Taormina (griego antiguo Ταυρομένιον, Tauroménion, latín Tauromenium) es una ciudad italiana situada en la costa este de la isla de Sicilia, en la provincia de Mesina, a medio camino entre Mesina y Catania. Cuenta con 10 442 habitantes. Está casi en el límite de la provincia de Catania, se extiende por el monte Tauro, uno de los últimos picos de los montes Peloritanos, a de altitud, y se halla en un balcón sobre el mar, enfrente del volcán Etna. Es un centro turístico muy importante desde el , con visitantes tan ilustres como Goethe, Friedrich Nietzsche y Richard Wagner. Posee magníficas playas accesibles mediante teleférico desde 1992 y un patrimonio histórico muy rico, cuyo máximo exponente es el célebre teatro greco-romano. Además, se conserva un castillo árabe, que ocupa el lugar de la antigua ciudadela o Arx.
Geografía Geografía física Está situada en una colina a 206 m sobre el nivel del mar, suspendida entre las rocas y el mar en una terraza del monte Tauro, en las laderas meridionales de los montes Peloritani de la costa jónica, con el Etna al fondo.
Clima El clima es típicamente mediterráneo, sin excesos de calor en verano ni de frío en invierno. El verano es largo y soleado, pero seco, ventoso y nunca bochornoso. En verano hace un calor húmedo con temperaturas que pueden llegar a los 40 °C y, raramente por encima. El invierno es corto y suave, y es la estación más lluviosa. La nieve es poco frecuente, pero a lo largo de los años se ha visto durante fuertes olas de frío. Cabe destacar la gran nevada del 6 y 7 de enero de 2017, la más intensa en más de 50 años.
Según la media de referencia de treinta años 1961-1990, la temperatura media del mes más frío, enero, es de +11,0 °C; la del mes más cálido, agosto, es de +26,6 °C.Temperaturas Taormina Las lluvias son escasas durante el verano, aunque no se trata de un clima especialmente árido. En primavera y otoño el clima es suave, con pocas lluvias y temperaturas muy agradables. El invierno es fresco, con temperaturas en torno a los 10-15 °C.
Historia
thumb|Teatro griego de Taormina
Hay muchas noticias sobre el origen de Taormina (Tauromenion, Tauromenium, del topónimo en griego antiguo Ταυρομένιον), pero ni están bien documentadas ni son fiables. La hipótesis más aceptada es la que relaciona el nombre con la ubicación de la ciudad en una colina.
Época sícula y greco-siciliota Diodoro Sículo, en el libro XIV de su Bibliotheca histórica, afirma que los sículos habitaban la fortaleza de Taormina y vivían de la agricultura y la ganadería ya antes de la llegada de los griegos de Cálcida a la bahía (735 a. C.), donde fundaron Naxos (hoy Giardini Naxos) en la desembocadura del río Alcántara, la primera colonia griega en Sicilia. La leyenda cuenta que los marinos griegos que pasaban por la costa oriental de Sicilia olvidaron realizar sacrificios en honor a Poseidón, y él, encolerizado, los hizo naufragar. El único superviviente, Teocles, llegó al Capo Schico, próximo a Naxos, y volvió a Grecia para contar las maravillas de Sicilia, convenciendo a sus compatriotas para instalarse en la isla.
Después de la destrucción de Naxos por Dionisio I de Siracusa, aliado de Esparta en la guerra contra el imperialismo de Atenas y heredero de la política pansiciliota de Hermócrates en el congreso de Gela, tras unificar bajo su corona las ciudades siciliotas, no toleró la presencia en Naxos de los jonios de la calcídica Eubea, aliados de Atenas, y se movió contra ellos, destruyendo la ciudad.
Después de la destrucción de Naxos por Dionisio I de Siracusa, en el 403 a. C., su territorio fue entregado a los sículos,Diodoro Sículo XIV,15. quienes construyeron un poco al norte de la antigua ciudad un campamento en el Monte Tauro. Más tarde fue convertida en fortaleza con el nombre de «Tauromenio», hacia el 396 a. C.Diodoro Sículo XIV,59. Dionisio intentó ocuparla, pero fue rechazado al menos dos veces.Diodoro Sículo XIV,87-88.Los supervivientes de Naxos ocuparon un territorio en el monte Tauro, donde vivían los sículos junto con otros jonios que se habían trasladado allí desde Naxos. Estos hechos tuvieron lugar en los años de la XCVI Olimpiada (396 a. C.), cuando el general cartaginés Himilcón declaró la guerra a los sicelios y destruyó Mesana. Amenazados por Dionisio, los naxiotas se trasladaron en masa a Tauromenion, una colina naturalmente fortificada. A Dionisio, que quería recuperar por la fuerza el territorio de los tauromenitas, le respondieron que les pertenecía por derecho, porque sus antepasados griegos lo habían tomado antes que ellos, expulsando a los habitantes locales. En el 392 a. C. se firmó la paz, por la que la ciudad fue entregada a Dionisio, que expulsó a los sículos y estableció allí a sus propios mercenarios.Diodoro Sículo XIV,96.
El historiador Vito Amico (1697-1762) afirma que esta versión sobre los orígenes de Taormina proporcionada por Diodoro se contradice en el libro XVI, cuando sostiene que Andrómaco reunió a los supervivientes de la masacre de Naxos del 403 a. C. y los convenció para que se establecieran en el 358 a. C. en las laderas de la cercana colina «con forma de toro». El naciente núcleo urbano tomó el nombre de Tauromenion, topónimo compuesto por Toro y la forma griega menein, que significa «permanecer».Tauri moeniam se traduce como: murallas alrededor del monte Tauro.
Mientras que las noticias proporcionadas por Cluverio coinciden con la segunda versión de Diodoro, Estrabón narra que Taormina tuvo su origen en los zancleos mesineses y los de Naxos. Esto aclararía en cierta medida la afirmación de Plinio, quien sostiene que Taormina se llamaba originalmente Naxos.
En el 358 a. C., Andrómaco, padre del historiador Timeo, reunió a los antiguos habitantes de Naxos que estaban dispersos en Sicilia y, bajo su dirección, se establecieron en Tauromenio, que pronto creció.Diodoro Sículo XVI,7. En el 345 a. C., desembarcó procedente de Corinto allí Timoleón eludiendo la persecución de los cartagineses para pedir el apoyo militar de la ciudad contra la tiranía de Dionisio II, que desde Siracusa se extendía por toda Sicilia al este del río Salso. Según el testimonio de Diodoro, Taormina, gobernada sabiamente por Andrómaco, progresó y resplandeció en opulencia y poder. Como era gobernada por Andrómaco, con un sistema justo y democrático, fue respetada por Timoleón.Diodoro Sículo XVI,68. Más tarde pasó a manos de Agatocles, que envió al historiador Timeo al exilio.
Después de Agatocles se apoderó de Taormina un tirano, llamado Tindarión, contemporáneo de Hicetas de Siracusa y de Fintias de Agrigento.Diodoro Sículo XXII, Excerpta Hoeschel, p. 495. Tindarión fue uno de los que llamaron al rey Pirro de Epiro a Sicilia en el 278 a. C. Pirro desembarcó en Tauromenio y junto con Tindarión marchó contra Siracusa.Diodoro Sículo XXII, Excerpta Hoeschel, pp. 495-497. Solo unos años más tarde, Hierón II de Siracusa dominaba la ciudad y la utilizaba de base contra los mamertinos. Hierón conservó la ciudad después del tratado con Roma del 263 a. C. Continuó en poder de Siracusa después de la muerte de Hierón.Diodoro Sículo XXIII, Excerpta Hoeschel, pp. 501-503.
Época romana Durante la segunda guerra púnica, se cree que predominó el partido romano. Pasó a Roma junto con el resto de la isla, pero Taormina recibió un trato de favor por parte de Marcelo, quien le otorgó el estatus de ciudad federada y aliada (una de las tres de la isla), con lo que conservó una independencia nominal; no tenía ninguna obligación como, por ejemplo, proveer de barcos a la flota romana, como en el caso de otras ciudades de la isla de Sicilia.
En el año 212 a. C., Roma declara toda Sicilia provincia romana. Sus habitantes son considerados aliados de los romanos, y en la segunda oración contra Verre, Cicerón menciona que la ciudad es una de las tres «Civitates foederatae», a las que denomina «Civis Notabilis». En consecuencia, sus habitantes no están obligados a pagar diezmos ni a armar barcos y marineros en caso de necesidad.
Durante la primera guerra servil (134-132 a. C.), Tauromenium es ocupada por los esclavos insurrectos, que la eligen como bastión seguro. Durante unos años desafiaron al cónsul Publio Rupilio pero asediados por Pompilio, resisten durante mucho tiempo, soportando incluso el hambre. Solo se rindieron cuando uno de sus líderes, Serapión, traicionó a sus compañeros y dejó que tomaran la fortaleza. Serapión, y otros destacados jefes fueron ejecutados.
En el 36 a. C., fue ocupada por Sexto Pompeyo en la guerra contra Octaviano, y fue el teatro de un combate naval entre la flota de Pompeyo y la de Octaviano, que ganó Pompeyo. Las tropas de Octaviano desembarcaron en Naxos para recuperar la ciudad. Para repoblar Tauromenium tras los daños causados por la guerra, pero también para presidiarla, Octaviano, convertido en Augusto, envía en el año 21 a. C. una colonia de romanos leales a él y, al mismo tiempo, expulsa a los habitantes que se le oponían. Después de la guerra, Octaviano estableció allí una colonia romana, expulsando a los antiguos habitantes.
Estrabón habla de Tauromenion como de una pequeña ciudad, más pequeña que Messina y Catania. Plinio y Ptolomeo recuerdan sus condiciones de colonia romana.
El tardoimperio y Bizancio Subsistió durante el Imperio romano, y producía un vino de buena calidad, siendo muy valorado el mármol de sus canteras. Aliada de Roma, se convirtió en la capital de la Sicilia bizantina tras la caída del Imperio romano. Fue posesión bizantina hasta el 906.
Según una leyenda muy extendida, con la llegada del cristianismo, San Pedro destinó a Taormina al obispo Pancrazio, que ya estaba realizando su labor de conversión en la región, determinando con este nombramiento la sede del primer obispado en Sicilia. Pancracio habría construido la primera iglesia en las laderas orientales de la ciudad, dedicada a los santos apóstoles Pedro y Pablo; pero la existencia real de este personaje no aparece en ningún documento histórico: las primeras menciones se remontan a después del fin del dominio islámico.
Obispos «muy distinguidos por su santidad de costumbres, celo y doctrina», escribe Vito Amico, se sucedieron hasta la época árabe. Hay pocas noticias sobre este periodo, que incluye la caída del Imperio Romano de Occidente en 476, la invasión de los godos, la presencia de los bizantinos y la conquista árabe-islámica.
Lo cierto es que Taormina ocupa una posición estratégica importante para el control militar del territorio circundante: durante 62 años es el último reducto del Imperio romano de Oriente (Bizancio) en Sicilia, junto con Rometta, y resiste en varias ocasiones los ataques de los sarracenos,Gracias a la presencia de numerosas fuentes de agua potable, cisternas y acueductos subterráneos. hasta el año 902.
Dominio musulmán El 1 de agosto de 902, tras un asedio, Taormina fue conquistada por los árabes. Con la típica exageración de todas las crónicas medievales, se cuenta que todos los habitantes varones fueron decapitados, entre ellos el obispo San Procopio, cuya cabeza fue llevada en una bandeja de plata al jefe de las tropas sarracenas, el aglabí Ibrahim II. Sin duda, la matanza fue grande, se cobró la vida de muchas mujeres y niños y se vio agravada por el carácter cruel y la inestabilidad de Ibrāhīm II.
A pesar de que toda Sicilia estaba ya unificada en el poderoso Emirato de Sicilia, en 911, sin embargo, el componente cristiano recuperó el control de la ciudad, aprovechando el traumático traspaso de poder que tuvo lugar el año anterior entre la dinastía suní aglabí y la dinastía chií ismaelita de los fatimíes. El emir siciliano Aḥmad b. al-Qurhub, que se mantuvo fiel a la destronada dinastía aglabí de Qayrawān, organizó una expedición para recuperar el dominio de Taormina, enviando en 913 a su hijo Alī a sitiar la ciudad, que, sin embargo, resistió tenazmente, hasta el punto de que el sitiador se vio obligado a abandonar la empresa.