miniatura|Centro urbano

Villafranca del Bierzo es un municipio español de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se encuentra al oeste de la comarca de El Bierzo y cuenta con una población de . En él confluyen los ríos Burbia y Valcarce. Es uno de los municipios leoneses en los que se habla gallego, además de castellano.El plurilingüismo en España. María Teresa Turell, 2007. p 154

En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 1888 figura Villafranca del Bierzo con un ámbito delimitado de elementos asociados.El Retrospective Inventory - Associated Components, elaborado en 2014, puede consultarse en en el sitio oficial de la UNESCO, en la entrada «Routes of Santiago de Compostela: Camino Francés and Routes of Northern Spain», en el apartado Documentos, en el archivo «Nomination file 669bis» (285 MB), disponible en línea en: http://whc.unesco.org/es/list/669/documents/. Consultado el 31 de julio de 2017.

Geografía Integrado en la comarca de El Bierzo, se sitúa a 132 km de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la Autovía del Noroeste entre los pK 403-407 y 409-410, así como por la carretera nacional N-6 y la carretera provincial LE-713 que permite la comunicación con Cacabelos.

El relieve del extenso municipio cuenta con dos zonas diferenciadas. El sureste del territorio es más llano, al encontrarse en el valle del río Burbia, que en su descenso, recibe las aguas del río Valcarce en el núcleo urbano. El resto del territorio es más montañoso, con numerosos valles formados por arroyos y ríos de montaña (Burbia, Porcarizas, Tejeira), llegando hasta la sierra de Ancares que marca el límite entre las provincias de Lugo y León. Incluye el espacio protegido de la reserva de la biosfera de los Ancares Leoneses. Los puntos más elevados del municipio son los picos Peñarredonda (1446 m), Monte da Fervenza (1507 m) y Alto da Fiosa (1531 m), aunque las mayores altitudes se encuentran ya en la sierra de Ancares, en el límite con la provincia de Lugo, donde se superan los 1800 m. La altitud del municipio oscila por tanto entre los 1849 m (Corno Maldito) en plena sierra de Ancares y los 470 m en el valle del río Burbia. La localidad se alza en una llanura junto al río Burbia a 500 metros sobre el nivel del mar.

El término municipal de Villafranca del Bierzo limita con las localidades de Cervantes (provincia de Lugo), Vega de Espinareda, Balboa, Trabadelo y Corullón, Cacabelos, Toral de los Vados.

Historia

De su fundación al Señorío de Villafranca miniatura|izquierda|Convento de los Padres Paúles miniatura|Alfonso IX de León concedió fuero propio a Villafranca del Bierzo en 1192 Hachas neolíticas, una punta de lanza de bronce y un supuesto ídolo de la Edad del Bronce, conservados en el museo situado en antiguo colegio de Jesuitas de San Nicolás, son los testigos materiales de una población que podría haber habitado en la zona en época prerromana y romana, a la vista de los abundantes restos castreños y de las explotaciones auríferas.

El cercano Castro de la Ventosa, nos da fe del emplazamiento de la primitiva ciudad celta de Bergidum, luego trasladada a Cacabelos con el nombre de Bergidum Flavium como capital del Convento Jurídico de Astorga. Y por la zona discurrirían las calzadas prerromanas XIX y XX mencionadas en el Itinerario de Antonino.

La cita más antigua conocida sobre la zona es de época de Bermudo I el Diácono, por el año 791, como lugar de una batalla, librada junto al Burbia, entre los musulmanes que regresaban de Galicia y los cristianos del rey asturiano, quedando diezmadas sus huestes en la refriega y cediendo la corona a su sobrino Alfonso II el Casto. El comienzo de las peregrinaciones a Compostela, tras el descubrimiento del cuerpo del Apóstol en el año 813, y las dificultades para atravesar el Camino hacen que vayan surgiendo núcleos privilegiados para asistencia de los peregrinos y Villafranca sería la antesala del angosto valle del río Valcarce, junto a los pasos o puentes sobre el río Burbia, el Valcarce y el arroyo de la Barburiña, constituyendo el término de una de las jornadas de peregrinación a Santiago en el Codex Calixtinus. (Rabanal-Villafranca-Triacastela).

Aunque la leyenda relacione los orígenes de Villafranca con los vaqueiros de Tineo y Luarca que bajaban a las brañas de Valdeprado y Leitariegos y que, deseando valles de mayor bonanza, confiaron la búsqueda en una vaca blanca que vino a asentarse en Villafranca, el origen más propio se asocia al monasterio de Santa María de Cluniaco o Cruñego, donde benedictinos franceses de Cluny se asientan en 1070 bajo el reinado de Alfonso VI de León, para atención de los peregrinos franceses y trayendo, entre otras cosas, el cultivo de la vid. También se asocia a los hospitales para atención de peregrinos que surgen a lo largo de la Ruta. miniatura|Castillo de Villafranca del Bierzo Junto con lo anterior, se fue formando un burgo de francos, peregrinos franceses que permanecerían en estas tierras y que daría el nombre villa francorum e importancia a la población. Sin duda se establecerían también judíos, gallegos y gentes de otras tierras. También se habla de villa sin franquicias. Durante varios siglos tendría dos corregidores, uno para los francos y otro para los del lugar.

El auge de la ruta inclina al rey Alfonso VI de León a otorgar una cédula el 17 de diciembre de 1072, eximiendo a los peregrinos del pago del portazgo que exigía el castillo de Santa María de Autares, próximo a Villafranca, en «ofrenda al Apóstol bajo cuyo poder está toda España».

También es mencionado el Vico Francorum en un documento de 1120 y se conservan otros que recogen transacciones urbanas (1147) o licencias (de Urraca a Pedro Bruno en 1152 para construir un horno). En 1186, el obispo de Astorga obtuvo una bula papal para fundar una iglesia en suelo próximo a Villafranca, que pudiera ser la de Santiago, donde los concheiros imposibilitados de concluir la ruta jacobea podrán aquí ganar el jubileo.

Señorío y marquesado miniatura|Escudo del marqués de Villafranca Antes de acabar el , Alfonso VII de León le otorgó el señorío, situando al frente a su hermana, la infanta Sancha Raimúndez. Se continuó con Urraca, esposa del rey Fernando II de León, monarca que repuebla la villa y fecha en ella hasta veinte cartas, y con la reina Teresa, esposa de Alfonso IX de León, rey que visitó la villa en diecinueve ocasiones y otorga el 1 de febrero de 1192 los primeros Fueros, confirmados en 1230, a María de la Cerda (condesa de Medinaceli) hasta llegar a Pedro Fernández de Castro, mayordomo mayor de Alfonso XI y luego conde de Benavente, a quien se lo confiscó Enrique III, para concedérselo a Pedro Enríquez de Castilla, conde de Lemos, en 1394.

Más tarde, la villa pasaría a pertenecer al arzobispo de Santiago de Compostela, Pedro de Luna, que se la vendería en 1445 a Pedro Álvarez Osorio, casado con Beatriz Enríquez de Castilla, quien era hija de Pedro Enríquez de Castilla, conde de Lemos.

Una descripción de un documento del archivo del monasterio de Santiago de finales del , nos habla de «sus calles estrechas y, debido a este trazado y a su oscuridad, se cometían durante la noche toda clase de delitos. Había en ella muchos pobres y no disponían de bienes propios. Sus vecinos eran campesinos que vendían en las puertas de sus casas: vino, panes, pescado, fruta, aceite, paja, cebada, carneros y cabritos. También lo hacían los hidalgos». El fraile servita alemán Hermann Kuning de Bach deja anotados sus recuerdos al pasar en 1495, especialmente en lo que se refiere al vino. En 1486, los Reyes Católicos convierten el Señorío en Marquesado de Villafranca del Bierzo a favor de Luis Pimentel y Pacheco –hijo del conde de Benavente- y Juana Osorio y Bazán. Su hija y heredera María, casó con Pedro Álvarez de Toledo de la casa de Alba, que sería Virrey de Nápoles y a partir del cual, los marqueses comienzan a acumular títulos nobiliarios hasta llegar a ser Grandes del Reino con el décimo marqués (Antonio Álvarez de Toledo Osorio) título concedido por Carlos III, o condes de Peña Ramiro desde 1871.

También pasó por Villafranca el emperador Carlos V cuando se dirige a Santiago para convocar las Cortes de 1520, origen de la guerra de las Comunidades. Aquí recibió a una comisión de castellanos que solicitan se celebren las Cortes en Castilla.

En los siglos y , se desarrolló un núcleo de artesanos y una incipiente burguesía gremial que daría auge y esplendor a la villa y que iría en aumento en años sucesivos, como demuestran los importantes edificios (Castillo, Colegiata y conventos de la Concepción, San José, la Anunciada, colegio de la Compañía de Jesús, Hospital de Santiago...) que se construyen a lo largo del y .

La abadía cluniacense había entrado en crisis y a principios del estaba en estado ruinoso aunque pervivió ocupada por los monjes hasta principios del , bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora. Al llegar el marqués a Virrey de Nápoles en 1529, aprovecha su alta situación política para obtener la transformación del monasterio cluniacense en colegiata de canónigos, extendiendo los Papas cuatro bulas favoreciendo la erección (1529, 1531 y 1532) y llegando a tener abad mitrado, 24 canónigos dependientes de Roma y 60 parroquias bajo su jurisdicción.

Cerca del Castillo se encontraba el convento de Dominicas de la Laura, fundado a principios del por María de Toledo, duquesa de Alba, que viajó a Peñalba para traer importantes reliquias de San Genadio y sus compañeros, y que se trasladaría a los pocos años a Valladolid.

En 1715 una gran inundación anegó el convento de la Anunciada y muchas casas, suponemos que en la zona de la calle del Agua, por ser la parte más baja. El año 1589 sufrió el azote de la peste y fueron muchas las víctimas.

En los siglos y llegó a ser un destacado centro comercial, artístico y cultural. El marqués nombra para el gobierno de la villa y once localidades de su jurisdicción dos alcaldes ordinarios, un corregidor, seis regidores y cinco escribanos de número. La economía se basa en un nutrido grupo de artesanos (casi el 50 por ciento de la población), que unido a la actividad ganadera y agrícola, genera la celebración de ferias y mercados concurridos. Las ferias anuales de San Antonio y de Santiago se celebran desde época medieval.

También fue en esta época la capital religiosa de El Bierzo, tanto por el número de eclesiásticos como por las rentas que recibía la Iglesia. A mediados del contaba con 41 clérigos, incluidos abad y canónigos de la colegiata y 131 religiosos: 18 jesuitas, 36 religiosos en San Francisco, 29 concepcionistas, 26 clarisas y 22 agustinas recoletas. Como antes se apuntó, el Cabildo de la Colegiata de Santa María, exenta de la jurisdicción de Astorga, dependía de la Silla Apostólica con mesa, fábrica, bolsa común y todas las insignias colegiales. De él salieron hombres ilustres como su presidente Diego Muñoz-Torrero, el protagonista más destacado de las Cortes de Cádiz y de la Constitución de 1812. En el pasaría a ser iglesia parroquial de la Asunción.

Siglos y y la provincia del Bierzo miniatura|Detalle de la provincia de Villafranca existente durante el Trienio Liberal en el mapa Spain & Portugal, realizado por John Dower