Henri Dunant, nacido como Jean-Henri Dunant (también conocido por la castellanización de su nombre como Juan Enrique Dunant) (Ginebra, 8 de mayo de 1828-Heiden, Suiza; 30 de octubre de 1910) fue un empresario, filántropo y humanista suizo. Recibió el primer Premio Nobel de la Paz junto con Frédéric Passy, en 1901.

En 1852, se convirtió en secretario de la Alianza Evangélica de la Suiza francófona hasta 1859. Al observar las secuelas de la batalla de Solferino en Italia y la empatía que le causó, se decidió a escribir sus recuerdos y experiencias en el libro Un Recuerdo de Solferino, en el que reclamó la creación de un cuerpo de voluntarios para socorrer a los heridos de guerra sin distinción del bando que fueran. En 1863, fue convocado por la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública para que explicara las propuestas presentadas en su libro y junto a Gustave Moynier, Guillaume-Henri Dufour, Louis Appia y Théodore Maunoir, fundaron el Comité Internacional y Permanente de Socorro a los militares heridos en tiempos de guerra. Dicho Comité en 1876, oficializa su nombre como Comité Internacional de la Cruz Roja. En 1864 se redactó la Convención de Ginebra con base en algunos de los postulados humanitarios de Dunant.

Biografía hasta la batalla de Solferino Origen familiar y primeros años Henri Dunant nació el 8 de mayo de 1828 en la ciudad de Ginebra, capital del cantón homónimo que formaba parte de la Confederación Suiza. Era el hijo primogénito de Jean-Jacques Dunant, un empleado de comercio en Marsella y su esposa Antoinette Nancy Colladon, quienes contrajeron nupcias en 1827. Posteriormente nacieron sus hermanos: Anna en 1829, Daniel en 1831, Marie en 1833 y Pierre-Louis en 1834. Su familia era muy devota del calvinismo y tenía gran influencia en la sociedad ginebrina.

Sus padres enfatizaban el valor del trabajo social, según el ejemplo de su padre que era muy activo ayudando a huérfanos y presos liberados, mientras que su madre trabajaba con los enfermos y los pobres. Muy influyente en la formación del joven Dunant resultó una visita a Toulon donde vio el sufrimiento de los presos.

Educación e inicios en trabajos religiosos solidarios Dunant creció en el ciclo del despertar religioso conocido como el Réveil, y a los dieciocho años se unió a la Sociedad Ginebrina de las Almas. Al año siguiente, junto a unos amigos, fundó la llamada «Asociación del Jueves», un grupo de jóvenes que se reunían para estudiar la Biblia y ayudar a los pobres, y pasó mucho de su tiempo libre ocupado en visitas a la prisión y trabajo social.

El 30 de noviembre de 1852 fundó el capítulo ginebrino de lo que sería el núcleo fundacional de lo que luego sería la «Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes» (YMCA) y tres años más tarde intervino en la reunión de París dedicada a la fundación de su organización internacional, cuyos estatutos redactó.

A los 21 años se le obligó a dejar el Collège Calvin por sus malas notas, y empezó como aprendiz en la firma de cambio de moneda, los banqueros Lullin et Sautter de Beauregard. Después de que concluyera favorablemente su periodo de aprendizaje, permaneció como empleado del banco.

Viaje al norte de África y publicación de libros En 1853, Dunant visitó Argelia, Túnez y Sicilia, por encargo de una compañía dedicada a las «Colonias de Sétif» (Compagnie genevoise des Colonies de Sétif). A pesar de su escasa experiencia, cumplió con éxito su misión. Inspirado por el viaje, escribió su primer libro con el título Relato de la Regencia en Túnez (Notice sur la Régence de Tunis), publicado en 1858.

En 1856, creó un negocio para actuar en las colonias extranjeras, y después, habiendo recibido una concesión de tierras en la Argelia ocupada por los franceses, una compañía de cultivo y comercio del maíz llamada «Compañía financiera e industrial de los Molinos de Mons-Djémila» (Société financière et industrielle des Moulins des Mons-Djémila). Sin embargo, la tierra y los derechos sobre el agua no se asignaron claramente, y las autoridades coloniales no cooperaron mucho.

Como resultado, Dunant decidió apelar directamente al emperador francés Napoleón III, que estaba con su ejército en Lombardía en aquella época. Francia estaba luchando junto al Piamonte-Cerdeña contra Austria, que ocupaba gran parte de Italia. Los cuarteles de Napoleón estaban ubicados en la pequeña ciudad de Solferino. Dunant había escrito un libro en alabanza a Napoleón III con la intención de presentárselo al emperador, y entonces viajó a Solferino para encontrarse con él en persona.

Batalla de Solferino en la guerra italiana

Dunant llegó a Solferino en la tarde del 24 de junio de 1859, el mismo día en que tuvo lugar una batalla entre los ejércitos austriaco y franco-piamontés que combatían en la guerra italiana. 38.000 heridos, agonizantes o muertos permanecían en el campo de batalla, y había pocos intentos para ayudarlos. Impresionado, el propio Dunant tomó la iniciativa de organizar a la población civil, especialmente las mujeres y las chicas jóvenes, para proporcionar asistencia a los soldados heridos, mutilados y enfermos.

Como carecían de suficientes materiales, el propio Dunant organizó la compra de lo que se necesitaba y ayudó a levantar hospitales de campaña. Convenció a la población para que atendiese a los heridos sin fijarse en qué bando del conflicto estaban con el lema Tutti fratelli (Todos somos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione del Stiviere (provincia de Mantua). Tuvo éxito igualmente para conseguir la liberación de médicos austríacos capturados por los franceses. Cabe resaltar que Dunant fue el inventor del actual botiquín de primeros auxilios.

Fundador de la Cruz Roja

Promotor de ideas humanitarias neutrales Al regresar a Ginebra a principios de julio, Dunant decidió escribir un libro sobre sus experiencias, que tituló Un souvenir de Solferino. Se publicó en 1862 en una edición de 1 600 copias y se imprimió a costa del propio Dunant. En el libro describió la batalla, sus costes, y las caóticas circunstancias que la siguieron. También desarrolló la idea de que debería existir en el futuro una organización neutral para proporcionar cuidados a los soldados heridos. Distribuyó el libro a muchos líderes políticos y figuras militares en Europa.

thumb|277px|Grabado que muestra a los cinco fundadores del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Dunant comenzó a viajar por toda Europa promocionando sus ideas. Su libro fue recibido positivamente, y el presidente de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, el jurista Gustave Moynier, hizo del libro y sus sugerencias el tema de la reunión de 9 de febrero de 1863. Las recomendaciones de Dunant se examinaron y se valoraron positivamente por los miembros.

Ellos crearon un comité de cinco personas para investigar más la posibilidad de llevarlo a cabo e hicieron de Dunant uno de sus miembros. Integraron este Comité Gustave Moynier, el general del ejército suizo Guillaume-Henri Dufour, y los médicos Louis Appia y Théodore Maunoir.

Comité Internacional y Permanente de Socorro a los militares heridos en tiempos de guerra. La primera reunión aconteció el 17 de febrero de 1863, la cual se considera hoy en día, la fecha de fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja. Desde el principio, Moynier y Dunant tuvieron discrepancias y desacuerdos en relación con sus respectivas visiones y planes. Moynier consideraba la idea de Dunant de establecer protecciones neutrales para los cuidadores era imposible de realizar y advertía a Dunant en que no insistiera en este concepto.

Sin embargo, Dunant continuó defendiendo su posición en sus viajes y conversaciones con políticos de alto rango y militares. Esto intensificó el conflicto personal entre Moynier, que abordó el proyecto de manera bastante pragmática, y Dunant, que era el idealista visionario entre los cinco, y llevaron a que Moynier siempre tuviese diferencias con Dunant por el liderazgo del comité. En 1876, este Comité oficialmente se convierte en el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Conferencia de Ginebra de 1863 Del 26 al 29 de octubre de 1863, unos catorce estados participaron en una reunión en Ginebra organizada por el comité para discutir la mejora del cuidado a los soldados heridos. El propio Dunant, sin embargo, fue solo un líder por protocolo, debido a los esfuerzos de Moynier por disminuir su participación.

Primera Convención de Ginebra Un año más tarde en 1864, una conferencia diplomática organizada por el Parlamento suizo llevó a la firma de la primera Convención de Ginebra por doce estados. Dunant, de nuevo, se ocupó solo de organizar el alojamiento de los asistentes.

Difusión de la Cruz Roja por el mundo Escribe artículos y pronuncia discursos sobre la lucha por la liberación de los esclavos en los Estados Unidos de América. En colaboración con el italiano Max Gracia tiene la idea de la fundación de una biblioteca mundial, idea que será retomada alrededor de un siglo después por la Unesco. Entre otras de sus ideas visionarias está la creación de un Estado de Israel. No se ocupa más que de sus ideas y no de sus asuntos personales, con lo cual se endeuda y su entorno empieza a evitarlo.

Incluso el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que se extiende cada vez más con la fundación de sociedades nacionales en numerosos países, prácticamente lo olvida, aunque las sociedades de Austria, Holanda, Suecia, Prusia y de España lo nombran miembro honorario. La guerra franco-prusiana y la vida política francesa después de la fundación de la Tercera República son otros hechos con gran impacto en la vida de Dunant. Se retira todavía más de la vida pública y desarrolla una timidez pronunciada que marcará su comportamiento hasta el fin de sus días.

Henry Dunant, como miembro de la francmasonería , hizo un llamado a todos los masones del mundo para difundir la Cruz Roja, por lo cual llegaría su mensaje a países tan lejanos como la República Argentina, y fue el doctor Guillermo Rawson quien fundaría en junio de 1880 a la Cruz Roja Argentina.Lappas, Alcibíades; en "La masonería argentina a través de sus hombres" (pp. 70 y 327, Ed. Impresora Belgrano, 408 págs., año 1966).Bompadre, Rolando; en "Masonería. Unión del Plata. Historia de la Augusta y Respetable Logia Madre" (pp. 87, 114-115, Ed. Dunken, año 2013). ISBN 978-987-02-6983-0

Período de olvido Entre 1874 y 1886, continúa su vida solitaria en la miseria material, viviendo en Stuttgart, Roma, Corfú, Basilea y Karlsruhe. Se conocen pocos detalles de su vida durante este periodo. La ayuda financiera de varios amigos y también actividades ocasionales, le permiten conseguir ganancias modestas, que le permiten sobrevivir. Entre los que le sostuvieron están el banquero americano Charles Bowles, uno de los delegados de la conferencia diplomática de 1864, el hombre de negocios alsaciano Jean-Jacques Bourcart, y Max Gracia, que lo ayudó en la correspondencia con sus deudores.

Léonie Kastner-Boursault, viuda del compositor Jean-Georges Kastner ayuda también a Dunant en varias ocasiones en situaciones difíciles. Por ejemplo le encarga la comercialización del pirófono, un instrumento de música inventado par su hijo Frédéric Kastner. Aunque Dunant no consigue gran éxito, esta actividad, así como un largo viaje a Italia con Kastner-Boursault desde 1875 hasta principios de los años 1880, le permiten no vivir en la indigencia. En Stuttgart en 1877, conoce al estudiante Rudolf Müller, con el que traba amistad.

Retiro en Heiden thumb|277px|right|Ciudad de Heiden hacia 1900