La Baja Navarra (en francés: Basse-Navarre; en euskera: Nafarroa Beherea, Baxe Nafarroa o Baxenabarre) es una región histórica situada en la vertiente septentrional de los Pirineos Occidentales. Tal denominación procede por contraposición a la Alta Navarra. Ambas, conformando lo que fue el reino de Navarra, pasaron a depender desde el de las coronas francesa y española, respectivamente. Actualmente es un territorio integrado dentro del departamento francés de los Pirineos Atlánticos, junto con los antiguos vizcondados de Labourd, Soule y Bearne.
También conocida como Tierra de vascos o abreviado Vascos,Palacio Hualde de Erratzu"Sancho III el Mayor. Un rey pamplonés e hispano", Sancho III el Mayor: rey de Pamplona, rex Ibericus (2007) especialmente desde el , es en esta época moderna cuando se usa con mayor frecuencia la denominación de Baja Navarra por influencia del francés (Basse Navarre), de forma análoga a otras provincias de Francia (por ejemplo, Alta y Baja Normandía). Ocupa una extensión de unos 1300 km².
Las 76 comunas que lo componen formaban parte del distrito de Bayona y de los cantones de Bidache (parcialmente), Hasparren (parcialmente), Iholdy, Labastida Clarenza (parcialmente), Baigorri, San Juan Pie de Puerto y Saint-Palais (parcialmente) hasta el año 2015, en que, manteniendo el distrito, pasaron a formar parte de los nuevos cantones de País de Bidache, Amikuze y Ostibarre (45 comunas), Montaña Vasca (30), Nive-Adour (1) y Orthez y Tierras de Ríos y Sal (1).
Toponimia El territorio toma su nombre del Reino de Navarra, al que perteneció hasta su abolición en 1789.
En la Edad Media, recibía el nombre de tierra de Ultrapuertos (euskera: Bortuz Haraindiko lurraldea; occitano: Deça-Ports), haciendo referencia a su situación en la vertiente opuesta de los "puertos" o Pirineos con respecto a la capital, Pamplona. Ocasionalmente se le hacía referencia como castellanía de San Juan.
En la Edad Moderna y tras la conquista de la parte peninsular del reino, el territorio constituyó el remanente del Reino de Navarra, guardando su nombre. En paralelo, surgió la denominación Bascos o tierra de Vascos (escritos indistintamente con b o v), específica para el territorio, que acabó siendo sustituida por influencia del uso francés por la de Baja Navarra, en contraposición a la Alta Navarra, constituida en la actualidad como Comunidad Foral de Navarra.
Perspectiva política Para la corriente del nacionalismo vasco, forma parte del llamado País Vasco francés o Iparralde siendo la Baja Navarra uno de los tres territorios históricos franceses (junto a Labort y Sola) que conforman la parte septentrional (Iparralde, en euskera) del territorio denominado tradicionalmente Vasconia o Euskal Herria, de acuerdo a la recomendación de la Real Academia de la Lengua Vasca.Así lo recoge la Real Academia de la Lengua Vasca en un informe del 18 de julio de 2003, disponible en Euskaltzaindia sobre la denominación Euskal HerriaMapa de la Baja Navarra de la oficina de turismo bajonavarra
Historia Época medieval En el este territorio era parte del condado de Gascuña, «una estirpe hereditaria de magnates locales, reticentes ante el lejano poder monárquico franco, pero con estrechas relaciones de vecindad con el condado de Aragón y la incipiente monarquía pamplonesa.» A mediados del Sancho III el Mayor lo hace figurar «en algunos momentos» como parte del reino de Pamplona.
Documentalmente es en 1189 cuando «se menciona a Martín de Chipía como senior encargado de la tierra de Cisa per manum regis» pudiéndose afirmar con más fundamento que la autoridad de la monarquía navarra ya se mostraba asentada por estos valles pirenaicos. Con todo, como informa la Gran enciclopedia de Navarra «parece que no hubo una incorporación en bloque, sino un proceso de integración paulatina de microespacios tradicionales, en algunos de los cuales se planteó su aproximación a la Corona desde el plano del complejo entramado feudo-vasallático vigente en Gascuña desde el siglo XII». La investigadora del tema, Susana Herreros Lopetegui afirma análogamente que la formación de Ultrapuertos como enclave del reino navarro «tiene su inicio en la ocupación de la tierra de Cisa a finales del siglo XII» y cuyo resultado final vendrá tras un laborioso proceso de ajustes feudo-vasalláticos desarrollado a lo largo de la primera mitad del en un contexto de complejas relaciones entre los poderes locales, por un lado, y los distintos espacios soberanos, por el otro.»
A principios del el rey de Francia y de Navarra, Luis el Hutín, desgaja la parte más septentrional de la tierra de Arbeloa y funda «una bastida o plaza fortificada repoblada con personas procedentes posiblemente del Pirineo oriental», recibe el mismo fuero que la bastida de Rabastens de Bigorra y recibe el nombre de Clarenza (La Bastide-Clairence). Su importancia estratégica se explica como puesto avanzado en los límites de los dominios ingleses. Con los años, además, este emplazamiento adquiere relevancia como encrucijada comercial y mercantil gracias a su proximidad al puerto de Bayona. Esta villa contará, por ello, con su oficial del rey, su baile y su agente fiscal así como ejecutor de las sentencias judiciales.
Hacia mediados del , en 1338, la nueva circunscripción de la bailía de Mixa-Ostabarets toma cuerpo ante la negativa del señor de las tierras, Bernardo Ezi, a prestar homenaje a la monarca navarra, Juana II casada con Felipe de Évreux, y tras escindirse de nuevo el trono navarro del francés al prevalecer en este la famosa ley sálica que primaba la descendencia masculina a la femenina, ley que en el reino navarro no se aplicó. El trono navarro aplicó un largo embargo a esta circunscripción (1338-1365) cobrando directamente las pechas que fueron gestionadas «por un baile con residencia en el castillo de Gárriz». miniaturadeimagen|Vidriera de la iglesia de San Juan de Pie de Puerto, donde se aprecia el escudo de Navarra sobre un fondo azur y flores de lis.
En 1365 ya se encuentra también la figura del baile de San Juan «encargado de mantener el orden y guardar el sello, diferente de los de Labastida Clarenza y Mixa-Ostabarets que además de mantener el orden recaudan las imposiciones fiscales y guardan la casa fuerte de Naupeciada y el castillo de Gárriz respectivamente.» La figura del castellano de San Juan se ve así liberada de ciertas tareas manteniendo el cobro de las caloñas y la tarea de defensa del territorio. Sin embargo no se encarga de controlar y retribuir «a los alcaides de los castillos del territorio.» Estos castillos (Rocafort, Rocabruna, Mondarráin y Castelrenaut) siguen vinculados a la figura del merino de Sangüesa. En 1420 el alcaide de Castelrenaut sí pasa a depender de San Juan siendo su ubicación de frontera y los crecientes conflictos entre linajes las posibles razones de tal cambio.
En el el conjunto del reino de Navarra estaba ya organizado administrativamente en cinco merindades: las de Pamplona, Olite, Estella, Tudela y Sangüesa, siendo esta última la que englobaba administrativamente a los ciudadanos de Ultrapuertos, tanto la Castellanía de San Juan, como las mencionadas bailías de Mixa-Ostabarets y de Labastida Clarenza. El territorio que no contaba propiamente con un merino aunque por mimetismo unas veces, por el desempeño extraordinario del castellano de San Juan (San Juan de Pie de Puerto oficiaba de cabecera del territorio), y de que a finales del siglo es referida más expresamente como una merindad más. Aún hoy día no es extraño encontrar tal mención incluso entre trabajos académicos. Hasta 1527-1530 estuvo unida políticamente a la Alta Navarra, denominándose en la documentación de la Cámara de Comptos como Tierra de Ultrapuertos haciendo referencia, desde el punto de vista de la capital, a su carácter ultramontano en la vertiente norte de los Pirineos, al otro lado del puerto de Roncesvalles.
Luxa y Agramont Desde el los monarcas navarros recibieron homenaje vasallático del linaje de los Luxa vecino del linaje de Agramont, ambos radicados principalmente en Ultrapuertos. Los derechos regios en la zona, exiguos y, a veces, más carga que beneficio, están en manos de particulares como favor real: los Lacarra, en San Juan de Pie de Puerto, el señor de Agramont en Labastida Clarenza y los Luxa en Saint Palais. El señor de Agramont había recibido de los reyes el peaje de Roncesvalles en 1329, siendo renovado en 1342 aunque parece que existían casos de contrabando, especialmente con el trigo traído de la parte cispirenaica que denota una crisis alimentaria con escasos recursos agrícolas.
En una situación de crisis generalizada, tanto en lo político como en lo social y económico, los respectivos intereses patrimoniales por el sur de Francia mantenidos por varios linajes ultrapirenaicos prevalecieron en muchas ocasiones llevando a sus miembros a bascular en sus homenajes vasalláticos entre la órbita inglesa y francesa dentro de un complejo contexto de fondo como fue el desarrollo por la Guerra de los Cien Años. Es, especialmente, en esta región colindante con Inglaterra y Francia donde se añaden, además, los intereses dinásticos de Carlos II de Navarra que le llevan a enfrentarse al trono francés sobre un escenario que abarcará todo el territorio vecino. Su creciente implicación, como oportunidad de prosperidad y ganancia de influencia política, llevó a que en Navarra se pasara de un 14 % de ricoshombres de origen ultrapirenaico en 1328 a un 71,5 % en el año 1385, siendo, en estas mismas fechas, un 35 % de caballeros de la milicia de esta misma zona de origen.
Todo ello ayuda en el surgimiento de enfrentamientos derivados que, a la muerte de Carlos III de Navarra en 1425, cristaliza en una confrontación cada vez más abierta entre los beaumonteses y los agramonteses. Los Beaumont, descendencia ilegítima de la casa real navarra, emparientan principalmente con los Luxa y asumen el liderazgo de estos, mientras que los Agramont, que emparientan principalmente con los Peralta, habitualmente eran los antagonistas de aquellos. A la muerte de Blanca I de Navarra (1441), con un testamento abierto donde parece no estar claro quien debería asumir el trono, se desarrolla abiertamente una guerra civil donde Juan II de Navarra y de Aragón encontrará apoyo entre los agramonteses y el Condado de Foix frente al legítimo heredero, su hijo Carlos de Viana al que le niega el acceso al trono y buscará en los beaumonteses y Castilla los mejores aliados para defender su causa legítima.Véase a fondo el extenso trabajo de investigación de Eloísa Ramírez Vaquero publicado en miniaturadeimagen|Mapa de las 5 merindades de Navarra y, en azul, la tierra de Ultrapuertos (la Baja Navarra), a comienzos de la Edad Moderna.
Época moderna y contemporánea