Castellón de la Plana (cooficialmente ) es una ciudad y municipio español, capital de la provincia de Castellón y de la comarca de la Plana Alta, ubicada en el noreste de la Comunidad Valenciana. Geográficamente se sitúa al este de la península ibérica sobre una extensión de terreno llano, rodeada por distintas sierras por el interior y el mar Mediterráneo al este, ante el cual se extienden los 8,6 kilómetros de la Costa del Azahar de los que disfruta el municipio. El núcleo urbano principal se encuentra a 27 m de media sobre el nivel del mar y a unos 4 km del mar. A medio camino entre la ciudad y el mar, en plena Marjalería, se cruzan el paralelo 40° norte y el meridiano 0° o de Greenwich, dos de las circunferencias imaginarias que rodean la Tierra. A 30 millas náuticas se encuentra el archipiélago de origen volcánico de las islas Columbretes, declarado reserva marina en 1990 y reserva natural en 1994.

Castellón es la cuarta ciudad de la Comunidad Valenciana por número de habitantes, ya que cuenta con una población de distribuidos en dos núcleos urbanos —Castellón y el Grao— y diversos grupos periféricos, urbanizaciones y diseminados por toda la extensión de su término municipal. Su área urbana funcional se extiende por otros seis municipios de la misma comarca que suman 239 371 habitantes. Su área urbana en 2018 se extendía a otros cinco municipios, la mayoría de ellos de la comarca de la Plana Baja y alcanzó una población de 302 374 en 2016. Estas áreas no se corresponderían en extensión con ninguna de las diferentes propuestas de área metropolitana que se hayan ideado oficialmente o utilizado para la realización de diversos estudios de entidades públicas o privadas.

La población originaria se situaba en el cerro de la Magdalena protegida por el Castell Vell, origen del nombre Castellón, hasta 1252 cuando la tradición sitúa el traslado al llano gracias al permiso otorgado por el rey Jaime I de Aragón el 8 de septiembre de 1251, considerada la fecha de fundación del asentamiento urbano actual. Estos hechos todavía se recuerdan con la celebración de las fiestas de la Magdalena el tercer domingo de Cuaresma, declaradas como fiestas de Interés Turístico Internacional. El 4 de noviembre de 1837 la reina Isabel II concedió a Castellón el título de ciudad después de haber resistido heroicamente a un asedio de tres días por las tropas carlistas en julio de ese mismo año. Desde entonces, y apoyada en su designación como capital de provincia, la ciudad ha evolucionado pasando en muy pocos años de ser una población agrícola dedicada al cultivo de cañamiel, arroz, cáñamo, cítricos y algarrobo a mediados del a convertirse en una ciudad industrial basada en la producción de azulejos, productos químicos, el refino de petróleo y a la prestación de servicios gracias a la instalación de diversas instituciones políticas, judiciales, económicas, educativas, culturales y sociales en la segunda mitad de dicho siglo, como la Universidad Jaime I creada en 1991.

La sucesión de guerras civiles en los siglos y provocó una gran destrucción de patrimonio y densificación del núcleo urbano que se vio incrementado gracias al rápido crecimiento de la ciudad fruto del desarrollismo y la muy laxa normativa urbanística vigente en la fecha, que muy pronto se vio desbordada por las circunstancias de la época, haciendo que la ciudad se expandiera sin orden resultando en la construcción de altos edificios, viales estrechos, ninguna zona verde y escasos servicios públicos, que colocan a Castellón ante la opinión pública nacional como una de las ciudades más feas de España. Incluso dadas sus diferentes y complejas escalas urbanas la ciudad ha llegado a ser comparada con Nueva York. Sin embargo, el casco histórico, declarado Bien de Relevancia Local conserva prácticamente íntegro su trazado medieval donde destaca la Torre Campanario exenta, principal monumento de la urbe.

Su esplendor cultural tuvo lugar entre la última década del y principios de la década de los 1950 con la creación de numerosas obras artísticas, literarias y musicales, así como la aparición de numerosas instituciones culturales y deportivas cuyo máximo exponente fue la firma de las Normas de Castellón, reguladoras de la lengua valenciana en 1932. Tras muchos años de decadencia en este campo, a partir de los años 1990 se vivió un renacimiento cultural tras la creación de nuevos espacios culturales, la rehabilitación o traslado de los existentes, como el nuevo Museo de Bellas Artes de 2001, y la aparición de nuevos eventos multitudinarios, con especial énfasis en los deportivos, por los que en 2012 Castellón ostentó el título de Ciudad Europea del Deporte.

Toponimia

miniatura|izquierda|Mural cerámico del Privilegio del traslado donde pueden leerse los topónimos Castelló de Borriana y Castelló El nombre de la ciudad procede de la construcción medieval Castellu+Ione, que significa ‘castillo pequeño’. a su vez Castellum deriva de la forma Castrum más el sufijo diminutivo «-ellum». desde la época de la conquista cidiana esta construcción gramatical tuvo diversas escrituras como Kastilgón, Castilgone ripa de mare, Castilion, Castiliones o el doblete Castelló/Castellón, hasta el 31 de agosto de 1290 fecha a partir de la cual solo apareció la grafía Castelló, cumpliendo las reglas gramaticales que han dado origen a la mayoría de diminutivos y al enmudecimiento del sonido nasal alveolar [n] característicos de este idioma. El origen de este nombre es el castillo que protegía a la población primitiva situada en el cerro de la Magdalena y fue heredada por el nuevo asentamiento cuando se autorizó su traslado a la Plana.

La necesidad imperiosa de distinguir esta población de otras de los mismos dominios reales llevó a la Cancillería Real a crear diversas variantes como las de Castelló de Borriana o Castelló del Camp de Borriana, pues Burriana era la principal localidad de la zona, utilizadas entre 1244 y 1339. Durante el aparece la forma Castelló a secas o como Vila de Castelló. La primera referencia al apellido «de la Plana» apareció en 1308, pues la villa era capital de la Gobernación de más allá del río Uxó, también conocida como de la Plana, pero hasta el no se hace habitual. Los cuatro nombres son los únicos que figuran en toda clase de documentación oficial y privada de la época.

La forma Castellón se consideraba arcaizante ya en el catalán medieval y su vida fue efímera en la lengua hablada y esporádica en la escrita hasta que la necesidad de encontrar un nombre para la villa en castellano hizo a los autores del rebuscar en la historia un topónimo que se adaptara mejor a las normas ortográficas de este idioma, dando con una denominación abandonada en la lengua propia de la zona. Uno de los primeros usos de este nombre lo da Rafael Martí de Viciana en su Crónica, alternando con el nombre en valenciano, donde propone el nombre de «Castellón el Grande» sin que la idea tuviese más relevancia. La primera referencia en un documento oficial escrito en castellano al uso de Castellón se tiene en 1609, pero su uso no es habitual hasta la promulgación de los Decretos de Nueva Planta. Esta letra final [n] recuerda a la manera en la que se forman los aumentativos en este idioma, creando una gran confusión sobre el significado original del topónimo. Durante el se viene imponiendo la forma Castellón de la Plana en la documentación oficial

Durante siglos eruditos e historiadores relacionaron Castellón con la ciudad íbera de Cartalias, Castalias o Castalium que aparecía citada en la Geografía de Estrabón y que quisieron corresponder con el lugar donde se emplazaba la fuente de las musas griegas basándose en la etimología inversa, la descripción bastante precisa de aquella ciudad y de pruebas arqueológicas mal estudiadas con la pretensión de engrandecer el relato histórico local.

En 1982 el municipio pasa a denominarse Castellón de la Plana y Grao de Castellón/Castelló de la Plana i Grau de Castelló, abandonando la versión monolingüe en castellano del nombre e incorporando la referencia al distrito marítimo. De nuevo en 1986 se cambia el nombre oficializando la denominación bilingüe en castellano y en valenciano Castellón de la Plana/Castelló de la Plana.

El 22 de marzo de 2019, tras la aprobación previa por parte del Ayuntamiento de Castellón de la Plana y la Academia Valenciana de la Lengua, el Consejo de la Generalidad Valenciana ratificó el topónimo oficial y único en valenciano de Castelló de la Plana, abandonando así la doble denominación. Este cambio en el topónimo se hizo oficial el 15 de abril de 2019 cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado. El 17 de diciembre de 2024, tras poco más de un año de trámites en el ámbito municipal, el Consejo de la Generalidad aprueba recuperar el topónimo en castellano oficializando la denominación bilingüe Castelló de la Plana/Castellón de la Plana, apareciendo publicada esta denominación oficial en el BOE de 20 de enero de 2025, fecha a partir de la cual su denominación oficial es su forma bilingüe.

En la ciudad se suele acortar el nombre, reduciéndolo a Castellón o Castelló. También es muy utilizado el sobrenombre Capital de la Plana, haciendo referencia la situación de la ciudad.

Gentilicio

El gentilicio «castellonense» es el oficial de la ciudad y de la provincia. El gentilicio oficial en valenciano es «castellonenc» para el género gramatical masculino y «castellonenca» para el femenino, en estas palabras esa [n] arcaizante en valenciano se recupera al entrar en contacto con el afijo derivativo que forma el gentilicio. En el ámbito festero, existe la palabra «castellonero/a», castellanización del original en valenciano «castelloner/a», referida inicialmente a la indumentaria tradicional, acabó designando por metonimia a la persona que lo porta, y a partir de ahí, se ha convertido también en un gentilicio de uso común.

Símbolos

miniatura|izquierda|Escudo de Castellón en cerámica miniatura|izquierda|El Fadrí engalanado con la bandera de Castellón y la Banda de Música lista para interpretar la Marcha de la ciudad

Escudo

El escudo de Castellón se define así:

Se trata de unas armas parlantes ya que el castillo representa el nombre de la ciudad.

Bandera

La bandera local se puede definir así:

Castellón también cuenta con un pendón con el que se conmemoraba la victoria de la ciudad liberal del asedio sufrido ante el ejército carlista en la batalla de Castellón de 1837 y que se vino celebrando anualmente entre 1839 y 1936. Con la entrada franquista se prohibió la conmemoración y el pendón fue guardado hasta la celebración en 1987 del 150 aniversario de la batalla, fecha en la que fue restaurado y exhibido de nuevo. Desde entonces, no se ha vuelto a hacer uso de este símbolo cívico.

Himnos

El himno de Castellón es la Marcha de la ciudad, compuesta en 1945 por Matilde Salvador i Segarra sobre la abertura de la segunda pieza musical de su ópera de marionetas La Filla del Rei Barbut, basada en la mitología castellonense y estrenada en 1943; se adoptó como oficial en 1987 y desde entonces se interpreta en algunas ocasiones solemnes. El Rotllo i canya, un pasodoble compuesto por José García Gómez y letra de Sánchez Gozalbo, fue estrenado en 1946 como himno oficial de las fiestas de la Magdalena y con el paso del tiempo se ha convertido en el himno popular de la ciudad.

Títulos, lemas, eslóganes y condecoraciones