Johann Wolfgang von Goethe (; Fráncfort del Meno, 28 de agosto de 1749-Weimar, 22 de marzo de 1832) fue un polímata, dramaturgo, novelista, poeta, filósofo y naturalista alemán, principal representante del Clasicismo de Weimar, y considerado ampliamente el escritor más grande e influyente de la lengua alemana. Su obra ha ejercido una profunda influencia en el pensamiento literario, político y filosófico del mundo occidental desde finales del hasta la actualidad. Ejerció una gran influencia sobre el Romanticismo, especialmente sobre el Círculo de Jena. Fue el principal miembro del movimiento Sturm und Drang.

Goethe se instaló en Weimar en 1775 tras el éxito de su primera novela, Las penas del joven Werther (1774), y se integró en un próspero ambiente intelectual y cultural bajo el patrocinio de la duquesa Ana Amalia, que sentó las bases del clasicismo de Weimar. Fue ennoblecido por Carlos Augusto, duque de Sajonia-Weimar, en 1782. Goethe fue uno de los primeros en participar en el movimiento literario Sturm und Drang. Durante sus primeros diez años en Weimar, Goethe se convirtió en miembro del consejo privado del duque (1776-1785), formó parte de las comisiones de guerra y carreteras, supervisó la reapertura de las minas de plata en la cercana Ilmenau e implementó una serie de reformas administrativas en la Universidad de Jena. También contribuyó a la planificación del jardín botánico de Weimar y a la reconstrucción de su Palacio Ducal.

La primera obra científica importante de Goethe, Intento de explicar la metamorfosis de las plantas, se publicó tras su regreso de un viaje por Italia en 1788. En 1791 fue nombrado director general del teatro de Weimar, y en 1794 entabló amistad con el dramaturgo, historiador y filósofo Friedrich Schiller, cuyas obras estrenó hasta el fallecimiento de este en 1805. Durante este período, Goethe publicó su segunda novela, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, la epopeya en verso Hermann y Dorotea, y, en 1808, la primera parte de su obra de teatro más célebre, Fausto. Sus conversaciones y diversas experiencias compartidas a lo largo de la década de 1790 con Schiller, Johann Gottlieb Fichte, Johann Gottfried Herder, Alexander von Humboldt, Wilhelm von Humboldt y August y Friedrich Schlegel se han denominado colectivamente Clasicismo de Weimar.

Goethe es la única figura literaria alemana cuyo alcance y prestigio internacional igualan a los de los filósofos más importantes de Alemania (quienes a menudo se han inspirado en sus obras e ideas) y compositores (quienes a menudo han musicalizado sus obras). En la cultura literaria de los países de habla alemana, ha ocupado una posición tan dominante que, desde finales del , sus escritos se han descrito como «clásicos». En palabras de George Eliot (1819-1880), «el más grande hombre de letras alemán... y el último verdadero hombre universal que caminó sobre la Tierra». Sus novelas, poesías, dramas e incluso controvertidos tratados científicos, sirvieron como constante fuente de inspiración para todo tipo de obras. La novela Wilhelm Meister fue citada por Arthur Schopenhauer como una de las cuatro mejores novelas jamás escritas junto con Tristram Shandy, La Nouvelle Heloïse y Don Quijote, mientras que el filósofo y ensayista estadounidense Ralph Waldo Emerson incluyó a Goethe como uno de los seis «hombres representativos» en su obra homónima (junto con Platón, Emanuel Swedenborg, Michel de Montaigne, Napoleón y William Shakespeare). Los comentarios y observaciones de Goethe constituyen la base de varias obras biográficas, en particular Conversaciones con Goethe (1836) de Johann Peter Eckermann. Sus poemas han sido musicalizados por numerosos compositores, entre ellos Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, Hector Berlioz, Franz Liszt, Richard Wagner y Gustav Mahler. Su apellido da nombre al Goethe-Institut, organismo encargado de difundir la lengua y cultura alemana en todo el mundo, equivalente al Instituto Cervantes.

Desde una perspectiva europea, aparece como el representante central e insuperable del movimiento romántico, en su sentido más amplio. Podría decirse que mantiene la misma relación con la cultura de la época que comenzó con la Ilustración y continúa hasta nuestros días que la de William Shakespeare con la cultura del Renacimiento o la de Dante con la cultura de la Alta Edad Media. Su Fausto, aunque eminentemente teatral con una edición adecuada, es también el poema extenso más grande de Europa desde El paraíso perdido de John Milton, si no desde La divina comedia de Dante. Existe, sin embargo, una fortísima crítica española a Goethe que arranca de un célebre ensayo de José Ortega y Gasset: Pidiendo un Goethe desde dentro (1932).Originalmente publicado en Revista de Occidente. Puede verse en: J. Ortega y Gasset, Vives-Goethe, Madrid, El Arquero/Revista de Occidente, 1973; o en Obras Completas, vol. V, pp. 120-142, Madrid, Revista de Occidente-Taurus, 2006.

Datos biográficos El propio Goethe narró su vida en un libro autobiográfico, Dichtung und Wahrheit (Poesía y verdad) (1811 y ss.), que llega hasta el año 1775, cuando se pone al servicio del príncipe heredero Carlos Augusto en Weimar.

miniatura|izquierda|Casa natal de Goethe en Fráncfort, reconstruida tras la II Guerra Mundial.

Nació en Fráncfort del Meno (Frankfurt am Main), hijo de Johann Caspar Goethe, doctor en derecho y consejero imperial (título honorario) que se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo, bajo la máxima de no perder el tiempo en lo más mínimo, y de Katharina Elisabeth Textor, hija del burgomaestre de Fráncfort. Estas vinculaciones familiares le pusieron en contacto desde niño con el patriciado urbano y la vida política.

Considerado superdotado y provisto de una enorme y enfermiza curiosidad, hizo prácticamente de todo y llegó a acumular una muy amplia cultura. En primer lugar estudió lenguas, aunque era más aficionado al arte y nunca, a lo largo de toda su vida, dejó de cultivar el dibujo. Al tiempo que escribía sus primeros poemas, se interesó por otras ramas del conocimiento como la geología, la química y la medicina.

Goethe estudió Derecho en Leipzig (1765); allí conoció los escritos de Winckelmann sobre arte y cultura griegas, pero una grave enfermedad le obligó a dejar los estudios en 1768 y volver a Fráncfort. Katharina von Klettenberg, amiga de su madre, lo cuidó y lo introdujo en el misticismo pietista, que ponía énfasis en el sentimiento dentro de la confesión protestante; por entonces compuso sus primeros poemas. Volvió a la Universidad en 1770, en Estrasburgo, y al año siguiente entregó su tesis doctoral, que versaba sobre la relación entre el Estado y la Iglesia. Los teólogos de Estrasburgo consideraron el escrito escandaloso; uno de ellos calificó a Goethe de "demente que desprecia la religión". El Decano de la Facultad recomendó a Goethe que retirase la tesis; al mismo tiempo, la Universidad le ofreció la posibilidad de obtener la licenciatura. Para este título solo necesitaba plantear y defender unas pocas tesis, y así lo hizo. En una de estas tesis Goethe trató la cuestión de si debería condenarse a la muerte a la madre que mata a su hijo, tema que más tarde aparece, en forma artística, en su obra de la tragedia de Gretchen.

Esos dos años allí fueron muy importantes para él: conoció a Friederike Brion, que le inspiró la mayoría de sus personajes femeninos, y trabó amistad con el teólogo y teórico del arte y la literatura Johann Gottfried von Herder. Herder despertó su interés en la poesía popular alemana, le descubrió el universo de Shakespeare y le liberó definitivamente del neoclasicismo francés y de la confianza en la razón de la Aufklärung (Ilustración) alemana.

Empezó a hacer prácticas de abogacía en Wetzlar y colaboró con Herder en la redacción del manifiesto fundador del movimiento Sturm und Drang («Tempestad e ímpetu»), considerado el preludio del Romanticismo en Alemania: Sobre el estilo y el arte alemán (1772). En esta obra se reivindica la poesía de James MacPherson (Ossian) y de Shakespeare. Otra vez de vuelta en Fráncfort, escribió la tragedia Götz von Berlichingen (1773) y al año siguiente su novela Las penas del joven Werther (1774). La inspiración del Werther la había encontrado a mediados de 1772, cuando hacía prácticas de abogacía en el tribunal de Wetzlar: se había enamorado de Charlotte Buff, novia y prometida de su colega, también abogado en prácticas, Johann Christian Kestner, y Karl Wilhelm Jerusalem, otro abogado atormentado por un amor no correspondido, se suicidó utilizando una pistola prestada por Kestner. Goethe unió ambas historias para su novela Werther, en parte epistolar, y tuvo tal éxito al representar en la figura del protagonista el desencanto de las jóvenes generaciones, que provocó una epidemia de suicidios de adolescentes en el país.

El mismo año que el Werther (1774), Goethe publicó su drama Clavijo mientras intentaba abrir con poca fortuna un bufete de abogado en Fráncfort, y en la primavera de 1775 se comprometió con la hija de un banquero de la ciudad, Lili Schönemann. Sin embargo, las diferencias sociales y de estilo de vida entre ambas familias terminaron por desbaratar este compromiso, que no llegó a desembocar en matrimonio. El noviazgo acabó en el otoño de ese mismo año y, ansioso de escapar de este ambiente, el fallido esposo no dudó en aceptar la invitación a la Corte de Weimar de Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach, heredero del ducado de Sajonia-Weimar. Tras publicar su Stella (1775), marchó inmediatamente hacia Weimar, huyendo en la práctica de dos situaciones: el compromiso sentimental con Lili Schönemann y el ejercicio de la abogacía.

miniatura|Leyendo el Werther, de Wilhelm Amberg, 1870.

Al servicio del príncipe heredero Carlos Augusto fijó su residencia en Weimar ya hasta su muerte. No obstante, las numerosas tareas que este le encomendaba le hicieron abandonar la literatura durante casi diez años, a pesar de que Ana Amalia de Brunswick-Wolfenbüttel, madre de Carlos Augusto, había puesto en pie un círculo de intelectuales con el preceptor de su hijo, Wieland, y lo amplió al incluir en él a Goethe y posteriormente a intelectuales tan destacados como Herder y Friedrich von Schiller; fugazmente pasaron también por allí Jakob Michael Reinhold Lenz y Friedrich Maximilian Klinger. Goethe destacó enseguida y pasó de ser consejero secreto de legación (1776) a consejero secreto (1779), y finalmente se convirtió en una especie de ministro supremo. Otra de sus funciones fue la supervisión de la Biblioteca ducal, que bajo su dirección llegó a ser una de las más importantes de toda Alemania.

Inició en esa época sus investigaciones científicas. Interesado por la óptica, concibió una teoría distinta a la de Isaac Newton sobre los colores y también investigó en geología, química y osteología, disciplina esta última en que descubrió el hueso intermaxilar en marzo de 1784, que pone una de las primeras piedras en la teoría de la evolución del hombre, aunque en esto se le adelantó por muy poco el anatomista francés Vicq d'Azyr, lo que le supuso una gran frustración. Las cartas a Charlotte von Stein dan fe de su actividad en esta época de su vida, dedicada a todo tipo de encargos y gestiones para reformar el muy pequeño y humilde Estado de Weimar.

Desde un puesto tan importante tuvo la oportunidad de relacionarse con la alta aristocracia y conoció a personajes notables, como Napoleón Bonaparte, Ludwig van Beethoven y Arthur Schopenhauer. En 1782 el propio Duque Carlos Augusto antepuso a su apellido la preposición von, y le entregó su diploma de noble pese a las protestas de la nobleza, para que formara parte de la Corte con un cargo equiparable al de los restantes ministros, pertenecientes todos a ella.