Pedro León Loyola Leyton (Curicó, 25 de noviembre de 1889 - Santiago de Chile, octubre o noviembre de 1978) fue un filósofo y profesor chileno.
Biografía
Primeros años Nació el 25 de noviembre de 1889 en Romeral, Curicó, en el seno de una familia acomodada; hijo de Daniel Loyola y Fidelia Leyton. Fue tío del científico Eduardo Fuenzalida Loyola.
Recibió educación primaria particular en su infancia, la cual terminaría por completar en el Colegio de San Antonio de Curicó (actual Colegio de Arte y Cultura de Curicó) en 1901. Hizo su primer ciclo de Humanidades en el Liceo de Curicó (1902-1904), donde abrazó el catolicismo, y el segundo en el Internado Nacional Barros Arana (1905-1907), donde abdicó del mismo, deviniendo en un "creyente frustrado". Obtuvo el bachiller en Humanidades en 1908.
Formación universitaria Estudió Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (1908-1912), graduándose del bachillerato en leyes. En paralelo a su quinto año de Derecho (carrera de la cual terminó por no graduarse), estudió Pedagogía en Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile (1912-1915), haciendo además un curso extraordinario de Filosofía bajo la dirección de Guillermo Mann. Allí se vería influenciado por el racionalismo ilustrado y el positivismo heterodoxo de Valentín Letelier. El tema central del curso fue "La filosofía de la historia, según Fichte". Se tituló de Profesor el 10 de enero de 1917, con la memoria La filosofía en la educación secundaria. El malestar que le causó su abjuramiento del catolicismo le llevó a refugiarse en la filosofía:
Fue miembro de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), llegando a presidirla en 1909 y 1918 (esta última como director extraordinario), a la vez que fue su vicepresidente en 1910 y 1913. Entre 1914 y 1915, también fue guaripola de la FECh. En un discurso de 1910, Loyola resume los ideales de la joven agrupación:
miniaturadeimagen|383x383px|Página de la revista Zig Zag, describiendo la manifestación de la FECh contra monseñor Enrique Sibilia en 1913.|izquierdaSus críticas, así como las de sus compañeros, vieron su vía de exposición a través de las revistas Juventud y Claridad. Loyola ingresó a la FECh justamente cuando la misma comienza a asumir una serie de compromisos sociales explícitos, gestos con los que se cuadraró no sin esporádicos roces (como cuando defendió a Valentín Letelier contra las críticas y ataques del ala más extremista de la Federación), pero con un hermanamiento de fondo producto de la fuerte oposición al conservadurismo chileno:
Loyola, desde la FECh, ofreció un apoyo intelectual a la lucha proletaria. En sus propias palabras:
Vida académica y práctica política Entre 1915 y 1917, fue inspector del Liceo de Aplicación. Con el título de docencia ya obtenido, ejerció de Profesor de Filosofía en el mismo liceo (1917-1928), así como en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera (1918-1937). Por en breve espacio de tiempo (junio-noviembre de 1918), enseñó en la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins, abandonando el trabajo por propia voluntad. Entre 1917 y 1919, fue Profesor Suplente de Filosofía en múltiples instituciones: Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago, el Colegio San Ignacio, el Instituto de Humanidades, el Colegio San Pedro Nolasco y Colegio San Agustín; cuyas cátedras estaban en propiedad de Daniel Martner. En 1917, dictó numerosas conferencias sobre Pedagogía y Filosofía en la Universidad de Chile.
En junio de 1918, y en reemplazo de Guillermo Mann, Pedro León Loyola asumió la Cátedra de Pedagogía y Filosofía en el Instituto Pedagógico. Por aquella época, la enseñanza de los ramos filosóficos y pedagógicos (llamados "ramos generales" por su transversalidad a todas las carreras) se hallaba distribuida entre el profesor Guillermo Mann (Psicología, Filosofía y Pedagogía [teórica y práctica]) y Darío Salas Díaz (Lógica e Historia de la Pedagogía). miniaturadeimagen|343x343px|Darío Salas Díaz (1881-1941) fue un destacado educador chileno.Durante ese año, Loyola realizó toda la labor que había pertenecido a Mann. Pero a partir de 1919, Salas Díaz asumió a su cargo todo lo concerniente a Pedagogía, mientras que Psicología, Lógica y demás disciplinas filosóficas fueron asumidas por Loyola (no obstante, no sería hasta 1923 que habrían exámenes separados de "Filosofía" y "Pedagogía").Loyola organizó sistemáticamente las materias, enseñándolas en este orden: +Orden de las asignaturasNombre de las asignaturasPrimeraIntroducción a la filosofíaSegundaPsicologíaTerceraLógicaCuartaFilosofía general de las cienciasQuintaHistoria de la filosofía También en 1918 (tras un intento previo en 1910), creó junto a Santiago Labarca la Universidad Popular Lastarria (UPL), la cual tenía como fin la instrucción de los obreros y trabajadores manuales, con el propósito de promover y permitir el avance del proletariado. En ella dictó las Cátedras de Filosofía y Ciencias Sociales, además de ejercer como secretario. La creación de esta institución profundizó la relación entre la Universidad de Chile y la sociedad civil:
En 1919, producto de su extremismo, Loyola abandona la FECh. Ya en 1916 había evidenciado una creciente frustración con la dirección política e intelectual de la organización, criticando a los estudiantes por protestar y criticar sin ofrecer un programa positivo propio:Loyola, Pedro León. “La filosofía en la educación secundaria”, El Universitario, p. 3, Santiago, agosto de 1916.
Su reformismo lo distancia del carácter revolucionario de la FECh, renunciando a ella y a las instituciones afines:
miniaturadeimagen|329x329px|Recorte del Diario La Nación (11/06/1920) donde se anuncia la realización de la tercera conferencia acerca de la teoría relativista de la gravitación del físico alemán Albert Einstein en el Instituto de Ingeniería de la Universidad de Chile. Se le acusó de volverse reaccionario. Sin embargo, al poco tiempo vuelve a la FECh, a la vez que reasume el secretariado de la UPL. Por aquel entonces, Loyola y sus allegados eran acremente criticados por los sectores acomodados del país, quienes usaron el poder de los medios de prensa para esparcir todo tipo de rumores y ataques personales a los miembros de la FECh. En el caso de Loyola, mediante un escrito anónimo llegó a ser acusado de recibir sobornos de origen peruano por sus actos de desestabilización social y antipatriotismo. izquierda|miniaturadeimagen|376x376px|Recorte fotográfico del Diario La Nación (13/06/1920) en el que se recoje la asistencia a la convención. entre el público se contaban Domingo Amunátegui (Rector de la universidad), Samuel Lillo (Presidente de la FECh), Alfredo Demaría (Director del Instituto Pedagógico), Arcadio Ducoing (Inspector General de la Escuela de Derecho), Juan Antonio Iribarren (Profesor de la Facultad de Derecho), Ricardo Montaner Bello y Pedro Aguirre Cerda (Diputado de la Provincia de Santiago); entre otros. Su interés por la filosofía de las ciencias se haría tempranamente evidente nada más iniciar la década de 1920. El 1 de junio, participó de una discusión general acerca de la teoría de la relatividad de Albert Einstein. En ella tendría oportunidad de polemizar con Manuel Almeyda Arroyo, Ricardo Poenisch, Gustavo Lira, Leonardo Lira, Gualterio Vogel y Laín Diez.
Poco menos de dos semanas después, el 12 de junio, tomó lugar en el Salón de Honor de la Universidad de Chile la primera Convención Estudiantil chilena. Al momento de definir los integrantes de la Mesa Directiva, la sala se dividió entre Pedro León Loyola y Satiago Labraca. Finalmente, Loyola fue electo Presidente Directivo. Domingo Amunátegui, José Ducel (Presidente Fundador de la FECh) y Fernando Demaría fueron elegidos Presidentes Honorarios. Casi en paralelo, la Casa de Estudios dispuso realizaran un curso especial de actualización para docentes de enseñanza secundaria, centrado en las asignaturas de Psicología, Historia de la Filosofía y Lógica. Este fue dictado por Arcadio Ducoing, Ricardo Dávila Silva y Pedro León Loyola.
Redactó, también en 1920, la sección quinta de la Declaración de Principios de la Federación. En ella, la educación guarda relación con un ideal de hombre y de vida, visión heredada del positivismo, en la que el liberalismo radical y el arielismo de Loyola cristalizan en una defensa de la educación pública para el sano desarrollo del espíritu humano:
Su rechazo al asalto contra la FECh (en el que el Hogar de Estudiantes sufrió destrozos) y la Federación Obrera de Chile lo llevaron a participar en la huelga estudiantil y el paro obrero de julio de 1920, destacando su paseo frente al Palacio de la Moneda con un cadáver simulado en un ataúd. Aproximadamente a las 3 de la tarde, se produjeron agitaciones entre los asistentes que terminaron en represión militar y policial. Sin justificación ni base legal para ello, fue detenido y trasladado a la 3° Comisaría de Santiago, además de resultar herido en su cabeza con una lanza durante la carga de las tropas apostadas en las calles. Al ser un evidente caso de atropello de las libertades civiles, numerosos diputados, entre ellos Pedro Aguirre Cerda, exigieron su liberación inmediata e incondicional, la cual fue concedida ese mismo día. En respuesta a la destrucción del Hogar de Estudiantes, Loyola, así como otras organizaciones y personas naturales, colaboraron monetariamente para su reconstrucción.miniaturadeimagen|270x270px|Célebre fotografía de los estudiantes cordobeses izando la bandera argentina, en el frontispicio del antiguo edificio de la Universidad de Córdoba.|izquierda A inicios de la década de 1920, y con el ejemplo de la Reforma Universitaria de 1918 en Argentina, la movilización estudiantil chilena que buscaba reformar la universidad adquirió una perspectiva global al reconocer que sus objetivos nacionales coincidían con los de otras federaciones internacionales. Este entendimiento fortaleció su compromiso con la causa, que se centraba en abandonar la visión tradicional de la universidad como un espacio dominado por "sabios diplomados" que pretendían imponer una verdad absoluta. En su lugar, aspiraban a una universidad con mayor independencia de las facultades, autonomía y libertad de cátedra, donde tanto estudiantes como docentes pudieran participar y enseñar libremente, promoviendo una mayor democratización en la educación. Tales antecedentes conducen a la Primera Convención Estudiantil Chilena en junio de 1920, la cual estaría presidida por Loyola; con motivo de organizar sus acciones futuras. miniaturadeimagen|251x251px|Domingo Amunátegui Aguilar (1860-1946). El 6 de septiembre, Loyola, con el respaldo de la Asamblea de Profesores, salió a la defensa de Carlos Vicuña Fuentes, profesor y político quien fue destituido de sus cargos como docente en el Instituto Nacional y el Instituto Pedagógico por realizar comentarios públicos "antipatrióticos" contrarios a las políticas del gobierno de turno; siendo esto percibido como un caso castigo excesivo y de autoritarismo por parte Ministerio de Educación, institución que resolvió eximirlo de sus obligaciones en ambos establecimientos el 5 de septiembre. Loyola en particular y el gremio de docentes en general se vieron a sí mismos indefensos ante la persecución de las ideas en la academia chilena. La situación no haría sino más que demandar con mayor urgencia la necesidad de una Reforma Universitaria en Chile.