La segunda guerra sino-japonesa o segunda guerra chino-japonesaLa forma chino- es la preferida por la RAE. (中国抗日战争 en chino, 日中戦争 en japonés) fue un conflicto militar entre la República de China y el Imperio del Japón que se libró entre el 7 de julio de 1937 y el 2 de septiembre de 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el Ejército Imperial Japonés, que ya había invadido Corea y Manchuria desde 1931, inició la invasión del norte y el este de China. China luchó con el apoyo económico de la Unión Soviética y los Estados Unidos contra Japón, respaldado por la Alemania nazi. Después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, la guerra se fundió en el gran conflicto de la Segunda Guerra Mundial como un frente importante de lo que se conoce como la guerra del Pacífico, donde a menudo se la considera también, como el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Asia. La segunda guerra sino-japonesa fue la mayor de Asia en el y donde causó más del 90 % de las víctimas de la guerra del Pacífico, por lo que ha sido descrita como el «Holocausto asiático», en referencia a la magnitud de los crímenes de guerra japoneses, efectuados contra los civiles chinos. Se calcula que unos veinte millones de personas, la inmensa mayoría civiles, perdieron la vida en ella. La invasión concluyó con la rendición de Japón el 9 de septiembre de 1945. Se la conoce en China como «Guerra de resistencia contra la agresión japonesa».

La guerra fue el resultado de las consecuencias de la primera guerra sino-japonesa de 1894-1895, así como de una política imperialista japonesa que se extendió durante décadas destinada a ampliar su influencia política y militar con el fin de garantizar el acceso a las reservas de materias primas y otros recursos económicos de la zona, en particular los alimentos y el trabajo, y comprometer la guerra con otros en un contexto de política del militarismo agresivo modernizado en la región Asia-Pacífico, particularmente con la Asociación de Apoyo al Régimen Imperial del gabinete de Hideki Tōjō y con el orden del emperador Shōwa. Antes de 1937, China y Japón lucharon en conflictos menores, localizados, los llamados «incidentes». En 1931, el incidente de Mukden precipitó la invasión japonesa de Manchuria por el Ejército de Kwantung japonés. El último de estos incidentes fue el incidente del Puente de Marco Polo de 1937, que marcó el comienzo de la guerra total entre los dos países.

La invasión japonesa de 1937 tenía como objetivo la conquista de la capital china, Nankín, y la expulsión del Gobierno nacionalista de la región del bajo Yangtsé, la más desarrollada del país. Como la conquista y devastación de la capital no bastó para obligar al gobierno chino a rendirse, la guerra prosiguió, primero en torno a la nueva capital china de Wuhan (Batalla de Wuhan) y luego en los principales enclaves costeros del país y en algunas regiones rurales, donde habían aparecido guerrillas, principalmente comunistas. Durante los primeros meses de la guerra, el avance japonés fue casi imparable: para finales de 1937, se habían apoderado de Pekín, Tianjin, Nankín, Shanghái, Qingdao, Taiyuan, Cantón, de Chahar y Suiyuan y de gran parte del norte de China.

A principios de 1938, la suerte de los combates pareció favorecer a los chinos, con la victoria de Li Zongren en Taierzhuang y la denodada resistencia de la nueva capital, Wuhan, pero para el otoño los chinos habían perdido esta, así como las provincias de Anhui y Jiangxi. A finales de año, el frente se estabilizó hasta el último gran avance japonés de 1944, que tuvo lugar durante la Operación Ichi-Go, que permitió a los nipones unir los territorios que dominaban en el norte y en el sur del país. Japón controlaba las ciudades más importantes del país —concentradas en el centro y este del territorio— y las principales vías de comunicación —fundamentalmente, líneas férreas—.

A partir de 1941, los japoneses comenzaron a eliminar núcleos de resistencia en el campo, pero nunca llegaron a someterlo y tuvieron que contentarse con realizar sucesivas campañas punitivas. El millón de soldados japoneses consiguió sojuzgar las ciudades y líneas de comunicaciones más destacadas, pero no dominar el campo ni alcanzar la zona suroeste donde se había refugiado el gobierno chino.

Inicialmente los japoneses lograron victorias importantes, como en Shanghái, y para finales de 1937 capturaron la capital china de Nankín. Después de no poder detener a los japoneses en Wuhan, el gobierno central de China se trasladó a Chongqing, en el interior del país. En 1939, tras las victorias chinas en Changsha y Guangxi, y con líneas de comunicaciones demasiado estiradas en los profundos territorios del interior de China, la guerra llegó a un punto muerto. Los japoneses también fueron incapaces de derrotar a las fuerzas comunistas chinas en Shaanxi, que siguieron realizando operaciones de sabotaje contra los japoneses utilizando tácticas de guerra de guerrillas.

El 7 de diciembre de 1941, los japoneses atacaron Pearl Harbor y, al día siguiente (8 de diciembre de 1941), los Estados Unidos declararon la guerra a Japón. Estados Unidos comenzó a apoyar a China a través del envío de ayudas aéreas sobre el Himalaya después de la derrota de los Aliados en Birmania, que cerró la carretera de Birmania. En 1944 Japón lanzó la Operación Ichi-Go y conquistó Henan y Changsha. Sin embargo, esto no fue suficiente para obtener la rendición de las fuerzas chinas. A pesar de seguir ocupando territorio chino, Japón finalmente se rindió el 2 de septiembre de 1945 a las fuerzas aliadas después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y la invasión soviética de Manchuria. El resto de las tropas de ocupación japonesas en China (con exclusión de Manchuria) fueron entregadas formalmente el 9 de septiembre de 1945, estableciéndose un Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que se reunió el 29 de abril de 1946. Como resultado de la Conferencia de El Cairo, celebrada del 22 al 26 de noviembre de 1943, los Aliados de la Segunda Guerra Mundial decidieron frenar y castigar la agresión de Japón mediante la restauración de todos los territorios que Japón se anexó en China, incluyendo Manchuria, Formosa y las islas Pescadores, a la República de China, y de expulsar a Japón de la península de Corea.

Denominación En chino, esta guerra se conoce como Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa () o guerra de Resistencia (抗戰, 抗战, Kàngzhàn).

Antecedentes La segunda guerra sino-japonesa supuso la culminación de la tensión creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra entre los dos países. Tras la primera guerra sino-japonesa, Japón había incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de este país continuarían durante el principio del . Al final de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un gran resentimiento entre la población china y que desembocó en las protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del año 1919.

En 1931, Japón sufría la mengua de exportaciones por la disminución del comercio en la Gran Depresión y las medidas proteccionistas que las potencias pusieron en marcha para tratar de paliarla. Los mandos del Ejército de Kwantung, que protegía el ferrocarril del Sur de Manchuria, decidieron ocupar esta, con la esperanza de que la región sirviese como fuente de alimentos y materias primas y como mercado de los productos japoneses. El mando militar creía que la invasión permitiría alcanzar la autarquía que consideraba necesaria para la futura guerra con las potencias occidentales que estaba convencido estallaría.

En febrero de 1932, Japón establecía el Estado títere de Manchukuo en Manchuria, ante la impotencia de la República de China, gobernada por el partido nacionalista Kuomintang (KMT), que parecía incapaz de garantizar la integridad territorial del país. Al otorgar un papel fundamental a Manchuria en la supervivencia del imperio, los militares japoneses lo hicieron también a su defensa, lo que finalmente les llevó a extender la guerra a China y a chocar con la URSS.

Tras conquistar Manchuria, el Ejército de Kwantung emprendió la erección de una barrera de Estados títeres a lo largo de la frontera mongola para protegerla del comunismo soviético, que se presentaba como una amenaza. La iniciativa en los proyectos de expansión territorial no provino del Gobierno ni del alto mando nipones, sino principalmente del mando de las unidades destacadas en China, si bien a menudo estos contaron con el apoyo posterior de ambos. Las metas de los mandos japoneses coincidían además con los planes gubernamentales de dominio de China trazados a comienzos de la década de 1930.

Primeros combates Estallido de la guerra Bombardeo japonés de la localidad de Wanping, cerca a Pekín, durante el incidente del Puente de Marco Polo, que marcó el comienzo.|miniatura Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta —pero no declarada— el 7 de julio de 1937, tras el incidente del Puente de Marco Polo, cuando tropas japonesas estacionadas en Pekín se enfrentaron al Ejército de la República de China en las cercanías del puente, unos quince kilómetros al oeste de Pekín. Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, el generalísimo Chiang Kai-shek, quien ordenó al Ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del Ejército chino a bombardear los barcos de la Marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghái. El asalto chino por tierra alcanzó los muelles japoneses de la metrópolis, pero entonces quedó detenido. La contienda que había estallado entre China y Japón supuso en realidad el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Asia. Por entonces, ni el alto mando japonés ni el chino creían que el choque cerca de Pekín degeneraría en una guerra de ocho años de duración. Los dos países habían emprendido algunos años antes programas de rearme y no deseaban aún que estallase una contienda, pero se negaron a ceder ante el adversario para evitar que los combates se extendiesen. Ante esta situación, los combates pronto se extendieron.

A finales de julio, los japoneses habían expulsado ya a las tropas enemigas de Pekín y Tianjin y habían empezado a enviar doscientos mil soldados más al norte de China. Por entonces, el plan japonés no iba mucho más allá de tratar de aniquilar los ejércitos chinos en esta región. Para sostener a las tropas de los caciques militares de la zona, Chiang Kai-shek envió al norte aparte de sus mejores unidades, adiestradas y armadas por Alemania, al tiempo que creaba un segundo frente en Shanghái y reunía fuerzas también en el importante nudo de comunicaciones de Xuzhou, por entonces fuera del alcance de las fuerzas navales y aéreas enemigas.

Debilidades de los dos bandos y características de la guerra