Victoria Kent Siano (Málaga, 6 de marzo de 1892-Nueva York, 25 de septiembre de 1987) fue una abogada y política republicana española. Fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, durante la dictadura de Primo de Rivera.

Fue la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar o consejo de guerra (1931), tras haberse negado a colaborar con el dictador Primo de Rivera, y una de las tres mujeres con escaño en el Congreso de los Diputados durante la Segunda República.

Fue directora general de Prisiones durante la Segunda República con el presidente Alcalá-Zamora, en 1931. Introdujo reformas con la intención de humanizar el sistema penitenciario, especialmente en lo que se refiere a la reinserción y la rehabilitación de los presos, entre ellas la mejora de la alimentación de los reclusos, la libertad de culto en las prisiones, la ampliación de los permisos por razones familiares, la creación de un cuerpo femenino de funcionarias de prisiones, la retirada de grilletes y cadenas, y educación para menores de madres recluidas. Cerró 114 centros penitenciarios, mandó construir la Cárcel de mujeres de Ventas en Madrid -sin celdas de castigo-, y creó el Instituto de Estudios Penales.

Feminista convencida, desde 1926 fue vicepresidenta del Lyceum Club Femenino y del Instituto Internacional de Uniones Intelectuales.

Biografía

Formación y primeros años Nacida en Málaga, vivió allí hasta 1917, criada por su padre, José Kent Román, comerciante de tejidos, y su madre, María Siano González, ama de casa. Sus padres, de talante liberal y mentalidad más abierta de lo habitual, le permitieron estudiar Magisterio en Málaga y matricularse luego en Derecho de la Universidad Central de Madrid.

En cuanto a su fecha de nacimiento, aún a día de hoy se duda de la exactitud de la misma. La más barajada es el 6 de marzo de 1891, aunque también se ha señalado el 6 de marzo de 1892, tal como aparece en su acta de nacimiento, con el nombre de María Victoria Kent Siano, o incluso el 3 de marzo de 1892.</ref> Sea como fuere, no se puede asegurar, puesto que la misma Kent (variante del apellido paterno que empleó en su vida) cambió dicha fecha por la de 1897 y 1898 en documentos variados fechados desde su llegada a Madrid. Por ejemplo, en la tarjeta de identificación del Servicio de Migración expedida en México D. F. se indica 1897 como año de nacimiento. Entre las razones de estos cambios se aducen «exigencias de tipo académico» o incluso «coquetería».

En 1906 ingresó en la escuela Normal de Maestras de Málaga, donde ya dos profesoras feministas le influyen: Suceso Luengo y Teresa Aspiazu (o Azpiazu). Conseguirá el título de maestra en 1911.

En 1917 marchó a la capital para estudiar Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, donde fue bien recibida gracias a los contactos de su padre, que conocía al miembro de la tercera generación de la ILE Alberto Jiménez Fraud, futuro director de la Residencia de Estudiantes, y a Francisco Bergamín. Se instaló en la Residencia de Señoritas, dirigida en ese entonces por María de Maeztu, mujer cuya personalidad influyó notablemente en Victoria Kent.

En 1920 ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, cursa la carrera como alumna no oficial y recibe clases de profesores como Jiménez de Asúa o Felipe Sánchez-Román. Al poco de su llegada a Madrid se afiliará a la Asociación Nacional de Mujeres Españolas y la Juventud Universitaria Femenina, dirigida por María Espinosa de los Monteros, representando a dicha entidad en un congreso en Praga en 1921. Se licenciará en junio de 1924, año en el que conseguiría su doctorado con una tesis sobre la reforma de las prisiones y se colegia en enero de 1925, realizando sus primeras intervenciones como abogada defensora ante los tribunales.

Fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada tras Ascensión Chirivella Marín (que se colegió en Valencia en 1922) y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, durante la dictadura de Primo de Rivera.

Ya en 1931 se haría un nombre al defender ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina a Álvaro de Albornoz, miembro del Comité Revolucionario Republicano, que se había visto detenido y procesado —junto a muchos de los que más tarde formarían el Gobierno provisional de la república— debido al fracaso de la sublevación de Jaca, acaecida en diciembre de 1930. Así, sería la primera mujer en intervenir ante un tribunal de guerra logrando, además, la libertad del detenido. Sería elegida en 1931 miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y, en 1933, de la Asociación Internacional de Leyes Penales de Ginebra.

Además de dedicarse a la abogacía, abrirá un bufete de abogados especializado en derecho laboral —siendo la primera mujer en España en lograr esto—, situado en la calle Marqués del Riscal n.º 5 en Madrid. También ejercerá como asesora jurídica del Sindicato Nacional Ferroviario y de la Confederación Nacional de Pósitos Marítimos, llegando a presidir en 1927 el primer Congreso de Cooperativas en España.

Vida política Afiliada al Partido Republicano Radical Socialista (PRRS), fue elegida en 1931 diputada de la conjunción republicano-socialista de las Cortes republicanas constituyentes por la provincia de Madrid con votos. Sería, junto a Clara Campoamor y Margarita Nelken, una de las tres mujeres diputadas del Congreso. Después de no ser elegida en las elecciones de 1933, se dedicó a su labor de jurista con la presidencia en 1934 de la Sección Jurídica del Tribunal Nacional pro-Thälmann, dirigente comunista encarcelado por los nazis y que moriría en Buchenwald, y a quien pidió defender con una solicitud al Tribunal Supremo de Leipzig, si bien esta fue denegada. Más tarde, consiguió de nuevo el acta de diputada por Jaén en las elecciones del 16 de febrero de 1936 en las listas de Izquierda Republicana (IR), que formaba parte del Frente Popular.

Llegaría a presidir el comité del distrito Centro de Madrid y a fundar la rama femenina de la organización: el Ateneo Femenino Radical-Socialista.

Sería además vicepresidenta desde 1926 del recientemente fundado Lyceum Club Femenino, junto a Isabel Oyarzábal, e impulsora junto con Clara Campoamor y Matilde Huici, mujeres que compartían sus ideales feministas, del Instituto Internacional de Uniones Intelectuales. Fue una importante hermana de la hermandad de la Macarena de Sevilla. Siendo partidaria de muchas ideas progresistas no aceptadas por la arcaica y tradicional hermandad sevillana. A pesar de ello era una muy devota de la virgen de la Esperanza.

Directora general de Prisiones miniatura|Victoria Kent en su época como directora general de Prisiones.

Durante la II República fue nombrada directora general de Prisiones por el Gobierno provisional presidido por Alcalá-Zamora, en abril de 1931. Ocuparía este puesto durante poco más de un año en el que constató la miseria y el abandono de las prisiones españolas. Desde este cargo introdujo reformas con la intención de humanizar el sistema penitenciario, especialmente en lo que se refiere a la reinserción y la rehabilitación de los presos, con la pretensión de hacer que la cárcel se erigiera asimismo como escuela, siguiendo la labor ya emprendida por Concepción Arenal en el . Una de sus medidas fue instituir por vez primera en el mundo los permisos de salida de fin de semana.Cf. Eduardo Pons Prades, "Victoria Kent Siano", en VV. AA., 1000. Los mil protagonistas del , Madrid: El País, 1992.

Dimitió el 4 de junio de 1932 (haciéndose efectiva con su publicación en la Gaceta de Madrid el 8 de junio)Gaceta de Madrid, 160, 8 de junio de 1932, p. 1755 tras una campaña de prensa en su contra a raíz de las huelgas de hambre protagonizadas en Pamplona y Vitoria por detenidos políticos y la sucesión de fugas de presos por «negligencia del personal de Prisiones»,Gaceta de Madrid, 50, 19 de febrero de 1932, p. 1231; la orden de 19 de febrero de 1932 para aumentar la eficiencia y disciplina de los funcionarios de prisiones fue la última medida importante firmada por Kent. Citado en Gargallo Vaamonde, Luis, El sistema penitenciario de la Segunda República. Antes y después de Victoria Kent (1931-1936) , Gobierno de España, Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010, p. 60, ISBN 978-84-8150-295-4 entre las que destaca la sucedida en la prisión de El Puerto de Santa María, en la que participaron algunas decenas de presos. Sin embargo, logró llevar a cabo algunas reformas, como son: la mejora de la alimentación de los reclusos, la libertad de culto en las prisiones, la ampliación de los permisos por razones familiares, la creación de un cuerpo femenino de funcionarias de prisiones y la retirada de grilletes y cadenas (con cuyo metal mandó modelar una estatua en honor a Concepción Arenal). Entre otras cosas, cerró 114 centros penitenciarios, mandó construir la Cárcel de Mujeres de Ventas, en Madrid -sin celdas de castigo-, y el Instituto de Estudios Penales, dirigido por Jiménez de Asúa, que había sido uno de sus profesores en la Facultad de Derecho.

Sus medidas al frente de la Dirección General de Prisiones le dieron una gran popularidad, llegando su nombre a aparecer en un conocidísimo chotis, «El Pichi», parte de la revista frívola Las leandras, del compositor Francisco Alonso, estrenada en Madrid el año 1931 y cantada por la popular Celia Gámez.

Participación en las Cortes Constituyentes de 1931 y polémica sobre su negativa a la concesión del voto a las mujeres Uno de los momentos más distinguidos y controvertidos en la vida y obra de Victoria será su oposición al sufragio femenino ante las Cortes españolas en 1931, cuando se enfrentaría a otra feminista, Clara Campoamor, en una batalla dialéctica y trascendental sobre una cuestión que repercutiría enormemente en los derechos de las mujeres. Su opinión era que la mujer española carecía en aquel momento de la suficiente preparación social y política y que, debido a la influencia de la Iglesia, su voto sería conservador, beneficiaría a la derecha católica y, por tanto, perjudicaría a la República. La opinión de su oponente era, en cambio, que independientemente del resultado de las urnas toda mujer debía tener el derecho de votar, pues defendía la igualdad de todos los seres humanos. El debate fue seguido por los medios de comunicación, que espolearon burlas y comentarios como: "dos mujeres solamente en la Cámara, y ni por casualidad están de acuerdo", o "¿qué ocurrirá cuando sean 50 las que actúen?". De hecho, la prensa las apodó irónicamente La Clara y la Yema. Tras su intervención Victoria perdería su popularidad, no saliendo elegida como diputada en las elecciones de 1933.

Finalmente, el debate lo ganaría Campoamor, logrando que en las siguientes elecciones, en 1933, votasen las mujeres por sufragio universal. La derecha se presentó unida a dichos comicios, al contrario que la izquierda, y ganó. Posteriormente la parte más radical de la izquierda culpó a las mujeres y, en especial, a Clara Campoamor, por esa victoria. Pese a ello, no hay unanimidad en lo que se refiere a la incidencia del voto femenino en el resultado de las elecciones de 1933 y recientes investigaciones tienden a señalar causas diferentes para explicar la derrota de la izquierda, como el desgaste de los grupos del anterior Gobierno, sus rivalidades y la abstención de los anarquistas. Sin embargo, Kent mantuvo hasta los años ochenta su posición al respecto.