Socuéllamos es un municipio español de la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, situado en la comarca de La Mancha.

Limita al norte con los municipios de Pedro Muñoz y Mota del Cuervo; al este con el de Las Mesas y Villarrobledo; al sur, con el de Alhambra; y al oeste con el de Tomelloso. Su término municipal tiene una extensión de 374,10 km², a una altitud media de 680 m s. n. m. y cuenta con una población de 12 098 habitantes (INE 2022). Por su extensión ocupa el lugar número catorce de los ciento dos municipios de que consta la provincia y por población, el once, ordenados de mayor a menor.

Toponimia La etimología del topónimo es difícil y controvertida. La que parece más probable es la proveniente del latín: "[Locus] sub quem Lamos [fluvit]", "lugar bajo el cual Lamos fluye", ya que el río que pasa por su vera parece haber sido llamado Lamos, de donde Laminium, posible Daimiel.

Símbolos

Escudo

El escudo de la ciudad quedó instaurado por decreto del Ministerio de Gobernación el 16 de diciembre de 1955 a propuesta del Ayuntamiento de Socuéllamos de conformidad con el dictamen de la Real Academia de la Historia. Este se compone de tres cuarteles: el cuartel superior de la izquierda, sobre verde o sinople, torre con sus almenas, una puerta y dos ventanas; el cuartel superior derecha, sobre azul o azur, la cruz de Santiago; el cuartel inferior en punta, sobre rojo o gules, racimo de uvas.

La torre se adopta como signo de fidelidad, en relación con los orígenes de la Torre de Vejezate, sobre un campo verde que denota esperanza, fe, amistad, servicio y respeto. La cruz de Santiago es por haber pertenecido Socuéllamos a la Orden de Santiago, sobre azul que representa la justicia, la verdad, la lealtad, la hermosura, la nobleza, la dulzura y la vigilancia. El racimo de uvas se debe a ser este uno de los principales sustentos económicos tradicionales de la ciudad, sobre rojo que denota fortaleza, osadía, alteza y ardid.

Bandera

La bandera de la puebla está basada en tres colores: rosa azul y amarillo plátano aceptados por el Ayuntamiento de Socuéllamos el 18 de junio de 1998. Sus dimensiones son de 100:150 cm y está formada por cuatro colores, de arriba abajo y de izquierda a derecha, con colocación cuartelada en aspa con el siguiente orden: cuartel superior en azul o azur, cuartel izquierdo en blanco o plata con el escudo de Socuéllamos centrado en su interior, cuartel derecho rojo o gules y cuartel inferior verde o sinople.

Himno

El Himno a Socuéllamos, compuesto en 1948, es un poema de Julio Mata, un párroco de Socuéllamos nacido en Murcia, con música de Juan Moragues, director de la banda municipal de música de Socuéllamos nacido en Algemesí (Valencia).

Demografía Socuéllamos cuenta con una población de .

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El origen de la actual población de Socuéllamos hay que situarlo en la una elevación del Córcoles, cerca de una laguna que existió hasta el que recibía el nombre de La Hoyuela, siguiendo un patrón común de asentamiento desde el Neolítico y la Edad del Bronce similar a poblaciones manchegas cercanas como Manjavacas, Mota del Cuervo o Pedro Muñoz. Por este motivo, pueden encontrarse cantos tallados pertenecientes al periodo del Paleolítico Inferior y lascas y láminas trabajadas desde el Paleolítico Medio (hace 40 000 años).

Antes de su asentamiento en la ubicación que ahora ocupa, existieron otros núcleos previos como Vejezate, El Pozo Bernaldo y Villarejo Rubio que, poblados desde la Edad del Bronce, y después de ser importantes núcleos medievales, desaparecieron antes del .

La primera referencia documental que tenemos de la existencia de Socuéllamos, son los privilegios repobladores concedidos por la Orden de Santiago y su Maestre Juan Osórez a finales del (1298), que consistían en que todo aquel que construyera una casa y plantara dos aranzadas de viña estaba exento de todo pecho y tributo salvo el diezmo al Monasterio de Uclés. Estas franquezas permanecieron en vigor incluso con el emperador Carlos I.

Hasta 1468, en que la población tenía noventa vecinos, no volvemos a tener noticias del núcleo, aunque se sabe que no se despobló. Sí lo hicieron, sin embargo, el resto de poblaciones cercanas, como Pedro Muñoz, Manjavacas, Villarejo Rubio y Vejezate.

Villarejo Rubio fue, según Inocente Hervás y Buendía (posiblemente tomado de José López de Agurleta) la primera cabeza del señorío de la Orden en la comarca (1235-1240), que fue efímera, ya que este pueblo pasó a depender de Campo de Criptana poco después. Desde ahí, la dirección pasó a Vejezate, una vez que su casa fuerte fue donada a la Orden de Santiago y a Pedro Fernández por privilegio de Alfonso X El Sabio en el año 1256.

En el año 1478, el Comendador de Vejezate, Lorenzo Mexía, en plena guerra de sucesión castellana, decide que no dispone de medios suficientes para defender la Torre de Vejezate por lo que la destruye y la abandona, empleando los 200 000 maravedíes que le había entregado la Orden para reconstruir la Casa-Encomienda de Socuéllamos. Esto supone, de hecho, un nuevo cambio en la cabeza de la encomienda santiaguista.

A partir del año 1494 llegaron los Mendoza, de las Casas de Tendilla y Mondéjar (Guadalajara), con Íñigo López de Mendoza, el "Gran Tendilla", al frente, como premio por su embajada en Roma. Su hijo, Antonio de Mendoza, fue el primer virrey de Nueva España y segundo del Perú y su nieto, Francisco de Mendoza, "El Indio", primer señor de Estremera (Madrid), administrador de las minas de los reinos y de Guadalcanal y capitán general de las Galeras de España.

El Socuéllamos de entonces, dependiente del Tribunal de Cuenca, es uno de los pueblos de toda Castilla-La Mancha con mayor actividad inquisitorial, debido a la llegada de cuarenta familias moriscas a finales del , expulsadas de Granada por la rebelión de las Alpujarras de 1568.

Con la llegada de la Pequeña Edad de Hielo las temperaturas disminuyeron y aumentó la pluviosidad. Es el momento en el que se produce el hundimiento de las Lagunas de Ruidera y en Socuéllamos este hecho supone, al estar situado al lado de un río y sobre un acuífero muy somero, que se produzcan frecuentes inundaciones, epidemias y años sucesivos de sequía y carestía; provocando unas graves crisis en los años 1570 y 1585 y generalizadas durante todo el . Esta situación, unida a la crisis política provocada por los frecuentes pleitos con las villas vecinas y el endeudamiento endémico que esto conllevó, provocó que en 1708 estuviera a punto de desaparecer, quedando a salvo por el traslado en bloque de toda la población a lugares más elevados, abandonando el antiguo emplazamiento.

Durante el tuvo lugar uno de los episodios modernos más importantes, en lo que a demografía y economía se refiere, de Socuéllamos. Desde 1530, los asentamientos de quinterías alrededor del pozo del Tomilloso fueron cada vez más numerosos. En 1589 se produjo el primer intento de independencia de Tomelloso, pagando una cantidad de maravedíes a la Corona, apelando Socuéllamos a esta concesión de independencia que ganó en 1592. Esta pedanía, que ya en el superó en población a Socuéllamos, solicitó de nuevo la independencia, que le fue concedida en 1758, aunque su efectividad no se dio hasta 1769 cuando Tomelloso y Socuéllamos llegaron a un acuerdo sobre el término adjudicado a la villa y a la indemnización a pagar.

La guerra de la Independencia española (1808-1814) también dejó su huella: los socuellaminos, junto con los vecinos de la comarca, integraron el ejército del Centro y fueron derrotados el 13 de enero de 1809. Esto posibilitó las visitas de diversas tropas del ejército francés a Socuéllamos para proveerse de víveres y otros menesteres, en el tiempo que duró la contienda, sin desarrollarse otros sucesos de gran importancia.

El despegue poblacional y económico de Socuéllamos vino con la revolución industrial y con la construcción del ferrocarril entre Madrid y Albacete (1851-1855) y posteriormente hasta Alicante (1858), hecho que provocó una mejora de las comunicaciones para la comercialización de los productos agrarios. El estallido de la Guerra Civil y los años de la dictadura supusieron un estancamiento de su economía, centrándose casi exclusivamente en la explotación agrícola. Los últimos años del franquismo y la llegada de la democracia implicaron el despegue económico de la ciudad, consolidándose como una de las más importantes de la provincia de Ciudad Real no solo en el sector primario, sino también en los servicios.

Cultura Fiestas populares Las fiestas patronales se celebran del 9 al 15 de agosto, en honor al Santísimo Cristo de la Vega. El 8 de septiembre se celebra la festividad de la Virgen de Loreto. También son festivos los días 1 y 2 de noviembre, festividades de Todos los Santos y de los fieles difuntos, respectivamente, fecha en la que se celebra la Feria de los Santos.

Durante el fin de semana más cercano al día 15 de mayo tiene lugar una romería en honor a San Isidro Labrador. Esta se celebra en el paraje de Titos, a orillas del río Záncara, localizado a 5 kilómetros de distancia de la ciudad.

También son de particular interés las fiestas de las Cruces de Mayo, relacionadas con los Mayos, de gran arraigo en La Mancha, y la fiesta de San Cristóbal, en honor a los camioneros.

Carnaval Dentro de las fiestas populares, destaca el carnaval socuellamino, que ha adquirido cierta fama en los últimos años, destacando sus dos días más populares, el que da inicio y el que da final a la fiesta. El primero se encarga de inaugurar el inicio de esta fiesta con el pregonero y la reina del carnaval, los cuales cada año son diferentes. Este día atrae a una altísima participación de habitantes de la ciudad y numerosos visitantes de la región. El desfile de comparsas locales y regionales suele contar con una altísima participación, normalmente 25 comparsas locales y regionales, haciendo participar alrededor de unas 2000 personas en su concurso. Tal es el interés, que el Ayuntamiento de Socuéllamos ha tenido que poner un límite de participantes debido a la cantidad de comparsas de fuera de la ciudad que quiere participar en este desfile, llegando en el año 2012 a contar con unas 30 comparsas.

Las peñas más antiguas y destacadas de la ciudad, algunas han conseguido numerosos premios por toda Castilla-La Mancha son las responsables del éxito del carnaval:

Música La música constituye para la ciudad una de las mayores aportaciones culturales. Desde las diferentes bandas de cornetas y tambores, hasta la banda municipal de música, fundada en 1880, estando entre las más antiguas de España; el Coro Jesús Montalbán, la coral Maestro Moragues, la asociación folclóricomusical El Lagar, en lo que se refiere a la música tradicional. Respecto a la música contemporánea, a Nostradamus (extinto grupo de rock), Atrapa2 (pop-rock), La Mariskería Rock y 69 Fluidos (alternative-rock).

Literatura Socuéllamos es una ciudad con una gran capacidad de creación cultural, también en el ámbito de la literatura. Numerosos premios, como el Certamen de Poesía Carmen Arias o el Premio de Poesía Ramón Alarcón, ahora extintos, o el Certamen de Poesía del Santísimo Cristo de la Vega, todavía vigente, atestiguan este interés por la creación literaria.