Curuzú Cuatiá (en guaraní: Kurusu Kuatia) es una ciudad de Argentina al sur de la provincia de Corrientes; cabecera del departamento homónimo. Su nombre en idioma guaraní significa Cruz de papel o cruce de caminos, aunque hay controversias de ello (ver Toponimia).

Se encuentra en la meseta del Pay Ubre, a unos 100 m s. n. m., en las coordenadas , a orillas del riacho homónimo, en un cruce ferroviario y en la encrucijada de la RN 119 con la RP 126, a 318 kilómetros de la capital correntina.

Historia Hacia el , el territorio curuzucuateño era escenario del enfrentamientos entre charrúas, etnia que explotaba los recursos del pastizal, y guaraníes, que hacían lo mismo con la selva en galería de los grandes ríos (en este caso el río Uruguay, muy próximo). Ambas culturas son –incluso en sus descendientes– distintas tanto en lo físico como en sus creencias y rasgos culturales.

En el , los guaraníes comenzaron un proceso de unificación de las tekohá o comunidades políticas (ciudades de hasta 3000 habitantes), que floreció con la alianza con la Corona Española a través de la mediación de la Compañía de Jesús. Curuzú Cuatiá era territorio (una estancia) dependiente de los guaraníes de la Reducción de Yapeyú. Pero estos no ejercían pleno control del ganado, ya que los charrúas correntinos se mantenían independientes, cosa que lograron mantener hasta el fin de las Guerras de la Independencia, siendo derrotados en la ciudad entrerriana de Victoria (para los blancos) o La Matanza (para los charrúas).

Durante la época colonial, Curuzú Cuatiá fue absorbida culturalmente por los guaraníes, si bien mantuvo su independencia ya que no se asentaba en el ecosistema típico guaraní (los ríos) sino en el pastizal (charrúa). Sin embargo, los charrúas no quisieron nunca aliarse a los españoles o criollos y luego de la derrota militar se disgregaron en el pueblo llano de la provincia de Entre Ríos y sur de Corrientes. Los guaraníes en cambio supieron mantener gran parte de sus valores (y la lengua) de tal forma que tanto charrúas como hijos de españoles –y luego incluso europeos llegados en el y – aprendieron a hablar guaraní.

El padre Tomás de Baeza, en una carta fechada el 15 de abril de 1682, relata su encuentro con el Suaj Don Gaspar “El Costero”. No todos los suaj (líder, en lengua charrúa) ostentaban el título de “Don”, sólo aquellos que se lo ganaban negociando con los españoles, quienes se lo otorgaban en reconocimiento a su poder. Don Gaspar tenía su territorio entre la Selva del Montiel y los campos de Curuzú Cuatiá y mantenía una tensa relación entre los responsables del poder en esa época, a saber el Superior Provincial de la Orden Jesuita, el Teniente de Gobernador de Santa Fe y los Tuvichá Kuera “Los grandes líderes” de las ciudades guaraníes. Todos estos, junto con él, eran los responsables del duro y a veces violento juego político en el cual vivía la mesopotamia argentina en los siglos y .

Tomas de Baeza relata:“Llegó a mediodía don Gaspar el Costero con 30 indios armados. Les hablé, pero ninguno bajo del caballo, y de Gaspar por más que le decía, no saqué ni un ‘tá’ frío. Aunque sabe bien la lengua guaraní” (Don Gaspar) solo dijo que las tierras en las que querían estar eran suyas, y que no quería ver en ellas padres, ni tampoco pueblo de cristianos, y que no se podían olvidar que en la última guerra los (guaraníes) luisistas les habían muerto su capitán y que no estaba bien con aquél padre viejo (Nusforffer, superior jesuita) que siendo superior había despachado soldados contra ellos y traído españoles de Santa Fe a hacerles daño” 

Curuzú Cuatiá era un vecindario rural con casas de adobe y paja a fines del ; luego comenzó a poblarse fuertemente con vecinos provenientes de San Roque y Corrientes, con la intención de frenar el avance de los indios yapeyuanos. Un grupo de vecinos solicitó autorización para la construcción de una capilla que fue puesta bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar. El juez comisionario, José Zambrana, solicitó al virrey Avilés la autorización para crear un pueblo junto a la capital por la presencia de importantes estancias en el lugar que favorecerían el desarrollo comercial. El 18 de abril de 1799 el virrey dispuso la creación del pueblo, encomendando a Zambrana la delimitación de la plaza, calles y entrega de solares.

El 16 de noviembre de 1810, el general Manuel Belgrano, observando la estratégica situación del lugar –ubicado en el centro de la Mesopotamia argentina– en su campaña militar hacia el Paraguay, le dictó a su secretario, el Teniente Ignacio Warnes, el acta en la cual fundó el pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá, que en lengua guaraní significa cruz de papel, lo que podría hacer referencia a la etapa “guaraní cristianado” o “neófitos”, como se llamaba antiguamente a los guaraníes que decidieron usar a los jesuitas como protección legal ante el frente blanco en expansión (bandeirante portugueses y españoles).

Belgrano no hizo más que incorporarse a una dinámica de enfrentamientos culturales que venía de antes de la llegada de los europeos a la zona. Así “fundó” Curuzú Cuatiá con el objeto de organizar la jurisdicción de Corrientes y contener los intentos de avance luso-brasileño sobre la mesopotamia argentina. Resolvió también un pleito jurisdiccional entre Corrientes y Yapeyú sobre ese territorio, adjudicándolo a la jurisdicción de Corrientes.

Belgrano fijó la jurisdicción de Curuzú Cuatiá:

miniaturadeimagen|Ingreso a la ciudad de Curuzú Cuatiá. Fija los límites de la planta urbana y sus ejidos, establece los lugares donde se construirán la escuela, la Plaza Mayor, la Iglesia Matriz, el Ayuntamiento y la Casa Capitular. Y por último aceptando y respetando la creencia de los lugareños ordena y manda que se tenga a este pueblo por el pueblo de NUESTRA SEÑORA DE PILAR DE CURUZÚ CUATIÁ.

El 9 de octubre de 1852 fue elevada a la categoría de villa y el 25 de septiembre de 1888 a la de ciudad.

La ciudad ha sido declarada Lugar Histórico por Decreto N.º 112.765 el 4 de febrero de 1942.

La ciudad ha contado tradicionalmente con una guarnición militar. Diversas unidades militares la ocuparon. En el 2003, el Comando de III Brigada Motorizada-Escuela abandonó la ciudad. Parte de los cuarteles permanecieron vacíos hasta el 2007 cuando arribó el Comando del II Cuerpo de Ejército. miniaturadeimagen|Estación Curuzú Cuatiá Central, ferrocarril Urquiza. miniaturadeimagen|Estación Curuzú Cuatiá Oeste, ferrocarril Urquiza.

Toponimia La carta orgánica municipal establece:

El libro Toponimia Guaraní de Corrientes, del profesor de Biología y licenciado en Botánica e idóneo lingüista en castellano y guaraní Don José Miguel “Jasecho” Irigoyen, curuzucuateño, ilustra sobre el origen del nombre:

“Kurusu” es la guaranización de la palabra “cruz”, pues en guaraní no existen dos consonantes juntas en la misma sílaba, ni tampoco encerrando entre ambas a una vocal. Tampoco consonante al final de sílaba. Las sílabas en guaraní son siempre consonante primero y vocal después, nunca a la inversa. Así la palabra “cruz” tiene todo lo vedado para el guaraní. La vocal “u” se impone generando otras dos y así llegamos, limpia, a la palabra “Kurusu”. Esta no es “cruce”, sino cruz (del símbolo cristiano).

“Kuatia” en guaraní significa: grabar, marcar, señalar, y el sustantivo correspondiente grabado, marca, señal. Por extensión carta, esquela, papel.

Esto dio origen a la traducción “cruz de papel”, que no tiene sentido. Otra traducción muy aceptada: “cruce de postas o de correos”. En el escudo de la ciudad, para contribuir a la confusión, aparece un cruce caminos. En Curuzú Cuatiá se cruzaban las rutas que iban desde el sur hacia la capital de Corrientes y hacia las Misiones. Ese cruce y divergencia de caminos está impuesto por la presencia de los Esteros del Iberá.

Irigoyen concluye que los dominios de las Misiones Jesuíticas se hallaban marcados por mojones de piedra arenisca rosada. Estos mojones representaban la Cruz de Cristo, la que, en los dominios de la Compañía de Jesús, lleva siempre grabadas las iniciales entrelazadas I-H-S. (Iesus Homini Salvator, Jesús Salvador de los Hombres).

Irigoyen traduce “Curuzú Cuatiá” como “Cruz Grabada” y maneja que los elementos naturales, arroyos, ríos, etc., son los que anticipan el nombre de la antigua agrupación de población.

Curuzú Cuatiá es el nombre del arroyo que nace al noroeste de la ciudad. Existe un “Curuzú Cuatiá” en Paraguay, cuyo territorio se incluía dentro de las Misiones Jesuíticas.

El General Manuel Belgrano suscribe su Acta de Fundación en su Cuartel General de "Curuzuquatiá" el 16 de noviembre de 1810 y no en la “Posta de la Cruz”.

Por Ley Nacional 27.315, autoría del ex intendente municipal y exdiputado nacional, Carlos Gustavo Rubin, se declaró como “Primer Pueblo Patrio a la Ciudad de Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, fundada por el general Manuel Belgrano en nombre de la Primera Junta de Gobierno el 16 de noviembre de 1810”, fue publicada el miércoles 23 de noviembre del 2016 en el Boletín Oficial de la República Argentina y fue promulgada por Decreto 1191/2016.

En el libro Diccionario Guaraní - de Célso Ávalos Corregido Por Maurolugo, se encuentra la palabra "Kurusukuatia", definido como: miniaturadeimagen|Colectivo urbano de Curuzú Cuatiá.

Actividades económicas Hasta mediados del era importante la actividad forestal extractiva; la paulatina deforestación hizo avanzar la actividad agropecuaria, de modo que a fines del siglo predominaba la ganadería extensiva de vacunos y una poco desarrollada industria derivada: frigoríficos y curtiembres. En esa época se expandió hasta la zona de Curuzú Cuatiá el monocultivo de soja.

Geografía Población Cuenta con , lo que representa un incremento del 8,1% frente a los del censo anterior.

Clima

Humedad relativa promedio anual: 73%.

Sismicidad La región responde a las subfallas «del río Paraná», y «del río Uruguay», con sismicidad baja. Su última expresión se produjo con el sismo de 1948, con una magnitud de 5,0 en la escala de Richter.

Baja sismicidad, con silencio sísmico de por la «subfalla del río Paraná»

Despliegue de las Fuerzas Armadas

Enseñas oficiales thumb|220x220px|Bandera de Curuzú Cuatiá. Bandera Cuando el general Manuel Belgrano salió de Santa Fe rumbo a Curuzú Cuatiá y luego al Paraguay en la Expedición auxiliadora, debía dar un mínimo de instrucción militar a los reclutas que había ido incorporando en el camino. Resolvió entonces formar tres “divisiones” con sus tropas y les asignó un color a cada uno, para lo cual compró en Santa Fe, bayeta amarilla, roja y azul.

El 13 de noviembre Belgrano ofició a Mariano Moreno, pidiéndole la regularización del padre Arboleya como capellán del ejército, diciéndole:

Este párrafo ha hecho suponer que el ejército enarboló una bandera propia, junto con la compra de géneros de amarillo, azul y encarnado en Santa Fe. Estos colores fueron adoptados por el municipio de Curuzú Cuatiá como bandera de Belgrano, pero se trata solo de una conjetura. Por ordenanza 496 de 7 de abril de 1988, la Municipalidad declaró a esa bandera (oro, roja y azul) como la enseña oficial. Se iza de acuerdo a lo establecido en dicha ordenanza. miniaturadeimagen|Escudo de Curuzú Cuatiá.

Escudo