thumb|right|250px|Uno de los ejemplos más conocidos de ucronía es la serie El hombre en el castillo de Philip K. Dick, que trata sobre lo que podría haber ocurrido si los países del Eje hubiesen ganado la guerra.

La ucronía (del griego, ουχρόνος «ouchrónos») o historia alternativa es un género literario que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento histórico sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad (por ejemplo, los vencidos de determinada guerra serían los vencedores, o tal o cual rey continuó reinando durante mucho tiempo porque no murió fruto de las heridas recibidas). La ucronía especula sobre realidades alternativas ficticias, en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos. Esa línea histórica se desarrolla a partir de un acontecimiento extensamente conocido, significativo o relevante, en el ámbito universal o regional. Ese momento o suceso común que separa a la realidad histórica conocida de la realidad ucrónica se llama punto Jonbar o punto de divergencia.

Un punto Jonbar (a veces llamado erróneamente punto Jumbar) es un acontecimiento singular y relevante que determina la historia futura. Se denominan así en honor a John Barr, personaje de un relato de Jack Williamson de los años 1930 donde se crea un mundo si escoge un guijarro y otro diferente si coge un imán y se convierte en un gran científico.

La ucronía especula sobre realidades alternativas, en las que los hechos de la vida real ocurrieron de manera diferente o simplemente no ocurrieron en absoluto. Aunque existen diversas obras a través de la historia que se podrían llegar a considerar relatos ucrónicos, este género literario no se vino a consolidar como tal hasta principios del . La ucronía ha logrado encontrar gran popularidad en escenarios como la literatura, el cine, la televisión y los videojuegos.

Existe una gran cantidad de puntos Jonbar recurrentes, y algunos de ellos son:

La no extinción de los dinosaurios (Al oeste del Edén de Harry Harrison y Los nuevos dinosaurios de Dougal Dixon). La inexistencia del cristianismo (Roma eterna, de Robert Silverberg). Victoria de los confederados en la guerra civil estadounidense (línea temporal 191). La victoria de los nazis en la Segunda Guerra Mundial (las novelas El Hombre del Bigote victorioso de Gregory Benford, El hombre en el castillo de Philip K. Dick, Patria de Robert Harris y el videojuego Wolfenstein: The New Order). La llegada de los soviéticos a la luna antes que los estadounidenses (Para Toda la humanidad, de Ronald D. Moore). Conflicto directo entre los Estados Unidos y la Unión Soviética (los videojuegos World in Conflict, Wargame: European Escalation, Codename: Panzers – Cold War y la novela Resuretion Day).

La ciencia ficción española también se ha sentido tentada por la especulación alrededor de estos acontecimientos singularmente importantes para el devenir histórico del país, con sus propios puntos Jonbar:

La victoria de España sobre Estados Unidos en 1898 (Fuego sobre San Juan, de Pedro A. García Bilbao y Javier Sánchez-Reyes). La victoria de los republicanos en la guerra civil española (El coleccionista de sellos, de César Mallorquí y En el día de hoy, de Jesús Torbado) La guerra de espías entre la Dictadura española de Sanjurjo y República Catalana (Els ambaixadors de Albert Villaró). El triunfo de las revolución asturiana de 1934 y la incorporación de Asturias a la URSS (La Colomina 36 de Nicolás Bardio).

En el caso de Chile, con una excepción, prácticamente todas las obras existentes se sitúan en el periodo de la dictadura de Augusto Pinochet. Algunos puntos Jonbar son:

El apoyo y defensa de Pinochet al gobierno de Salvador Allende durante el Golpe de Estado en Chile de 1973 (SYNCO, de Jorge Baradit). La muerte de Pinochet durante el Atentado en su contra en 1986 (Atentado Final, de Fernando Sáez). El desconocimiento de los resultados del Plebiscito nacional de Chile de 1988 por parte del mismo Pinochet (Frente a la Derrota, de Álvaro Delgado). El establecimiento de un régimen alemán en Chile luego de la victoria del III Reich en la Segunda Guerra Mundial. (República Nazi de Chile, de Carlos Basso) La invasión de Rapa Nui por parte del Imperio del Japón en el marco de la Segunda Guerra Mundial. (Sol sobre Rapa Nui, de Álvaro Delgado).

En Argentina Marcos Victoria publicó en 1968 una ucronia sobre la Segunda Invasión Inglesa en 1807, Dalmiro Sáenz escribió dos novelas sobre la historia inmediata a la recuperación de la democracia en 1983, una vez finalizada la dictadura militar (conocido como Proceso de Reorganización Nacional): El día que mataron a Alfonsín (con Sergio Joselovsky) en 1985 y El día que mataron a Cafiero en 1987. La Revista Barcelona publicó también un libro que imagina, en clave de humor, diferentes utopías.

Descripción del género Diversos autores destacan puntos diferentes al hablar de lo que se entiende por ucronía. Sánchez Jaramillo y Molina Valencia lo definen de la siguiente manera:

Para Suvin, se entiende como una forma de ciencia ficción en la que un lugar alternativo (en el tiempo, espacio, etc.) que comparte el material y la verosimilitud causal del mundo del escritor es usado para articular diferentes posibles soluciones a problemas sociales; estos problemas deben tener la suficiente importancia para requerir una alteración en la historia general del mundo narrado.Suvin, D. (1983). Victorian Science Fiction: The Rise of the Alternative History Sub- Genre. Science-Fiction Studies(10), 148-169.

Winthrop-Young describe la ucronía como un compendio literario inestable de entretenimiento y conjeturas- uno de los géneros más improbables. Pocos otros tipos de narrativa demandan tanta suspensión de incredulidad; no es sorpresa, entonces, que ni el género ni las ganas de leerlo hayan evolucionado ex nihilo. Tal vez más que cualquier otro género, la ucronía requiere un proceso sinérgico de prueba y error que involucra a los lectores, escritores e intermediarios para negociar, establecer y subsecuentemente renegociar los límites de la aceptabilidad. Explica, además, que se utilizan múltiples términos para referirse al género: ucronía, alohistoria, parahistoria, alotopía, historia alterna, historia alternativa, mundo contrafactual, historia «que-tal-sí», entre otros.Winthrop-Young, G. (2009). Fallacies and Thresholds: Notes on the Early Evolution of Alternate History. Historical Social Research, 34(2), 99-117. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/20762357 En inglés, en lugar de usar el término «ucronía», se usa comúnmente «historia alterna».

Clasificación Hellekson divide las ucronías en tres tipos: La historia de nexo, que incluye viajes en el tiempo y batallas; la más cercana a la ciencia ficción clásica. Esta ocurre al momento de la ruptura, o el punto Jonbar. La verdadera historia alterna, que puede incluir postulados de diferentes leyes de la física. Esta ocurre después de punto Jonbar, a veces tras mucho tiempo. La historia de los mundos paralelos. En esta no hay una ruptura, sino que el punto Jonbar es donde divergen distintas realidades, indicando que todos los sucesos que podrían haber ocurrido, ocurrieron.Hellekson, K. (2001). The Alternate History. Refiguring Historical Time. Kent: Kent State University Press.

Características Según Gallagher, las ucronías deben cumplir con las siguientes características: Tener un substrato estable de hechos incontrovertibles, pero los contrahechos o hechos alternos descritos en la narrativa deben exceder estos hechos. Tender a privilegiar el rol de los individuos en la historia, pero también disociar a los individuos al fraccionarlos en múltiples versiones de sí mismos. Estar orientadas a la acción futura, pero repetidamente pasar por un menú de opciones simultáneas. En niveles de trama, personajes, y temporalidad, tener aspectos posmodernos: indeterminación, multiplicidad, y no-linealidad.Gallagher, C. (2010). Telling It Like It Wasn't. Pacific Coast Philology, 45, 12-25.

Historia Origen del término El término fue acuñado por el filósofo francés Charles Renouvier, en el , en su obra de 1857 Uchronie: L'utopie dans l´Histoire, (Ucronía: La utopía en la Historia), donde la define como «lo que no tiene tiempo, lo que no está alojado en el tiempo, y, en particular, en el tiempo histórico… suponiendo la posibilidad de un cambio radical de la historia por la más ligera desviación de su curso». Renouvier pretendía, por medio de un mythos, imaginar el desarrollo de la civilización occidental si el cristianismo y el despotismo militar no hubiesen triunfado en el Imperio romano del siglo III. Por ende, es una palabra elaborada por similitud a la utopía de Tomás Moro y está compuesta del griego «ou» («no») y «cronos» («tiempo»), por lo que su significado etimológico sería «tiempo que no existe» o «tiempo que no existió».

Evolución del género Aunque hay discrepancias sobre el inicio del género, algunos consideran que la primera ucronía fue escrita por Tito Livio en uno de sus capítulos de la Historia de Roma desde su fundación, en la que supone las consecuencias de una hipotética guerra entre el imperio de Alejandro Magno y Roma en el . Otros van más atrás y apuntan a los pasajes conjeturales en las historias de Heródoto, o Tucídides cuestionándose si los persas hubieran derrotado a los griegos.Rosenfeld, G. (2002, diciembre). Why Do We Ask "What If?" Reflections on the Function of Alternate History. History and Theory, 41(4), 90-103. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/3590670 Se puede considerar ucronía la novela Tirant lo Blanch, de Joanot Martorell, publicada en 1490, donde el autor imagina una derrota de los otomanos a manos cristianas que impediría la conquista islámica de Constantinopla y con ello el final del Imperio Bizantino. Pierre Versins llamó «la primera ucronía» a un capítulo llamado «D'une nouvelle Seance Royale» en Utopia Ma Republique de Delisle de Sales, de 1791. En 1824 se había publicado en Curiosidades de la Literatura, por Isaac D'Israeli, el capítulo «De la historia de los eventos que no sucedieron». Sin embargo, el género no resurgió hasta 1836 con la publicación de Napoléon et la conquête du monde, 1812-1821 por Luis Napoleón Geoffroy-Château. En 1845, Nathanael Hawthorne publicó La correspondencia de P. Otras novelas posteriores son Hands Off de Edward Everett Hale, en 1881, y «It May Happen Yet: A Tale of Bonaparte's Invasion of England», de Edmund Lawrence, publicada en 1899.

Mientras que los escritores ucrónicos del , en su mayoría franceses, tendían a escribir sobre cómo podrían haber ganado las guerras que perdieron, los escritores del , en su mayoría británicos y estadounidenses, han estado intensamente interesados en cómo podrían haber perdido las guerras que ganaron, especialmente la Segunda Guerra Mundial. El contexto post Segunda Guerra Mundial fortaleció y extendió la noción de que la historia debería ser sujeto de las consideraciones de la justicia. Desarrollos en la teoría legal fueron una causa mayor del aumento en el surgimiento de las narrativas ucrónicas. Previo a 1960, se podían identificar quizá veinte novelas de ucronía en la extensión de la literatura occidental, pero desde 1960 hasta 2010 se han publicado casi trescientas tan sólo en inglés, la mitad de estas apareciendo desde 1990.

Temas comunes y frecuentes Incontables relatos ucrónicos han aparecido en años recientes en un amplio rango de temas: los nazis ganando la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Americana fallando, Jesús no siendo crucificado, la Confederación ganando la guerra de Secesión estadounidense, la bomba atómica no siendo lanzada en Japón, Hitler escapando y escondiéndose tras la guerra, Porfirio Díaz estando en el poder y la Revolución Mexicana totalmente reprimida, etcétera.

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