La batalla de Fornovo o del Taro del 6 de julio del año 1495 fue un enfrentamiento militar ocurrido en el pueblo de Fornovo di Taro, localizado unos 30 km al sur de Parma, entre el ejército francés del rey Carlos VIII y la alianza italiana dirigida por Francesco Gonzaga. Está considerada la primera gran batalla de las guerras italianas.

Antecedentes En 1494 el rey de Francia Carlos VIII quiso ejercer los derechos al trono de Nápoles de los que por su genealogía era heredero, y comenzó la primera guerra italiana. En septiembre entró en Italia, y casi sin resistencia, en febrero de 1495 conquistó el Reino de Nápoles.

En marzo de 1495 Venecia, Milán, los Estados Pontificiios, España y el Sacro Imperio concertaron una alianza militar para enfrentar el creciente poder del francés y armaron un ejército al frente del cual pusieron al marqués de Mantua Francesco Gonzaga. El rey Carlos dejó en Nápoles a Gilbert de Montpensier como su lugarteniente con la mitad de las tropas francesas y con el resto de estas emprendió el camino de vuelta a Francia; pasando por Roma, Siena y Pisa, atravesó la Lunigiana y se encaminó a Parma con la intención de cruzar los Alpes.

Para el 28 de junio, las fuerzas venecianas habían acampado en las inmediaciones del pueblo en espera del grueso del contingente francés. El 4 de julio las fuerzas del Duque de Ferrara, Hércules I de Este, principal aliado de los franceses en Italia avanzaron hacia el sur, previamente comunicando a los franceses que el "Consiglio Maggiore" se encontraba dividido en referencia a la participación de las fuerzas venecianas en la batalla. Los proveditores venecianos no se encontraban aun autorizados a participar en la batalla.

Los generales franceses presionados por el hecho del permanente arribo de refuerzos a las líneas enemigas, mientras que sus propias fuerzas no tenían esperanza de refuerzo alguno, convencieron a Carlos VIII, de hacer un primer movimiento diplomático. El rey de Francia solicitó entonces derecho de paso a través de las líneas venecianas, y a cambio los venecianos solicitaron la devolución de todas las conquistas francesas en territorio italiano. La propuesta por supuesto inaceptable le dejó a Carlos VIII la única opción de pelear quedando a su decisión el cuando. Gian Giacomo Trivulzio, Francesco Secco y los nobles franceses recomendaron que se iniciaran las operaciones cuanto antes. Se envió una primera fuerza de reconocimiento conformada por cuarenta hombres, la misma que fue ampliamente derrotada por los veteranos stradiotti, galvanizados previamente en las guerras Albano-Turcas (1443-1478)

Las vituallas de los franceses seguían disminuyendo mientras los números de las fuerzas italianas crecían de tal modo que el 6 de julio Carlos VIII decidió iniciar la batalla. Las fuerzas italianas conformadas principalmente por los ejércitos venecianos se encontraban al margen este del río Taro. La margen oeste del río, lugar donde se encontraban las fuerzas francesas, tenía una ventaja defensa pues luego de las lluvias de los días previos los orillas de los ríos habían quedado impracticables para la caballería. Los franceses decidieron mantener esta ventaja táctica y manteniéndose en la margen oeste del Taro decidieron dividir su fuerza en tres grupos.

El primer grupo comandado por Gian Giacomo Trivulzio compuesto por trescientos hombres de caballería pesada, doscientos infantes ligeros (italianos), quinientos arqueros montados y dos mil infantes alemanes (en realidad suizos) en su mayoría piqueros y un pequeño número de soldados con armas de fuego de mano y otros con hachas. El segundo grupo comandado por el propio Carlos VIII consistía en seiscientos hombres de caballería pesada, incluidos arqueros y ballesteros montados. Eran las tropas de élite del ejército francés, incluido el séquito personal del rey. El tercer grupo conformado por cuatrocientos hombres de a caballo y unos mil hombres de infantería. Los piqueros habían formado una línea individual o falange larga que avanzaba cerca de la caballería. La artillería protegía la primera línea hacia el frente y la segunda línea hacia el río, además de infantes alemanes comandados por el conde Niccolò di Pitigliano y Francesco Secco.

La batalla miniaturadeimagen|derecha|200px|Francesco Gonzaga en la batalla del Taro (Tintoretto, 1580). Francesco Gonzaga había dividido sus fuerzas en nueve líneas. Su estrategia era el hostigamiento de las dos primeras líneas del ejército francés dándole tiempo al principal de las fuerzas italianas a rodear y atacar la retaguardia enemiga. Ante la sorpresa, esperaba Gonzaga, el ejército francés entraría en desorganizada batalla y las tres líneas de reserva de los italianos entrarían en batalla dando el golpe final a la retirada de los franceses. El ala diestra del ejército italiano comandada por Gianfrancesco Sanseverino conde di Caiazzo, el centro comandado por Francisco II Gonzaga, Duque de Mantua y el ala izquierda al mando del Conde Bernardino Fortebraccio (comandante de las fuerzas venecianas). La última columna era apoyada por una fuerza independiente de nobles venecianos: Vincenzo Corso, Roberto Strozzi, Alessandro Beroaldo de Padua, Jacopo Savorgnan de Udine, el caballero noble Luigi Valaresso, Marco de Martinengo, y los condes Brandolini comandando trescientos setenta hombres de caballería ligera. En adición a esta línea independiente existía una reserva comandada por Montivoglio y Montefeltro con mil infantes y seiscientos hombres de caballería pesada.

La columna del conde de Caiazzo (ochocientos hombres de caballería pesada, mil setecientos infantes milaneses y trescientos piqueros alemanes más la escasa artillería) tenían como misión enfrentar y bloquear el avance del principal del ejército francés y mantener comprometidos a los piqueros suizos.

La línea central de Gonzaga (quinientos de caballería pesada, seiscientos ballesteros y cinco mil infantes) debía enfrentar a lo principal de la línea francesa y al mismo tiempo el contingente de Fortebraccio debería atacar la retaguardia francesa a su vez el otro lado recibiría el ataque de los ballesteros a caballo y stradiotti al mando de Pietro Duodo.

El ataque de la caballería ligera italiana se vio comprometido por la condición del terreno pero a su vez la artillería francesa no fue lo efectiva que se esperaba gracias al lodazal en que se hundían las balas de artillería y las lluvias previas que habían mojado buena parte de la pólvora. Fortebarccio fue repelido por los alabarderos suizos y el centro francés no se vio presionado como se esperaba gracias al inusual nivel del río Taro cuya crecida por las recientes lluvias impedía las acciones previstas en el plan de Gonzaga. La caballería ligera se encontraba expuesta y en una mala situación táctica.

Complicaron aún más las cosas la falta de disciplina de los stradiotti, que prefirieron saquear la retaguardia francesa antes que cumplir con la misión encomendada. Antes de empezar la batalla Melchiorre Trevisan había prometido públicamente que los soldados combatiendo en las armas italianas tendrían como recompensa el botín del saqueo de Nápoles que los franceses traían con ellos.

La acción de los stradiotti forzó a las reservas venecianas a entrar en inmediata acción para controlar la sangrienta escaramuza que se había desatado alrededor del campamento francés. El número de las reservas tuvo cierto impacto psicológico en las fuerzas italianas y la retaguardia francesa inició la retirada. Sin embargo fue imposible para los venecianos capitalizar su momento de éxito debido a que parte de sus fuerzas habían dedicado sus esfuerzos al saqueo del botín napolitano. En otras ocasiones los mercenarios habían decidido que la batalla era ya demasiado sangrienta para la paga que recibían y decidieron retirarse del campo de batalla. Los proveedores, el noble Luigi Valarezo y el conde Niccolò di Pitigliano, fueron claves manteniendo en línea a muchas de las fuerzas italianas.

Las fuerzas francesas iniciaron su retirada hacia la colina pero les fue imposible iniciar la persecución por encontrarse una buena parte de sus fuerzas comprometidas en diversas escaramuzas o en el saqueo del importante botín milanés (300.000 ducados al menos).

Consecuencias Las bajas francesas ascendían a más o menos la mitad de las italianas pero la oficialidad italiana había sufrido importantes pérdidas en gran parte debido a que los ejércitos franceses no estaban interesados en prisioneros ni rehenes. La situación estratégica del rey de Francia era extremadamente difícil; había perdido todo el botín de la campaña napolitana, sus ejércitos no tenían esperanza de relevo ni avituallamiento alguno y, si bien con grandes pérdidas, el ejército italiano no se encontraba desarticulado.

Ambos bandos se atribuyeron la victoria, y lo mismo hicieron los historiadores posteriores según sus simpatías.Prato, p. 228.Laderchi, p. 171. En Venecia se la consideró una "gloriosa y amplia victoria",Priuli, p. 27. y veinte días después de la batalla la República ascendió a Gonzaga a capitán general de su ejército y le aumentó la paga en 2000 ducados;Luzio, p. 226. a manera de exvoto, Gonzaga encargó a Andrea Mantegna la Madonna de la Victoria, en Mantua se erigió una nueva iglesia con el mismo nombre para albergar la imagen,Portioli. y el mantuano Sperandio acuñó una medalla conmemorativa con el lema (por la restauración de la libertad de Italia).Luzio, p. 227. Por su parte Carlos VIII escribió a Fabrizio Colonna describiendo el encuentro como una victoria francesa,Desjardins, p. 626. el mismo sentido se deduce del parte oficial de la batalla,Maulde, pp. 667-670. así mismo lo recordó su embajador Philippe de Commines en sus memorias,Commines, p. 476. y cuando ya en Francia el rey iba a pasar por Burdeos, las autoridades de la ciudad transformaron la antigua puerta de Cailhau en un arco triunfal en conmemoración del evento.Prato, p. 233.

La paz se impuso después de esta batalla y al rey francés se le permitió retirarse en cumplimiento del armisticio.

Referencias

Bibliografía miniaturadeimagen|derecha|200px|Lápida conmemorativa.

Fornovo Fornovo Categoría:Batallas de Francia del siglo XV Categoría:Conflictos en 1495 Categoría:Provincia de Parma Categoría:Batallas en la región de Emilia-Romaña Fornovo Fornovo