miniaturadeimagen|Una circunscripción electoral, distrito electoral o distrito legislativo es una subdivisión definida establecida territorial para elegir miembros a un cuerpo legislativo. Una circunscripción electoral, distrito electoral o distrito legislativo es una subdivisión territorial definida establecida para elegir miembros a un cuerpo legislativo. Generalmente, solo los votantes (constituyentes) que residen dentro del distrito tienen permitido votar en una elección celebrada allí. Desde un solo distrito, se puede elegir a un único miembro o a varios miembros. Los miembros pueden ser elegidos por un sistema representativo mayoritario, segunda vuelta, un sistema electoral proporcional u otro método de votación. Los miembros pueden ser elegidos a través de una elección directa bajo sufragio universal, una elección indirecta u otra forma de sufragio. Derivado de la dinámica natural de la demografía, las circunscripciones cambian con el tiempo: crecen, decrecen, se juntan, se dividen, se crean nuevas o desaparecen. A causa de esta variación se hace necesario revisar periódicamente el equilibrio poblacional en los distritos electorales.Instituto Federal Electoral 2005, Distritación 2004-2005: Camino para la democracia, México: Instituto Federal Electoral.
La tarea de definir distritos electorales no es sencilla, pues implica tomar en consideración diversos aspectos sociales, económicos, cuestiones legales, complejos aspectos metodológicos y técnicos que eviten los sesgos que puedan generar de forma involuntaria inequidad electoral.
Como ha señalado el politólogo de la Universidad de Barcelona Xavier Torrens, «no debe confundirse el tamaño de una circunscripción con su extensión territorial o su volumen demográfico. Se llama tamaño o magnitud de una circunscripción al número de escaños asignados a la misma. Las circunscripciones pueden ser clasificadas, atendiendo a su magnitud, como uninominales y plurinominales».
Tipos de circunscripciones electorales
Las circunscripciones uninominales son aquellas que eligen un solo diputado. Usado para las elecciones legislativas de Australia, Estados Unidos (Congreso federal y legislaturas estatales), Canadá, Reino Unido, Francia (segunda vuelta electoral) y la India. Suelen coincidir con los sistemas electorales mayoritarios. Las circunscripciones plurinominales «son aquellas que eligen dos o más escaños. Una variante de este segundo tipo, es la circunscripción única, donde el electorado de todo el territorio estatal es considerado como única circunscripción electoral (Israel y Holanda tienen circunscripción única, al igual que la mayoría de los países en las elecciones al Parlamento Europeo; entre ellos España)». Suelen coincidir con los sistemas electorales proporcionales. De hecho cuanto mayor sea el número de escaños asignados a una circunscripción, mayor será la proporcionalidad entre el número de votos y el número de escaños.
En algunos países, se solapan dos niveles de circunscripciones (aunque puede haber más de dos): el que contienen las circunscripciones del conjunto del territorio (generalmente uninominales) y una circunscripción única (plurinominal) por lo que el reparto de escaños se realiza en dos fases sucesivas y en dos instancias distintas. Este sistema se denomina de representación proporcional personalizada, que según Xavier Torrens, no se debe considerar como un sistema electoral mixto «cuando en verdad los escaños se reparten de forma proporcional». Este sistema de representación proporcional personalizada lo tienen Alemania, Islandia, Dinamarca, Suecia, Austria, Grecia, Bélgica, Noruega e Italia. thumb|Reparto de escaños en el Bundestag según el sistema electoral de Alemania con dos niveles de circunscripciones. En Alemania el elector emite dos votos en la papeleta (Stimmzetel). El primero (Erststimme) es para una candidatura unipersonal en cada una de las 299 circunscripciones electorales del país; el segundo (Zweitstimme) es a una lista cerrada y bloqueada en cada land. Este segundo voto es el que determina el porcentaje de escaños que corresponde a cada partido en el Bundestag según una determinada fórmula electoral. Si el partido ha obtenido en el nivel de las circunscripciones uninominales (Verteter des Wahlkreises) menos porcentaje de escaños que el que ha obtenido en la circunscripción única nacional, se le añaden hasta alcanzar ese porcentaje. Sin embargo, si obtiene más escaños los conserva y esto es lo que explica que el número de escaños del Bundestag varíe en cada elección. Como señala Xavier Torrens, «hay que mantener la proporción global de todos los partidos y, por ello, hay que compensar a los partidos hasta lograr que el Parlamento alemán refleje en escaños el porcentaje de votos correspondiente a cada partido». Por otro lado la barrera legal para entrar en el Bundestag es relativamente alta, el 5 % (o haber obtenido tres escaños mediante el primer voto o Erststimme).
Efectos de la magnitud de las circunscripciones
Para determinar los efectos que ejercen las circunscripciones es muy importante tomar en cuenta su magnitud, es decir el número de representantes que se eligen por circunscripción. Si dejamos de lado la posible influencia que los otros elementos configuradores del sistema electoral ejercen sobre los resultados electorales, las distintas magnitudes de las circunscripciones electorales producen el efecto siguiente: cuanto mayor es la circunscripción, mayor es la proporcionalidad. Por el contrario, la elección en circunscripciones pentanominales e incluso más pequeñas, es una elección mayoritaria (del tipo de los sistemas electorales que establecen mayorías). Los cambios en los tamaños de las circunscripciones electorales pueden implicar, en consecuencia, un cambio del tipo de sistema electoral.
El tamaño de la circunscripción electoral tiene que ver también con la relación entre los votantes y el o los elegido(s) en términos de una mayor o menor proximidad, de un mayor o menor grado de conocimiento entre uno y otro. Así, se le puede atribuir al voto un significado más o menos personal, es decir de confianza en una persona, o de un voto ideológico en favor de un partido político, su oferta ideológica y pragmática, en el caso de listas de partidos o agrupaciones. De esta manera, el tipo de circunscripción influye también en la estructura de los partidos políticos y en el significado que tienen los partidos políticos en la representación política.
Efectos de la división geográfica de las circunscripciones Un problema muy debatido políticamente es la distribución geográfica de las circunscripciones electorales. La división de un territorio electoral en circunscripciones puede hacerse desde los puntos de vista más diversos. Las consideraciones de orden histórico, administrativo y geográfico constituyen criterios ciertamente importantes. La historia de las elecciones, sin embargo, abunda en ejemplos que demuestran cómo también división en circunscripciones electorales es el resultado de causas netamente políticas. Por regla general, lo más importante para conocer los factores causantes de los sesgos en la representación política, es saber si subyace una «clave de representación» en la división del territorio electoral en circunscripciones electorales. La cuestión es, por lo tanto, saber si en todas las circunscripciones existe la misma relación entre el número de electores o de habitantes y los escaños. Únicamente los procedimientos de escrutinio que prevén la concesión de un escaño por un número determinado de votos, los sistemas de representación proporcional con igualación de escaños a escala nacional y los sistemas de distrito único son inmunes a las desigualdades que se producen con base en la división de las circunscripciones electorales. (Nohlen, 2000).
Se debe distinguir entre formas activas y pasivas de diferenciación en la representación política. La forma activa la encontramos, por ejemplo, en disposiciones, incluso constitucionales, que establecen un cierto número de escaños para cada circunscripción. Esta normativa produce muchas veces un sesgo de representación en favor de las circunscripciones pequeñas que se encuentran en las regiones menos pobladas (agrarias, de preferencias conservadoras) del país. La forma pasiva corresponde a la omisión de un nuevo reparto de las circunscripciones como adaptación al desarrollo demográfico.
Si a los efectos producidos por la manipulación de la clave de representación se añaden los efectos producidos por diferentes magnitudes de las circunscripciones, pueden producirse, entonces, distorsiones importantes en la representación política.
La forma de geometría electoral manipulada se conoce con el nombre de gerrymandering. El concepto se remonta a Gerry, quien consiguió recortar una circunscripción a su medida en la ciudad de Boston, parecida a una salamandra. El gerrymandering implica el arreglo intencionado, no accidental, de los límites de las circunscripciones electorales según la dispersión geográfica del electorado de un candidato o de un partido, sin tener que manipular necesariamente la clave de representación.
En los sistemas electorales mayoritarios cuya base comúnmente es la circunscripción uninominal, las comisiones de distritación (Boundary Commissions) que vigilan la correspondencia adecuada entre población y circunscripciones electorales y que tienen a cargo, si es necesario, el nuevo trazado de las circunscripciones, se han convertido en instituciones importantes para asegurar unas elecciones constitucionalmente irreprochables, siempre que tengan plena autonomía y facultades de imponer criterios de imparcialidad (véase Johnston 1999).
Sistemas electorales mayoritarios y proporcionales
Suelen coincidir, aunque no siempre, de un lado, la circunscripción uninominal y las fórmulas mayoritarias, y de otro lado, la circunscripción plurinominal y las fórmulas proporcionales. En favor de las circunscripciones uninominales, se aduce el mayor acercamiento y responsabilidad política del representante al electorado para asegurar su reelección y un mejor reconocimiento de los candidatos por parte de los votantes, la densidad de población de una circunscripción también influye en la cercanía. En su contra, se afirma que propicia el gerrymandering. Acerca de las circunscripciones plurinominales, se plasman argumentaciones en sentido contrario.
Cuanto más elevado sea el número de escaños asignado a una circunscripción, más precisión habrá en la proporcionalidad del sistema electoral (Mackenzie, 1962), mientras el resto de elementos del sistema permanezca idéntico. Douglas W. Rae (1977) nos advierte que se presta en general demasiada atención a los efectos de las fórmulas electorales, mientras que se da muy poca relevancia a los efectos de las magnitudes de circunscripción. Junto con el tamaño de la circunscripción, otras variables que influyen son el número de partidos competidores con peso efectivo y el tamaño de la asamblea representativa, el cual condiciona el número de escaños a asignar entre las circunscripciones. El grado de desproporcionalidad tiende a crecer cuando el tamaño de la asamblea de representantes disminuye. La desproporcionalidad de un sistema electoral puede aumentar cuando a unas circunscripciones les corresponden más escaños en relación con su volumen demográfico que a otras circunscripciones (Gallagher, 1991). Esto sucede, por lo general, cuando hay sobrerrepresentación de las zonas rurales en detrimento de las zonas urbanas. La proporcionalidad se reflejará mejor cuando la distribución de escaños entre las circunscripciones se efectúa en función de la población y no en razón de criterios territoriales.