El Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (: RKKA, acortado en ruso con frecuencia a Красная армия: KA) fue la denominación oficial del ejército y de la fuerza aérea de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFS) y, después de 1922, de la Unión Soviética. El Ejército se estableció inmediatamente después de la Revolución de Octubre de 1917. Los bolcheviques levantaron un ejército para oponerse a los militares del ejército «blanco» que estaban alineados bajo el contrarrevolucionario Movimiento Blanco durante la guerra civil rusa. A partir de febrero de 1946, el Ejército Rojo, junto con la Armada Soviética, encarnaría el principal componente de las Fuerzas Armadas Soviéticas, tomando el nombre oficial de «Ejército Soviético» hasta la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991.
El Ejército Rojo es acreditado como la fuerza decisiva en la victoria aliada ante las potencias del Eje en el teatro europeo en la Segunda Guerra Mundial. Durante las operaciones del frente oriental, el Ejército Rojo infligió un daño devastador en las fuerzas de la Alemania nazi, que desplegó el 80-83 % de sus fuerzas (Heer y Waffen-SS) en este frente, causando la mayoría de bajas totales en comparación con otros países aliados y finalmente capturando la capital alemana de Berlín tras una batalla en la que perecieron doscientas mil personas aproximadamente, entre civiles y soldados de ambos bandos.
Historia
Orígenes En septiembre de 1917, Vladimir Lenin escribió: «Sólo hay una manera de impedir la restauración de la policía, y es crear una milicia popular y fusionarla con el ejército (el ejército permanente será reemplazado por el armamento de todo el pueblo)». En ese momento, el Ejército Imperial Ruso había comenzado a derrumbarse. Aproximadamente el 23% (unos 19 millones) de la población masculina del Imperio ruso estaba movilizada; sin embargo, la mayoría de ellos no estaban equipados con ningún arma y tenían funciones de apoyo, como mantener la líneas de comunicación y las áreas de base. El general zarista Nikolay Dukhonin estimó que había habido 2 millones de desertores, 1,8 millones de muertos, 5 millones de heridos y 2 millones de prisioneros. Estimó que las tropas restantes sumaban 10 millones.
Creación como necesidad
Cuando la Revolución de Octubre de 1917 dio el poder a los bolcheviques en varias ciudades importantes de Rusia, sus líderes como Lenin y Trotski mantuvieron como soporte armado del nuevo régimen a la Guardia Roja, un conjunto de soldados y obreros armados liderados por suboficiales que actuaban como «brazo armado del bolchevismo» pero sin estar efectivamente organizados como un ejército sino apenas como una milicia voluntaria, sin jerarquías ni reglamentos marciales. Además, la Guardia Roja estaba basada en soldados de filiación comunista que precisamente se habían negado a obedecer a sus oficiales, por lo cual dicho cuerpo rechazaba todo atisbo de disciplina castrense y se hallaba formado por voluntarios enlistados por tiempo determinado.
Cuando la reacción zarista y derechista dio lugar a la guerra civil rusa en 1918, la jerarquía bolchevique vio la necesidad de sustituir a la Guardia Roja por una fuerza militar permanente. El Consejo de Comisarios del Pueblo creó entonces el Ejército Rojo mediante un decreto el 28 de enero de 1918, basándose en un principio de la Guardia Roja, a la cual se trató de dar una organización militar efectiva, creando rangos, departamentos, y colocándola bajo disciplina marcial. El 23 de febrero de 1918 marcó el día del primer proyecto de la masa del Ejército Rojo en Petrogrado y Moscú, y de la primera acción de combate contra la ocupación del Ejército Imperial Alemán.
La creciente guerra civil contra el Ejército Blanco Imperial se intensificó rápidamente después de que Lenin disolviera la Asamblea Constituyente de Rusia y firmara en marzo de 1918 el Tratado de Brest-Litovsk, que suponía la paz con el Imperio alemán y el austrohúngaro.
El Ejército Rojo fue ideológicamente orientado y adoctrinado desde el primer día, pues se consideró esencial que la nueva fuerza militar estuviera identificada políticamente con el régimen bolchevique para poder sustentarlo en la realidad, labor que recayó en Trotski.
Así, el fundador en la práctica del Ejército Rojo fue Trotski, designado «comisario del pueblo para la Guerra» entre 1918 y 1924, quien logró formar una fuerza militar disciplinada partiendo de una masa armada compuesta por voluntarios indisciplinados. Trotski decidió que era indispensable proporcionar oficiales al nuevo ejército y por eso permitió que los ex oficiales y suboficiales del Ejército Imperial Ruso se unieran, ya que resultaba urgente contar con personal experimentado en el mando y conocedor de tácticas de combate. Las autoridades bolcheviques crearon una comisión especial presidida por Lev Glezárov y esta había reclutado para el Ejército Rojo a unos 48 000 ex oficiales (principalmente de menor rango), 10 300 personal de la administración y 214 000 ex suboficiales a mediados de agosto de 1920. thumb|Insignias del ejército rojo, 1919-1924 Muchos de estos individuos ocupaban el cargo de «especialista militar» o de «asesores técnicos», especialmente los ex oficiales zaristas de alto rango, cuya lealtad al nuevo régimen resultaba dudosa. Para estos casos, Trotski no dudó en amenazar a los posibles disidentes con penas de cárcel o de muerte en caso de descubrir engaños o mala fe, para lo cual se instruyó a la recién creada Checa con el fin de emplear como rehenes a los familiares de estos «asesores».
thumb|left|250x250px|Comisión de reclutamiento al Ejército Rojo, 1918.
Otro avance importante fue la unificación de los esfuerzos militares de varias ex organizaciones bolcheviques con la formación de un Consejo Militar Revolucionario o Revvoensoviet, establecido el 6 de septiembre de 1918. Trotski fue elegido presidente de dicho consejo, mientras que en virtud de él, el letón Jukums Vācietis, excoronel del ejército Imperial, se convirtió en comandante en jefe militar de la Rusia Soviética. Trotski tuvo que hacer grandes esfuerzos para erradicar la «anarquía militar» de los primeros meses del caótico Ejército Rojo, adoptando el lema de «amenazas, organización y represalias», y tener que recurrir a los «escuadrones penales» para castigar a desertores en algunos casos, en especial a los revolucionarios ucranianos. A fin de garantizar la lealtad de los exmilitares zaristas, y de obligar a los distintos elementos del nuevo Ejército Rojo a unirse, fueron introducidos los comisionados militares (después llamados «comisarios políticos»).
El primer período de la guerra civil duró desde 1917 hasta la Revolución de Noviembre de 1918 en Alemania. En primer lugar, a finales de noviembre de 1917 el nuevo gobierno bolchevique declaró que las tierras tradicionales de cosacos ahora pasaban a ser administradas por el Estado soviético. Esto provocó una revuelta en la región encabezada por el general Alekséi Kaledín cuando el Ejército de Voluntarios comenzó a reunir apoyo. La firma del Tratado de Brest-Litovsk también dio como resultado directo intervención aliada en la Federación de Rusia y el armamento de las fuerzas militares opuestas al gobierno bolchevique. Hubo también muchos comandantes alemanes que ofrecieron su apoyo contra los bolcheviques. La mayoría de los combates en este primer período fue esporádica, en el que participarían grupos pequeños (incluyendo la Legión Checoslovaca, la Quinta División de Fusileros de Polonia, y los Fusileros Letones en favor del bando bolchevique) en medio de un fluido y cambiante escenario militar.
thumb|250x250px|Lenin, Trotski y Voroshílov en el centro de la imagen junto a los soldados del Ejército Rojo, 1921.
En la primavera de 1919, Anna Novikova se matriculó en la escuela militar de comandantes de infantería en Moscú (después de graduarse, se convirtió en la primera mujer comandante de una unidad de combate en el Ejército Rojo). En 1920 luchó en un tren blindado.В. Новоселов. "Всю жизнь..." // газета "Правда" от 21 января 1986
El segundo período de la guerra civil fue la etapa clave, que duró de enero a noviembre de 1919. Al principio, el Ejército Blanco tuvo avances desde el sur (Antón Denikin), el este (Aleksandr Kolchak) y el noroeste al mando de Nikolái Yudénich, donde tuvieron éxito, haciendo retroceder el nuevo Ejército Rojo en los tres frentes. Pero Trotski reformó el Ejército Rojo y empujaron a las fuerzas de Kolchak (en junio) y a los ejércitos de Denikin y Yudénich (en octubre) hacia atrás. La lucha contra el poder de todos los ejércitos blancos fue desbaratada casi simultáneamente a mediados de noviembre, y en virtud de la caballería de Semión Budionni entrado en Rostov del Don en enero de 1920. Entre 1919 y 1921, el por entonces flamante Ejército Rojo también participó en la guerra de Polonia, llegando a la región central del territorio polaco en 1920, pero sufriendo una derrota en ese lugar que puso fin a la guerra. Tras la derrota de Piotr Wrangel en el sur del país, los comunistas habían ganado después de cuatro años de lucha salvaje y estableció la Unión Soviética en 1922.
Paralelamente, entre 1918 y 1924, se desarrolló en Ucrania una guerra contra el Ejército Negro formado mayoritariamente por anarquistas, que establecieron en la región un sistema libertario que se conoce con el nombre de Territorio Libre Ucraniano o Revolución majnovista en la que el revolucionario ucraniano Néstor Majnó fue uno de sus máximos artífices.
Se trataba de un sistema basado en la ausencia de Estado, de autogestión económica mediante asambleas obreras y campesinas que se federaban entre sí, con total autonomía del centralismo de Moscú. En esta guerra se calcula que el Ejército Rojo fusiló a decenas miles de personas (algunas cifras señalan que cientos de miles) y causó el exilio de otros centenares. La guerra en Ucrania llevó a la contradicción a los dirigentes anarquistas, los cuales se aliaban tanto con el Ejército Rojo de los bolcheviques como con los kuláks y el Ejército Blanco de los antibolcheviques. Esto hizo que ciertos anarquistas rusos defendieran la revolución bolchevique mientras que la mayoría defendía las antiguas tesis anarquistas.El militante
Período de entreguerras thumb|250x250px|Uno de los numerosos monumentos dedicados al Ejército Rojo Después de la guerra, para 1925, la caótica economía soviética había motivado la reducción del Ejército Rojo a un poco más de medio millón efectivos, una décima parte de su máximo tamaño durante la guerra civil rusa. No obstante, se intentó crear reservas en la milicia con el objetivo de aumentar abruptamente el tamaño del Ejército a 120 divisiones si fuera necesario.
Tras la muerte de Lenin y con Trotski en el exilio, el gobierno soviético colaboró secretamente con Alemania entre 1921 y 1933 para temas de cooperación militar en el terreno de armas y entrenamiento ya que el Tratado de Versalles había prohibido a Alemania que desarrollase aviones, carros de combate, submarinos y gases venenosos. Alemania pudo de esta manera entrenar eficientemente a sus efectivos en cooperación con la Unión Soviética (el llamado Reichswehr negro) y consiguió probar nuevo armamento y tácticas durante maniobras conjuntas con el Ejército Rojo, mientras que los soviéticos se beneficiaban de este intercambio que por medio de los alemanes les permitía acceder (aunque de forma limitada) a los conceptos militares de Europa Occidental.