thumb|Estatua de un sacerdote de Osiris. alt=|miniaturadeimagen|Cura de una parroquia católica bizantina en Italia. El sacerdote es una persona que se dedica con una designación específica a realizar actos de culto en una religión, en ocasiones como intermediario entre los miembros de una comunidad religiosa y la divinidad a la que estos adoren. Se llama «sumo sacerdote» a quien ejerce la máxima autoridad religiosa en algunas confesiones, normalmente como heredero de alguna tradición histórica. En muchas culturas, la casta sacerdotal constituía una clase social dominante, asociada o en ocasiones enfrentada al poder civil.
El sacerdote en las religiones politeístas thumb|120px|Estatua de Jaemuaset, sumo sacerdote de Ptah.
En las religiones politeístas, de las cuales se pueden poner como ejemplos destacados la de los antiguos griegos, los romanos, los aztecas, los antiguos egipcios y otros, el sacerdocio se especializa y cada divinidad tiene sus propios sacerdotes. Asimismo en la cultura grecorromana se podían encontrar sacerdotes dedicados al culto de Zeus y en las civilizaciones indoamericanas (como los chibchas) los sacerdotes del culto solar. La casta sacerdotal que se dedicaba al culto de un dios en particular, se encargaba del templo, de los sacrificios y de la administración de las ofrendas (sin cuya existencia se producía la decadencia y desaparición de la casta) dedicadas al mismo. Se puede comentar el culto romano a la diosa Vesta que se encomendaba a sacerdotisas muy apreciadas por el pueblo romano, las vestales, que gozaban de numerosos privilegios.
En el Antiguo Egipto, los sacerdotes formaban una casta influyente y poderosa que incluso fue dueña del poder durante siglos (véase Sumo sacerdote de Amón). Estaban distribuidos en diversas categorías que se distinguían por insignias particulares y por sus especiales cometidos. Tenían que sujetarse a frecuentes purificaciones mediante abluciones y celebraban cada día un oficio que consistía en cantar algunos himnos por la mañana, al mediodía, por la tarde y por la noche, ocupándose en el estudio de las ciencias, la enseñanza y en la práctica de la medicina. Se afeitaban todo el cuerpo y vestían de lino.Diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat (1906-1914)
En Grecia, se honraban los príncipes en su mayoría en desempeñar las funciones de «sacrificadores» pero había de igual manera sacerdotes profesionales llamados necoros. Algunas familias como la de los Eumólpidos de Atenas estaban investidas del sacerdocio perpetuo. Aparte de esto, cada divinidad tenía sus neocoros particulares. Por ejemplo, los sacerdotes de Cibeles se denominaban coribantes o galos, mientras que los de Zeus se llamaban dactilos ideanos.
En Roma, los sacerdotes eran elegidos entre los personajes que ocupaban las más altas dignidades o empleos, pero había, de igual manera, sacerdotes profesionales. Los unos ofrecían sacrificios a todos los dioses y no estaban adscritos a ninguna divinidad particular, mientras otros tenían la suya especial. Pertenecían a la primera clase los pontífices, augures, quindecenviros, arúspices, hermanos arvales, curiones, septenviros o epulones, feciales, etc.
El sacerdote en el judaísmo
thumb|Rabino Melchor: el rabinato es más una función magisterial y no es entendida como un “sacerdote”.
De acuerdo con la tradición del judaísmo, el sacerdocio nace de la experiencia del pueblo hebreo y su liberación de Egipto por mano del profeta Moisés, tal como viene relatado en el Pentateuco. Según estos libros, Yahveh escogió a una de las doce tribus, la de Leví, representada por Aarón, hermano de Moisés, para dedicarse a cuidar del Arca de la Alianza y del culto a la divinidad. En la concepción judía, Yavé hizo un pacto con los israelitas, para que fueran ellos un "pueblo elegido", depositarios de las verdades reveladas por Dios. La dignidad sacerdotal conferida a Aarón era hereditaria, al estilo monárquico, y pasaba de generación en generación. El Sumo Sacerdote, es decir, el máximo representante de la tribu de Leví para dirigir el culto sería el jefe de la casa de Aarón, cargo traspasado de padre a hijo primogénito. Esta nueva organización sacerdotal alcanzaría su esplendor durante los reinados de David y Salomón los cuales construirían el Templo de Jerusalén.
thumb|El Templo de Jerusalén, según una reconstrucción idealizada.
La ruptura de la sucesión levítica, especialmente de la elección del Sumo Sacerdote, el cual tendría una figura política tan fuerte como la del rey de Israel, traería serios conflictos. Hacia el (año 152 a. C.), por ejemplo, la elección de Jonatán Macabeo del linaje macabeo, pero no levítico, como Sumo Sacerdote, crearía la secesión de la comunidad esenia de Qumrán y la completa enemistad del partido de los fariseos. La desaparición del Templo de Jerusalén, destruido por los romanos durante la caída de Jerusalén del año 70, dio como consecuencia la diáspora judía. La religión se desarrollaría hacia lo que hoy conocemos como el rabinismo. El rabino es el hombre dedicado al estudio de las Escrituras (la Torá), pero no cumple funciones rituales. El judaísmo contemporáneo aún respeta la disposición divina de la elección levítica como la única autorizada para la celebración del culto y la esperanza es que con la reconstrucción del Templo de Jerusalén, solo los levitas, de la tribu de Leví, continuarán la labor interrumpida hace dos mil años.
El sacerdote en el cristianismo thumb|Sacerdote de la Iglesia etiópica.
La religión cristiana concibe el sacerdocio también desde una perspectiva bíblica que llega a ser otra interpretación de la doctrina levítica. Ante todo, desde la perspectiva judía, Jesucristo no habría sido un sacerdote al no pertenecer a la tribu de Leví, sino que era descendiente de David de la tribu de Judá. El judaísmo, en contraste con el cristianismo, reconoce en cambio en Jesús a un rabino, es decir, un maestro, más que cualquier otra cosa.
Los cristianos creen en cambio que Jesucristo se ofreció en sacrificio por los pecados de la humanidad entregando su vida en la Cruz y, siendo Sumo y Eterno Sacerdote según el orden de Melquisedec. Dado que Cristo es Sumo Sacerdote y su sacerdocio es perpetuo, se convierte en el Redentor. Pero la visión de la participación del pueblo en este sacrificio varía entre las distintas ramas del cristianismo. Si bien Jesús es, dentro de la lógica y la teología cristiana, el único Sacerdote capaz de efectuar tal sacrificio, él mismo instituye a sus apóstoles como los anunciadores de la fe a las naciones y en dicho magisterio se construye la nueva lógica levítica. El cristianismo toma entonces de la antigua tradición judía el concepto de "Pueblo de Dios", "Nación Santa" y "Pueblo Sacerdotal", y este se extendería a todos aquellos que entran dentro de la dinámica del "Nuevo Pueblo de Dios".
Para las enseñanzas cristianas, es importante la doctrina contenida en la Epístola a los hebreos, que justifica la mayor perfección del sacerdocio de Jesucristo sobre el antiguo sacerdocio de Aarón. En esta epístola se llama al nuevo sacerdocio «el sacerdocio de Melquisedec», para indicar que es un sacerdocio no vinculado a la herencia levítica. Se le llama sacerdocio de Melquisedec, o más propiamente dicho: Sacerdocio según el orden de Melquisedec, porque el personaje bíblico Melquisedec poseyó este sacerdocio, el cual es el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios, el mismo sacerdocio con el cual Cristo efectuaría la expiación en el meridiano de los tiempos.
Como para los cristianos, la crucifixión de Jesús fue un sacrificio perfecto, ya no serían necesarios los sacrificios de animales, aunque los sacerdotes tengan potestad para ofrecerlos, y de ahora en adelante se entregarían "sacrificios espirituales", como los expuestos en Hebreos 13:15-16 y en la primera epístola de Pedro 2:4-5.
El predicador y escritor Pablo de Tarso (10-67 d. C.) creó la siguiente clasificación del sacerdocio: El sacerdocio de Aarón (o sacerdocio menor): sirve para ministrar solo las cosas temporales. En él se contarían los sacerdotes judíos, de cuya institución Pablo de Tarso se estaba escindiendo. El sacerdocio de Melquisedec (o sacerdocio mayor): sirve para ministrar tanto las cosas temporales como las celestiales. En él se contaría Jesucristo y el propio Pablo de Tarso.
Según Pablo de Tarso, en la epístola a los Hebreos 7:11-12, la ley de Moisés (que desde ese momento sería llamada Antiguo testamento) fue recibida bajo el sacerdocio aarónico (inferior), y en cambio los Evangelios fueron recibidos bajo el sacerdocio superior de Melquisedec.
De acuerdo a la creencia cristiana, el sacerdote recibe poder de Dios y debe usarlo a su servicio. Para ciertas denominaciones cristianas, este poder incluye la sanación por imposición de manos, a semejanza de lo que se relata en los evangelios acerca del poder conferido por Jesús a quienes salieron a predicar en su nombre.
De acuerdo a las enseñanzas cristianas, el sacerdote debe dar muestra de virtudes como paciencia, bondad, pureza y sinceridad y ser capaces de sobrellevar circunstancias adversas para cumplir su misión. En las primeras años del cristianismo, los fieles de esta religión fueron perseguidos y muchos de ellos, incluyendo a sacerdotes, fueron torturados y asesinados por profesar sus creencias.
Los sacerdotes cristianos suelen recibir una recompensa en dinero o especies por ejercer su ministerio, ya sea de parte de la comunidad o de la iglesia a la que pertenecen, punto que no es bien visto por algunos cristianos, al considerar que no debería pagarse por recibir el evangelio.
El sacerdote en el catolicismo, la ortodoxia y el coptismo thumb|Un sacerdote católico.
Tanto los cristianos católicos como los ortodoxos y coptos creen que todos los bautizados participan del sacrificio de Cristo (corredención) al ofrecer sus dolores y sufrimientos para la remisión de los pecados suyos y de los demás ya que son parte de la Iglesia, "Cuerpo de Cristo". Esta participación es conocida como «sacerdocio común de los fieles». Además, creen que Jesús instituyó un sacerdocio ministerial entre los Apóstoles y sus sucesores para la celebración de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, y realizar otras tareas pastorales, poniéndose al completo servicio de Dios y de la Iglesia. A quienes participan de este ministerio se les denomina clérigos. Este sacerdocio se recibe sacramentalmente (orden sacerdotal) en tres grados: el diaconado, el presbiterado y el episcopado (los obispos), que se considera el sacerdocio pleno. Son ordenados sacerdotes solo los varones bautizados con fiel apego a la tradición instituida por Jesucristo al llamar solo varones en su grupo de los 12 apóstoles. Además, los candidatos al episcopado adquieren el compromiso del celibato haciendo votos de castidad, en el rito latino también se les exige a los presbíteros. Cfr. Mat 10, 3 y 1 Cor 7, 32.
Históricamente en el rito latino se han distinguido entre órdenes menores (ostiariado, lectorado, acolitado y exorcistado), y órdenes mayores (subdiaconado, diaconado y presbiterado), aparte del episcopado; se confería además la tonsura (rito por el que se ingresaba en el clero; se confería antes de las órdenes menores). Ni las órdenes menores ni el subdiaconado se conferían mediante el sacramento del Orden, sino simplemente por un acto de potestad eclesiástica. El papa Pablo VI suprimió las órdenes menores reordenándolas como ministerios propios de los laicos, como en la práctica solían ejercerse -lector y acólito-, para que solamente fueran ya no mayores, sino directamente y de manera más coherente órdenes los tres grados del sacramento del Orden: (diaconado, presbiterado y episcopado) como se ha descrito anteriormente. De esta manera, actualmente se ingresa en el clero mediante la ordenación diaconal.