (pieza teatral), más allá de la pieza cómica que en la actualidad se asocia al término 'comedia' en el mundo del espectáculo, y llegando a provocar caprichos léxicos redundantes como "comedia dramática" o "comedia trágica". Está clasificada, junto con la tragicomedia,Relata el historiador Francisco Ruiz Ramón que un contemporáneo de Lope, el dramaturgo valenciano Ricardo del Turia, en su Apologético de las comedias españolas publicado en Valencia en 1616, advertía de que «...ninguna comedia de cuantas se representan en España lo es, sino tragicomedia». (Ruiz Ramón citando a Sánchez Escribano y Porqueras Mayo). como una de las formas clásicas del drama griego, y uno de los tres géneros dramáticos llamados realistas.

A partir del se convirtió en uno de los géneros básicos del Séptimo Arte, y en el lenguaje ha alumbrado expresiones más amplias como hacer comedia o, referido a la dramaturgia, autor de comedia. La comedia es según Aristóteles:

De Grecia a Roma Se considera al autor griego Aristófanes (444-385 a. C.) como uno de los primeros comediógrafos, quizá el más puro, en razón de las once obras desarrolladas a partir de la tradición del drama satírico y con una estructura definida en la que alternan el diálogo y el canto. Pero el auténtico transformador del rito griego en un modelo claro de lo que será luego el teatro fue Menandro (342-291 a. C.) que suprime prácticamente la presencia del Coro y traslada los valores dramáticos al interior del texto dándole así mayor participación al público, que será a partir de entonces un espectador vivo.

Siglos después, en el teatro romano, la comedia genera dos grupos diferentes, según su asunto: La «fabula palliata, crepidata» o comedia romana de asunto griego; y la «fabula togata, tabernaria», de asunto romano. El gran heredero de Menandro fue Plauto, autor de unas ciento treinta comedias, de las que se conservan veintiuna. Plauto, formado como clown-mimo, incorporó el gesto y la acción al contenido del texto, multiplicando su efectividad cómica y dramática.

Fénix de las Comedias Con el Renacimiento la comedia se mimetizó, ello supuso que se bautizaran con su nombre productos de la literatura dramática que poco o nada se acercaban a su esencia "cómica" y "lúdica". Buenos ejemplos de ello fueron la Comedia de Calisto y Melibea, la Divina Comedia y una parte importante de la producción dramática del Siglo de Oro (dentro y fuera de España), incluyendo el teatro isabelino, que también recibió el apelativo de «comedy» de forma genérica, aunque se tratase de dramas.

En la corte española,Conocida es la afición de Felipe IV de España por el teatro y su mundo, al punto de disponer de una compañía privada de dramaturgos y actores, en cuyo elenco figuraban Agustín Moreto, Calderón de la Barca o Luis Vélez de Guevara. Cuenta Deleito (pág. 151) que habiendo ideado el propio rey una comedia cuyo argumento era la creación del mundo, interpretaron los principales papeles los propios comediógrafos, siendo Vélez —ya septuagenario— el que dio vida al Padre Eterno, y un entonces joven Calderón haciendo el papel de Adán. Y habiendo ocurrido que, en el trato real de los autores-cómicos, el travieso Calderón le había robado unas peras al viejo Vélez, hallándose luego ya en escena de la comedia cruzaron este diálogo: la cúspide de la comedia entre el y el , queda encarnada por Lope de Vega, autor —según Juan Pérez de Montalbán— de unas 1800 piezas, y de un tratado que el propio Fénix de los Ingenios construyó sobre el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). A partir de su obra y de una aportación posterior de Calderón, se catalogarían por eruditos contemporáneos y posteriores hasta ocho tipos de comedias. Así por ejemplo, Narciso Díaz de Escobar recoge la clasificación del crítico Alberto Lista en la que figuran comedias: de costumbres, de intriga y amor (o capa y espada), pastoriles, heroicas (o históricas), mitológicas, de Santos e ideales (o filosóficas).En el listado se incluyen las tragedias, que como se explicó ya habían quedado mimetizada en el género de la comedia y que antes y después del Siglo de Oro, hasta hoy, figuran el en género del drama.

En el prólogo a las Comedias de Lope, Miguel de Cervantes lo presenta así:

Iconografía el auténtico transformador del rito griego en un modelo claro de lo que será luego el teatro fue Menandro (342-291 a. C.) que suprime prácticamente la presencia del Coro y traslada los valores dramáticos al interior del texto dándole así mayor participación al público, que será a partir de entonces un espectador vivo.

Siglos después, en el teatro romano, la comedia genera dos grupos diferentes, según su asunto:

La «fabula palliata, crepidata» o comedia romana de asunto griego; y la «fabula togata, tabernaria», de asunto romano.

El gran heredero de Menandro fue Plauto, autor de unas ciento treinta comedias, de las que se conservan veintiuna. Plauto, formado como clown-mimo, incorporó el gesto y la acción al contenido del texto, multiplicando su efectividad cómica y dramática.

Características

Al igual que la Tragedia, la Comedia persigue provocar emoción en el espectador. Pero mientras que en la primera —dicho con palabras de Ramón María del Valle Inclán— el autor contempla a sus personajes como fuerzas superiores gobernadas por el destino, en el espacio de la comedia "autor y personajes conviven, el primero como titiritero y los segundos como marionetas", que incluso pudiendo llegar a situaciones esperpénticas, se muestran como seres libres, dueños de su propio destino y por tanto, capaces de conducir el hilo de la trama (a veces muy enmarañado) hacia un desenlace feliz. Esa libertad esencial que impregna el género hace de la comedia el paraíso de la versatilidad, la sorpresa, la genialidad, los cambios de ritmo y el disparate.

Marcados unos y sugeridos otros, desde su origen clásico se han mantenido unos arquetipos asociados a la comedia. Así, sus personajes conductores o protagonistas ya no son los héroes —y casi siempre víctimas— trágicos, sino tipos vulgares con los que cualquiera de los espectadores puede identificarse. Si el personaje trágico era esclavo de su ética y su dignidad, el personaje cómico se salva muchas veces gracias al azar más que a sus habilidades. La moderna filmografía y los antihéroes cómicos del ofrecen modelos infantiles tan contundentes como Charlot, Cantinflas o los Hermanos Marx en el cine —o Mr. Bean y Los Simpson en televisión—, personajes tan impresentables como el necio dios Dioniso en Las ranas de Aristófanes o el «miles gloriosus» de Plauto en la comedia «palliata».

Personaje, trama y moraleja En la popular y variopinta galería de personajes cómicos es fácil encontrar con frecuencia al mentiroso, el charlatán, el fanfarrón, el pícaro e incluso el enamorado a la vez crédulo, inconsciente y amoral. Como complemento natural, las tramas más habituales están bien servidas de ingredientes como el engaño, el robo, la burla y la estafa.

En su origen, la comedia solía exagerar los vicios y defectos humanos, con una intención moralizante y educativa, y para ello ponía en ridículo esos vicios o malas costumbres con el fin de corregirlos mediante la risa o como método preventivo para evitar que los adquiriera el espectador. El tratamiento dramático de esos vicios, por lo general contrarios al bienestar social de la comunidad en la que vive el protagonista (y asociado a la época y al lugar), le lleva a transgredir esa sociedad. En el esquema de la comedia tradicional su castigo será el ridículo. Así, por ejemplo, en el caso del Tartufo, Molière usa la hipocresía del personaje, prototipo del mojigato que finge vivir valores que en verdad no tiene y que solo persigue su bienestar a costa del daño que produce a los demás.

El desenlace es feliz para el desgraciado, sorprendente y rocambolesco. Los obstáculos que el protagonista tendrá que sortear a lo largo de la trama, azarosa pero optimista, serán finalmente superados por su esfuerzo unas veces y por casualidad otras. Los buenos ganarán y los malos serán castigados y puestos en ridículo.

Poética y estructura Semiólogos, críticos y teóricos de la dramaturgia han dejado numerosa y en ocasiones densa documentación analítica en torno a la comedia. La síntesis que reúne el teórico francés Patrice Pavis en su diccionario teatral Dramaturgia, estética, semiología (1996), propone que la fabulación en la que se desarrolla la comedia pasa sucesivamente por las fases de «equilibrio, desequilibrio, nuevo equilibrio». La define —a la comedia— como 'perspectiva contradictoria del mundo' expresada siguiendo esquemas pedagógicos, y valiéndose de recursos como el «quid pro quo» o el malentendido. La versatilidad y flexibilidad de la comedia, su vocación natural de 'autoparodia' la convierten en herramienta y prototipo del llamado teatro en el teatro.

Tipos Diversos manuales y diccionarios especializados enumeran y definen distintos tipos de 'comedia', entre los que puede destacarse: Comedia antigua, tiene su origen en el , y nació como sátira política, en ocasiones violenta y otras veces grotesca, e incluso obscena. Sus principales autores: Aristófanes, Cratés y Cratinos. Comedia de bandoleros, genuino producto del teatro español desarrollado desde fines del y con ejemplos clásicos como El condenado por desconfiado de Tirso de Molina o El esclavo del demonio de Antonio Mira de Amescua. Comedia burlesca o de "disparates", muchas veces en torno a las bufas aventuras de un personaje extravagante. Comedia de capa y espada asociada a la Comedia de enredo y opuesta a la comedia de carácter. De entre los numerosos ejemplos de este género pueden mencionarse El acero de Madrid de Lope o El mercader de Venecia de sir William. Comedia de episodios o de folla, un conjunto de pasos o escenas cortas en torno a un tema o conflicto común. En las follas clásicas estos breves cuadros cómicos solían mezclarse con otros musicales. Comedia de figurón, de "caracteres" o de "carácter", con personajes cuya psicología, minuciosamente dibujada, suplanta en ocasiones la necesidad de intriga o acción. Es afín a la variedad inglesa llamada «comedy of humours», en la que se considera a Ben Jonson y a Shakespeare sus principales maestros. Comedia griega, evaluación de origen griego en función de los contenidos del drama con una diferenciación entre "comedia alta" y "baja"; a su vez la historia de la comedia clásica en Grecia Antigua se suele dividir en tres periodos de estudio: la antigua, la media y la nueva. Comedia de género asociada a las llamadas de costumbres, "de carácter" y "de intriga", tuvo especial desarrollo durante el , a partir de intentos moralizantes o de crítica social.