miniatura|Una de las Madres en un acto de recuerdo en la ex-ESMA, junto al retrato de su hija, desaparecida a los 18 años. miniatura|El símbolo tradicional de las Madres, un pañuelo en la cabeza, hecho inicialmente con tela de un pañal. miniatura|¡Basta! de Carlos Terríbili. Obra en el Museo del Bicentenario que recuerda a las Madres de Plaza de Mayo.

Las Madres de Plaza de Mayo es una asociación argentina formada en 1977, durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, con el fin de recuperar con vida a los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de lesa humanidad y promover su enjuiciamiento. Posteriormente trataron de continuar lo que ellas entendían como la lucha que intentaron llevar a cabo sus hijos, mediante la misma asociación, con su propia radio, una universidad (UPMPM), un programa de televisión, un café literario, un plan de viviendas sociales y una guardería infantil.

Las Madres de la Plaza de Mayo comenzaron a reunirse en la plaza de la ciudad de Buenos Aires de ese nombre el sábado 30 de abril de 1977. La utilizaban como un punto aglutinante para organizarse y poder peticionar a las autoridades por sus hijos desaparecidos. Al principio permanecían sentadas, pero al haberse declarado el estado de sitio, la policía las expulsó del lugar. Luego, para identificarse como grupo en la Peregrinación a Nuestra Señora de Luján en octubre de 1977, decidieron ponerse un pañuelo blanco en la cabeza. De esa manera surgieron los dos símbolos que las representan: las marchas todos los jueves a las tres y media de la tarde alrededor de la Pirámide de Mayo, y el pañuelo blanco en la cabeza.

Durante los años de la dictadura cívico-militar argentina (conocida en ese país como el proceso) se opusieron constantemente a las medidas tomadas por el Gobierno, sufriendo una constante persecución, incluyendo secuestros y desapariciones. En 1979 dejaron de manifestarse en la Plaza de Mayo debido a la represión, pero a partir de 1980 continuaron haciéndolo. En los primeros días de diciembre de ese año realizaron la primera Marcha de la Resistencia, consistente en caminar alrededor de la plaza durante 24 horas.

A pesar de la llegada de la democracia al país, en 1983, continuaron con sus marchas y actos, pidiendo condena para los militares que participaron en el Gobierno. Han recibido apoyo y reconocimiento en gran cantidad de organizaciones internacionales y dado su apoyo a otros tantos grupos de lucha por los derechos humanos.

Las Madres de Plaza de Mayo se encuentran actualmente divididas en dos grupos: el grupo mayoritario, denominado Madres de Plaza de Mayo (presidido por Hebe de Bonafini) y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora (presidido por Marta Ocampo de Vásquez).http://www.encuentro.gov.ar/sitios/encuentro/programas/ver?rec_id=120793 Los jueves de cada semana de todo el año, sin importar las condiciones climáticas, a las 15:30 h las Madres de Plaza de Mayo eran lideradas por Hebe de Bonafini (hasta su fallecimiento). Hoy continúan realizando las marchas alrededor de la Pirámide de Mayo y a las 16:00 realizan una alocución desde el Monumento a Belgrano, donde hablan sobre la actualidad nacional e internacional.

Historia miniatura|300px|Manifestación de las Madres de la Plaza de Mayo.

Desaparecidos

Los hijos de las Madres desaparecieron durante la Última Dictadura Militar (desde 1976 hasta 1983, cuando los militares entregaron el poder a Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983).

La cifra de personas detenidas-desaparecidas es un número que aún está en discusión.Eliaschev, Pepe (2013): Esto que pasa: abecedario de la Argentina, capítulo «Imprudencias». Buenos Aires: Sudamericana, 2013.Eliaschev, Pepe (2011): Los hombres del juicio: por primera vez los jueces y el fiscal que condenaron a los excomandantes cuentan la historia íntima del acontecimiento que cambió a la Argentina para siempre. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. ISBN 9789500735940.Schoklender, Sergio (2011): Sueños postergados: coimas y corrupción en la patria de los desvíos. Buenos Aires: Planeta, 2011. ISBN 9789504927884.Reato, Ceferino (2013): «Hablan de 30.000 desaparecidos y saben que es falso» , artículo del 20 de septiembre de 2013 en el diario La Nación (Buenos Aires).«Para Meijide, los desaparecidos no fueron 30.000: Carlotto le contesta» , artículo del 3 de agosto de 2009 en el diario Perfil (Buenos Aires). El informe que presentó la CONADEP cuando se encargó de recabar las denuncias en el Nunca más fue de 8961 personas, considerado una lista abierta porque solo contaban los casos en que los familiares de un desaparecido hubieran denunciado el secuestro.Capítulo II, «Víctimas», texto publicado en el sitio web Desaparecidos.org (Buenos Aires). Las Madres de Plaza de Mayo reivindican la cifra de 30 000 desaparecidos y consideran que muchos más casos no fueron denunciados.«Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo», artículo del 4 de diciembre de 2013 en el sitio web Ellas Son Noticia.«Bonafini: "Tenemos que lograr que las Fuerzas Armadas sean nuestras, un ejército para el pueblo y del pueblo», artículo del 24 de marzo de 2014 en el diario Infobae (Buenos Aires). Para algunos militantes de derechos humanos, como Graciela Fernández Meijide o Santiago Marcelino López, exmiembros de la CONADEP, se trataría de una cifra simbólica porque no es posible conocer el número exacto.«Fuerte polémica por las cifras de desaparecidos», artículo en el diario La Nación (Buenos Aires).«Regresó Fernández Meijide y provocó una fuerte polémica», artículo en el diario La Nación (Buenos Aires).«Reato renovó la polémica sobre la cantidad de desaparecidos» , artículo del 28 de septiembre de 2013 en el sitio web LV3 (Córdoba). La Secretaría de Derechos Humanos ha afirmado que el Estado argentino ha otorgado indemnizaciones económicas a 13 000 familias de desaparecidos.Calvo, Pablo (2003): «Una duda histórica: no se sabe cuántos son los desaparecidos», artículo del 6 de octubre de 2003 en el diario Clarín (Buenos Aires).

Inicios

Su objetivo inicial era poder tener una audiencia con el presidente de facto argentino Jorge Rafael Videla. Para ello se reunieron en la Plaza de Mayo y efectuaron una manifestación pública pacífica pidiendo saber el paradero de sus hijos.

La idea de reunirse en la Plaza de Mayo surgió el sábado 30 de abril de 1977, cuando el grupo inicial de 14;madres de detenidos y desaparecidos estaba esperando que las atendiera el secretario del vicario castrense, en la Curia Metropolitana (en Buenos Aires). Una de ellas, Azucena Villaflor, propuso entonces: «Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos». La elección de la Plaza de Mayo se debió a que está situada frente a la Casa Rosada ―sede de la Presidencia― y a que es el lugar donde tradicionalmente se han efectuado manifestaciones políticas. Las 14;madres caminaron hasta la plaza y se quedaron de pie enfrente de la entrada principal de la Casa Rosada.

Entre aquellas primeras Madres estuvieron Azucena Villaflor, Berta Braverman, Haydée Gastelú, María Adela Gard, Julia Gard, María Mercedes Gard y Cándida Felicia Gard (4 hermanas), Delicia González, Pepa García de Noia,«Pepa García de Noia, ciudadana ilustre», artículo en el diario Página/12 del 6 de julio de 2010. Mirta Baravalle, Kety Neuhaus, Raquel Arcuschin, Antonia Cisneros,Callejón, Pablo (2007): «1.ª parte: la Rebelión de los Pañuelos: las Madres de Plaza de Mayo de Río Cuarto y su emocionado relato de 30;años de historia», artículo de mayo de 2007 en el sitio web Telediario Digital (Río;Cuarto). Elida E. de Caimi, Ada Cota Feingenmüller de Senar, y una joven que no dio su nombre.

Desde marzo de 1976, la dictadura cívico-militar (1976-1983) había impuesto el estado de sitio, por lo que inmediatamente se les acercaron policías que les informaron que estaban prohibidos los grupos de tres o más personas, y que estaba prohibido estar de pie inmóvil en la vía pública, por lo que les ordenaron que circularan (o sea, que se fueran de la plaza). En cambio, las madres empezaron a caminar en círculos a paso lento alrededor de la Pirámide de Mayo (el monumento central de la Plaza de Mayo). Para evitar que se formaran grupos de tres, caminaron de a dos, tomadas del brazo.

Al viernes siguiente aparecieron más madres desde la ciudad de La Plata, entre ellas Hebe de Bonafini. La presencia de las madres en la Plaza era conocida por comentarios de boca en boca, puesto que así como para la prensa cómplice de la dictadura no existían los desaparecidos, tampoco existían las Madres.

Para la tercera reunión decidieron cambiar los viernes por los jueves. Acordaron que fueran los jueves de 15:30 a 16:00 h por ser un día y una hora en la que transitaba mucha gente por la Plaza. Ellas permanecían en grupo y de pie sin caminar.

Dadas esas condiciones, comenzaron las marchas alrededor de la Pirámide de Mayo, símbolo de la libertad. Para reconocerse, comenzaron a usar un pañuelo blanco en la cabeza hecho en un principio con tela de los pañales que se usaban para bebés, representando así a los hijos. Ese pañuelo se convirtió en su símbolo. Las Madres intentaron dar a conocer sus dramas y así participaron de marchas religiosas numerosas y populares en las cuales era conveniente que pudieran reconocerse.

Primeras madres desaparecidas

miniatura|Pañuelo blanco, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo.

Entre el jueves 8 de diciembre y el sábado 10 de diciembre de 1977 un grupo de militares bajo el mando de Alfredo Astiz secuestró a un grupo de 12 personas vinculadas a la Madres de Plaza de Mayo. Al secuestrarse a las primeras dos madres, Hebe de Bonafini opinó ante Azucena Villaflor, una de las fundadoras de la organización, la necesidad de suspender la solicitada en el diario que iba a publicarse, hasta que se encontraran a las madres. Villaflor se opuso, expresando que a ellas las buscarían, pero mientras tanto no habría quién buscara a los hijos.

Al día siguiente, cuando Azucena Villaflor volvía de comprar el diario donde las Madres habían publicado su primera solicitada, fue secuestrada en la esquina de su casa en Avellaneda por el Grupo de Tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada.

El grupo completo secuestrado estaba integrado por Azucena Villaflor, Esther Ballestrino, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas Alice Domon y Léonie Duquet, y siete activistas de derechos humanos.

Repercusión internacional

A pesar de este hecho, las madres continuaron la lucha, hasta hacerse reconocibles durante la realización del Mundial de Fútbol de 1978 en la Argentina, cuando periodistas internacionales empezaron a entrevistarlas y dieron a conocer su movimiento.

Entre los años 1978 y 1979 las Madres comenzaron a salir al exterior para hacer conocer el drama de los desaparecidos y solicitar que se aislara a la dictadura militar argentina, primero a Europa y luego a Estados Unidos. Tuvieron la fortuna de ser escuchadas e invitadas. Amnesty International patrocinó un viaje en 1979 que abarcó nueve países para exponer ante gobernantes de Europa y los Estados Unidos la situación real en la República Argentina.

En 1980 comenzó a surgir la idea entre las madres de que incluso si los desaparecidos estuvieran muertos, se seguirá buscando el esclarecimiento de su paradero como si siguiesen vivos, porque el delito de desaparición forzosa es constante hasta que no aparezca el cuerpo, concepto que después evolucionaría en la idea de que las víctimas que no están, no son solo las que fueron eliminadas por la dictadura, sino que ellas representan a todos los que lucharon contra el poder.

Fin de la dictadura