miniaturadeimagen|250px|Gráfico que muestra el espectro político de izquierda a derecha que según Hans Eysenck se puede graficar en la brújula política. En política, la izquierda es el sector del espectro político que defiende la igualdad social y el igualitarismo, frecuentemente en contraposición a las jerarquías entre individuos.Lukes, Steven. 'Epilogue: The Grand Dichotomy of the Twentieth Century': concluding chapter to T. Ball and R. Bellamy (eds.), The Cambridge History of Twentieth-Century Political Thought.Gerald A. Cohen, «El comunismo como liberación del contenido», La teoría de la historia de Karl Marx, Siglo XXI, Madrid, 2015, cap. 5, § 7, pp. 142-147
El término «izquierda» se utilizó por primera vez para referirse al republicanismo, el renacimiento de la democracia durante la Revolución francesa y el liberalismo clásico. Después también comenzó a aplicarse a la socialdemocracia, al progresismo, al laborismo, y al socialismo, aunque algunos sectores, especialmente de la derecha política, usan el término también para referirse al comunismo y varias formas de anarquismo, mientras que en algunos países, como Estados Unidos y Canadá, se le suele describir como de izquierda al socioliberalismo y al liberalismo moderno. A la izquierda política también se le asocia con los movimientos por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra y al ecologismo.
Origen del término El término izquierda política, como el de derecha política, tiene su origen histórico en la votación que tuvo lugar el 28 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey solo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente.
Esta manera de sentarse se trasladó a la Asamblea Legislativa, que se reunió por primera vez el 1 de octubre de 1791. Los diputados sentados a la derecha pertenecían al Club des Feuillants y al grupo de los girondinos, portavoces republicanos de la gran burguesía. En el centro figuraban diputados independientes, carentes de programa político definido. A la izquierda diputados inscritos en el club de los jacobinos, que representaban a la pequeña burguesía y el Club de los cordeliers, que representaban al pueblo llano parisino.
Así el término izquierda quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el término «derecha» quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios.
Corrientes actuales
Izquierda democrático-reformista La «izquierda democrático-reformista» es la que propugna que el principal marco de actuación deben ser las elecciones libres (en que no existe coacción sobre el votante y se presentan los resultados de manera transparente), la acción parlamentaria y las reformas progresivas y con amplio consenso en amplios sectores sociales. Es el tipo de izquierda predominante en la mayor parte de los sistemas democráticos de principios del . Ideológicamente rechaza los sistemas políticos dictatoriales y marca distancia con cualquier teoría que inspire dicho tipo de sistemas dictatoriales. Actualmente son las corrientes mayoritarias dentro de la izquierda democrática-reformista: Socialdemocracia: Defiende la igualdad social y el estado de bienestar dentro de una democracia liberal. La socialdemocracia está relacionada con el socioliberalismo y el progresismo, así como también con el laborismo. Socialismo: Se distingue de la socialdemocracia, el progresismo, el socioliberalismo y el laborismo por ser más crítico del sistema capitalista y por buscar soluciones más drásticas a las desigualdades y problemáticas socioeconomicas. Dentro de este grupo se encuentran principalmente el ecosocialismo y el socialismo democrático.
Esta última rama de la izquierda usualmente está desvinculada de otras opciones de izquierda, como la izquierda revolucionaria que propugna cambios estructurales radicales y relativamente rápidos y abruptos. Así la izquierda democrático-reformista antepone el progresismo y el reformismo, a métodos más expeditivos y que pudieran topar con un mayor grado de rechazo en ciertos sectores socioeconómicos que podrían oponerse a esos cambios, especialmente si se realizan de manera acelerada y sin el consenso suficiente.
Izquierda revolucionaria Este tipo de izquierda se remonta al , y tuvo un papel destacado en periodo revolucionario europeo de 1848. La Revolución rusa de 1917 o la revolución alemana de 1918 contaron con una amplia participación de movimientos de izquierda revolucionaria, y tendrían una considerable influencia en las décadas posteriores tanto en Europa como América. En el período 1960-70, existió un número importante de grupos armados insurgentes y de guerrillas de extrema izquierda. Estos grupos lucharon por hacer caer a regímenes ideológicamente opuestos a ellos y propugnaban la equidad y la igualdad, frecuentemente desde postulados marxista-leninistas. Este tipo de guerrillas y grupos fueron especialmente frecuentes en Latinoamérica (y en menor medida en África y Asia), donde la constante pobreza e inequidad de sus sociedades llevaron a sectores de las clases menos favorecidas a la lucha armada. También han existido agrupaciones políticas de izquierda revolucionaria que conforman partidos políticos y se presentan a elecciones, mostrándose en contra del modus operandi del foco guerrillero. Por lo general, estos grupos de izquierda son conocidos como extrema izquierda o ultraizquierda debido a que los detractores del comunismo (conservadores, liberales, socialdemócratas, etc.) suelen usar esos términos de connotación peyorativa como una generalización sobre cualquier posición que critique al sistema capitalista o democrático, a la propiedad privada y a la economía de mercado, por lo que es frecuente que la derecha considere a la izquierda revolucionaria como «extremista».
Por su parte, la llamada izquierda revolucionaria no se denomina a sí misma con la terminología peyorativa con la cual la derecha y otras ideologías rivales la denominan, sino que ellos prefieren términos como izquierda tradicional, que hace alusión a que sus ideologías se basan en los principios originales de los pensadores socialistas y marxistas, que tradicionalmente dieron origen a los movimientos políticos de izquierda.
Por otro lado, dentro del propio ámbito de las diferentes corrientes de izquierda revolucionaria, ninguno de ellos se considera «extremista» o de «ultraizquierda», pero sí hacen tales críticas a otros sectores opuestos, como es el caso de los trotskistas, quienes por apelar a la revolución intelectual y obrera, e incluso a la democracia socialista, no se consideran «extremistas» ni de «ultraizquierda», pero sí consideran de esa forma a los antirrevisionistas, ya que estos avalan regímenes, como los de Stalin, Mao Tse-Tung o Enver Hoxha, y también a los partidarios de la guerrilla foquista se los considera como de ultraizquierda.
Cabe aclarar que en la actualidad, varias fuerzas políticas socialistas o comunistas están organizadas en partidos políticos y luchan por un cambio hacia el socialismo mediante los parámetros de las democracias liberales.
Marxismo-Leninismo: Defiende la conquista del poder por el proletariado, la extinción de la propiedad privada sobre los medios de producción y la desaparición de las clases sociales. Maoísmo: Versión del marxismo-leninismo aplicado a los países semifeudales y semicoloniales diferenciándose de los países capitalistas, llamándose «pensamiento de Mao Zedong». Trotskismo: Defiende la abolición de cualquier organismo estatista, la organización bajo la superestructura del socialismo y la abolición de la diferencia entre las clases sociales, todo de una forma voluntaria y gradual, según un Programa de Transición que conduzca a la clase trabajadora a desarrollar la Revolución Permanente en pos de la Emancipación. Marxismo libertario: Defiende el estado como forma transitoria de organizar la sociedad, pero propone una organización federal y un gobierno no autoritario.
Anarquismo El anarquismo propugna la desaparición de todo gobierno obligatorio y del Estado, en pos de la libertad del individuo y colectiva en un régimen voluntario; niega la democracia representativa afirmando que la función del Estado en ese campo es nula o supresora. Aunque históricamente al anarquismo se lo ha vinculado a la izquierda o extrema izquierda, muchos anarquistas son escépticos en considerar que formen parte de tal colectivo político.
El anarquismo es una ideología que tiene sus raíces en el concepto —entre otros— de adaptarse permanentemente a los cambios sociales sin perder su esencia libertaria. Desde su aparición ha ido incluyendo a un amplio espectro de fuerzas desde el individualismo radical (del hiperracionalismo de Godwin al egoísmo de Stirner) pasando por las corrientes anarcosindicalista, socialismo o comunismo libertario, el anarcopacifismo de Gandhi, hasta los movimientos punk, cyberlibertarios y anarcocapitalistas de hoy en día.|Brooks, Frank H. 1994. The Individualist Anarchists: An Anthology of Liberty (1881-1908)}}Véase el artículo Izquierdas y derechas: una categorización en torno a los representantes, de Hernún. También dentro de la tendencia existen distintas posturas respecto a la organización económico/social que podrían ser enmarcadas dentro de la izquierda clasista. Generalmente la mayoría de los anarquistas que se consideran de izquierda pertenecen a las corrientes:
Mutualismo: Defiende una organización social basada en cooperativas autogestionadas de trabajadores federadas libremente. Se elimina la propiedad privada en beneficio del usufructo. Colectivismo: Persigue la organización social según la teoría del valor trabajo, eliminándose la propiedad privada de los medios de producción pero manteniéndose un reparto de la producción según la parte correspondiente al salario de cada uno. La sociedad quedaría organizada en colectividades libres de productores y consumidores federadas entre sí. Comunismo libertario: Defiende la sustitución del aparato estatal por una federación de comunas de productores regidas mediante mecanismos de democracia directa como asambleas o consejos. Igualmente, considera que la producción es una actividad social y que, por tanto, tanto los medios de producción como lo producido debería pertenecer a la comuna por entero, repartiéndose el trabajo según la capacidad de los individuos y la producción según sus necesidades. Anarquismo individualista: Propone la eliminación de cualquier tipo de autoridad sobre el individuo, incluyendo las imposiciones propias de la colectividad, no habla de destruir la sociedad sino de liberar al individuo y permitirle su organización desde la «unión libre».
Movimientos sociales
La mayoría de los movimientos sociales que se suelen vincular con la Izquierda:
Sindicalismo: Reivindica los derechos de los trabajadores y controla sus manifestaciones. Ecologismo: Propone una sociedad respetuosa con el medio ambiente. Antiespecismo: Defiende la igualdad social, jurídica y moral entre seres humanos y animales. Estrechamente relacionado con el veganismo. Pacifismo: Rechaza las guerras y cualquier tipo de violencia con fines políticos. Feminismo: Persigue la equiparación social entre hombres y mujeres. Antirracismo: Rechaza cualquier discriminación entre seres humanos por motivo de raza o etnia. Antifascismo: Oposición a las ideologías ultraderechistas.