Inglaterra es el territorio más extenso y poblado del Reino Unido. Habitada por pueblos celtas desde el , fue colonizada por los romanos entre el 43 d. C. y principios del . A partir de entonces fue invadida por una serie de pueblos germánicos (anglos, sajones y jutos) que expulsaron a los celtas, parcialmente romanizados, hacia Gales, Escocia, Cornualles y la Bretaña francesa. En el , tras resistir y rechazar una serie de ataques vikingos, Inglaterra se unificó políticamente bajo el mando del monarca del reino de Wessex (la principal potencia anglosajona) Athelstan, nieto de Alfredo el Grande. Tras la ascensión de Jacobo VI de Escocia al trono de Inglaterra en 1603 y la unión con Escocia en 1707 resulta menos apropiado diferenciar la historia de Inglaterra de la del resto del Reino Unido.
Prehistoria
thumb|Stonehenge, hacia el
Al noroeste del continente europeo se encuentra un conjunto de islas conocidas antiguamente como las Bretañas, siendo Gran Bretaña la más importante por su tamaño y la que da nombre al archipiélago. La isla era relativamente insignificante en la historia de la civilización occidental. Se conservan pocos indicios del idioma o civilización de los primeros habitantes, tan solo monumentos megalíticos, tales como Stonehenge, que datan de la Edad del Bronce (hacia el ).
Los celtas llegaron a las islas británicas hacia el , procedentes del continente europeo. Los primeros exploradores extranjeros que alcanzaron el archipiélago fueron griegos procedentes de Massilia (hoy Marsella), hacia el Antes de la llegada de los romanos, la totalidad de los pueblos de las islas británicas eran de lengua celta.
Britania romana
thumb|left|Principales asentamientos y calzadas de Britania miniaturadeimagen|Imperio romano,
Tras la conquista de la Galia, el general romano Julio César decidió hacer en el una expedición de reconocimiento a la isla, a la que llamó Britannia. Al año siguiente volvió a Inglaterra con un ejército más importante y, tras derrotar a una confederación de tribus del sureste del país, sometió a parte de Inglaterra instándola a reconocer la supremacía de Roma, mediante el pago de algunos tributos y acercándola a la órbita de influencia romana. Sin embargo, no fue hasta el año 43, bajo el reino del emperador Claudio, que los romanos hicieron el movimiento decisivo de reducir Britannia a una provincia romana.
Cuatro legiones fueron conquistando el sureste y centro de la isla, sin encontrar gran resistencia. Sin embargo, la conquista de Gales y del norte y oeste de Inglaterra presentó mayores problemas al avance romano. En el año 61 la rebelión de una tribu celta, comandada por su reina Boudica, arrasó Londinium (Londres) y otras ciudades. Esta rebelión fue sofocada con brutalidad. Posteriormente, el mandato del gobernador Agrícola entre el 78 y el 85 fue especialmente cruel, extendiendo las fronteras de la provincia tras exterminar a varias tribus celtas.
En el 115, los nativos se sublevaron contra sus conquistadores y arrasaron la guarnición romana de York. Como resultado, Adriano mandó construir una muralla de 117km, llamada Muro de Adriano, que marcaría el límite norte del dominio romano. Posteriormente, los romanos avanzarían posiciones en los lowlands escoceses, construyendo una nueva muralla 50km al norte, el Muro de Antonino. Sin embargo, sería abandonada en el 161, marcando el Muro de Adriano la frontera norte del imperio durante los siguientes doscientos años, un periodo de paz relativa.
Así, la Britania romana consistía grosso modo en las actuales Inglaterra y Gales. Los habitantes de Britania apenas tuvieron participación en la vida política de Roma. Por otro lado ni el trigo que producían ni los minerales que ofrecían sus minas cubrían los enormes costos debidos a la ocupación. Hubo en Britania una notable romanización, especialmente en las ciudades, pero no llegó a ser nunca como la de Hispania o la de Galia.
thumb|Distribución de los anglos (rosa), los sajones (rojo), jutos (naranja) y británico nativos (amarillo) en Gran Bretaña en el año 600.
Alta Edad Media
Los siglos y de la historia de Gran Bretaña se han denominado la «Edad oscura» porque es ciertamente muy poco lo que se sabe de ese período histórico. Esta época es, sin embargo, verdaderamente crucial en la formación de las naciones británicas porque es el momento en el que se suceden en pocos años dos hechos radicales: el abandono romano de la isla y la invasión por parte de anglos, jutos y sajones. Este período concluye con una supremacía absoluta de lo anglosajón, un retroceso imparable de lo celta que, recluido en Gales y Escocia, mantuvo la herencia latina. La escasez de fuentes históricas ha servido de acicate para dejar volar la imaginación para estos siglos, escenario temporal del ciclo artúrico.
Según la Crónica anglosajona, la fuente histórica más importante del periodo, los proto-ingleses se establecieron en el suroeste de Gran Bretaña bajo el mando de Cerdic de Wessex, quien fundaría el Reino de Wessex (o de los Sajones occidentales) en el año 519. Terminada la invasión anglosajona de Gran Bretaña, Wessex expandió su influencia a la par que se enfrentaba a los otros seis reinos de la Heptarquía anglosajona, finalmente alzándose como el más poderoso durante el reinado de Alfredo el Grande. Este derrotó a Mercia y se coronó como "Rey de los anglosajones" en el 886. Su nieto, Athelstan "el Glorioso", completaría la unificación del resto de reinos en el año 927, estableciendo así al Reino de Inglaterra. Los monarcas de Wessex (al menos desde Egberto, 775-839) establecieron un linaje que se mantendrá por más de un milenio, estando aún presente en la actual familia real británica.
Baja Edad Media Los normandos
thumb|Representación de la batalla de Hastings (1066) en el Tapiz de Bayeux Los normandos, vikingos asentados en Normandía (Francia) y que habían adoptado el francés como lengua, conquistaron Inglaterra en 1066. Guillermo el Conquistador, que tenía derechos sobre el trono inglés, venció al rey sajón Harold en la batalla de Hastings y fue coronado rey. La dinastía normanda se extinguiría con Enrique I, cuya muerte en 1135 daría paso a la anarquía de Inglaterra. Esta es un período durante el cual tuvo lugar una guerra civil, bajo el inestable reinado de Esteban de Blois (1135-1154), el sobrino de Enrique I. Enrique había nombrado a su hija Matilde como su sucesora en el trono, pero a su muerte Esteban logró que los barones lo eligieran a él como rey. Una situación de inseguridad y agitación se prolongó durante el reinado de Esteban. El hijo de Matilde, que sería más tarde Enrique II, había llegado a Inglaterra con la intención de conquistarla. Entonces Esteban, cansado de luchar, decidió firmar el Tratado de Wallingford (1153), reconociendo a Enrique como su sucesor en el trono. Esteban murió un año después y Enrique II asumió el trono, poniendo fin a dos décadas de anarquía real.
Durante los últimos años del ocupa el trono de Inglaterra Ricardo I Corazón de León. Este es un periodo de inestabilidad política. Ricardo I Corazón de León marcha a combatir en la tercera cruzada, y cae prisionero del duque de Austria en 1192. Pese a esto, el proceso de centralización del poder prosiguió. En 1199 sube al trono Juan Sin Tierra. Juan había usurpado el trono durante el cautiverio de Ricardo I Corazón de León y contaba con la animadversión de la nobleza inglesa. No era un buen guerrero y perdió los dominios franceses de la corona ante Felipe II Augusto. La rebelión de los nobles contra él le obligó a firmar, en 1215, la Carta Magna para mantenerse en el poder.
El fortalecimiento de la nobleza se produjo durante la ausencia de Ricardo I Corazón de León. Su unión le sirvió para imponer a Juan Sin Tierra la Carta Magna y le obligó a cumplirla, a pesar de sus intentos de derogarla. Pero no sólo la alta nobleza se había independizado, sino también la nobleza media, que se alió con la burguesía urbana y las ciudades. Todos ellos aspiraban a limitar el poder del rey y a tener una mayor representación en el gobierno del reino. La Carta Magna fue condenada y anulada por el papa Inocencio III, lo que le sirvió a Juan Sin Tierra para que no entrara en vigor.
Creación del Parlamento thumb|left|Juan sin Tierra firmando la Carta Magna (1215)
En 1216 muere Juan Sin Tierra y sube al trono su hijo Enrique III, menor de edad, y se restaura la Carta Magna. El reinado de Enrique III tampoco es brillante. Cae derrotado ante los franceses y se somete al papado. En 1258 estalla una crisis entre Enrique III y la Curia. Los legados pontificios piden dinero y tropas a Enrique III para conquistar Italia. Enrique III convocó una reunión extraordinaria de la Curia, en parlamento (de donde saldría el término parlamento), y solicitó a cada miembro de la Curia un tercio de sus bienes. La nobleza, acaudillada por Simón V de Montfort, se rebeló y tomó el poder. Enrique III se sometió a la tutela de una comisión de veinticuatro miembros, doce elegidos por el rey y doce por los nobles. Esta comisión impuso al rey las Provisiones de Oxford, según las cuales los altos funcionarios serían nombrados con el consentimiento del Parlamento, se reunirían tres veces al año, y se creaba un consejo financiero de veinticuatro miembros. También habría un control ministerial de quince miembros y una comisión permanente de doce. Nacía, así, el Parlamento.
Enrique III trató de anular los acuerdos con la ayuda del papa y de Luis IX de Francia, pero no fue capaz de someter a la nobleza, lo que condujo a una guerra civil. En 1264 Simón de Monfort hace prisionero a Enrique III y se entrega el poder a tres electores y nueve consejeros reales. El poder quedó, de hecho, en manos de Monfort, que ejerció una férrea dictadura como senescal de Inglaterra. En 1265 reunió a un nuevo Parlamento, en el que convocó a la nobleza, al clero y a los condados, también a Londres y a los puertos; con lo que el tercer estado entraba en el Parlamento. Pero en 1265, Monfort fue derrotado y muerto por el príncipe heredero Eduardo. Enrique III es restaurado y anula el Parlamento.
Guerra de los Cien Años (1337-1453)
thumb|Ilustración de Jean Froissart sobre la batalla de Sluys En febrero de 1328 murió Carlos IV de Francia. Eduardo III tenía derechos por ser sobrino de Carlos, pero los nobles franceses prefirieron a Felipe de Valois, quien reinó con el nombre de Felipe VI. Entre 1331 y 1334, en el marco de la guerra civil escocesa, Eduardo III apoyó a Eduardo de Balliol, coronado en 1334. David II, rival de Balliol, buscó refugio en Francia y rindió homenaje a Felipe VI.
En 1337, Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania. Esto acabó por desencadenar la guerra abierta entre Inglaterra y Francia, que se llamaría guerra de los Cien Años. Las primeras victorias fueron para los ingleses, superiores militarmente: en 1340, en la batalla naval de Sluys, en 1346, en la batalla de Crécy, y en 1347, en Calais. Esta ciudad permanecerá en poder de los ingleses hasta 1558.
En 1341 David II regresó a Escocia. Los ingleses lo derrotaron en Neville's Cross en octubre de 1346 y lo mantuvieron prisionero once años. La paz se estableció mediante el Tratado de Berwick. Unos pocos años después, en julio de 1348, Inglaterra padeció la peste negra.
El hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la historia conoce por el Príncipe Negro, asoló Armañac en 1355. Fue hasta el Mediterráneo y volvió arrasando todo cuanto encontró en su paso. En 1356 obtuvo una gran victoria ante los franceses en Poitiers, haciendo prisionero a Juan II de Francia.