thumb|280px|Torres del parque, Bogotá. Por arquitectura de Colombia se entiende la existente en lo que actualmente es territorio colombiano y la realizada por arquitectos colombianos en el mundo. La arquitectura colombiana ha tenido multitud de influencias y manifestaciones, comenzando con la arquitectura precolombina y principalmente por la arquitectura de España, durante la época de la colonización española en Colombia y la arquitectura republicana y moderna.
La arquitectura colombiana se divide en los períodos de arquitectura precolombina indígena, colonial (religiosa y militar), de , republicana o neoclásica (1880-1930), de transición (1930-1960), neocolonial (1942-1950), modernista (1970-2015) y actual (2015-presente).Lablaa: Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 31, Volumen XXVIII, 1991
Arquitectura precolombina En el periodo prehispánico se destacan la utilización de materiales naturales o perecederos, propios del lugar de ocupación, y las diferentes formas de habitar a lo largo de este periodo, por ello se opta por dividirlos en 4 niveles; para el establecimiento de los distintos “estados culturales” que se pueden reconocer en el territorio colombiano, se adoptó el esquema propuesto por el antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff que distingue, en términos generales, cuatro niveles básicos.
Nivel Paleoindio Correspondiente en América al paleolítico, caracterizado por la existencia de grupos nómadas de cazadores y recolectores, periodo en el cual se da la forma de vivienda más primitiva encontrada en territorio colombiano, la cual consistió en la utilización de los abrigos rocosos naturales o cuevas, que servían de vivienda temporal o estacional a los pequeños grupos tribales que se alojaban en ellas a manera de campamentos de cacería de animales como venados y roedores, la recolección de frutos y de caracoles y gasterópodos de tierra firme que completaban la dieta básica. La estructura de ocupación consistía, en una zona del fogón, otra zona destinada a la fabricación de instrumentos de piedra para la cacería, y otra zona hacia el exterior del abrigo, posiblemente destinada a otras labores como la preparación de presas de cacería, arreglo de pieles y madera y también talla de piedra. La basura se tiraba en una zanja al exterior del abrigo, que se fue rellenando con el tiempo. El yacimiento arqueológico de Tequendama, es el ejemplo más evidente de este periodo.
Nivel Formativo Caracterizado por la transformación de una vida tribal nómada, a grupos sedentarios tribales, ocasionados por la aparición de la agricultura de raíces, la domesticación de animales y la realización de las primeras cerámicas, la casa comunal fue posiblemente la primera forma propiamente arquitectónica de vivienda, correspondiente posiblemente a este periodo, adaptada al medio circundante, está construida con materiales de la región, generalmente madera y palma. Su duración puede ser de unos 10 a 15 años. La forma de su planta puede variar entre circular, ovalada o rectangular y su tamaño depende del grupo y del avance tecnológico aplicado en su construcción. thumb|220px|right|Aldea Kogui actual, lo más cercano a la representación de una casa de la época precolombina.
Nivel de Cacicazgos thumb|left|175px|Hipogeos de Tierradentro Se trata de grupos relativamente numerosos que dominan el territorio equivalente a una hoya hidrográfica, sus asentamientos pueden variar de casas aisladas a aldeas agrupadas que guardan relación entre sí y que se reconocen como pertenecientes a una misma cultura, caracterizados por el manejo de cultivos estacionales, la creación de jerarquías, generando la aparición de familias que ejercen el control social, económico y religioso, así como la organización de la población en oficios especializados: alfareros, orfebres, militares, sacerdotes, tejedores, etc.
Este desarrollo social está asociado a las demás expresiones culturales: una cerámica más rica, en ocasiones estatuaria, prácticas funerarias más complejas y, evidentemente también, formas arquitectónicas más elaboradas, como son los casos de los hipogeos de la cultura de Tierradentro y la necrópolis de San Agustín.
Nivel de Federaciones de Aldeas Es un estadio superior al de los cacicazgos, con estructuras de clases diferenciadas, inicios de formación del estado y dominio de un vasto territorio, esto al parecer solo fue alcanzado por las culturas Tayrona y Muisca, paralelamente a las otras culturas que aún se encontraban en el nivel de cacicazgos, y que fue interrumpida por la conquista española.
thumb|Tumba dolmenica muisca La ciudad perdida, de la cultura Tayrona, compuesta por grupos de terrazas interconectadas por caminos que se alternan con zonas libres posiblemente utilizadas para los cultivos. Una red de desagües canaliza el agua que se desliza por las terrazas y los caminos, evitando la erosión. Se encuentran así mismo en distintos lugares estratégicos, puentes, aljibes, escaleras y basureros, mostrando una comprensión arquitectónica más avanzada; las terrazas varían en forma y tamaño, lo que insinúa diferencias de uso y jerarquía; mientras la mayoría de las terrazas están aisladas y poseen un solo anillo interior, algunas están entrelazadas y contienen grupos de 2 o 3 basamentos de construcciones. Las terrazas con 4 o más basamentos, corresponden a anillos grandes y atípicos. Los hallazgos dan a conocer que el patrón más extendido era el de viviendas circulares de madera sobre zócalos de piedra, muy semejantes, posiblemente, a las viviendas de los Kogui actuales.
thumb|arquitectura de la ciudad perdida Los muiscas construían sus casas utilizando como principal material la caña y el barro para hacer las tapias llamadas bahareque, estas unas cónicas y otras rectangulares. Las primeras consistían en una pared en círculo hecha de palos enterrados como pilares más fuertes sobre los cuales se sostenía de lado y lado un doble entre tejido de cañas cuyo intersticio era tupido de barro. El techo era cónico y cubierto de pajas aseguradas sobre varas. Tanto las construcciones cónicas como las rectangulares tenían puertas y ventanas pequeñas, estas edificaciones conformaban grandes aldeas, siendo lo más cercano a una ciudad por sus dimensiones y organización. thumb|Templo del Sol en Sogamoso
Arquitectura colonial thumb|220px|Construcciones coloniales de Barichara, uno de los centros de la época mejor conservados.|izquierda miniatura|left|220px|Casa Torres Tenorio (1809), Popayán, obra de Marcelino Pérez de Arroyo. Las edificaciones levantadas por los españoles en tierras americanas seguían los principios constructivos y tipológicos de la metrópoli, adaptándolos más o menos a las condiciones del lugar y a su función en un medio natural, social y económico diferente. Las iglesias, capillas, bóvedas, cúpulas y campanarios, continuaban la tradición establecida desde los principios de la cristiandad, aplicando en la composición de estos elementos los principios renacentistas y posteriormente barrocos vigentes en España.
thumb|Iglesia de San Francisco (Bogotá) thumb|Iglesia de la Orden Tercera thumb|Casa de Moneda de Colombia En cuanto a la arquitectura doméstica, las casas neogranadinas, construidas como estancias alrededor de uno o varios patios, reflejaban no solamente la proveniencia andaluza o extremeña, en su mayor parte, de los conquistadores, sino al mismo tiempo la herencia árabe y, antes que ésta, romana y griega de las casas de dichas regiones peninsulares.
thumb| Vale la pena notar, como lo afirma el arquitecto e historiador Germán Tellez,TÉLLEZ, Germán. Casa de Hacienda: arquitectura en el campo colombiano, 2.ª edición. Bogotá: Villegas Editores, 2006, p 31. que los componentes de la arquitectura doméstica urbana del sur de España se encuentran tanto la arquitectura doméstica urbana como en la rural de la Nueva Granada; en vano –afirma Tellez–, se deben buscar los antecedentes de esta última en las casas rurales de Andalucía o Extremadura, puesto que los modelos de explotación agrícola de las haciendas en las cuales dichas casas se asentaban eran esencialmente diferentes.
thumb|right|220px|Arquitectura de la época colonial española en Cartagena de Indias thumb|Palacio de San Carlos en Bogotá de 1580 Las características de la arquitectura colonial neogranadina están marcadas por su condición de colonia con una economía de subsistencia, donde la explotación de oro y plata no jugó el importante papel que tuvo en Nueva España (México) o Perú, joyas de la Corona española. Esto se hace patente en la comparativa sobriedad de las fachadas de las catedrales de Santa Fe (Bogotá), Popayán o Cartagena, donde los recursos no daban para la grandiosidad de las fachadas barrocas de sus pares en Lima, México o Puebla. Dignos de mención, entre los arquitectos de este período, son: Simón Schenherr, alemán, quien construyó iglesias de estilo barroco como la de los jesuitas en Cartagena de Indias y la de la Encarnación en Popayán; Marcelino Pérez de Arroyo, autor de la iglesia de San Francisco en Cali y de numerosas construcciones civiles en Popayán; Domingo de Petrés, autor de la catedral de Bogotá, el Observatorio Astronómico Nacional y la basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá.
thumb|220px|Catedral Primada de Colombia Igualmente, se destaca el mestizaje arquitectónico propio de la época, representado en la Catedral Metropolitana de Santiago de Tunja, la iglesia catedralicia de culto católico más antigua de Colombia y de estilo gótico isabelino.
En contraste con la arquitectura religiosa del interior, en la costa Caribe la ciudad de Cartagena de Indias desarrolló un notable conjunto de fortalezas y obras defensivas que reflejan la adaptación del diseño militar español a las condiciones climáticas y materiales tropicales. Construcciones como el Castillo San Felipe de Barajas y las murallas de la ciudad integraron técnicas de ingeniería avanzada con el uso de piedra coralina, cal y ladrillo, siendo unas de las más sobresalientes de la arquitectura militar colonial e incluso ser patrimonio de la humanidad.
thumb|Castillo de San Felipe de barajas en Cartagena La ciudad colonial Al igual que en el resto de la América hispánica, los conquistadores llegados al Nuevo Reino de Granada fundaron gran cantidad de ciudades en un afán de controlar rápidamente el territorio, de modo que la mayor parte de estas poblaciones ya estaban fundadas para cuando Carlos II promulgó la Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias en 1680, en las cuales aparecían detalladamente las medidas y formas que debían seguir los trazados urbanos, así como todo lo relativo a su gobierno. No obstante, ya en 1542, Carlos I había promulgado, dentro de las Leyes Nuevas su Instrucción y reglas para poblar. Código para todas las colonias y Felipe II en 1573 había expedido ordenanzas bajo el título de El orden que se ha de tener en descubrir y poblar; estas son consideradas el primer código de urbanismo de la Edad Moderna.BLANCO BARROS, José Agustín. «Fundaciones coloniales y republicanas en Colombia Normas, trazado y ritos fundacionales», en Credencial Historia, núm. 141 (2001). Consultado en internet: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/sept2001/fundacio.htm