José Manuel Montoya Zapata (Rionegro, 1 de noviembre de 1800 - † 1833) fue un coronel colombiano del ejército de la Confederación Granadina. Primeros Años José Manuel Montoya fue hijo del matrimonio de José María Montoya Duque y de María Josefa Zapata Ossa. Fue alumno de filosofía del profesor Félix de Restrepo.
En 1819 se incorporó al Ejército como Alférez del batallón 1° de Antioquia, que marchó bajo el comandando de José María Córdova a la campaña de Yarumal contra los realistas, donde recibió Montoya el grado de teniente. Libertada Antioquia, Montoya pasó a apoyar la campaña de Magdalena, participando en la toma de Cartagena, recibiendo el ascenso a capitán. Montoya fue escogido en la comisión que condujo a los españoles capitulados a Cuba, regresando el 8 de mayo de 1822.
El capitán Montoya fue encargado de conformar la compañía de granaderos de su columna; cuando fue trasladado a Maracaibo con la columna de vanguardia dispuesta para atacar al coronel Morales que había ocupado Zulia. En Sinamaica comandó la acción bélica de la cual resultó herido. Luego fue enviado Montoya a pacificar la provincia de Santa Marta y paso al Valle de Upar para librarlo de la ocupación de Morales, objetivo que se cumplió. De regreso a Santa Marta, recibió Montoya el grado de teniente coronel y el comando del batallón Antioquia. Sellada la victoria contra el ejército español, Montoya se retiró del servicio activo en 1825.
Regreso al Servicio Activo En Guayaquil se alistó Montoya con las tropas del general Flores. De regreso a Bogotá, fue comisionado por el Gobierno para tratar de convencer al general Córdova de desmontar su sublevación contra Bolívar. Fue nombrado gobernador de la Provincia de Antioquia y el 26 de marzo de 1830 ascendió a coronel graduado. El gobierno del presidente Mosquera nombró a Montoya como jefe de Estado Mayor de Cundinamarca, cargo en el que combatió contra la División Callao, lo que le mereció el ascenso a coronel efectivo a pesar de la derrota. Como fuera uno de los individuos que se pidió expulsar en la negociación de la capitulación, Montoya se mantuvo oculto hasta que se enteró de que en Neiva se organizaba un ejército para combatir a la dictadura, por lo que salió de Bogotá y se vinculó al cuerpo que lo nombró jefe del estado mayor general del ejército del Centro.
Con el regreso al poder el 3 de mayo de 1831 del general Domingo Caicedo Sanz de Santamaría, el ejército quedó bajo el comando del general de brigada José Hilario López, quien nombró a Montoya como primer ayudante general del Estado Mayor General del Ejército. El coronel Montoya hizo parte de las Juntas Revolucionarias que conformó el general José María Obando para presionar el desconocimiento del Pacto de Apulo, en el que se comprometió Caicedo a respetar a los militares que acompañaron la dictadura de Urdaneta. Montoya pasó a ser juez de la Suprema Corte Marcial y luego comandante de la I Columna y jefe militar de la provincia de Bogotá.
Su asesinato Los atropellos cometidos por Obando, que ocupó interinamente la presidencia mientras regresaba al país el electo mandatario, Francisco de Paula Santander, y por el gobierno titular, llevaron al general José Sardá a liderar una conspiración contra el presidente Santander. El plan, que consistía en tomarse el batallón de húsares y el batallón de artillería ubicados en la plazoleta de San Francisco de Bogotá, fue delatado por un informante que le refirió por escrito el plan al presidente, quien acompañado del coronel Montoya, asistió a la unidad militar objeto de la conspiración y ordenó el arresto del centinela, que le correspondía dejar entrar a los fraguados al cuartel.
Le correspondió a Montoya conducir al preso hasta la cárcel, operación que adelantó sin precauciones distintas a secundarlo con el sable desenvaindo, por tratarse el preso de uno de sus grandes amigos. En el trayecto, el oficial detenido comenzó a correr y Montoya inició la persecución, en medio de la cual el reo le gritaba que no lo siguiera más o tendría que matarlo, amenaza que metros más adelante cumplió al desenfundar y detonar una pistola que llevaba oculta, asestándole un balazo a Montoya en el pecho que le atravesó el corazón y le causó la muerte de inmediato, quedando el coronel tendido en el suelo y llamando sobre su cadáver la atención de vecinos y de tropa, que ante el aturdidor estallido de pólvora, salieron a verificar lo sucedido.
Versiones históricas apuntan a que los subalternos de Montoya juraron sobre su cadáver que lo vengarían en el partido contrario (bolivariano), lo que muy seguramente desencadenó en el escandaloso asesinato del coronel Mariano París.
Recibió suntuosas exequias en el extinto Templo de Santo Domingo.
Familia
Celebró el coronel Zapata primeras nupcias con la que había sido esposa por un día, del español Juan José Torlá, doña Teresa Antonia Villa Piedrahíta, nacida el 16 de octubre de 1801 en Medellín y fallecida en Bogotá el 1.º de junio de 1830, unión de la que nació Federico Montoya Villa. Por segunda vez, contrajo matrimonio con María Josefa Matilde Rendón Campuzano, con quien dejó un hijo póstumo llamado José Manuel Montoya Rendón.
Bibliografía CORDOVEZ MOURE, José María. Reminiscencias de Santa Fe de Bogotá.
Referencias
Categoría:Nacidos en Rionegro (Antioquia) Categoría:Coroneles de Colombia Categoría:Militares de Colombia del siglo XIX