El sector de la energía en España supone aproximadamente un 2,5 % del PIB del país,INE Un 2,3 % en el año 2009. pero su importancia va más allá de su participación en la producción total, puesto que es un sector estratégico del que necesitan todas las ramas de la actividad económica, y esta es necesaria para cualquier clase de producción de bienes y servicios. Precisamente uno de los elementos que ha limitado el desarrollo económico de España ha sido la pobreza de recursos energéticos, en concreto la carencia de hidrocarburos líquidos y gaseosos y la mala calidad y carestía del carbón existente. La escasez de recursos ha condenado tradicionalmente al sistema energético nacional a una situación de déficit y dependencia exterior. El grado de autoabastecimiento se sitúa en las dos últimas décadas entre el 21 y el 29 %, siendo en 2019 del 25 %.
La energía primaria consumida es principalmente de origen fósil: petróleo (44,5%), gas natural (24,5%), renovables (14%) y nuclear (12,10%), datos de 2019. En cuanto a la energía producida en el país la principal fuente de energía útil son las renovables, que superan el 12 % de la energía útil consumida total. La diferencia entre la energía primaria y la energía útil es que la útil es la energía aprovechable, sin las pérdidas ocasionadas en los diferentes procesos de transformación, producción y transporte. En la comparación entre la energía nuclear y la renovable, hay que tener en cuenta que mientras la nuclear solo produce electricidad (aunque en mucha mayor cantidad,tiene 2/3 de pérdidas), la categoría renovables incluye también las energías no eléctricas, como la biomasa, biocombustibles, etc.
Historia miniatura|izquierda|Plano inclinado en la mina de carbón Mariana, Mieres, Principado de Asturias, hacia 1900 miniatura|250px|La central térmica de Burceña, en Baracaldo, la primera gran central térmica instalada en el norte de España, que entró en funcionamiento en 1907. thumb|250px|Construcción de la Central nuclear José Cabrera en 1966, que fue la primera central nuclear construida en España. Entró en funcionamiento en 1969.
Históricamente, uno de los elementos que ha limitado el desarrollo económico de España ha sido la pobreza de recursos energéticos, en concreto la carencia de hidrocarburos líquidos y gaseosos y la mala calidad y carestía del carbón existente. La escasez de recursos ha condenado tradicionalmente al sistema energético nacional a una situación de déficit y dependencia exterior.
España comenzó su revolución industrial con retraso respecto del resto de naciones europeas, en la segunda mitad del .
Uno de los primeros retos energéticos consistió en intentar sustituir, mediante recursos propios, el carbón originario de Gran Bretaña que alimentó las locomotoras de la incipiente red de ferrocarriles. Con el impulso asimismo de la marina de guerra, aumentó la producción de carbón asturiano.
Sin embargo, la primera crisis energética grave se produjo a principios de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) cuando, debido a esta, las importaciones de carbón se vieron reducidas. Tras la guerra se apostó por el petróleo para reducir la dependencia del carbón inglés, pero debido al monopolio de las grandes empresas petrolíferas, se produjo una nueva crisis. La dictadura de Primo de Rivera promulgó entonces la Ley del Monopolio de Petróleos de 1927, la cual estableció un monopolio estatal sobre el comercio y manipulación del petróleo, creándose la empresa estatal CAMPSA.
Durante el periodo de entreguerras comenzó asimismo el desarrollo de la energía hidroeléctrica con la construcción de las primeras grandes presas. Pero tras la guerra civil española y la victoria de Franco en 1939, España sufrió el bloqueo de los aliados, produciéndose frecuentes apagones y dificultades. En estos años no fue posible construir nuevas centrales hidráulicas o térmicas.
A medida que la economía del país despegaba y España salía de su autarquismo, la producción de energía debió aumentar de nuevo para sostener ese crecimiento: la explotación de los lignitos gallegos y otros carbones nacionales, así como con la construcción de nuevas presas y refinerías de petróleo. Además, España fue un país pionero en el desarrollo de la energía nuclear para obtención de electricidad, inaugurando su primera central en 1969. Sin embargo, en 1973 llegó la primera crisis del petróleo, seguida por la de 1979, que perturbaron gravemente la economía mundial, y también la española.
El programa nuclear español se vio frenado en los años 80 tras la toma de conciencia ecologista, ocasionada por el desastre de Chernóbil. La nueva política energética se gira hacia otro recurso energético: el gas natural. Percibido entonces como menos peligroso, en 1996 se construye entonces un gasoducto que trae el suministro de Argelia, pasando por Marruecos, además de estaciones gasificadoras para recibir a los barcos metaneros (que lo traen en forma licuada). En 2011 se inaugura otro gasoducto directo desde Argelia hasta España por el mar de Alborán.
Más recientemente, en los años 90 y 2000 se acentúa la conciencia de que las fuentes de energía no renovables no son eternas, así como una creciente sensibilidad ambiental, propiciando el fuerte desarrollo de las nuevas energías renovables: eólica principalmente, pero también solar térmica y fotovoltaica, biomasa, etc.
Producción nacional La producción nacional de energía en el ejercicio 2015 fue de 33 306 ktep. La descomposición por fuentes de energía primaria y la evolución con respecto al año 2008 se muestra a continuación:
Fuente de energíaProducción en 2008Producción en 2014Producción en 2015 Tasa de variaciónCarbón 4374 ktep 1628 ktep 1202 ktep -26,1 %Petróleo 127 ktep 311 ktep 236 ktep -23,9 %Gas natural 14 ktep 21 ktep 54 ktep 160,2 %Nuclear 15 368 ktep 14 934 ktep 14 927 ktep -0 %Hidráulica 2004 ktep 3369 ktep 2397 ktep -28,97 %Eólica, solar y geotérmica 7599 ktep 7476 ktep -2 %Biomasa, biocarburantes y residuos 6668 ktep 7014 ktep 5,2 %Total30 825 ktep 34 529 ktep 33 306 ktep-3,5 %Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (La energía en España 2015)
Déficit energético
miniatura|Chimenea de la refinería de Musques, de Petronor, en Vizcaya. Con una capacidad de destilación de 11 millones de toneladas al año, una extensión de 220 ha y una capacidad de almacenamiento de 894 000 m³, es la mayor refinería de España.Instalaciones Petronor. Consultada el 3/4/2010.
La dependencia energética externa de España es mayor que la media de la Unión Europea. El grado de autoabastecimiento de energía primaria (relación entre producción interior y consumo total de energía) ha sido en 2017 del 26 %, lo que supone que el 74 % de la energía primaria consumida es importada.
El déficit energético supone un 39,6 % del déficit comercial total del periodo comprendido entre 1995 y 2003.http://www.revistasice.com/cmsrevistasICE/pdfs/BICE_2781_03-05__3B362253714E8C30BD6BD2A64F8E506F.pdf Las importaciones de productos energéticos en 2003 supusieron 18 190 millones de euros, en forma de crudo (7,61 millones de toneladas) y de gas natural (1,55 millones de toneladas).
Infraestructuras
Consumo energético
España consumió en el año 2022 unos 118.232 ktep. La principal fuente de energía primaria ha sido el petróleo, con el 45,5 %. Los combustibles fósiles han cubierto aproximadamente el 75 %, y la nuclear el 12,9 %. Las energías renovables han cubierto el 15,6 % de la energía consumida.
Fuente de energíaConsumo de energía primaria en 2005Consumo de energía primaria en 2010Consumo de energía primaria en 2015Consumo de energía primaria en 2016Petróleo 71 785 ktep 63 684 ktep 52 434 ktep 54 633 ktepGas natural 29 120 ktep 31 003 ktep 24 590 ktep 25 035 ktepNuclear 14 995 ktep 16 155 ktep 14 927 ktep 15 260 ktepCarbón 21 183 ktep 8463 ktep 14 426 ktep 10 442 ktepResiduos no renovables 260 ktep 243 ktepEnergías renovables 7170 ktep 14 678 ktep 17 244 ktep 17 212 ktepBiomasa, biocarb. y resid. renovables - 6488 ktep 7371 ktep 6688 ktepEólica, solar y geotérmica - 4800 ktep 7476 ktep 7394 ktepHidráulica 1679 ktep 3390 ktep 2397 ktep 3130 ktepSaldo eléctrico - -717 ktep –13 ktep –659 ktepTotal 141 932 ktep 132 123 ktep 123 868 ktep 123 484 ktepFuente: INE (España en cifras 2005-2016)
La demanda energética en España desde el año 2002 ha ido creciendo en torno al 3,5 % anual, en 2003 del 7 %. En 2009 bajó debido a la crisis económica.
Energías renovables
miniatura|Energía eólica, Pindo, Galicia La energías renovables en España tradicionalmente han tenido un peso pequeño en relación con la demanda de energía primaria. Sin embargo, desde el finales del diferentes gobiernos han impulsado la tecnología eólica y la solar.
Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se están consolidando como una pieza clave en la transición energética de España, al abordar tanto la volatilidad del mercado como la necesidad de estabilidad en la red. El apagón del 28 de abril, que desconectó la red ibérica de Europa en solo cinco segundos y provocó pérdidas estimadas de hasta 4.500 millones de euros, ha puesto de manifiesto la importancia de contar con una red eléctrica resiliente. Empresas como Iberdrola y Solaria están impulsando proyectos híbridos de energía solar y baterías para contrarrestar los efectos de la sobreproducción fotovoltaica y la caída de precios, destacando los ocho nuevos proyectos de almacenamiento que Solaria tramita en Castilla y León y Castilla-La Mancha.
Política energética La política energética de los países desarrollados trata de aunar los objetivos de seguridad de abastecimiento, contribución de la energía a la mejora de la competitividad económica, con la integración de los objetivos medioambientales, fundamentalmente las relativas a las emisiones de gases de efecto invernadero.
En 1983, el gobierno socialista de Felipe González promulgó una moratoria nuclear (aún vigente) y se inició la discusión (véase también abandono de la energía nuclear y Energía nuclear en España) sobre qué debía hacerse con la energía nuclear. De nuevo en 2005, con un gobierno socialista y ante la subida de los precios de los combustibles fósiles importados, se reabrió el debate sobre la necesidad de la energía nuclear, que sigue siendo rechazada por el PSOE (entre otros grupos políticos) y los ecologistas, ya que indican que siguen existiendo razones de peso que aconsejan prescindir de la energía nuclear: los problemas de seguridad, la futura escasez del uranio y la difícil gestión de los residuos radiactivos anularían las ventajas que tendrían las centrales nucleares, aconsejando el cierre de las existentes y la no construcción de nuevas plantas.
A partir de mediados de los años 90, sin embargo la política energética se orientó a impulsar las energías renovables, con un sistema de primas a éstas que ha provocado el despegue de éstas tecnologías, de las cuales la eólica constituye el ejemplo de mayor éxito, satisfaciendo durante el año 2009 el 13,8 % de la demanda eléctrica.
Entre los años 2004 y 2007, gobiernos de diversas comunidades autónomas aprobaron leyes como la llamada Ley de Fomento de las Energías Renovables de Andalucía, las cuales obligan a la instalación de paneles solares en edificios de viviendas de nueva construcción o que tengan que sufrir una reforma íntegra, para su utilización en calefacción y agua caliente, con el fin de reducir la dependencia del gas natural, gasóleo y gas butano. Esta medida ya fue adoptada anteriormente por ayuntamientos de varias ciudades como Madrid y Barcelona.
En 2004 se publica el RD 436/2004 que fija las tarifas y primas para las renovables. A la energía solar fotovoltaica le corresponde una tarifa regulada del 575 % (durante 25 años) respecto a la tarifa eléctrica media para el mismo año. A la solar térmica le toca una tarifa del 300 %. Otros como la eólica o la biomasa sólo obtienen el 90 %, durante 20 años.