Guadalajara es un municipio y ciudad española, capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El núcleo histórico de la ciudad está situado sobre un otero emplazado entre dos profundos barrancos, el del Alamín y el del Coquín o de San Antonio, que traían sus aguas hasta la orilla izquierda del valle del río Henares, en la parte más elevada de la meseta sur, entre las comarcas de La Alcarria y la Campiña del Henares.
La altitud de la ciudad se mide en 708 m sobre la plaza Mayor. El clima es mediterráneo continentalizado, con largos y fríos inviernos, y veranos cortos y muy calurosos. La media anual de temperaturas se encuentra en 13,1 °C y la de precipitaciones en más de 400 l/m². Con una población de , es la segunda ciudad más poblada de la comunidad autónoma tras Albacete. El término municipal tiene una superficie de 235,51 km² y una densidad de población de 355,11 hab/km².
Fue fundada por los árabes, entre el y el . De esa época se cree proviene su nombre, del árabe andalusí Wād al-Ḥajarah ( o ) dado al río Henares. En sus cercanías había existido un emplazamiento romano, cuyo nombre, Arriaca, puede tener el mismo significado. La ciudad alcanzó cierto esplendor en el , a pesar de su situación en un territorio que casi siempre estuvo en pie de guerra.
En 1085, Guadalajara fue conquistada por Alfonso VI de León, atribuido este hecho a Alvar Fáñez de Minaya. Desde ese momento y hasta la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 la historia de la ciudad refleja el curso de las guerras contra los almorávides y almohades. En 1133 el rey Alfonso VII otorga el primer fuero a la población para regular la vida de su comunidad, estableciendo un conjunto de normas, derechos y privilegios y en 1219, Fernando III lo amplía concediendo el fuero largo a la ciudad.
Posteriormente, la protección del rey Alfonso X aseguró el desarrollo económico de la población mediante la defensa de sus comerciantes y la autorización de sus ferias y mercados. En la segunda mitad del se estableció en Guadalajara la familia de los Mendoza que con su posterior ascenso trajo consigo el de la ciudad. En 1460, el rey Enrique IV concedió a la población el título de ciudad. A lo largo del se logró una época de auge.
La crisis general del afectó especialmente a Guadalajara. Con la marcha de los Mendoza a Madrid, junto a la quiebra y la despoblación, la continuidad de la ciudad se vio en entredicho. A comienzos del y tras ser saqueada durante la guerra de Sucesión, la ciudad vive su peor momento. Para intentar frenar esta situación, Felipe V establece en la ciudad la Real Fábrica de Paños, que hasta principios del asegura el crecimiento de la población.
Los daños causados por la guerra de Independencia y el cierre de la Real Fábrica de Paños en 1822 provocaron un nuevo declive en la ciudad. En adelante, hasta la segunda mitad del , la ciudad se recuperó gracias a su función administrativa, como capital de provincia y sede de instituciones como la Academia de Ingenieros Militares o la Diputación de Guadalajara. El crecimiento, aunque lento, transforma la población, que alcanza los 11 000 habitantes en 1900.
La falta de desarrollo industrial limitó hasta bien entrado el las posibilidades de la ciudad. Como en la mayoría del país, la guerra civil y la época de posguerra fueron tiempos muy difíciles. En 1959, Guadalajara fue incluida en los planes de desarrollo como polígono de descongestión industrial de Madrid lo que provocó unas tasas de crecimiento importante de la ciudad y del denominado Corredor del Henares.
Toponimia Guadalajara debe su nombre a la castellanización del topónimo árabe andalusí Wād al-Ḥajarah ( o ). Si bien este era el nombre dado originalmente al río Henares, que bordea la ciudad por el oeste, en un principio a esta se le atribuye el nombre de Madīnat al-Faray, según indica una crónica conservada del del historiador andalusí Ahmad al-Razi.
Su significado no está claro y es discutido; por un lado se apunta que puede significar «la ciudad de Faray», dando lugar a que el fundador o valí de la ciudad durante esa época fuese un hombre llamado Faray, hijo de Salim, fundador a su vez de Medinaceli (Madīnat al-Sālim), y descendientes ambos de los Masmuda; por otro lado, se ha intentado traducir la palabra árabe faray como «mirador» o «farallón», como zonas rocosas altas desde las que se vigila un paso.
Wād al-Ḥajarah era originalmente el nombre dado al río Henares, y posteriormente fue dado también a Madīnat al-Faray. Comúnmente se ha traducido Wād al-Ḥajarah como «río de piedras», haciendo referencia al escaso caudal del río y a la abundancia de cantos rodados en su lecho. A este respecto, Mahmud Ali Makki dio el significado de Wād al-Ḥajarah como «valle de los castillos» o «valle de las fortalezas», entendiendo el término wād como sinónimo de «valle» y ḥajarah como «castillo», «fortaleza» u otro edificio fuerte hecho con piedra. De hecho, en las orillas del que entonces era el Wād al-Ḥajarah y hoy es río Henares se asentaban por aquel entonces numerosas fortificaciones, desde Sigüenza hasta Alcalá de Henares.
También se situó en la zona un asentamiento de origen íbero con el nombre de Arriaca. Se ha tratado de traducir este topónimo en consonancia con la traducción de Wād al-Ḥajarah y a través bien de la hipotética similitud del idioma íbero con el euskera, bien por su posible origen vascón. Atendiendo a ello, Arriaca se ha traducido también como «río de piedras» o «camino de piedras», visto que harri significa «piedra» en euskera y harrikada, «pedrada».
Símbolos
Los símbolos municipales de Guadalajara son la bandera y el escudo heráldico.
La bandera de Guadalajara es un paño morado —color bastante extendido entre otras banderas municipales castellanas— de proporciones 2:3 cargado el centro de este con el escudo provincial. El escudo de armas de Guadalajara representa a la escena nocturna de un caballero con armadura y unos soldados frente a las murallas de la ciudad, probablemente la noche del 24 de junio de 1085 en la que Álvar Fáñez conquistó la ciudad para el rey Alfonso VI.
Geografía La ciudad de Guadalajara se ubica en el centro de la península ibérica, al suroeste del sistema Ibérico y noroeste de la Submeseta Sur. Se encuentra al oeste de la provincia homónima y está enclavada en el valle del río Henares, afluente del Jarama, tributario a su vez del Tajo.
Económicamente, se encuentra dentro del área industrial del Corredor del Henares, a 27 km de Alcalá de Henares y a 58 km de Madrid.
Orografía y geología miniatura|El páramo de la Alcarria miniatura|Montañas de Trijueque
En el municipio se distinguen dos zonas claramente diferenciadas por su orografía y su geología. Por un lado, la mayor parte del municipio, y también de la ciudad, se asienta sobre el relieve tabular que forma la Alcarria. En ella se distingue la superficie estructural en todo el este y sur en torno a los 1000 m sobre el nivel del mar, compuesto por conglomerados cuarcíticos y calizas, con tierras pobres y áridas. Entre el páramo y el río Henares están el escarpe, con una pendiente media del 20 %, y el glacis, donde se asientan los núcleos de población, ambos formados por margas y lutitas.
Por otro lado, la parte más occidental del municipio, en la orilla derecha del río a menos de 700 m sobre el nivel del mar, y en el exclave de Usanos, que corresponden a la Campiña del Henares, forman flancos suaves, con pendientes escasas, y están compuestas por arcillas arenosas, en las zonas próximas al río y más propicias para el regadío, y arcosas, entre Marchamalo y Usanos.
Hidrografía miniatura|Río Henares Los cursos fluviales que pasan por Guadalajara pertenecen a la cuenca del Tajo y por lo tanto vierten en el Atlántico. El principal curso fluvial que atraviesa el municipio es el río Henares, que nace en sierra Ministra y desemboca en el Jarama en el municipio madrileño de Mejorada del Campo.
Dentro del término municipal existen varios afluentes que desembocan en el Henares, arroyos de régimen estacional, que parte del año no llevan agua. En el margen izquierdo del río encontramos el único afluente con curso continuo, el arroyo de la Vega. También se encuentran los arroyos de la Olmeda, del Sotillo, de la Huerta, de la Limpia, de Zarraque, de Monjardín y de Colmenilla.
Cabe destacar el arroyo de Dueñas, que discurre por el margen derecho del Henares aunque no desemboca en él. Menos importantes pero que igualmente son ajenos al Henares son los arroyos del Portillo y el de las Peñas.
Clima La situación de Guadalajara, en el centro de la península y alejada del mar, condiciona el régimen pluviométrico, bastante moderado, y el térmico, caracterizado por importantes oscilaciones tanto diarias como estacionales. Como consecuencia de esto, el municipio cuenta con un clima mediterráneo continentalizado. De acuerdo a los criterios de clasificación climática de Köppen modificada, Consultado el 29 de noviembre de 2012. el clima de Guadalajara es de tipo Csa (mediterráneo). Veranos largos, secos y calurosos, e inviernos igualmente largos y rigurosos, dan paso a primaveras y otoños cortos y templados.
A continuación se muestran algunos récords climatológicos registrados en el observatorio meteorológico de la AEMET de El Serranillo (Guadalajara) situado a , tomados desde 1985 para la precipitación y temperatura y desde 1986 para el viento:
La AEMET también dispone de los datos de los valores climatológicos extremos registrados en el antiguo observatorio del instituto de educación secundaria Liceo Carecense situado a 685 m sobre el nivel del mar, tomados desde 1920 hasta 1985 para la temperatura y hasta 1986 para la precipitación, y sin datos del viento. Sin embargo, ninguno de los registros mencionados del observatorio de El Serranillo se habían superado en el antiguo observatorio del instituto.
Flora Debido al alto nivel de antropización del entorno, consecuencia del intenso uso del espacio que ha hecho el hombre a lo largo de los siglos, la superficie de terreno que conserva la vegetación potencial de la zona es notablemente reducida. Se encuentran únicamente zonas boscosas residuales en los márgenes de los cauces fluviales y en parte de las laderas y la parte superior del páramo. El resto de la superficie está destinado a usos industriales, residenciales o a la agricultura.
Las comunidades vegetales predominantes son las siguientes:
miniatura|Zona de encinar Encinares, vestigios de la vegetación autóctona caracterizada por el predominio de la encina, acompañada de otras especies como el quejigo y el pino carrasco. Se encuentra principalmente en las laderas del páramo de elevada pendiente que no han podido ser utilizadas para el cultivo, y en algunas zonas de la parte superior del mismo. También se pueden encontrar pequeños núcleos de quejigares en los escarpes del páramo en la zona del arroyo de la Vega y en el monte del Campo. Localizado en la margen derecha del barranco del arroyo de la Vega y cerca del barranco del Pozo, se ha de mencionar la presencia de pinar de repoblación en la variedad del pino carrasco. Pastizal-matorral, compuesto por una gran variedad de arbustivas y herbáceas que en algunos casos se trata del primer paso de regeneración de la vegetación autóctona. Se puede encontrar dos tipos de masas arbustivas y de pastizal, las correspondientes a la vega del Henares y las de la parte superior del páramo y alguna de sus laderas. En el primer caso predominan la retama y el esparto, acompañadas de espino negro y la coscoja, en el segundo caso predomina el romero, el espliego, la aliaga, la coscoja y la retama, además de los géneros poa, bromus, festuca y dactylis. Vegetación fluvial, caracterizada por bosques de ribera formada por álamo blanco, fresno, sauce blanco y olmo común. Además de taray, zarzamora, escaramujo, clemátide o dulcamara.
Fauna miniatura|Cigüeña blanca en zona de pastos miniatura|Jabalí miniatura|Halcón peregrino