La fantasía heroica o fantasía épica es un subgénero del género fantástico,Neveleff, Julio; Clasificación de géneros literarios, p.23. Ed. Noveduc Libros (1997).ISBN 978-987-9191-10-1.Introducción básica al género (última lectura: 13-julio-2010). principalmente de la literatura, y también presente en la historieta, el cine fantástico y los juegos de rol, caracterizado por la presencia de seres mitológicos o fantásticos, la ambientación ficticia de carácter medieval, antiguo, indefinido o, en cualquier caso, sobre la base de sociedades tecnológicamente atrasadas, y un fuerte componente mágico y épico. Se diferencia del relato fantástico en que los elementos claramente ficticios y los posibles o reales armonizan entre sí, no creando tensiones, sino siendo unos continuaciones coherentes de los otros.Herrero Cecilia, Juan; Estética y pragmática del relato fantástico: las estrategias narrativas y la cooperación interpretativa del lector, pp 84-85. Ed. Universidad de Castilla-La Mancha (2000). ISBN 978-84-8427-079-9. El género está mal asociado a la ciencia ficción, ya que posee rasgos muy distintos, debido a la denominación inicial de science fantasy, pronto sustituida por fantasía heroica, intercambiable en la mayoría de los casos por el de «espada y brujería», inventado por Fritz Leiber en 1966. En una introducción a un libro de Conan se dio una definición que, aunque deja fuera los avances y las tramas de finales del siglo pasado y del presente, da una idea de cómo tuvo su origen:

Una característica común a gran parte de las obras de fantasía épica contemporánea es que los protagonistas llevan una vida convencional hasta que imprevisiblemente una anomalía cambia sus vidas por completo; convertido en héroe, lucha contra todo tipo de adversidades. Esta característica suele estar presente en la fantasía en general, y tiene su origen en la literatura islandesa y escandinava, donde los protagonistas son casi siempre precoces, niños o adolescentes, diferentes a los demás en algunas características,Comentarios de edición de Sagas islandesas de los tiempos antiguos, (2007). Ed. Miraguano que para probar sus capacidades emprenden largos viajes donde encuentran aventuras y desventuras y se dan con objetos mágicos y guerras.

Actualmente se habla generalizando de literatura fantástica o fantasía moderna para referirse la fantasía épica, pero esta denominación es errónea, ya que existen obras, escritas y visuales, que aun siendo fantásticas difícilmente se considerarían épicas, estando más cercanas al realismo fantástico. Ejemplos de este error serían ciertos relatos de Julio Cortázar o Jorge Luis Borges, obras de género fantástico pero no del subgénero épico. En los casos en que el tono fantástico se revela en algún momento o al final, mostrándose claramente irreal, tampoco podemos hablar de fantasía épica, pues parafraseando a Cortázar:

Origen e historia thumb|250px|left|Lord Dunsany, uno de los pioneros más famosos del género. Daniel Suárez Pérez, al hablar del origen y las influencias del género, dice textualmente:

Por otro lado, el nombre del género lo inventó Fritz Leiber, quien a su vez puede considerarse uno de sus fundadores.

Antecedentes Este tipo de literatura cumple la premisa de que tanto quien lo escribe como quien lo lee sabe que los sucesos narrados son ficción. De este modo, aunque encontramos literatura aparentemente de este tipo en obras como el poema de Gilgamesh o la Odisea, no se consideran fantasía épica sino épica, ya que los elementos mitológicos o mágicos, como Anu o Istar en el primero o Zeus en el segundo, eran en sus respectivas épocas parte de sendas religiones.

Esta premisa se cumple de forma demostrable por primera vez en el en París, Francia, cuando un autor francés publica una versión de las leyendas artúricas inglesas. De aquí nace la tradición de los libros de caballerías, de los cuales varios contienen los elementos necesarios para formar parte del género que se trata.Herrero Cecilia, Juan; Estética y pragmática del relato fantástico: las estrategias narrativas y la cooperación interpretativa del lector, pp 37-41. Ed. Universidad de Castilla-La Mancha (2000). ISBN 978-84-8427-079-9.Savater, Fernando; Misterio, emoción y riesgo: sobre libros y películas de aventuras, p.136. Ed. Ariel (2008). ISBN 978-84-7658-696-9.Gallego García, Laura; investigaciones para tesis doctoral. Un desarrollo posterior, influenciado por la literatura nórdica y germánica, como las sagas, en las que abundan países reales e inventados y conquistas, y la mitología árabe, que introduce durante la Edad Media los dragones, los demonios y otros monstruos en la tradición europea, terminan conformando a finales del lo que se puede llamar sin género de duda fantasía épica.

Formación del género La formación del género fantástico debe mucho a los antecedentes mencionados, sin embargo para hablar del proceso formativo del género es necesario remontarse a la aparición de William Morris y la publicación, en un principio de sus romances fantásticos y sus novelas utópicas las cuales compartían un tono épico y un alegato por el estilo de vida ecológico y visiones políticas influidas por la teoría socialista y anarquista de mediados del . Se le debe a Morris el primer intento de modernizar el género fantástico de la misma manera que en ese momento sucedía con la literatura de terror y posteriormente la ciencia ficción. Aparecen por tanto novelas cortas como La reina campesina (1856), La casa de los lirios (1856), así como las novelas La estirpe de los lobos (1889), The roots of the Mountains (1889), La historia de la llanura esplendente (1890), El bosque del fin del mundo (1894), La fuente del fin del mundo (1896) y Las aguas de las Isla Encantadas (1897). Dichas novelas advierten las posibilidades de la literatura fantástica como género independiente y el papel del autor como creador y guía de estos mundos.

George MacDonald, contemporáneo de Morris y del cual podría decirse que fue su más directo competidor, también abordó el género fantástico desde un estilo mucho más alegórico que su contemporáneo, además de que el mundo fantástico siempre se manifiesta a través de lo que podría considerarse un pasaje en particular los sueños, aspectos estéticos que serían una gran influencia en otro autor como C. S. Lewis, el cual en homenaje escribió un ensayo sobre la figura del autor escocés. MacDonald, además, fue muy cercano con otro autor importante del género como es Lewis Carroll a quien influyó y ayudó para la composición de sus libros Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí cuya fórmula de portal imita la concebida por MacDonald en libros como Fantastes (1858). Aparte de la ya mencionada, destacan sus novelas infantiles como Más allá del viento norte (1871) La Princesa y los trasgos (1872) y su continuación La Princesa y Curdie (1883), y su obra maestra de fantasía adulta Lilith (1895).

A finales del aparecen autores como H. Rider Haggard. Aunque más conocido por su clásico Las minas del rey Salomón, Haggard exploró el género épico fantástico y la literatura fantástica en general en muchas ocasiones. Cabe señalar su novela Eric Ojos Brillantes, publicada por primera vez en 1889 y poseedora de la mayor parte de los elementos del género. Esta novela reconstruye las aventuras de un vikingo, pero a la manera de las sagas, es decir, con gigantes, reyes y geografía ficticios, abundante épica y un ambiente idealizado y poco definido. Con todo esto se convierte no solo en una de las primeras novelas de fantasía épica sino en uno de sus hitos. Podría considerarse Eric Ojos Brillantes como una de las primeras novelas de fantasía cuyo centro es el héroe que enfrenta un destino trágico del cual no podrá escapar, lo que serviría de antecedente para las posteriores incursiones de Poul Anderson, J. R. R. Tolkien y Michael Moorcock ya que todos beben de las mismas fuentes mitológicas.

Para inicios del , la aparición de Lord Dunsany llevaría a la fantasía hacia otros rumbos. Principalmente las novelas de Dunsany se diferencian de las obras de sus antecesores al no contener elementos alegóricos ni tampoco servir a la exposición de planteamientos filosóficos ni morales. Dunsany crea mundos por la sencilla razón de que son posibles bajo la pluma del autor lo que sirve para mostrar los alcances de la literatura fantástica por sí misma. Se pueden observar ecos de Dunsany en las obras de Robert E. Howard, H. P. Lovecraft, J. R. R. Tolkien y Clark Ashton Smith. La cantidad de obras escritas por Dunsany son innumerables, pero destacando principalmente Los dioses de Pegāna (1905) y su continuación El tiempo y los dioses (1906), los cuales ofrecen un relato de la creación mitológica de un universo fantástico, antecediendo el Ciclo onírico de Lovecraft y El Silmarillion de Tolkien. Otra obra destacada es La fortaleza impenetrable, salvo que Sacnoth la ataque publicada como parte de los relatos del libro La espada de Welleran (1908) que contiene elementos clave del género de espada y brujería.

Otros grandes pioneros del género, ya en el pero aún dentro del contexto de formación del género actual, fueron Eric Rücker Eddison con La serpiente Uróboros, al ser el primer autor del género en basar su narración en aspectos verosímiles de la misma, los cuales hoy reciben el apelativo de worldbuilding o sub-creación de mundos como el mismo Tolkien la llamaba. Eddison destaca, además, debido a que su novela relata un enfrentamiento a gran escala y que involucra distintos personajes en la narración, lo cual, para la época, constituía una novedad.

Otras escritoras que destacan en esta época son Hope Mirrlees con su única novela fantástica Entrebrumas (1926), que destacaba por su manejo de la prosa poética y relatar una historia verosímil sin recurrir a los recursos literarios de Eddison. Podría incluso señalarse que ambos están en las antípodas y constituyen el punto de partida de los mundos fantásticos más consistentes. Mirrlees evoca una historia a escala personal con una mezcla entre lo mundano y fantástico, elemento que será primordial en las novelas de fantasía, mientras que Eddison ocupa todo en una escala mucho más elevada centrada en lo bélico.

James Brach Cabell con Jurgen (1921)Martínez de Mingo, Luis; Miedo y literatura. Ed. EDAF (2004). ISBN 978-84-414-1462-4. adelanta aspectos de la fantasía cómica a través de una comedia satírica, estilo que posteriormente Terry Pratchett utilizará para elaborar su sátira del mismo género de fantasía con Mundodisco, mezclados con elementos de literatura posmoderna.

La fantasía épica del en gran parte es fruto de obras y personajes de principios de siglo, como Conan el Cimmerio, La espada rota, El Señor de los Anillos o La historia interminable, cuya repercusión aún es palpable hoy en día. Algunas de las más antiguas, como Conan, nacen ligadas al fenómeno de las revistas pulpBarceló, Miquel, y Sanroma, Manuel; La ciencia ficción - El Big Bang, pp 39-41. Ed. UOC (2008). ISBN 978-84-9788-722-9. entre las dos guerras mundiales, como la famosa Weird Tales, fundada en 1922. Los valores de estas obras, basados en la lucha del gran héroe contra el gran villano, la magia todopoderosa y las grandes batallas, empiezan a superarse en la década de 1990. Aquí estos estereotipos se rompen, y se empieza a deshacer la marcada dualidad entre el Bien y el Mal. También aparece un mayor componente de intriga o desarrollo social en algunas obras, que desplaza el contenido épico sin que este deje de ser la base fundamental.

Fantasía épica/heroica actual