miniaturadeimagen|Icono de los doce apóstoles,
Concilio de Jerusalén (o Conferencia Apostólica) es el nombre aplicado por los historiadores y teólogos a un concilio de la era apostólica del cristianismo primitivo que se celebró en Jerusalén en torno a los años 48-50 d.C. Es único entre los antiguos consejos preecuménicos, por lo cual es considerado por los católicos y ortodoxos como un prototipo y precursor de los Concilios Ecuménicos posteriores y una parte clave de la ética cristiana.
Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 15, el Concilio decidió que los gentiles convertidos al cristianismo no estaban obligados a mantener la mayor parte de la Ley de Moisés, incluyendo las normas relativas a la circuncisión de los varones. El Concilio mantuvo, sin embargo, las prohibiciones de comer sangre, carne que contenga sangre, carne de animales sacrificados no adecuadamente, y sobre la fornicación y la idolatría, lo que a veces se denomina como el Decreto Apostólico o Cuadrilateral de Jerusalén.
Un relato sustancialmente diferente del Concilio se recoge en la carta de Pablo a los Gálatas, capítulo 2.Raymond E. Brown, en su Introduction to the New Testament, argumenta que tanto Hechos 15 como Gálatas 2 relatan el mismo evento, pero cada uno desde un punto de vista diferente con su propio sesgo. La misma opinión formulan Gérard Mordillat y Jerôme Prieur en Jésus après Jésus, pp.199-211. En él, Pablo se atribuye la evangelización de los paganos, dejando la de los judíos a Pedro, y no menciona en absoluto el denominado Decreto Apostólico.
Algunos exegetas cristianos resuelven la aparente contradicción aduciendo que la reunión descrita en Gálatas no sería el Concilio de Jerusalén sino una reunión privada. Otros cuestionan la fiabilidad histórica de los Hechos de los Apóstoles.
Antecedentes históricos
El Concilio de Jerusalén suele fecharse en torno al año 50 d. C., unos diecisiete años después de la crucifixión de Jesús, que se fecha entre el 30 y el 33 d. C. Hechos 15 y Gálatas 2, ambos sugieren que la reunión fue convocada para debatir si los gentiles varones que se estaban convirtiendo en seguidores de Jesús, estaban obligados a circuncidarse según la Ley de Moisés. La circuncisión no era practicada por los gentiles del Mediterráneo Oriental e incluso algunos judíos helenizados la consideraban vergonzosa.Jewish Encyclopedia: Circumcision: In Apocryphal and Rabbinical Literature: «Contact with Grecian life, especially at the games of the arena [which involved nudity], made this distinction obnoxious to the Hellenists, or antinationalists; and the consequence was their attempt to appear like the Greeks by epispasm (‹making themselves foreskins›; I Macc. i. 15; Josephus, ‹Ant›. xii. 5, § 1; Assumptio Mosis, viii.; I Cor. vii. 18; , Tosef., Shab. xv. 9; Yeb. 72a, b; Yer. Peah i. 16b; Yeb. viii. 9a). All the more did the law-observing Jews defy the edict of Antiochus Epiphanes prohibiting circumcision (I Macc. i. 48, 60; ii. 46); and the Jewish women showed their loyalty to the Law, even at the risk of their lives, by themselves circumcising their sons»;
Hasta ese momento, la mayoría de los seguidores de Jesús eran judíos de nacimiento, y algunos conversos, y consideraban al cristianismo primitivo como parte del judaísmo. Por ello, los historiadores los denominan judeocristianos. Según Alister McGrath, los judeocristianos seguían todos los preceptos del contemporáneo judaísmo del Segundo Templo con la adición de la creencia de que Jesús era el Mesías.McGrath, Alister E., Christianity: An Introduction. Blackwell Publishing (2006). ISBN 1-4051-0899-1. p. 174: «In effect, they [Jewish Christians] seemed to regard Christianity as an affirmation of every aspect of contemporary Judaism, with the addition of one extra belief — that Jesus was the Messiah».
Temas y resultados Según el autor de los Hechos de los apóstoles, el propósito de la reunión en Jerusalén era resolver un desacuerdo surgido en Antioquía, donde coexistían cristianos de origen judío y no judío. Algunos de los fariseos que se habían unido al cristianismo insistían en que los gentiles cristianos se circuncidasen y cumpliesen la Ley de Moisés. Los judeocristianos de Jerusalén, liderados por Jacobo el hermano de Jesús, creían que su comunidad debía observar la Torá, es decir, las reglas del judaísmo tradicional. Por el contrario, los seguidores de Pablo de Tarso, no creían que fuera necesario. Esto hizo que Pablo y Bernabé, el otro líder de la comunidad de Antioquía, fuesen llamados a Jerusalén. miniatura|derecha|Jacobo el Justo, cuyo juicio fue recogido en el Decreto Apostólico según Hechos 15:19-29 En el Concilio, siguiendo el consejo ofrecido por Simón Pedro (Hechos 15:7-11), Jacobo dictó una propuesta, aceptada por todos y conocida como el Decreto Apostólico:
Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.
Se trata de cuestiones más amplias que la circuncisión, particularmente cuestiones alimenticias, pero también la fornicación y la idolatría. Estos preceptos dice Hechos 15:23-29que se enviaron por carta a los cristianos de Antioquía, Siria y Cilicia, lo cual se interpreta como que se consideró vinculante para todas las congregaciones cristianas de cualquier región.Apostolic Presbyterianism - William Cunningham y Reg Barrow.La versión occidental de los Hechos añade la forma negativa de la Regla de Oro: «cualquier cosa que vosotros no os haríais a vosotros mismos, no la hagáis a otro».
El autor de los Hechos relata una reafirmación por Jacobo y los ancianos de Jerusalén de los contenidos de la carta con motivo de la última visita de Pablo a Jerusalén, inmediatamente antes de la detención de Pablo en el templo: «Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo. Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos». Los ancianos entonces procedieron a notificar a Pablo de lo que parece haber sido una preocupación común entre los creyentes judíos, que él estaba enseñando a los judíos de la diáspora convertidos al cristianismo «a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres». Recuerdan a la asamblea, diciendo «en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación». En opinión de algunos estudiosos, el recordatorio de Santiago y los ancianos aquí es una expresión de la preocupación de que Pablo no estaba enseñando plenamente la decisión de la carta del Concilio de Jerusalén a los gentiles,Robert McQueen Grant. Augustus to Constantine: the rise and triumph of Christianity in the Roman World. Louisville: Westminster John Knox, 2004. p.iv. «According to Acts 21:25, the elders at Jerusalem were still concerned with observance of them when Paul last». sobre todo en lo que se refiere a la carne kosher,Paul Barnett. Jesus & the Rise of Early Christianity: A History of New Testament. p. 292. «He chided Paul later for his failure to require the Gentiles to observe the decree (Acts 21:25). Paul delivered the letter from the Jerusalem meeting expressing James's decree, but only to churches in Syria, Cilicia and Galatia ....Paul did not impose the food requirements for the kosher-killed meat and against the idol-sacrificed meat upon the Corinthians». que contrasta con el consejo de Pablo a la comunidad de Corinto: «de todo lo que se vende en la carnicería, comed» (1 Corintios 10:25).Gordon D. Fee (1987). The First Epistle to the Corinthians. p. 480. «Paul's ‹rule› for everyday life in Corinth is a simple one: ‹Eat anything sold in the meat market›».
El relato de Pablo en su epístola a los Gálatas, por su parte, afirma que acudió a Jerusalén por su propia iniciativa acompañado de un discípulo griego no circuncidado llamado Tito. Mientras que en Hechos 15 solo toman la palabra Pedro y Jacobo, en Gálatas 2 Pablo solo da su versión de la discusión. Frente al concilio público y solemne que evoca Hechos, Gálatas da la impresión de una reunión clandestina.
Historicidad