La Iglesia Matriz Santísimo Sacramento es la iglesia matriz de la ciudad de Tandil, Argentina, se encuentra ubicada en la intersección de las calles Belgrano y Fuerte Independencia.
Historia
Capilla castrense
Entre las primeras edificaciones se incluyó una capilla de 12 varas de largo por 7 de ancho (10,29 m por 5,96 m) construida de ladrillo crudo, con puertas y ventanas de madera y el techo de paja. Este material reveló la importancia que Rodríguez le dio al aspecto religioso, las demás construcciones eran de piedra en bruto tapándose las junturas con mezcla de barro y paja. Además una ley de la época obligaba a construir en todo nuevo fuerte una capilla y nombrar a un capellán.
Brindo servicios religiosos hasta el año 1854 pero no siempre en forma continua.
Primera iglesia thumb|left|Plano de la antigua iglesia. Reproducción del existente en el Archivo General de la Nación, Estado de Buenos Aires, n.º 6020 Cuando desapareció la primera iglesia, se realizaron gestiones para proveer de un templo a esta región. William Mc Cann, viajero inglés publicó un relato bajo el título "Viaje a caballo por las provincias argentinas" según comentó José Luis Busaniche en 1939 que describe la antigua iglesia del fuerte como un edificio sin techo y muy deteriorado por el paso del tiempo. También dice que el gobierno no se hizo cargo de restaurar el templo porque es responsabilidad de quienes se hicieron cargo del mismo cuando se destruyó.
Dos vecinos, Mariano Baudrix y Ramón Zabala donaron el solar n.º 21 de la calle Chacabuco con frente a la plaza para construir allí un edificio religioso. Al no construirse allí la iglesia los derechos volvieron a los donantes y el terreno se vendió.
Pero la necesidad de un edificio con sacerdotes a cargo para no depender de los servicios de Dolores era imperiosa. Además los traslados del personal religioso provocaba la constante perdida de actas de bautismo como ocurrió con la de los hijos del Coronel Benito Machado que debieron ser insertadas en el libro I de Bautismos en las pág. 2 y 3 creando el dato erróneo de que la parroquia de Tandil era del 10 de diciembre de 1852. Para resolver esta necesidad religiosa el juez Felipe Vela inició las gestiones mediante una nota, posteriormente el trámite lo continuó el juez Carlos Darragueira que asumió en 1853 y creó una comisión protemplo.
Los primeros integrantes de la comisión protemplo fueron Narciso Domínguez y Manuel María Romero, presidida por Machado y en calidad de síndicos Domínguez y José Antonio Suesey. Por la campaña empezó a circular la "Colecta para la Capilla". En ese entonces la población del partido era reducida y sin recursos económicos suficientes a causa de la invasión de los indios, entonces para encarar la construcción se debieron realizar numerosos trámites. Una de las propuestas fue destinar la mitad de los impuestos cobrados por la concesión de chacras cuyo valor era de 80 pesos moneda corriente y la implantación de una multa de 50 pesos para quienes no hayan poblado y plantado árboles.
La comisión debió buscar un terreno adecuado para construir el templo, se eligió un baldío frente a la plaza y a los restos del fuerte en la esquina oeste de las calles Independencia y Pinto. Un solar que ocupaba el n.º 28 de la calle Pinto de 80 varas y 70 por la calle Independencia propiedad de Pedro Vela, Andrés Egaña y José Antonio Suessey que además fueron los primeros dueños de la pulpería local. En 1839 las pulperías fueron incendiadas y su dueño Vela abandonó el local sin preocuparse por cumplir las exigencias de la Comisión de Solares acerca de las condiciones edilicias y plantación de árboles que le permitirían hacer efectivo el derecho sobre las tierras. El juez de Paz Darragueira eleva otra nota para ocupar el terreno abandonado. Este procedimiento legal contrarresta otra fuente que habla de un despojo, el terreno estuvo abandonado durante 25 años sin cumplir ningún requerimiento de la entidad reguladora.
Junto con los expedientes iniciados para la escrituración del terreno se inicia la construcción contando con la certeza de que la Comuna se adueñaría del mismo. El presupuesto presentado incluyó la casa parroquial y la pieza del sacerdote y alcanzó el valor de y seis reales. El dinero se recaudó juntando en efectivo debiendo cobrarse más mediante una donación en efectos de José Iraola, este remate llegó a . entraron con la venta de ganado robado por el excoronel Aguilar y el resto entró de recaudaciones en los partidos del Vecino, en el pueblo de Azul, donde además residían propietarios de terrenos locales que donaron dinero y en Lobería.
El 20 de junio de 1854 se dio por finalizado el trámite y un decreto del 20 de junio de 1854 aprobó los planos que se presentaron para la iglesia del Chapaelofú.
A pesar del que el juez Darragueira estaba autorizado para ejecutar la obra, el dinero recaudado hasta entonces alcanzó para pagar los planos de Taylor, 500$ y el presupuesto demandaba más 18000|pesos}} destinado a las habitaciones de los religiosos cuyas paredes serían dobles, el techo de zinc (finalmente fue de paja) con tirantillos y tablazón de pino, los reboques de bosta blanqueada y el piso de ladrillo de barro. La consecuencia de esto fue que el párroco encontró solo proyectos a su llegada según consta en el vicario capitular que describe el incumplimiento de las condiciones exigidas a las autoridades. En el terreno de la iglesia había 71000 ladrillos producto de colectas.
En noviembre de 1854 se venden por orden del juez de paz hacienda sin dueño por un valor de destinados a esta obra. Asimismo se pide autorización al Gobierno para rematar 436 cabezas de ganado vacuno, la solicitud se aceptó y el remate generó . Una cantidad nada significativa para los presupuestados.
La construcción se inició en el año 1855, ese año además el pueblo sufrió cuatro invasiones indígenas. Se inició en mayo y se detuvo en noviembre ante la falta de obreros. Se paralizó hasta fines de 1856 cuando lograron reunirse , se tuvo que reparar el derrumbamiento de paredes y se adelantó algo pero nuevamente quedó paralizado.
En 1857 al hacerse cargo Adolfo González Chávez del juzgado eleva una nota al gobierno solicitando la conclusión de la obra de la casa de servicio de la iglesia parada desde hace dos años hasta que sea factible finalizar la obra de la capilla por el alto presupuesto que demandaba y formó una comisión formada por cuatro vecinos: Remigio Barbosa, Moyses Jurado, Francisco Rodríguez y el vecino proveniente de Dinamarca Juan Fugl. El gobierno superior le da la denominación de Municipalidad el 31 de julio y se recibe un préstamo de que suscriben los vecinos Remigio Barbosa, Ramón Santamarina, Carlos Darragueira, Francisco Rodríguez y Camilo Ortiz entre otras personas. Los fondos aún no alcanzaban por lo que se cobra un impuesto a la hacienda y frutos que se obtengan en este partido.
En julio de ese año 1857 se logra terminar las obras de albañilería de los exteriores después de cinco intentos y ya desde principios de ese año se cuentan con maderas, puertas y vigas que trajeron en carretas propiedad de José Alduncín y Ramón Santamarina y el 3 de octubre el municipio compra , el 12 se contrató la obra y en noviembre se aprobaron las bases para finalizar la obra.
Un año después de haberse terminado la iglesia, en 1858 el prefecto del 6.º Departamento da cuenta en una nota que en toda su jurisdicción no existe ni una iglesia ni un solo sacerdote habiendo informado en un párrafo anterior de la construcción de la capilla y además propone subdividir la plaza principal en dos manzanas y construir en las actuales calles Belgrano, Chacabuco y Pinto la iglesia en el centro y en los costados edificios administrativos. La propuesta además incluía dividir la Fortaleza en cuatro manzanas para poder subastarlos y costear la construcción de los edificios proyectados. Pero este proyecto sobre todo la nueva iglesia no prosperó en ese momento sobre todo por contar con una iglesia recién construida.
En abril de 1858 se colocan las aberturas y al año siguiente el altar mayor y el púlpito quedando inaugurada la iglesia. Más tarde en 1862 se le agrega una campaña de 28 arrobas que se coloca sobre la espadaña recién construida al costado de la iglesia. Esta espadaña está compuesta de dos arcos construidos con cal, con un tirante de urunday del que colgaban dos campanas traídas por el Rodríguez y otra nueva campana.
Se agrandó ese año la iglesia 7 varas y media, se pintó el interior, se empapeló el cielo raso, se realizó el reboque exterior y se colocó un pabellón pintado en el altar mayor. Se convierte la sacristía en habitación para el párroco y se construye una nueva de 9 varas y cuarto por 6 y media con techo de zinc y claraboya.
En 1864 se predicó en Semana Santa una Santa Misión y como recuerdo de este acto los misioneros instalaron una cruz en el atrio colocada sobre un pedestal de tres gradas.
En 1867 el párroco José María Rodríguez termina de construir poniendo dinero de su bolsillo la casa parroquial. Compra cuatro piezas de material, pisos de ladrillo y techo de zinc. Ese mismo año en la puerta principal se instaló una puerta batiente.
Se completó en 1870 el altar mayor con dos retablos laterales con sus nichos donde se colocaron las estatuas de la Pura y Limpia y San Roque.
La capilla provisoria que ocupó el primer párroco carecía completamente de los elementos necesarios para celebrar misa porque se habían destruido en el viaje de la expedición del general Rodríguez. El segundo vicario Domingo Scavini realizó un inventario de útiles y existencias que se han encontrado en la iglesia parroquial del Santísimo Sacramento en presencia de Narciso Domínguez y Francisco Rodríguez como testigos. Un cáliz de plata con patena cucharita del mismo material, un copón dorado por dentro y un par de vinajeras con platillo de plata, un misal de edición Además el inventario lo completaban un portaviático pequeño, tres crismeras de plata, una caja de estaño portahostias, un fierro para fabricarlas, dos candeleros de cobre de 23 cm de alto y una palmatoria. dos campanillas de core, un baúl para guardar los elementos de la iglesia, un cajoncito para crismeras y otro para contener los Santos Óleos, cuatro libras y cuatro onzas de cera en mal estado, cuatro floreros chicos y flores artificiales rotas casi completamente.nueva de 1850 y uno antiguo de 1738 que pertenecía a la antigua capilla, un ritual romano de 1766, un crucifijo de bronce, con colgadero o cadenilla del mismo metal forman parte de este documento realizado por el religioso.
Con respecto a ornamentos y ropas se cuentan un alba de bramante con volado de monsolina, tres manteles de mesa de altar en muy mal estado. Dos pañuelitos sin moño. Un único corporal, dos purificadores, tres paños de patena, un solo amito, una casulla de cada color, un cordón de seda punzó, un frontal morado en mal estado, una capa negra de coro con galón de oro, un cuadro grande de lienzo pintado al óleo representando a Nuestra Sra. Asunta. Tres cuadros que tienen los planos de la iglesia pintados por el arquitecto Taylor, una piedra ara, dos campanas: la grande y la chica que trajo el Gral. Rodríguez para la primera capilla. Además el inventario lo completaban un portaviático pequeño, tres crismeras de plata, una caja de estaño portahostias, un fierro para fabricarlas, dos candeleros de cobre de 23 cm de alto y una palmatoria. dos campanillas de core, un baúl para guardar los elementos de la iglesia, un cajoncito para crismeras y otro para contener los Santos Óleos, cuatro libras y cuatro onzas de cera en mal estado, cuatro floreros chicos y flores artificiales rotas casi completamente.