miniatura|Vista general de la parte nueva de Gallipienzo Gallipienzo (cooficialmente )Natxo Gutiérrez (16 de marzo de 2009): «18 pueblos aprueban nombres en euskera, animados por el Instituto del Vascuence». Diario de Navarra. Consultado el 29 de marzo de 2021.Natxo Gutiérrez (16 de marzo de 2009): «Los cambios». Diario de Navarra. Consultado el 29 de marzo de 2021. es una villa y municipio español de la Comunidad Foral de Navarra, bañada por el río Aragón, situado en la Merindad de Sangüesa, en la comarca de Sangüesa y a 55 km de la capital de la comunidad, Pamplona.

Su población en 2017 fue de habitantes (INE).

Toponimia Sobre el origen del nombre de la villa existen varias teorías:

Una de ellas, la del filólogo y etimólogo Joan Corominas basada en una etimología propuesta por Schmoll da un origen celta al nombre y escribe lo siguiente defendiendo esta teoría:

También el filólogo Patxi Salaberri recoge otras teorías sobre el origen del nombre reunidas o ideadas por Massu Nitta que basarían el origen del nombre en las voces vascas gara o garai (alto) junto con pendiz o pendoitz (cuesta pendiente) y phendaitz (peña puntiaguda), aunque tampoco rechaza el origen romance del nombre basado en la relación con las voces latinas callis y pendius que vendría a significar sendero o pendiente. De esta forma el historiador Braulio Vigón relacionaría el nombre de la localidad navarra con las localidades asturianas de Cruz de Pienzo, La Parea de Pienzo y Pico de Pienzo.

Por último Julio Caro Baroja también elaboró otra teoría basada en que el nombre es un compuesto de gari (trigo) y pentze (pradera).

El nombre de la villa aparece en diversos documentos antiguos como: Galiipençu (1237, NEN); Galipenç, Galipenz (1191, 1193, 1197, -, 1139, 1147, NEN); Galipenço, Galipençu (1141, 1171, 1216, 1268, 1279, 1280, NEN); Galipenzo (1086, NEN); Gallipenz, Gallipenzo, Gallipenço, Gallipençum, Galylipenço, Guallipençum (1035?, 1161, 1185, 1171, 1191, 1193, 1207, NEN); Galipienço, Galipienzo (1084, 1193, 1193, 1201, NEN); Galipienço, Galipienzo Garsia O. de (1312, NEN); Gallipienço (1591, NEN); Gayllipienço, Gayllypienço (1366, NEN); Galliipinz, (1120, NEN).

Toponimia menor Abogado, corral; Antoñanzas, término; Antoñanzas, corral y casa; Arbe, corral; Arenal, término; Barrio, corral; Bartiguilar, término; Bastiligorra, barranco; Berago, término; Caparreta, término; la Cueva, molino; la Elca, término; Esparza, corral; Gallipienzo, población (cp.); Grandicorana, término; Induci, barranco; Lavicaldea, término; Martín Ángel, corral; Melenas, puente; Narciso, caseta; Palomar, término; Pan de Oliva, término; San Babil, ermita; Santitisi, término; las Suertes, término; la Torraza, casa; Valdizarra, barranco; Valenturri, término y barranco; Zocorro, corral.

Historia Dentro de su término, en el lugar denominado San Juan, se encontró un fragmento de miliario romano. Existe también un yacimiento arqueológico en los Casquilletes de San Juan.

Consta entre las villas, cuyas rentas asignó el rey Sancho III el Mayor a su hijo Ramiro hacia 1035. Fue desde el centro de uno de los distritos o “tenencias” del reino, atalaya primero frente a las incursiones musulmanas por el río Aragón, y puesto de vigilancia desde 1076 en el límite con el territorio aragonés. Teobaldo I actualizó por “fuero” (1237) las cargas señoriales del lugar, cifrándolas en 100 cahices de trigo y otros tantos de avena en concepto de pecha, más 200 sueldos por la cena, y lo libró de las prestaciones de mano de obra, comprometiéndose a no separarlo jamás del patrimonio de la corona. Pero Carlos II de Navarra concedió el lugar (1375) con la jurisdicción baja y mediana a Fernando de Ayanz, y Carlos III de Navarra a su bastardo Godofre (1417); Juan II lo entregó luego (1453) a Juan de Ezpeleta. Comprometido este con el bando agromontés, la princesa Leonor ordenó la destrucción del castillo y retuvo la pecha durante varios años. Los reyes Catalina I y Juan III convirtieron (1496) la pecha, disfrutada hasta entonces por Cristian de Ezpeleta, en censo perpetuo y, a instancia de los vecinos, otorgaron a la villa el privilegio de infanzonía colectiva, que teóricamente le correspondía ya desde la supuesta extensión a su favor del llamado “fuero de Sobrarbe” por el monarca Alfonso I el Batallador en 1119.

Según recoge Pascual Madoz en su Diccionario, perteneció al valle de Aibar hasta 1846, en que se hizo efectiva la reforma municipal que lo segregó y dejó como ayuntamiento enteramente separado. En 1687, Carlos II (V de Navarra) liberó la villa de la pecha que venía pagando al erario real, a cambio de que contribuyera a la construcción de la puerta principal del castillo de Pamplona. En cuanto a su jurisdicción, y pese a su vinculación administrativa con Aibar, era separada: tanto la civil como la criminal correspondía a un alcalde designado por el virrey a propuesta de la villa, en tanto que el gobierno era propio de cuatro regidores que los vecinos designaban cada año.

Gallipienzo tenía por entonces un molino harinero de tres piedras sobre el Aragón y una mina de cobre en el camino de Ayesa. El vicario de San Pedro se nombraba entre los del pueblo; en tanto que el nombramiento de sus beneficiarios correspondía al rey y al abad de Marcilla. Hasta 1640 la única parroquia fue la de San Salvador; pero, en esa fecha, por ser tan frecuentes los pleitos y disputas entre esta y la iglesia de San Pedro, sobre cual tenía derecho a ser la parroquia, el obispo resolvió que lo fueran las dos, habiendo para ambas un solo vicario y un solo cabildo que celebraban alternativamente las festividades en una y otra. Así se hizo hasta 1785, en que de nuevo el obispo puso fin a otro pleito sentenciado que fuese parroquia única la de San Pedro.

El Hospital, que data de 1706, era propiedad de la Cofradía Mayor de a villa. Estaba bien surtido de ropa, hallándose al cuidado del mismo una mujer llamada Hospitalera. El prior perpetuo era el vicario de la parroquia, quien todos los años nombraba dos mayordomos y un alcalde, para llevar la administración de la Cofradía.

En 1850 el municipio contaba con escuela, cuyo maestro percibía 2000 reales al año; los caminos eran locales, de travesía y quebrados. Las muelas del molino se habían reducido a dos, y el viejo puente de piedra sobre el Aragón, que había sido cortado ya en la guerra de Sucesión y en la guerra contra la Convención durante el , había vuelto a ser en parte destruido durante la primera guerra carlista (1833-1839) y en 1850 no había sido aún reedificada la parte rota, sino sustituida por maderas. Durante la guerra fue el punto de partida de don Carlos cuando pasó a Aragón, al comenzar la expedición de 1837.

Hacia 1920 los molinos en funcionamiento eran dos y había dos escuelas.

Castillo La villa tuvo un castillo, desde el hasta finales del , situado sobre el cerro que domina sobre el antiguo núcleo urbano, en funciones de atalaya sobre el curso del río Aragón en su camino hacia Carcastillo y Murillo el Fruto. Aún en 1847 Pascual Madoz, hablando de las cinco ermitas existentes (San Babil, Santa Elena, la Concepción, San Salvador y Santa Quiteria), afirma que «junto a la de Santa Quiteria existe un torreón o castillo antiguo que se dice perteneció a los Templarios en su primitivo origen, y después a los padres Cistercienses, a quienes lo quitó la villa en virtud de sentencia judicial.» En la actualidad no quedan restos visibles aunque debió estar ubicado, como afirma el historiador especialista Martinena Ruiz, junto a la iglesia de San Salvador donde «existe una explanada de forma más o menos triangular, a cuya configuración topográfica suponemos se ajustaría la estructura defensiva de la desaparecida fortaleza.» Posiblemente, como ocurre en la cercana Ujué, y se repite en otros lugares, sería «una posición dominante compartida por el castillo y la iglesia» en lo que Enrique Varela Agüí definía como encastillamiento.

Como sede de una tenencia o distrito, esta fortaleza formaba parte de la línea defensiva dominante del curso del río y fronteriza frente a Aragón. Algunos tenentes de Gallipienzo conocidos fueron miembros de los llamados ricoshombres de Navarra, durante la Alta Edad Media constituían «la más alta nobleza del reino, y según la tradición tenían el honor y el privilegio de alzar sobre el pavés al rey de Navarra en el momento de su coronación.» Algunos nombres fueron: +Tenentes de la zonaFechaTenenteLugares1070Senior Azenar Xemeneiz Gallipienzo1138Martín de LehetGallipienzo1154Dominante García AlmorabitAibar y Gallipienzo1193Dominante Martino de SubizaCáseda y Gallipienzo 1205Pedro Jordán En 1277, prestó homenaje por él a la reina Juana el caballero Gonzalo Pérez. El aljibe o cisterna se reparaba en 1291. Unos años después, en 1300, era alcaide Pedro Martínez de Irurozqui, que mandó rehacer en 1305 las escaleras de las dos torres, mayor y menor. En 1328 tenía la guarda Pedro Gil de Ablitas, con una retenencia de 8 libras en dinero y 40 cahices de trigo.

Carlos II de Navarra confió el castillo en 1351 al escudero Iñigo López de Úriz, con 4 libras y 20 cahices. En 1370 ocupaba el alcaidío Per Arnal de Úriz. Por su parte, Carlos III de Navarra nombró para el puesto en 1393 a Sancho García de Echagüe, al que sucedió en 1422 Martín Sanz de Ureta. Este alcaide emprendió importantes obras de reparación y fortificación, supervisadas por el maestro Andreo de Soria. En 1426 se seguía trabajando, concretamente los canteros Martín García y Yénego de Olaz. Juan II nombró alcaide en 1430 a Leonel de Mauleón, que llevó a cabo nuevos trabajos de acondicionamiento cuatro años después, y estuvo a cargo de la fortaleza hasta 1451. Le sucedió mosén Juan de Ezpeleta, merino mayor, que aumentó la guarnición. En 1456, el rey dio 33 libras a Miguel de Ealegui, oidor de Comptos, para reparar el castillo, que seguía a cargo de Ezpeleta.

En 1470, Leonor y Gastón IV de Foix, lugartenientes del Reino, ordenaron la demolición del castillo, encomendando los trabajos a los propios vecinos de la villa. El mandato se cumplió inexorablemente.

Patrimonio

Iglesia de San Salvador Su monumento más importante es la iglesia de San Salvador, enclavada justamente en la cima de la montaña en que se asienta el pueblo. Fue parroquia hasta 1785, fecha en que la sustituyó en esta función la iglesia de San Pedro, cuyo emplazamiento más bajo hacía su acceso más cómodo a los fieles.

Consta de iglesia alta y cripta. Esta tiene función constructiva, permitiendo salvar el desnivel de terreno existente en la zona en que está situada la iglesia y hacer posible la construcción de la cabecera de la iglesia alta. Presenta un ábside semicircular, perforado en el centro por la típica ventana románica —con guardapolvo de puntas de diamante y arquivolta baquetonada de medio punto sobre columnas rematadas por capiteles—, y una nave de tramo único cubierta con bóveda de crucería simple, separados ambos —ábside y nave— por un arco triunfal de medio punto apoyado sobre columnas provistas de sencillos capiteles. El conjunto se atribuye a fines del . Es una de las cuatro construcciones de este tipo realizadas en Navarra durante el románico; las otras tres se localizan en Leire, San Martín de Unx y Orísoain.

Sobre la cripta se asienta la iglesia alta, obra ya del , de proporciones casi cuadradas. Presenta un ábside poligonal y nave única, cubiertas con bóveda de crucería. Actualmente se ha arruinado el coro con antepecho de piedra calada que existía al fondo de la nave, datable a fines del o principios del . La puerta de acceso, de arco apuntado, formada, por arquivoltas muy finas, carente de tímpano y de toda decoración escultórica, se abre en el muro sur, casi a los pies.

De esta iglesia proceden dos conjuntos de pinturas murales, trasladados casi íntegramente al Museo de Navarra. Ambos estaban emplazados en la zona del ábside de la iglesia alta y fueron ejecutados en épocas distintas, superponiéndose el más moderno al más antiguo.