La Logia Constante Alona es una logia masónica histórica de la ciudad de Alicante.

Trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Nace Constante Alona

En 1870 se crean en Alicante dos logias masónicas: la Logia Alona, adscrita al Gran Oriente de España (GODE), y la Logia Puritanos, adscrita al Gran Oriente Nacional de España (GONE). Cuatro años más tarde se fusionan, manteniéndose el nombre de la primera. Los primeros años de la nueva logia alicantina son muy prometedores, siendo Juan Such García su primer Venerable. Muchos son los adscritos, y se establecen filiales en Aspe, Crevillente, Elche, Dolores, Petrel, Villena, Monóvar y Tibi. En 1878 un sector de la logia, encabezado por el entonces Venerable Maestro, José Ausó, simbólico Arcturus, y Eleuterio Maisonnave, que por aquel entonces era Orador, se enfrentaron al Gran Oriente de España (GODE) y tras una tenida tempestuosa que tuvo lugar el 28 de octubre, el sector disidente abandonó el templo y la logia se disolvió. Un nutrido grupo de miembros fieles al GODE constituyeron una nueva logia que, por su constancia y lealtad a la obediencia, llevaría por nombre “Constante Alona”, conservando, en un principio, el número 44 de la extinta Alona, de la cual era heredera.

Durante esta primera época, la Logia desarrolló una activa labor de difusión social de los ideales masónicos. Creó en 1880 nuevas logias en San Vicente, San Juan, Agost, Castalla y Denia. 3 años después también en Santa Pola, Benejama y Alcoy. Ese mismo año la logia crea el periódico La Humanidad, de la mano del masón Eduardo Oarrichena ‘Plutón’. Tuvo un gran éxito llegando a convertirse en los años venideros en la publicación masónica más importante de la época. Las figuras más importantes de la Constante Alona en este periodo son: Nicolás Almiñana, Juan Such García, que fue el primer Venerable de la Logia, Juan Baeza y Luis Mauricio Chorro y el mencionado Eduardo Oarrichena Guijarro, simbólico Plutón, que fue el Venerable más carismático en las décadas de 1880 y 1890, y el "alma mater" del periódico La Humanidad.

La Logia Constante Alona se distinguió por realizar una activa labor de difusión de los ideales masónicos y por la creación de logias en diferentes localidades de la provincia. En 1880 se levantan columnas en San Vicente del Raspeig, San Juan de Alicante, Agost, Castalla y Denia; en 1883 en Santa Pola, Benejama, Alcoy y Monóvar; y, en 1884 en Orihuela y Novelda.

En 1883 la Logia Constante Alona ya tenía el n.º 8 en el Gran Oriente de España (GODE). Ese año entra en escena el periódico masónico La Humanidad, órgano de la "Respetable y Benemérita Logia Capitular Constante Alona nº 8", tal y como aparece en su portada. Fue la publicación masónica más importante de la época en la provincia de Alicante y se publicó hasta el 1890.

La masonería alicantina, encabezada por la Constante Alona, celebró conferencias y certámenes científico-literarios, fundó colegios gratuitos para niñas y para obreros y una escuela de artes y oficios, promovió una exposición industrial, una sociedad para extinguir la mendicidad. Su labor benéfica y filantrópica fue notable y se distinguió en campañas contra la pena de muerte o contra la esclavitud y a favor de la construcción del cementerio civil.

Ante la problemática de la legalización de la masonería en España, la logia Constante Alona presentó su reglamento como Sociedad Benéfica ante el Gobierno Civil de Alicante en junio de 1883, amparando con ello al resto de logias de la ciudad. Con el tiempo, llegó a convertirse en la asociación más antigua de la ciudad.

En el año 1886 la actividad de la Logia Constante Alona era máxima, contaba con 143 miembros activos, e incluía además una Cámara de Adopción con 15 hermanas. Era la Logia de Alicante con mayor número de miembros. En febrero de 1886 se produjo la iniciación de la escritora Rosario de Acuña.

El periodo de 1886 a 1889 fue convulso para la masonería española y, por consiguiente, para la alicantina. La nueva crisis intermasónica, a partir de 1886, que llevó a la desaparición del Gran Oriente de España (GODE), hizo que durante los meses siguientes se sucediesen las discusiones en las logias alicantinas sobre el camino a seguir en un momento tan convulso. De este modo, se produjo en febrero de 1888 una nueva escisión de la Logia Constante Alona, al formar 30 disidentes, ayudados por el Venerable Maestro, Enrique Guillén, la Logia Esperanza n.º 17.

Finalmente, todas las Logias alicantinas pasaron a formar parte del Gran Oriente Nacional (GONE) de Vizconde de Ros. La Logia Constante Alona contaba, tras la escisión con 87 miembros, por 67, de la Alona y, 40, de la Esperanza. Los enfrentamientos todavía siguieron y se produjo una nueva escisión. Todas las logias alicantinas, menos la Logia Esperanza, se pasaron al Gran Oriente Español (GOE) fundado por Miguel Morayta. Al adscribirse al Gran Oriente Español (GOE) la logia Constante Alona cambió su número por el 3.

Durante el trienio 1889 - 1892 se produjo un resurgimiento de la masonería en Alicante. Se forman organismos masónicos superiores por parte de las logias simbólicas de grados filosóficos como el Capítulo Lucentino, Esperanza, Numantino e Ibérico n.º 68; una cámara de Grandes Soberanos Inspectores de Grado 31; una Madre Logia Provincial y una Cámara de Grado 9. También destaca la presencia de las mujeres, pues en 1890 la Cámara de Adopción de la Constante Alona contaba con 21 afiliadas, es decir, 6 hermanas más que en 1886.

A partir de 1893 comienza una crisis en la masonería alicantina producida por una recesión en las exportaciones de vino a Francia que redujo el número de miembros, tanto por falta de pago como por falta asistencia, también llevando a la desaparición del periódico "El Alicantino Masón". Esta crisis llevó al punto de hacer necesaria una reunificación de las logias de Alicante para poder continuar trabajos. En 1898 terminan uniéndose las Logias Constante Alona, Alona y Esperanza, bajo el nombre de Constante Alona n.º 3, funcionando de forma independiente hasta que en 1901 reingresa al GOE.

De los concejales alicantinos del periodo comprendido entre 1889 y 1898 se puede destacar que 21 de ellos habían sido miembros de alguna de las Logias alicantinas, e incluso algunos de ellos eran masones activos en el momento de ser elegidos, este es el caso de Rafael Sevila y Manuel Carratalá de la Constante Alona o de Amando Alberola, Francisco Bernabeu Poveda y Vicente Costa Reus de la Alona.

En esa época, Enrique López Torres, Sócrates, tuvo un papel muy importante siendo el Venerable de la Constante Alona hasta 1908 y desde 1913 hasta su fallecimiento en 1918. En 1904, el número de miembros en la Constante Alona era de 30. En estos años se inicia en la Constante Alona, Lorenzo Carbonell, más adelante alcalde de Alicante durante la II República, dejando huella en el crecimiento urbanístico, la municipalización del agua y la creación de escuelas.

Pese a esto, la situación de la Constante Alona se fue haciendo inestable desde 1907 llegando en 1909 a desaparecer. Cuatro años más tarde se reorganizará de nuevo con el mismo nombre y el mismo número dentro del Gran Oriente Español (GOE). En este periodo la situación es muy diferente al del anterior, entran nuevos miembros que tendrán gran importancia en la vida política y cultural de la ciudad.

Reactivada en 1913, Constante Alona siguió llevando el mismo nº3 que le fuera dado en el año 1889 y perteneciendo a la misma obediencia, el Gran Oriente Español (GOE). A partir de 1919 aparecen turbulencias de nuevo. Por una parte, una serie de miembros abogaban por el desdoblamiento de la logia para refundar la Logia Numancia n.º 427 y por otra, porque se abrió un expediente disciplinario por mala conducta profana y masónica al entonces Venerable de Constante Alona, Antonio Jorge Vinaixa, que terminó con la dimisión de este y la ruptura en dos de la logia en octubre de 1922. El sector de Vinaixa se quedó entonces con el local donde se situaba el taller de la calle Bazán de Alicante, así como con el mobiliario y la Carta Constitutiva, que se negaron a devolver a la obediencia, a pesar de los repetidos requerimientos de su Gran Maestre, y tanto él, como sus seguidores -unos veintidós hermanos- se incorporaron, muy poco después, a la Gran Logia Española, una Obediencia rival del Gran Oriente Español donde fundaron una logia rival que llevaría el título y número de Constante Alona n.º 12.

La Logia Constante Alona, que contaba con 38 miembros en 1916, tuvo un papel destacado en la I Guerra Mundial. Durante los años que duró el conflicto, del 1914 al 1918, la Logia recaudó fondos para refugiados de ambos bandos y sirvió como centro de acogida de los mismos. Así mismo, se propuso el nombramiento como hijo adoptivo de Alicante del presidente de los Estados Unidos, Thomas Woodrow Wilson, por la consecución del final de la I Guerra Mundial a través de un armisticio evitando la invasión del territorio alemán.

La Dictadura de Primo de Rivera

A partir de 1922 tenemos dos logias en la ciudad con el mismo nombre, esto es, Constante Alona. Por una parte, la original, Constante Alona nº3 del GOE, cuya cabeza visible es el futuro alcalde republicano de Alicante, Lorenzo Carbonell, y por otra parte, Constante Alona n.º 12, de la GLE, encabezada por Vinaixa y demás disidentes. Una situación que no se resolvió hasta nueve años después, con la disolución de la Constante Alona n.º 12 de Vinaixa, quedando ya hasta el final de la guerra civil, la Constante Alona n.º 3, que cambiaría su número por el 1, al ingresar en la Gran Logia Regional de Levante.

En la década de los años 20, el Gran Oriente Español (GOE) opta por un sistema federalista, lo cual produjo una gran reforma en la organización territorial e interna. En 1923, se constituye la Gran Logia Simbólica Regional del Levante de España, con sede en Valencia, aunque posteriormente dicha sede pasaría a Alicante. Con esta nueva reordenación la Constante Alona recibe el número de orden 1 en la Gran Logia Regional de Levante. El número de masones en la Constante Alona fue aumentando desde 1924 que tenía 34 obreros, a 1930 con 60 miembros.

En julio de 1926 se produce un hecho muy importante en Alicante, pues se celebra la Asamblea Nacional Simbólica. En 1926 José Estruch, con nombre simbólico Horacio Wells, de la Logia Numancia de Alicante, sustituyó a Vicente Marco Miranda como Gran Maestre Regional del Levante. Alcanzó el Grado 33 en 1928 y, tanto él, como su sucesor en 1933, Isidro Sánchez Martínez, formaron parte del Supremo Consejo del Grado 33. Estruch dio un sesgo claramente político a su gestión, siendo partidario del compromiso político de las logias y de carácter claramente contrario a la Dictadura de Primo de Rivera, apoyando las actividades conspirativas de masones valencianos como Marco Miranda o Vargas Guerendiain (Sanjuanada de 1926). Ante esta acción política, la Dictadura respondió con dureza, efectuándose una gran redada en septiembre de 1928 en la mayoría de las capitales de provincia españolas, incluyendo gran número de detenciones de masones.

La Segunda República

A la llegada de los comicios municipales del 12 de abril de 1931 la junta electoral pidió a la organización cívica alicantina de mayor trayectoria su presencia para velar por la legalidad de estos. Fueron los masones de Constante Alona los que refrendaron la veracidad de los resultados en la capital de la provincia.

10 de los 11 diputados alicantinos elegidos en las elecciones constituyentes de 1931 eran masones.

La primera persona en izar una bandera por la Segunda República en España lo hizo desde el balcón del Ayuntamiento de Alicante y pertenecía a la Orden.