Prehistoria Existe un yacimiento paleontológico en Móstoles, localizado en Arroyo del Soto, cerca del Parque del Soto.

El área muestra la riqueza de fauna prehistórica de Móstoles, con yacimientos terciarios, donde se han podido localizar afloramientos neógenos, certificando la existencia fósiles de Gomphotherium y de rumiantes.)

Del Paleolítico existen muestras de industria lítica (raederas, puntas de flecha y lanzas, buriles y otros instrumentos de sílex), indicadores de la intensa actividad cinegética (de caza y despiece de los animales) que se desarrollaba en aquellos tiempos; especialmente se han hallado estos útiles próximos a cursos fluviales (arroyos) y antiguas lagunas, lo que demuestra que los humanos de la zona acudían a cazar a estos lugares, porque era donde encontraban presas fáciles (aves acuáticas, animales que acudían a beber agua, peces...).

De época prerromana se han encontrado dos fíbulas de bronce, halladas en las inmediaciones del arroyo del Soto, casi en su desembocadura en el río Guadarrama. Estas piezas, que parecen datar del , demuestran el poblamiento de la zona en estos tiempos. Quizá ambas fíbulas pertenecieron al ajuar funerario de alguna tumba o tumbas situadas en una necrópolis asociada a un núcleo de población ubicado en alguno de los escarpes o cerros que flanquean el Guadarrama en estos parajes.

La dominación romana De la época de la dominación romana existe un número considerable de restos, hallados en diversos yacimientos. Estos restos son sobre todo fragmentos de cerámica, tanto ordinaria como terra sigillata (cerámica de lujo), además de algunos objetos, como monedas.

En 1931, el precursor de los arqueólogos madrileños, Fidel Fuidio), visitó la localidad, e incluso desde antes (las Relaciones de Felipe II, de 1576, ya hablan de restos de muros y mosaicos en el pago y hoy barrio de Cerro Prieto). Los hallazgos y la situación de los yacimientos (unos in situ y otros con material arrastrado desde otros yacimientos por la labor de abonado de los campos) parecen esclarecer la siguiente disposición del hábitat existente, que se puede extrapolar a épocas posteriores (visigoda e islámica): Un núcleo central en el actual centro urbano, teniendo como eje las calles Reyes Católicos, Cartaya y Mariblanca, que probablemente se extendía por el barrio de San Marcial/Cerro Prieto. Varias explotaciones latifundistas (villae) en las vegas de los arroyos del Soto y de la Reguera-los Combos (que parece que proliferaron a partir del ); con yacimientos paralelos en el término de Arroyomolinos, y aún más en otros puntos de la región, siempre próximos a arroyos, alineándose en la parte "solana" de sus vegas.

Además, el arqueólogo y profesor de Historia mostoleño Jesús Rodríguez Morales, expuso la teoría en la que parece claro que, además de un poblamiento seguro desde época romana, Móstoles era una encrucijada de importantes vías terrestres, a saber: La que enlazaba Toletum (Toledo) con Segovia. La que enlazaba Complutum (Alcalá de Henares) con Caesarobriga (Talavera de la Reina), que podía formar parte de otra más extensa, la de Caesaraugusta (Zaragoza) a Emérita Augusta (Mérida). Otra que partiendo de Móstoles, constituía un ramal de la vía que venía de Segovia, y se dirigía a la Bética (Andalucía) a través de Alces (¿Ocaña?). Una cuarta vía, de existencia aún relativamente dudosa en tiempos remotos, es la que unía Chinchón con Ávila, que formaba parte de la vía que iba de Valentia (Valencia) a Salamántica (Salamanca).

A partir de esta hipótesis, Jesús Rodríguez llegó a la conclusión de que Móstoles es el mejor candidato para haber sido la antigua Titulcia romana, hipótesis que actualmente no está confirmada.

Las dominaciones visigoda e islámica La arqueología prueba la estabilidad de poblamiento en todas las épocas, incluso durante la dominación visigoda o la islámica. Las pruebas se corresponden sobre todo con restos de cerámica de dichas épocas, halladas en diversos puntos, y en especial en el centro urbano, donde también se han hallado hasta siete viajes de agua subterráneos que datan probablemente de esta última época islámica.

Sobre la etimología del topónimo Móstoles, se han formulado numerosas teorías, la mayoría sin base filológica y algunas disparatadas. Jesús Rodríguez formuló una teoría más consistente, según la cual, el étimo Móstoles provendría de una referencia a la existencia de algún monasterio o basílica cristiana anterior a la dominación islámica.

La evolución fonética sería como sigue:

Monistérium> Monstériu> Mostér> Móstel> Móstele> Mósteles> Móstoles.

El topónimo Móstel (escrito M.sâl o M.tâl) está documentado en una crónica caminera islámica, en el camino de Burgos a Segovia; y muy posiblemente se refiriese a Móstoles.

La Baja Edad Media

La primera referencia documental segura de Móstoles data del año 1144, cuando el rey Alfonso VIII donó la aldea de Freguecedos (luego Fregacedos, ubicada en el emplazamiento de la actual urbanización Loranca en Fuenlabrada) al obispo de Segovia, mencionando el núcleo turrem de Monsteles como población próxima.

La siguiente cita se puede encontrar en el deslinde del alfoz de Segovia con los de Madrid, Olmos, Alamín, Canales y Toledo, de 12 de diciembre de 1208, en la que aparece escrita Mósteles:

“…dono itaque uobis et concedo omnes illos moiones de uestro termino prout illos partitis cum Toleto et cum Madrid, cum Olmos, cum Canales, cum Alfamin et cum allis uillis que sunt frontaire de uestro termino allent serram (…) et sicut diuidit Serraniellos terminum cum Cubas et Grinnon, et sicut Moraleia de Petrofierro et Moraleia del Gordo, Moraleia de Lobofierro diuidunt terminum cum Humanes et Fregecedos, et sicut diuidit aldea de Abat terminum cum Fregecedos et Mosteles, et sicut diuidit Torreioncellum terminum cum Mosteles, et uadit per ecclesiam de Ribota, et per moionem gordum de Valle de Odon, et quomodo transit la carrera in aqua que dicitur Sagriella in Salcedon, deinde per summum del lomo et remanet Bobadella in parte de Madrid; et deinde ad lomam de ipsa cannada de Alcorcon, et deinde ad illas aquas de Butarec, et deinde ad illas aquas de Meac quomodo uadit super Pozolum, et Pozolos remanet de parte de Madrid...”

Es en esta época en la que parece que el núcleo de población se fue trasladando progresivamente al oeste, en torno a la nueva iglesia parroquial, surgida junto a una torre islámica (actual torre de la parroquia).

Probablemente la excelente situación de Móstoles y sus buenas comunicaciones le aseguraron que durante las epidemias de peste del no llegara a desaparecer, cuando muchas de las aldeas de su entorno si lo hicieron (Móstoles absorbió las aldeas vecinas de El Lucero y Rodeviñas, la primera al norte, situada en el actual solar del polígono de Nueva Expansión y las pistas de la DGT, y la segunda entre El Soto y el río Guadarrama).

La Edad Moderna

Móstoles era un nudo de comunicaciones cuya importancia radicaba en ser la encrucijada de varias vías importantes (las mencionadas en la época romana, testimoniadas documentalmente en estas épocas), que a su vez vertebraban otras muchas rutas de diversas categorías (comerciales, trashumantes, Reales...). Esto propiciaba que el núcleo de Móstoles contase con una importante actividad comercial, de la que se exportaban vinos y aceites en abundancia (sobre todo en el ), hortalizas y sobre todo cereales (el concejo mostoleño tenía que surtir de paja, pan y cebada a la Corte, entre otras cosas). La actividad hostelera era importante, contando con diversas tabernas (con los famosos "órganos de Móstoles"), varios mesones, posadas y ventas (varias documentadas en torno al camino Real de Extremadura, en tanto que el topónimo la Aventurera/la Venturera junto al camino del Obispo, parece indicativo de otra posible venta en la zona).

En el Móstoles participó en la guerra de las Comunidades, y salió mal parada, ya que el conde de Puñonrostro se ocupó de dar su merecido a los que se levantaron contra él. En la época, había varias casas solariegas en Móstoles, propiedad de aristócratas forasteros, a las que fueron invitados en varias ocasiones los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II.

En 1565, y tras varios intentos fallidos, Móstoles consiguió independizarse definitivamente de Toledo, comprando su propia jurisdicción al rey Felipe II.

En este siglo también se produjo la legendaria aparición de una talla de la Virgen, por la cual se construyó la ermita de Los Santos. En estos tiempos llegó a haber hasta once ermitas en el término mostoleño, aunque aquella fue la más importante de todas, más incluso que la propia iglesia parroquial.

En 1576 se elaboraron las Relaciones de Felipe II, en las que se describen detalladamente gran cantidad de pueblos españoles. Según las Relaciones, Móstoles era un pequeño pueblo básicamente agrícola, cuyos 300 vecinos (unos 1200 habitantes) eran en su mayoría colonos y arrendatarios de tierras, ya que la propiedad de las tierras estaba en los aristócratas terratenientes. Producía sobre todo cereales (exportaba pan, cebada y paja a la Corte), aunque sus vinos fueron adquiriendo cada vez más renombre, igual que sus aceites. Destacaba por ser un importante centro de comunicaciones, donde se cruzaban cuatro importantes vías antes citadas, las cuales vertebraban otras tantas rutas comerciales. Por tanto, era punto obligado de paso para ganaderos, comerciantes y viajeros. Por ello contaba con gran cantidad de equipamientos hosteleros, tales como siete u ocho mesones, varias tabernas, una posada, tres ventas o ventorros... aunque había pocas tiendas (abacería, carnicería, tahona…) en propiedad del concejo (y arrendadas a comerciantes) y la actividad industrial era escasa (artesanos que elaboraban productos básicos para el abastecimiento local).

Se trataba probablemente de casitas bajas de adobe y una mayoría de familias pobres, analfabetos casi todos ellos, a pesar de contar con unas rudimentarias escuelas municipales.

Móstoles era cabeza del arciprestazgo de Canales, que englobaba 57 pueblos y aldeas.

En el , la Guerra de Sucesión Española afectó negativamente al pueblo. Las políticas viarias de los Borbones supusieron que todas las rutas que atravesaban Móstoles fueran abandonadas para pasar por la capital, quedando únicamente el Camino Real de Extremadura (que salía de Madrid) como vía importante que pasara por el pueblo.

La Edad Contemporánea El

derecha|Bando alertando de la traición de las tropas francesas el 2 de mayo de 1808.

El se inició con la Guerra de la Independencia, en la cual los acontecimientos del 2 de mayo de 1808 en Móstoles han sido exaltados por la historiografía antigua y el acervo popular, atribuyéndose los méritos derivados de dicho acontecimiento a Andrés Torrejón. Aunque fue ayudado por más personalidades (Simón Hernández, Juan Pérez Villamil, Esteban Fernández de León, Manuel de Valle, Pedro Serrano...) la gesta del levantamiento fue en Madrid y la declaración formal de guerra a Napoleón la decretó la Junta Suprema Central de Sevilla en junio de 1808. La actuación de los alcaldes de Móstoles que firmaron un bando redactado por Villamil, destinado a avisar a los pueblos de su entorno y los de la carretera de Extremadura para que acudiesen a socorrer al pueblo de Madrid. No se trataba de un acto improvisado de la nada, si no de parte de un plan más o menos premeditado, por parte de numerosos aristócratas que no querían ver sentado en el trono español a José Bonaparte.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) dejó el pueblo exhausto, demográfica y económicamente, debido a la paralización de la economía y a las exageradas contribuciones que el pueblo mostoleño tuvo que aportar para la guerra, además de otras aportaciones extras (víveres, paja, cebada, bagajes y transporte) a las tropas que pasaban en el pueblo, que además de vez en cuando causaban altercados y destrozos.