Cayo o Gayo Salustio Crispo  (Amiternum, 1 de octubre de 86 a. C.-Roma, 13 de mayo de 34 a. C.) fue un historiador romano. Por su obra es considerado como uno de los más importantes historiadores latinos del siglo I a. C. y de toda la latinidad.Cf. D. Mevoli, La vocazione di Sallustio, Galatina 1994.

Vida política Perteneciente a una familia plebeya, Salustio nació en Amiternum el 1 de octubre del año 86 a. C. Tuvo una infancia y juventud enfermizas. Su familia se trasladó bien pronto a Roma, donde Salustio pudo comenzar su carrera política. Lo afirma él mismo:

De hecho, en sus escritos será bastante crítico con la corrupción de las costumbres, que había tenido ocasión de observar durante su formación en Roma, lamentando la pérdida de los valores antiguos (pristinae virtutes) del pueblo romano.Cf. R. Syme, Sallustio, Paideia 1968. En esos años mostró una inclinación hacia la filosofía, en especial el Pitagorismo,Cf. L. Olivieri Sangiacomo, Sallustio, Florencia 1954. a través de la escuela de Publio Nigidio Fígulo.

Cursus honorum thumb|Busto de Julio César. Ganó las elecciones a cuestor plebeyo del año 54 a. C. y fue elegido tribuno de la plebe en 52 a. C., el mismo año en que Clodio fue asesinado en una reyerta callejera por los seguidores de Milón. Sin embargo, no siguió una carrera política normal, pues saltó varios puestos. Esto se puede deber a su cercanía a Julio César o a su posible posición de cliente de Marco Licinio Craso, que le hubiera abierto las puertas a cargos políticos y que le habría confiado información que emplea en sus obras.Cf. L.S. Mazzolani (ed.), La congiura di Catilina, Milano 1997.

En el 52 a. C. fue tribuno de la plebe, precisamente el año en que Publio Clodio Pulcro fue asesinado por Milón. Por entonces, el ambiente en Roma estaba enrarecido debido a la lucha entre optimates y populares, que había desembocado en verdaderas peleas entre bandas armadas.Cf. E. Rawson, Cicero. A portrait, Allen Lane, 1975, p. 329ss. César se propuso como líder de la facción popular, aun cuando la guerra contra los galos lo mantenía alejado. Salustio tomó su partido y se opuso a Milón y con él a Cicerón. Se cree también que Milón era contrario a Salustio por motivos personales: años antes había sido sorprendido cometiendo adulterio con la mujer de Milón, delito por el que había sido fustigado y pagar una multa.Cf. L. Olivieri Sangiacomo, Florencia 1954.

En el proceso por homicidio, Cicerón defendió a Milón, pero no logró pronunciar su discurso por el tumulto de la turba y por temor a los compañeros de Clodio que se encontraban en el foro. Milón fue condenado al exilio.

En el año 51 a. C., Salustio fue elegido senador, donde mantuvo el apoyo que había dado al partido de César en la lucha contra Pompeyo.Cf. Gian Biagio Conte, Letteratura latina, Florencia 2001. No obstante su amistad con César, un año después fue expulsado del Senado por el censor Apio Claudio Pulcro bajo la acusación de inmoralidad grave. Parece que se trató más bien de una venganza política actuada por parte de la oligarquía senatorial, y en particular por Apio Claudio y por Lucio Calpurnio Pisón, censores aquel año, que además eran declarados pompeyanos.

Jefe del partido cesariano y propretor en África

thumb|La Numidia, convertida en provincia después de la guerra civil con el nombre de Africa Nova.

Inmediatamente tras la expulsión del senado, Salustio se dirigió a la Galia para encontrarse con César, mientras este se preparaba para completar su campaña militar contra los galos. Luego Salustio estuvo al lado de César durante la guerra civil del 49 a. C. Ese mismo año, y sin duda debido a la influencia del mismo César, fue reinstaurado en el Senado.

Durante el año 46 a. C. ejerció el cargo de pretor, acompañando a César en su campaña de África. Ejerció algunos importantes encargos militares, en particular la dirección de una exitosa expedición contra la isla de Cercina (luego Chergui) en el archipiélago de los Querquenes, ocupada por los pompeyanos. La idea era arrebatarles las reservas de trigo. Ese mismo año participó en la derrota efectiva de los restos de los partidarios de Pompeyo en Tapso.

Como recompensa por sus servicios, Salustio fue reconfirmado como pretor y nombrado gobernador de la provincia de Africa Nova como propretor. Durante los dieciocho meses de su mandato pudo, según la costumbre del tiempo, enriquecerse sin medida, apoderándose de las riquezas del último rey númida Juba I y cometiendo toda clase de corrupción financiera sobre las entradas públicas. Su mal gobierno le valió, a su regreso a Roma, la acusación de de repetundis.

Abandono de la política y últimos años

thumb|Incisión de Giovanni Battista Piranesi que muestra los Horti Sallustiani.

A su vuelta a Roma, compró con los recursos acumulados una propiedad en Tívoli, terreno que antes había pertenecido a César y se hizo edificar en Roma una suntuosa casa entre el Pincio y el Quirinal, lugar conocido como los Horti Sallustiani. Estos jardines, más tarde, pertenecerían a los emperadores.

Acusado nuevamente de concusión, logró con gran dificultad evitar la condena, pero su carrera política, irremediablemente comprometida tras este episodio, podía considerarse concluida.Cf. K. Buechner, Sallust, Heidelberg 1960. Quizás fue el mismo César quien le sugirió, o incluso le impuso, el retiro a la vida privada para evitarle una condena ulterior y una nueva y degradante expulsión del Senado.

Luego se casó con Terencia, exmujer de Cicerón, de la que este último se había divorciado hacia el 46 a. C.

Tras el asesinato de César, Salustio se retiró de la vida pública, dedicándose por completo a la literatura histórica, y a desarrollar aún más sus jardines, en los que gastó gran parte de la fortuna que había acumulado. Sin embargo, su obra historiográfica quedó incompleta debido a la muerte que lo sorprendió probablemente el 13 de mayo de 34 a. C.

En realidad, en el proemio del De Catilinae coniuratione, Salustio quiere hacer creer que siempre consideró su carrera política como una tormentosa fase transitoria, antes de llegar al suspirado puerto de la historiografía:

Fuera del gobierno de la provincia de África Nova no tuvo roles de primer plano en política; incluso se podría afirmar que políticamente fue un fracasado, ya que no logró afirmarse como otros contemporáneos suyos. Sin embargo, la fama la obtuvo más bien por su labor historiográfica.

Obra literaria

Sus relatos de la llamada Conjuración de Catilina (De Catilinae coniuratione o Bellum Catilinarum) y de la Guerra de Yugurta (Bellum Iugurthinum), han llegado hasta nosotros completos, junto a fragmentos de su mayor y más importante trabajo, Historiae, una historia de Roma desde el 78 a. C. al 67 a. C., que pretende ser una continuación del trabajo de Lucio Cornelio Sisenna. Fueron escritos cuando los conflictos entre Octaviano y Marco Antonio que llevaron a una guerra civil el año 33 a. C. se estaban delineando.

La conjuración de Catilina

thumb|Primera página de la edición de La conjuración de Catilina de Joaquín Ibarra (Madrid, 1772). La conjuración de Catilina (su primer trabajo publicado) contiene la memorable historia del año 63 a. C. Salustio adopta el punto de vista normalmente aceptado de Catilina, describiéndole como un enemigo deliberado de la ley, el orden y la moralidad, y no ofrece una explicación comprensiva de sus motivos e intenciones. Catilina, debe recordarse, apoyó al partido de Sila, al cual se oponía Salustio. Podría ser cierto, según la teoría de Theodor Mommsen que Salustio estuviera particularmente ansioso por limpiar el nombre de su patrón de cualquier complicidad en dicha conspiración.

Al escribir sobre la conjuración de Catilina, el tono y el estilo de Salustio, y las descripciones del comportamiento de la aristocracia muestran su preocupación por el declive de la moral romana. Al tiempo que vierte sus invectivas contra el carácter depravado y los viciosos actos de Catilina, no deja de constatar que este hombre tenía muchos rasgos nobles, de hecho, todos los necesarios para el éxito social de un romano.

Este tema le dio la oportunidad de explayarse en su retórica a expensas de la vieja aristocracia romana, cuya degeneración se encargó de mostrar en su más oscura faceta. En su conjunto, no es injusto con Cicerón.

La guerra de Jugurta

En su Guerra de Jugurta, de nuevo, aunque presenta un interesante y valioso monográfico, no ofrece un resultado satisfactorio. Debemos asumir que Salustio recolectó y unió materiales diversos durante su periodo como gobernador en Numidia. También aquí se queja de la debilidad del senado y la aristocracia, demasiado a menudo con una vena moralizadora y filosófica, aunque como historia militar es un trabajo poco satisfactorio en aspectos geográficos y detalles cronológicos.

Otros trabajos

thumb|Busto de Pompeyo.

Tras las dos monografías, Salustio se cimentó también en una obra analística de más amplias miras, las Historiae. Debían narrar, según el modelo per annum, la historia de Roma desde el 78 a. C., año de la muerte de SilaEn ese año terminaban las Historiae escritas por Sisenna, que en estado incompleto, Salustio quería continuar. hasta el 67 a. C. (año de la campaña victoriosa de Pompeyo contra los piratas). Por tanto, se trata del período que ya en la primera monografíaCf. De Catilinae coniuratione, 11. Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto latino) y "load" (para el texto bilingüe). había sido definido como crucial en el proceso de progresiva corrupción y degeneración del estado republicano.

Los fragmentos supervivientes de esta obra (algunos de ellos descubiertos en 1886) son suficientes para mostrar al partidario político, que se complace en describir la reacción contra la política y la legislación del dictador tras la muerte de este. También muestran la estructura de la obra: cinco volúmenes que tras el prólogo inicial incorporaba una amplia retrospección sobre el medio siglo precedente. En el centro del libro I campeaba la figura de Sila; en el segundo dominaban la guerra de Pompeyo en Hispania y en Macedonia; en el III las guerras mitridáticas, el final de la guerra contra Sertorio y la revuelta de Espartaco; el libro IV trataba los hechos del período que va desde el 72 a. C. hasta el 70, con la conclusión de la tercera guerra servil; el V cuenta el final de la guerra de Lúculo y la guerra de Pompeyo contra los piratas.

Es lamentable la pérdida de este trabajo, que podría haber aportado mucha luz sobre este periodo lleno de acontecimientos, que incluirían la guerra contra Sertorio, las campañas de Lúculo contra Mitrídates VI del Ponto, así como las victorias de Pompeyo el Grande en el este. Los textos supervivientes son de proporciones más bien extendidas, y contienen cuatro discursos y dos cartas, recogidas para uso escolástico en las escuelas de retórica; entre los discursos sobresale el de Lépido contra el sistema de gobierno de los silanos. Entre las cartas tiene notable relevancia la que Salustio imagina escrita por parte de Mitrídates VI al rey de los partos Arsace XII, y que da voz a la protesta de los provinciales contra el despotismo romano.