INRI es la sigla de la frase latina Iesus Nazarēnus Rex Iudaeōrum, la cual se traduce al español como: «Jesús el Nazareno, rey de los judíos». Se trata de un acrónimo de la versión latina de la frase que, según el Evangelio de Juan, habría sido colocada en una tablilla por orden de Poncio Pilato, como explicación de la causa de la condena de Jesús a muerte de cruz. «La fórmula joánica de la inscripción es la más solemne y memorable, como atestigua la representación artística tradicional de la cruz con su INRI procedente del supuesto latín Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum. La solemnidad es potenciada con la indicación de que el letrero estaba escrito en tres lenguas». En el griego koiné del Nuevo Testamento, por ejemplo, en Jn 19:3, esto se escribe como Basileus ton Ioudaion ().
Ambos usos del título conducen a resultados dramáticos en los relatos del Nuevo Testamento. En el relato de la Natividad de Jesús en el Evangelio de Mateo, los Reyes Magos que vienen de oriente llaman a Jesús el «rey de los judíos», lo que provoca que Herodes el Grande ordene la masacre de los inocentes. Hacia el final de los relatos de los cuatro evangelios canónicos, en la narración de la pasión de Jesús, el título de «rey de los judíos» conduce a cargos contra Jesús que resultan en su crucifixión.
La frase, que aparece en una placa o tablilla llamada «título» (titulus), varía ligeramente en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento: se encuentra en su versión más corta en el Evangelio de Marcos 15, 26 («El rey de los judíos») y en el de Lucas 23, 38 («Éste es el rey de los judíos»); es más extensa en el Evangelio de Mateo 27, 37 («Éste es Jesús, el rey de los judíos»), y completa en el de Juan 19, 19 («Jesús el Nazareno, rey de los judíos»). De esta última versión surge el acrónimo. Muchos crucifijos, imágenes de la crucifixión y obras artísticas que la representan, incluyen el título con el acrónimo INRI, ocasionalmente grabado de forma directa en la cruz, y ubicado usualmente por encima de la figura de Jesús.
En el Evangelio de Juan, se explica además la inscripción:
thumb|Detalle del acrónimo INRI («Jesús de Nazaret, rey de los judíos») escrito en tres lenguas (según el Evangelio de Juan 19, 20), en el pórtico occidental de la basílica de San Vito, Ellwangen, Alemania. Para la mayoría de los historiadores y biblistas, la presencia de esta inscripción o titulus de condena de Jesús de Nazaret —presente de forma unánime en los cuatro evangelios canónicos— constituye uno de los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión. A favor de esta interpretación se encuentran autores como Simon Légasse, Raymond Edward Brown, Joseph A. Fitzmyer, François Bovon y Joachim Gnilka, entre otros. «Las objeciones contra la historicidad (de la pasión de Jesús de Nazaret) han estado basadas a menudo en la dudosa afirmación de que los cristianos no tuvieron acceso a lo que se dijo en los procesos judío y romano; pero aquí se trata de una inscripción a la vista de todos. No encuentro razón para negar su historicidad como expresión del cargo por el que los romanos ejecutaron a Jesús.» «El título de la cruz, trasmitido por los cuatro evangelistas, apenas si puede ponerse en duda en su valor histórico.» Así, Kasper cita a un conjunto de autores y trabajos: M. Dibelius, Das historische Problem der Leidensgeschichte, en Botschalt und Geschichte 1. Tübingen 1953, 256, 282 s; N. A. Dahl, Der gekreuzigte Messias, en H. Ristow - K. Matthiae (ed.), Der historische Jesus, 159 s; F. Hahn, Hoheitstitel, 178; W. Trilling, Fragen zur Geschichtlichkeit Jesu, 134; H. Kessler, Die tbeologiscbe Bedeutung des Todes Jesu. Eine traditionsgeschichtliche Untersuchung, Düsseldod 1970, 231.
El titulus y la inscripción En la crucifixión romana, el título (titulus) era una tablilla que tenía por función especificar el motivo de la condena: generalmente precedía al condenado de camino al lugar de ejecución, o se la colgaba de su cuello. «La costumbre romana establecía que delante del condenado, mientras iba camino del suplicio, se llevara una tablilla de este género (titulus), o que se le suspendiera al cuello.» «En ocasiones, el titulus era llevado delante del reo en su camino hacia la crucifixión o paseado alrededor del anfiteatro; otras veces era colgado de su cuello.» Aunque no eran imprescindibles, las inscripciones eran habituales, y existía cierta liberalidad en la redacción, al punto de permitirse burlas o ironías mordaces. «A juzgar por las principales referencias a un titulus fuera del Nuevo Testamento, las inscripciones de este tipo eran frecuentes, pero no necesarias [...] y para la redacción de su texto había considerable libertad (permitían incluso una nota de sarcasmo). Eusebio ofrece uno de esos textos: "Este es Átalo, el cristiano".» Fuera del Nuevo Testamento, existen muchas constancias de la existencia de tal práctica, citada por diferentes historiadores. «Suetonio, Calígula 32.2; Domiciano 10.1; Tertuliano, Apología 2.20 (CC 1.91); Dión Casio, Historia 54.3.7; Eusebio, Historia Eclesiástica 5.1.44.» En la tablilla constaba su nombre, a veces su lugar de residencia, y la causa por la que había sido condenado. Luis H. Rivas ejemplifica el contenido del título mediante una referencia a un pasaje de las Vidas de los doce césares, Calígula 23, de Suetonio: «...mandó al verdugo que le cortase las manos, se las colgase al cuello y lo pasease con un cartel que dijese la causa del castigo.»
En todos los casos, el objetivo era desalentar a otros a cometer el mismo crimen. «Lo que describen aquí los evangelistas no es una notificación oficial relacionada con actas romanas, sino un modo de informar al público en general: si la crucifixión tenía un objetivo disuasorio, era útil dar a conocer su causa. Con tal fin se preparaba una tablilla (tabula, gr. pinax) que indicaba la causa poenae, es decir, el delito por el que se aplicaba el castigo. En el caso de Jesús de Nazaret, solo el Evangelio de Juan menciona la existencia de un título propiamente dicho. «...los otros evangelistas se refieren solo a la inscripción.» Pero los cuatro evangelios canónicos concuerdan en que el cargo conducente a la condena de Jesús a muerte de cruz se hallaba especificado en el sitio mismo de la crucifixión. «Los cuatro evangelios coinciden en que el cargo que había conducido a la condena de Jesús aparecía escrito en el lugar de la crucifixión.»
Marcos 15, 26Lucas 23, 38Mateo 27, 37Juan 19, 19-20Inscripción en griego koinéTraducción al españolEl rey de los judíos Este es el rey de los judíos Este es Jesús, el rey de los judíos Jesús de Nazaret, rey de los judíosIdioma de la inscripción [Sin especificación] [Sin especificación]La indicación de Lucas 23, 38 de que la inscripción estaba en griego, latín y hebreo se encuentra en algunos manuscritos que contienen el Evangelio de Lucas, y también en la versión de la Biblia en latín (Erat autem et superscriptio scripta, super eum litteris graecis, et latinis, et hebraicis). Pero la mayoría de los traductores y comentaristas modernos no lo aceptan, porque parece ser un añadido del copista para uniformarlo con el Evangelio de Juan. Ver: [Sin especificación] Hebreo (¿arameo?), latín y griegoVersículo completoLa inscripción que indicaba la causa de su condena decía: «El rey de los judíos». Sobre su cabeza había una inscripción: «Este es el rey de los judíos». Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos». Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, rey de los judíos», y la hizo poner sobre la cruz. Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Versiones de los evangelios
MateoMarcosLucasJuanVersículo Inscripción griegaTransliteraciónhûtós estin Iēsûs ho basileùs tôn Iudaéōn ho basileùs tôn Iudaéōn ho basileùs tôn Iudaéōn hûtos Iēsûs ho Nazōraêos ho basileùs tôn IudaéōnVulgata Sixtina Clementina (Latín)Hic est Iesus rex Iudæorum Rex Iudæorum Hic est rex Iudæorum Iesus Nazarenus, Rex IudæorumTrducción inglesaThis is Jesus, the King of the Jews The King of the Jews This is the King of the Jews Jesus of Nazareth, the King of the JewsIdiomas [no especificado] [no especificado] Hebreo, Latín, Griego Hebreo, Latín, Griego
Además de los cuatro evangelios canónicos, la inscripción también es apuntada por el Evangelio de Pedro 4, 11, un texto apócrifo datado del : «Cuando enderezaron la cruz, escribieron sobre ella: "Este es el rey de Israel"». «EvPe 4,11 [...] Este es el rey de Israel.»
En el Evangelio de Juan, la inscripción aparece redactada en tres lenguas: «... redactada en tres lenguas ...» en hebreo (que Wikenhauser y Brown, entre otros, sugieren podría ser el arameo, la lengua del país, ya que el Evangelio de Juan suele aludir al idioma arameo como "hebreo"), «[...] el arameo que es, las más veces si no siempre, lo que significa el "hebreo" de Juan [...]» en latín —la lengua oficial—, y en griego koiné —la lengua conocida en todo el mundo de entonces y en que se escribió el mismo Evangelio de Juan. «Las tres lenguas del letrero tienen fuerza simbólica. El hebreo es la lengua sagrada de las Escrituras de Israel; el latín, la lengua del conquistador romano (de hecho, para referirse al latín, Juan emplea la palabra romaisti); el griego, la lengua en que es proclamado y escrito el mensaje sobre Jesús». El pasaje del Evangelio de Juan gana en solemnidad con la indicación de la escritura en tres lenguas. «La fórmula joánica de la inscripción es la más solemne y memorable [...] La solemnidad es potenciada con la indicación de que el letrero estaba escrito en tres lenguas».
Cargo condenatorio: «rey de los judíos» thumb|La coronación de espinas (1623), óleo sobre lienzo de Dirck van Baburen. Museum Catharijneconvent, Utrecht. Según el Evangelio de Marcos y el de Mateo, luego de vestir a Jesús de Nazaret de púrpura y de ceñirle una corona de espinas que habían trenzado, los soldados se mofaron de él al saludarlo con el título de «rey de los judíos».Marcos 15, 17; Mateo 27, 28-29.
En el Nuevo Testamento, se titula a Jesús como «rey de los judíos» o «rey de Israel» en distintos momentos, y en dos de ellos se vincula con situaciones dramáticas. Según el Evangelio de Mateo, luego de la Natividad los magos llegados del Oriente llamaron "rey de los judíos" a Jesús.Mateo 2, 1-3. Como resultado, el rey Herodes se sobresaltó, y terminó por ordenar la matanza de los inocentes.Mateo 2, 16-18. Asimismo, en el relato de la pasión de Jesús, el uso de la expresión «rey de los judíos» es central en el proceso civil desarrollado ante el prefecto romano Poncio Pilato. Su pregunta a Jesús «¿Eres tú el rey de los judíos?» resulta unánime en los cuatro evangelios canónicos.Marcos 15, 2; Mateo 27, 11; Lucas 23, 3; Juan 18, 33-37. La acusación de los judíos hacia Jesús de ser un rey antecede a la pasión,Lucas 23, 2. y constituye el cargo que da lugar a su crucifixión.
Jesús no reniega de ese título,Juan 18, 37. pero precisa que su reino no es de este mundo,Juan 18, 36. de modo que no se trata de un título cuya área de incumbencia coincida con la del César. «Sólo en la escena joánica del proceso fue explorado el alcance del título "el rey de los judíos": es un título falso si se refiere a un reino de este mundo, pero Jesús es rey en el sentido de que ha venido de arriba a este mundo para dar testimonio de la verdad (Juan 18, 36-37).»
Los evangelios terminan por manifestar la realeza de Jesús, incluso a través de los gestos mismos que lo vilipendian: después de la flagelación (ver además Cristo en la columna) y coronación de espinas, los soldados lo saludan con sorna al usar el título de «rey de los judíos»;Marcos 15, 17; Mateo 27, 28-29. los soldados colocan una inscripción en la cruz, en la que se usa el título de «rey de los judíos», según lo señalado en la sección anterior; y