thumb|200px|Urna cineraria etrusca con restos de policromía
La policromía es el arte de pintar o decorar con varios colores tanto las obras bidimensionales (pictóricas) como ciertas partes de obras tridimensionales (escultóricas o arquitectónicas). Lo opuesto es la monocromía (uso de un solo color). En las artes gráficas, tienen uso también los términos bicromía, tricromía o tetracromía, según el número de colores empleados.
Edad Antigua En la Antigüedad, los asirios y caldeos pintaron de brillantes colores sus estatuas y aparte de esto decoraban las paredes de sus edificios sea con azulejos, sea con pinturas murales de color vivo cuyo perfil quedaba dibujado por una raya gruesa negra o de color, los egipcios cubrieron de pinturas jeroglíficas sus templos y palacios. thumb|200px|left|Reconstrucción de colores en el entablamento de un templo dórico.
Los griegos fueron asimismo maestros en policromar sus monumentos y lo mismo puede decirse de las antiguas culturas precolombinas.
Los descubrimientos hechos durante el han permitido cerciorarse de que los helenos cubrían con un sólido estuco, generalmente rojo, las gradinatas y el suelo de sus templos. Los capiteles y arquitrabes recibían un tono carmín; las cornisas eran azules, realzadas con adornos rojos, pardos, amarillos y verdes; el tímpano era azul; los canales tejas, acroteras, antefijas y todos los barros cocidos ofrecían brillantes colores, hábilmente armonizados. Los edificios civiles o profanos estaban decorados también con pinturas murales.
thumb|200px|Reproducción de policromía sobre el frontón de Egina (s. V a. C. Los romanos emplearon mucho las columnas monolitas de mármol de diversos matices y los mosaicos. Los bizantinos, herederos del arte helénico, continuaron la tradición y transmitieron la policromía a los árabes y a los pueblos de Occidente.
Época románica thumb|200px|left|Estatuas con policromía en Santa María de Piasca, románico (Cantabria, España). En el estilo románico y después en el gótico fue costumbre decorar con pinturas de tonos vivos y simples las capillas y estatuas generalmente sobre fondo rojo o azul. A veces, se pintaban de azul, con estrellas las bóvedas a cuyos efectos policrómicos contribuían por su parte las vidrieras de colores y dorados.
Renacimiento En el Renacimiento, se emplearon toda suerte de mármoles de colores, mosaicos y frescos, haciendo lo mismo la arquitectura contemporánea.
Referencias
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