Odobenocetops es un género extinto de cetáceo dentado de tamaño medio, el cual estuvo una vez presente en las costas de Chile y Perú. Sus fósiles se encuentran en los estratos marinos del Mioceno de las formaciones Bahía Inglesa y Pisco. Actualmente se reconocen dos especies del género, O. peruvianus y la más joven O. leptodon.

Odobenocetops se conoce principalmente por sus grandes colmillos asimétricos, los cuales emergen de sus pronunciados procesos premaxilares. Se cree que estos colmillos son rasgos de dimorfismo sexual, donde la asimetría se pronuncia en machos mientras que las hembras poseían colmillos de similar longitud. En el holotipo de O. peruvianus el colmillo derecho está roto, creando ambigüedad sobre su longitud precisa. Mientras que en O. leptodon se preservaron ambos colmillos, demostrando que al menos en esta especie el colmillo largo llegaba a los 1,35 metros, con una longitud de 27 centímetros inserta dentro del hueso. Si bien estos colmillos recuerdan a los del narval, estos animales evolucionaron independientemente. Su propósito permanece desconocido, la interpretación más común sugiere que poseían un rol social no violento, ya que eran considerablemente frágiles. Más allá de estos dos colmillos, se cree que estos animales no poseían dientes.

Otra diferencia respecto a otras ballenas es que el melón, órgano esencial para la ecolocalización, se ve reducido en O. leptodon y es vestigial o ausente en O. peruvianus. La especie antigua compensaba esta ausencia con grandes ojos en los laterales de la cabeza, dotándole de visión binocular. La ausencia del órgano en la especie más antigua se ha tomado como señal de que eran especies hermanas, que una no evolucionó de la otra. Christian de Muizon argumenta que pudieron haber poseído pelos táctiles, como los bigotes de la morsa o aquellos, más pequeños, presentes en el delfín rosado.

Odobenocetops es uno de los cetáceos con el mayor rango de movimiento craneal, excediendo hasta el de la beluga. Se cree que esto servía a la hora de forrajear, extendiendo el cuello de modo que sus colmillos quedasen paralelos al cuerpo. Partes de su anatomía, como la forma de su paladar se consideran convergentes con los de la morsa: que eran molusquívoros que cazaban por succión, buscando bivalvos en el suelo oceánico, revelándolos con poderosas y precisas propulsiones de agua, atapando a su presa con su poderoso labio superior y empleando su lengua para succionar las partes blandas del animal, dejando detrás las valvas.

Historia y nombramiento

El primer fósil de Odobenocetops, un cráneo al cual le faltaba gran parte del lado izquierdo, se recuperó en 1990 del horizonte Sud Sadaco de la Formación Pisco, Perú. Si bien se empezó pensando que pertenecía al Plioceno temprano, investigaciones posteriores revelaron que se trataban de rocas del Mioceno. El cráneo, designado USNM 460306 inicialmente, posteriormente USNM 488252, fue descrito por Christian de Muizon en 1993, estableciendo el género Odobenocetops y la especie tipo O. peruvianus; además, por la extraña anatomía del género, Muizon estableció que pertenecía a su propia familia, Odobenocetopsidae. Posteriormente varios fósiles fragmentarios, principalmente huesos perióticos y timpánicos se han referido se refirieron al género. Consiguientes excavaciones revelaron tres especímenes adicionales, uno de ellos interpretado como hembra de O. peruvianus mientras que se determinó que los otros dos corresponden a una segunda especie más reciente, O. leptodon. El holotipo de O. leptodon es un cráneo casi completo junto a una asociada vértebra atlas, la primera de todas. El otro espécimen de O. leptodon es un cráneo más incompleto, erosionado y con el colmillo derecho ausente; pero con una serie de elementos postcraneales asociados: costillas, vértebras y partes de una extremidad anterior. Los materiales referidos a O. peruvianus se encontraron en el horizonte SAS, como USNM 488252, mientras que la segunda especie origina del algo más joven horizonte SAO horizon.

El nombre genérico, Odobenocetops, viene del griego odon, "diente"; baino, "caminar"; y del latín cetus, "ballena", y ops, "parecido"; todo junto significa "ballena que parece caminar con sus dientes", un nombre elegido por la posible posición del animal al alimentarse y con un segundo significado "ballena parecida a la morsa" ya que el nombre de género de esta es Odobenus. El nombre de la especie tipo, O. peruvianus hace referencia a su país de origen, Perú; mientras que el de la segunda especie, leptodon, significa "diente fino".

Descripción thumb|Cráneo de O. peruvianus, mostrando la posición de las narinas|left Los fósiles de Odobenocetops son notablemente distintos a los de cualquier ballena contemporánea. El cráneo tiene un perfil característico, siendo cóncavo entre el hocico y la cima del cráneo. Observado desde encima, claramente presenta dos grandes porciones separadas; la anterior, que incluye el premaxilar, colmillos y orificios nasales; separada de la parte posterior por una pronunciada constricción, dándole una forma de reloj de arena. Los cráneos de ballenas modernas son increíblemente diversos en sus adaptaciones a la vida acuática, pero claramente separándoles del resto de mamíferos. Entre estas adaptaciones existe la cualidad "telescópica", en referencia a huesos que típicamente están bien separados juntándose en los esqueletos de cetáceos, hasta el punto de solaparse, sin embargo Odobenocetops es un tanto único, ya que su cráneo parece ir en contra de esta tendencia. Esto se debe a que el maxilar y los frontales regresan haca la punta del hocico, con las narinas siendo movidas a delante. Esto crea un rostro chato y redondo, opuesto a la alargada tendencia en sus parientes. De aquí viene, en parte, la idea que la especie tipo O. peruvianus no tenía un melón, o que era un órgano vestigial. Las narinas óseas están cerca de la punta del hocico, contrariamente a los típicos espiráculos en la cima del cráneo de ballenas y delfines. En otros odontocetos, partes del frontal y maxilar cubren las fosas temporales. En Odobenocetops, estos huesos son reducidos y angostos, presentando fosas temporales abiertas dorsalmente. Los parietales estaban expuestos dorsalmente, correspondiendo a un gran músculo temporal. Los huesos del oído son similares a aquellos de los delfines. Las cuencas oculares apuntan hacia arriba y los laterales, en lugar de completamente hacia los lados como los delfines. El paladar está arqueado, es grande y profundo como las morsas, pero más allá de los colmillos Odobenocetops no tenía dientes. La punta del hocico, sobre todo el premaxilar, está recubierta de puntos de anclaje de musculatura facial mientras a su vez poseía agujeros neurovasculares. Esto se tiende a interpretar como apoyo de un labio superior poderoso y tal vez incluso vibrisas como las de la morsa. Si bien no se conocen mandíbulas del género, se infiere que era corta y desdentada, basándose en gran parte a los grandes músculos pterigoideos y temporales. thumb|Ilustración de tres Odobenocetops, por Pavel Riha

Al igual que el resto del cráneo, los huesos que rodean el oído interno eran derivados y diferentes a la tendencia cetácea. Aun así, el canal coclear sigue la anatomía general de la beluga y el narval, sus parientes cercanos. El oído interno lo componen grandes canales semicirculares, un conducto vestibular y una gran cantidad de fibras nerviosas. Otros odontocetos poseen similares canales semicirculares pero con un menor canal coclear, puede que esto se deba a la mayor movilidad del cráneo y cuello.

El cráneo de O. leptodon es diferente al de O. peruvianus en varias maneras. El paladar es mucho más profundo, ancho y largo y la frontera anterior tiene una curva más gentil, dándole una forma de "U" en lugar a la "V" de O. peruvianus. El paladar en sí es asimétrico y no se posiciona acorde al plano sagital sino paralelo al suelo marino. El ápice del hocico es, en general, más ancho que el de la especie tipo y en la punta del rostro, entre los premaxilares existe un par único de huesos de apoyo ausente en la antigua; puede que sean rostrales o prenasales, y forman una estructura similar a lo que se ve en musarañas elefantes, topos, tapires, saigas y súidos. Un factor común entre estos animales es la presencia de un labio superior grande y móvil, apoyando aquello que tan sólo se especulaba en O. peruvianus. Los agujeros premaxilares están ausentes en O. leptodon y en su lugar hay una ligera depresión. Esto sugiere la presencia de un melón en O. leptodon. La cavidad orbitaria de O. leptodon posee un borde anterior ligeramente cóncavo, mientras que en O. peruvianus estaba considerablemente mellada, por lo que se cree que la visión binocular de O. leptodon era peor que la de O. peruvianus.

El cráneo de O. peruvianus es grande, midiendo cerca de 46 cm. Se estima que su cuerpo medía entre 3 y 4 metros, pesando entre 8000 y 1000 kg, siimilar al narval.

Colmillos thumb|left|Colmillos de Odobenocetops sp. del Cerro Ballena Junto a su extraño cráneo, nada distingue más a Odobenocetops del resto de delfines que sus colmillos asimétricos compuestos exclusivamente de dentina. Estos crecían de un proceso premaxilar, las vainas alveolares, en un ángulo de 60° respecto al plano horizontal del cráneo. Si bien los narvales también poseen grandes colmillos asimétricos, aquellos originan en el maxilar izquierdo, mientras el gran colmillo de Odobenocetops se origina en el premaxilar derecho; así pues no son homólogos sino convergentes. En USNM 488252 ambos colmillos estaban incompletos, pero basándonos en otros elementos se cree que el derecho medía entre 45 y 55 cm y el izquierdo no más de 20 cm, posiblemente estaba completamente encerrado por el premaxilar. Tras el descubrimiento de O. leptodon, Muizon especuló que ambos colmillos podrían alcanzar tamaños mayores en otros individuos, pero necesitaba más material para corroborar la hipótesis. El segundo cráneo, descrito por Muizon en 1999, se diferencia significativamente del de 1993, pese a ser del mismo horizonte. En este ejemplar ambos colmillos eran relativamente simétricos y cortos, en lugar de imaginar una tercera especie Muizon sugiere que se trataba de una hembra como característica de dimorfismo sexual. Esta hipótesis se ve reflejada en el narval moderno, donde solo los machos poseen el gran colmillo. La cavidad pulpar del colmillo alargado medía unos 23 cm, indicando que continuaba creciendo, el colmillo menor parecía seguir creciendo pero a un ritmo mucho más lento.

El holotipo de O. leptodon se encontró con ambos colmillos in situ, el derecho parecía una aguja de 1,35 metros, con 1,07 metros expuestos, mientras que el izquierdo medía 25 cm, similar en longitud al de O. perivianus. Pese a la similar talla con el de la especie tipo, se cree que el izquierdo sobresalía un tanto del hueso por sus patrones de desgaste, el desgaste del derecho daba lugar a una punta oblicua, sugiriendo que no se empleaba como lanza.

Teniendo en cuenta la longitud y finura de los colmillos se trataban de dientes frágiles, causando dudas sobre la idea que los apuntaban a 45° del cuerpo. Esto lo corrobora la anatomía del cuello, la articulación neutral del atlas sugiere que el cuello apuntaba ligeramente hacia abajo, así apuntando los colmillos hacia arriba, alineándolos con el cuerpo. Ya que los colmillos apuntan ligeramente hacia los lados, Odobenocetops podía inclinar su cabeza sin que se chocasen con las aletas. El atlas, al igual que el cráneo, es asimétrico, posee un lado izquierdo más robusto para compensar por el gran colmillo.

Filogenia