miniatura|300px|Representación del episodio del Sermón del Monte en el que, según el Evangelio de Mateo, Jesús de Nazaret dio a conocer el texto en el que se basa la oración del padrenuestro. Obra de Carl Heinrich Bloch, conservada en el Nationalhistoriske Museum på Frederiksborg Slot, Castillo de Frederiksborg, Dinamarca. El padrenuestro o padre nuestro (griego: Πάτερ Ἡμῶν Páter Ēmôn, latín: Pater Noster) es la oración cristiana por excelencia y elaborada por Jesús de Nazaret según se relata en el Evangelio de Mateo (Mateo 6, 9-13) y en el Evangelio de Lucas (Lucas 11, 1-4). Aunque haya diferencia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración, en ambos autores suelen coincidir las premisas de las peticiones.
Al igual que el resto del evangelio y de los escritos del Nuevo Testamento, el padrenuestro (griego:Πάτερ ἡμῶν Páter emon) en su versión original conservada fue escrito en una forma dialectal del griego, la koiné, llamada también griego alejandrino, helenístico, común, o «griego del Nuevo Testamento». La koiné fue la lingua franca o lengua internacional del Mediterráneo oriental desde el período helenístico, y también la lengua de difusión del cristianismo.
El padrenuestro es considerado la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias; para las Iglesias católica, ortodoxa, anglicana y protestantes,Según opina el padre Kondothra M. Georges, profesor del Seminario Teológico de Kottayam, Kerala (India) y sacerdote ordenado de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara de Kottoyam. Consejo Mundial de Iglesias,¿Cómo oraremos en el futuro?, disponible en wcc-coe.org es el modelo de oración cristiana.Metropolitan Philaret "El modelo de oración cristiana", La Ley de Dios. Consultado el 12 de abril de 2014.
Didache (en el capítulo VIII) informa de una versión muy parecida a la de Mateo y también a la oración moderna. Termina con el Doxología menor.Véase Ante-Nicene Fathers/Volume VII/The Teaching of the Twelve Apostles/The Teaching of the Twelve Apostles/Chapter VIII
Las tres primeras de las siete peticiones de Mateo se dirigen a Dios; las otras cuatro están relacionadas con necesidades y preocupaciones humanas. Sólo el relato de Mateo incluye las peticiones «Hágase tu voluntad» y «Rescátanos del maligno» (o «Líbranos del mal»). Ambos textos originales en griego contienen el adjetivo epiousion; aunque controvertida, «diariamente» ha sido la traducción más común de esta palabra al español.
Las palabras iniciales del Catecismo de la Iglesia Católica sobre el tema enseñan que «es verdaderamente el resumen de todo el Evangelio». La oración es utilizada por la mayoría de las confesiones cristianas en su adoración y, con pocas excepciones, la forma litúrgica es la versión del evangelio de Mateo. Los protestantes suelen concluir la oración con una doxología (en algunas versiones, «Tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos, Amén»), un añadido posterior que aparece en algunos manuscritos de Mateo. Aunque las diferencias teológicas y los diversos modos de culto dividen a los cristianos, según el profesor del Seminario Fuller Clayton Schmit, «existe un sentimiento de solidaridad al saber que los cristianos de todo el mundo rezan juntos... y estas palabras siempre nos unen».Kang, K. Connie. "Across the globe, Christians are united by Lord's Prayer", Los Angeles Times, en Houston Chronicle, p. A13, 8 de abril de 2007.
Antecedentes Tradiciones litúrgicas en la Edad Antigua Cómo oraban los gentiles: Roma y Grecia antiguas
miniatura|izquierda|175px|Estatua de Zeus creada por Fidias h. 435 a. C., según un grabado de Maarten van Heemskerck, .
Cada pueblo tenía su forma de comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto era por medio de palabras ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden, esto es, orar.
En el caso de la religión grecorromana, existía un gran contraste entre la oración dirigida a las grandes divinidades y la efectuada con los dioses familiares. En el caso de las grandes divinidades (Júpiter, Neptuno, etc.) la oración era muy recargada, con ritos muy elaborados y complicados llenos de pompa y ceremonia. Se consideraba a los dioses entes bastante lejanos y no tenía caso esforzarse por establecer un diálogo con ellos; pues eran tan grandes y poderosos que seguramente no escucharían. Más bien había que evitar su ira. Por otro lado, a los dioses domésticos, los de la familia, los propios antepasados, se les oraba de un modo distinto: se les pedía consejo y protección de una manera íntima, en este caso había una cercanía y una conversación verdadera, puesto que sentían amor por estos pequeños dioses.
Dentro del cristianismo, el grupo que se volvería más numeroso es el de los creyentes de origen gentil (no judío). De hecho se debe tomar en cuenta que el Nuevo Testamento fue escrito en griego koiné, una lengua pagana. En la actualidad los judíos consideran a los cristianos como gentiles, mientras que en la Antigüedad eran considerados una secta judía. La herencia de los gentiles es innegable en el cristianismo.
Oración en el judaísmo
miniatura|125px|Judío yemenita usando kipá y talit mientras ora. El Dios de Abraham (El Shaddai), en los inicios del judaísmo, no se presenta inicialmente con la pretensión monoteísta de ser el único Dios de todos los hombres, aunque tampoco es el Dios ni de un ámbito determinado (del aire, del agua, etc.) ni de una nación concreta, como eran en aquel contexto las formas más importantes de manifestación de lo divino.
Con el desarrollo de la historia de Israel, este dios pasaría a ser el dios de un pueblo concreto, del que sin embargo Dios no es dependiente. De esta manera, surgiría la conciencia de que Israel no tiene ningún dios especial, sino que adora solamente a Yahweh, que aunque escogió a Israel es el Dios de todos los pueblos.
Israel se comunica con Dios a través de sus profetas, siendo el más grande de todos Moisés. Así, Yahweh habría hablado cara a cara con él en reiteradas ocasiones. Según los relatos bíblicos, este hijo de Israel fue el único en comunicarse con Dios directamente (los demás que lo hicieron, lo lograron a través de la mediación de ángeles).
Israel es un pueblo donde la oración es uno de los puntos más importantes de su identidad. Incluso los judíos menos creyentes conocen algunas oraciones. Su contacto con Dios se ha caracterizado en gran medida por sus oraciones. El cristianismo heredó del judaísmo una gran parte de sus creencias. De hecho, el cristianismo asegura que en la figura de Jesús de Nazareth se da el cumplimiento total de sus escrituras y lo identifica como el Mesías o Cristo prometido en el Tanaj (Antiguo Testamento). Jesús mismo creció dentro del contexto espiritual judío y esa identidad se ve claramente reflejada en la oración del padre nuestro.
Ejemplos de oraciones judías
Amidá: literalmente, «en pie», llamada también la oración de las dieciocho peticiones, es una antigua oración del judaísmo que aún se conserva. Las Dieciocho Bendiciones son doce veces más largas que la oración dominical en su versión más amplia. En esta oración, «El Eterno» (Yahveh) se revela como alguien próximo a quien se eleva esta oración, es un Dios único, salvador, justo y misericordioso con su pueblo elegido.
Shemá Israel: el corazón de esta oración está contenido en el capítulo VI del libro de Deuteronomio, empieza con la frase Shema Israel («Escucha Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es uno»). Esta oración la deben rezar diariamente y su mensaje podría ser: a un Dios único corresponde un amor único, sin divisiones ni fisuras. Por lo mismo se reclama a un israelita un servicio exclusivo a su dios. Jesús la cita en .
Abinu Malkenu: literalmente, «Padre nuestro», «Rey nuestro», esta oración contiene las palabras «padre nuestro» en hebreo. Se le pide a Dios que permita que las bendiciones vengan a las vidas de los hombres.
En la Iglesia primitiva
miniatura|izquierda|150px|Representación paleocristiana de Cristo como el Buen pastor en las catacumbas de San Calixto, Roma. Debe hacerse notar que Jesús vivió en el contexto de la espiritualidad judía, que en los evangelios se cita frecuentemente a los textos sagrados del judaísmo y que Jesús, como judío, estaba sometido a la Torá. Seguramente rezó las Dieciocho bendiciones, el Shema, el Avinu Malkenu (padre nuestro, rey nuestro), los Salmos o Tehilim (alabanzas en español), entre otros muchos rezos que existían dentro del corpus religioso del judaísmo.
Se puede asegurar que si el judaísmo introdujo una gran novedad en el contexto religioso de su época, el cristianismo trajo al mundo de su tiempo una nueva visión de la Divinidad. Para el cristianismo existía una deidad, la de los judíos. Solo había un Dios verdadero, pero no era para un solo pueblo. El Señor pasó de ser un Dios local del pueblo judío a ser un Dios universal. El de los cristianos se mostraba a todos los hombres que quisieran seguirlo sin distinción de su origen. Según el cristianismo, el Señor tenía un nuevo pueblo al que cualquier hombre de buena voluntad podía pertenecer y ese nuevo pueblo era la Iglesia. Esa es la razón por la cual diferentes denominaciones cristianas se nombran a sí mismas el Nuevo Israel.
En un principio los primeros cristianos se consideraban a sí mismos parte del pueblo judío, oraban en las sinagogas y respetaban toda la Torá. En el primer concilio de Jerusalén, narrado en el capítulo 15 del libro Hechos de los Apóstoles, se dice que los gentiles que abrazaban a Cristo no estaban obligados a cumplir la Torá dada al pueblo de Israel. Por ejemplo los cristianos de origen gentil no estaban obligados a circuncidarse o guardar el Shabat. A partir de este momento el cristianismo empieza a separarse gradualmente del judaísmo.
El padre nuestro fue fundamental en este punto. Al separarse del judaísmo, el cristianismo tuvo que ir adquiriendo una identidad propia y el principal rasgo de la espiritualidad judía era la oración. El cristianismo tenía que buscarse su propia oración, sus propios rasgos, para no ser considerada una secta del judaísmo. El padre nuestro pasaría a ser el rasgo principal que diferenciaría al pueblo «nuevo» del «viejo» en este punto de la historia. La diferencia aún no estaba muy clara entre los judíos y los primeros seguidores del cristianismo.
Los primeros cristianos tenían un gran respeto por la Oración dominical. La Oración dominical no se enseñaba a cualquiera. Su rezo constituía un privilegio que solo se otorgaba a los que ya habían recibido el bautismo. Era lo último que se enseñaba a los catecúmenos y solo hasta la víspera de su bautismo. Era la máxima y más preciada joya de la fe.
Los antiguos cristianos de las Iglesias de África tomaron su profesión de la fe (quid credendum) de esta oración. Una profesión de fe es una declaración de sus creencias, un ejemplo de esto es el Credo o símbolo niceno del catolicismo latino y oriental. Los que pretendían recibir el bautismo debían tener un profundo conocimiento de la oración (quid orandum). Los catecúmenos debían seguir detenidamente la explicación del Credo y posteriormente debían recitarlo públicamente de memoria. La transición entre estos dos pasos era el padre nuestro. La profesión de fe en el cristianismo es una parte fundamental, pues mediante ella se declaran cuáles son sus creencias fundamentales y básicas. El hecho de que las Iglesias primitivas de África lo tomaran como base para su profesión de fe demuestra que desde los albores del cristianismo estas palabras de Jesús fueron consideradas como palabras santas.