miniatura|250px|Hombre de Vitruvio, dibujo de Leonardo da Vinci, expresión del canon estético renacentista
Renacimiento es el nombre dado en el a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental durante los siglos y . Fue un periodo de transición entre la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. La ciudad de Florencia, en Italia, fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento, que se extendió después por toda Europa.
El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El término «Renacimiento» se utilizó reivindicando ciertos elementos de la cultura clásica griega y romana, y se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa medieval. En esta nueva etapa se planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política, la filosofía y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por el antropocentrismo.
La difusión de la imprenta contribuyó a que las nuevas ideas culturales circularan con mayor rapidez. Los libros podían producirse en cantidades superiores a las de los manuscritos copiados a mano, lo que facilitó el acceso a obras literarias, científicas y filosóficas. Este cambio tuvo efectos importantes en la educación y en la circulación del conocimiento europeo.
El historiador y artista Giorgio Vasari fue el primero que utilizó la palabra "Renacimiento" (rinascita) para describir la ruptura con la tradición artística medieval, a la que calificaba como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de Gótico. Vasari opinaba que las artes habían entrado en decadencia al hundirse el Imperio romano y solo habían sido rescatadas por los artistas de la Toscana a partir del .
El concepto actual de Renacimiento (del francés Renaissance) fue formulado a mediados del por el historiador francés Jules Michelet, en su obra Renaissance et Réforme, publicada en 1855. Por primera vez, Michelet usó el término en el sentido de un periodo histórico, que abarcaría desde el descubrimiento de América hasta Galileo, y lo consideró más importante por sus desarrollos científicos que por el arte o la cultura. Michelet, que era nacionalista francés y republicano, le atribuyó al Renacimiento unos valores democráticos opuestos a los de la Edad Media precedente y un protagonismo francés.Brotton, J., The Renaissance: A Very Short Introduction, Oxford University Press, 2006 .
El otro historiador que tuvo gran influencia en dar forma al concepto de Renacimiento fue el suizo Jacob Burckhardt, quien lo definió como el periodo entre Giotto y Miguel Ángel, es decir, del a mediados del . Buckhardt destacaba del Renacimiento el surgimiento del espíritu individualista moderno, que la Edad Media habría cohibido.Gay, Peter, Style in History, New York: Basic Books, 1974.
Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico: su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.
Aspectos generales
Contexto histórico
miniatura|Imprenta europea del . La difusión de la cultura gracias a la imprenta fue una de las principales causas dinamizadoras de la nueva corriente cultural renacentista.
El Renacimiento marca el inicio de la Edad Moderna, un período histórico que por lo general se suele establecer entre el descubrimiento de América en 1492 y la Revolución francesa en 1789, el cual, en el terreno artístico, engloba estilos como el Renacimiento y el manierismo (siglos y ), el Barroco, el rococó y el Neoclasicismo (siglos y ). Otros historiadores sitúan la fecha de inicio en 1453, caída de Constantinopla, o bien remarcan un hecho trascendental como la invención de la imprenta (hacia 1440 aproximadamente, de la mano de Johannes Gutenberg).
Los antecedentes históricos del Renacimiento cabe situarlos en la decadencia del mundo medieval ocurrida a lo largo del por diversos factores, como el declive del Sacro Imperio Romano Germánico, el debilitamiento de la Iglesia católica a causa de los cismas y los movimientos heréticos —que darían origen a la Reforma protestante—, la profunda crisis económica derivada del anquilosamiento del sistema feudal y la decadencia de las artes y las ciencias, lastradas por una teología escolástica sumida en el escepticismo.
Frente a esta decadencia, los principales centros académicos europeos buscaron regenerarse a través del retorno a los valores de la cultura clásica grecorromana. A su vez, comenzó a fraguarse una nueva sociedad fundamentada en el auge de los nuevos estados centralizados, con poderosos ejércitos y administraciones burocratizadas —inicio del autoritarismo monárquico preconizado por Maquiavelo—, así como en el crecimiento demográfico y una economía centrada en una nueva clase social emergente, la burguesía, que puso los cimientos del capitalismo y una economía mercantil y preindustrial; todo ello coadyuvado por el progreso técnico y científico experimentado durante este período, fundamentado en la imprenta y la consiguiente velocidad de difusión de las novedades. Surgió así una visión del mundo más antropocéntrica, desligada de la religión y el teocentrismo medieval, en la que el hombre y los avances científicos supondrán la nueva forma de valorar el mundo: el humanismo, un término inicialmente aplicado a los especialistas en disciplinas grecolatinas (derecho, retórica, teología y arte), que se haría extensivo a filósofos, artistas, científicos y cualquier estudioso de las diversas ramas del conocimiento que comenzaron entonces a aglutinarse en un concepto de cultura general.
En Italia, el epicentro de la cultura renacentista, la división del territorio en ciudades-Estado con diferentes regímenes políticos —repúblicas como Florencia o Venecia, estados monárquicos como Milán y Nápoles o el dominio papal en Roma— propició el ascenso de una élite económica que patrocinó la cultura y el arte como instrumentos de propaganda del estado, cada uno rivalizando con los demás en magnificencia y esplendor. La educación se volvió más accesible, dejando de estar circunscrita al clero, y se favoreció el debate intelectual, con la fundación de universidades y el patrocinio de la literatura.
Por su parte, el estuvo marcado por los grandes descubrimientos geográficos iniciados con la llegada de Colón a América en 1492, como el establecimiento de la ruta del Cabo por Vasco da Gama en 1498, el hallazgo de la ruta entre América y Asia de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano entre 1519 y 1521, el desembarco de Cortés en México, 1519, y la conquista del Perú por Pizarro (1530-1533); así como por la ruptura de la unidad cristiana causada por la Reforma protestante de Martín Lutero (1520), el desarrollo de la ciencia y la técnica (Nova Scientia de Tartaglia, 1538; De revolutionibus de Copérnico, 1543; Anatomía de Vesalio, 1543) y la expansión del humanismo (Erasmo de Róterdam, Giovanni Pico della Mirandola, Ludovico Ariosto, Tomás Moro, Juan Luis Vives, François Rabelais).
Definición miniatura|La Fornarina, pintura de Rafael, expuesta en el Palacio Barberini de Roma. En el Renacimiento se afianza el retrato como género autónomo. Aquí se aprecia además el interés por el desnudo, procedente del arte clásico.
El término «Renacimiento» procede del italiano Rinascita y fue acuñado por el artista e historiador Giorgio Vasari en sus Vidas (1550/1568), en alusión al renacer de la cultura clásica tras la decadencia medieval. Como tal, supone un fenómeno tanto social como político y cultural que abarcó todo el continente europeo durante los siglos y . En la historiografía moderna, la primera definición del Renacimiento procede del historiador francés Jules Michelet (La Renaissance, 1855), mientras que la visión actual del mundo renacentista fue forjada por Jacob Burckhardt en su ensayo La cultura del Renacimiento en Italia (1860).
Aunque se suele situar el inicio del Renacimiento en el numerosos historiadores lo retrotraen al o aún al , a la obra de algunos artistas considerados precursores, como Cimabue y Giotto en pintura o Nicola Pisano en escultura. Estos sentaron las bases de los primeros artistas plenamente renacentistas en la Florencia del primer cuarto del , como el pintor Masaccio, el escultor Donatello o el arquitecto Brunelleschi, todos ellos interesados en el naturalismo, la armonía y las proporciones matemáticas.
En este clima cultural de renovación, basado en modelos de la antigüedad clásica, surgió a principios del un movimiento artístico en Italia de gran vitalidad, que se extendería de inmediato a otros países de Europa. El artista tomó conciencia de individuo con valores intrínsecos, se sintió atraído por la cultura y el saber en general, y comenzó a estudiar los modelos de la antigüedad, a la vez que estudiaba disciplinas como la anatomía e investigaba nuevas técnicas, como el claroscuro y la perspectiva, desarrollándose enormemente las formas de representar el mundo natural con fidelidad. El paradigma de esta nueva actitud es Leonardo da Vinci, quien se interesó por múltiples ramas del saber, pero del mismo modo Miguel Ángel Buonarroti, Rafael Sanzio, Sandro Botticelli y Bramante fueron artistas conmovidos por la imagen de la antigüedad y preocupados por desarrollar nuevas técnicas escultóricas, pictóricas y arquitectónicas, así como por la música, la poesía y la nueva sensibilidad humanística.
No cabe duda de que el Renacimiento evolucionó en buena medida del arte medieval, una parte del cual no había dejado de valorar e imitar el arte clásico; pero el artista renacentista buscó imperiosamente distanciarse de la etapa anterior, a la que menospreciaban por su supeditación a los valores religiosos y por su estilo antinaturalista, proveniente no de una falta de habilidad técnica en imitar a la naturaleza, sino de una voluntad propia de eludirla para enfatizar otros valores más subjetivos, ligados a la espiritualidad. Sin embargo, el propio artista renacentista no valoró este hecho y se sintió distinto, «renacido»; así, Lorenzo Valla llegó a afirmar que no sabía por qué las artes «habían decaído hasta tal punto, y casi muerto; ni tampoco por qué habían resurgido en esa época; apareciendo y triunfando tantos buenos artistas y escritores».
miniatura|200px|izquierda|David (1440), de Donatello, Museo Nazionale del Bargello, Florencia. En esta obra se representa un personaje bíblico como un héroe de la Antigüedad clásica, una clara muestra del nuevo concepto renacentista del arte.