miniaturadeimagen|222x222px|Imprenta (Santo Domingo 684, Santiago de Chile). Contiene 18 reproducciones de Juan Francisco González Ramírez “Huelén”, 30 de Luis Meléndez Ortiz, 2 sin especificar el autor y una reproducción del retrato al óleo realizado por José María López Mezquita de Chocano. Todos los ejemplares fueron autografiados por el autor. 1934 (el año no se especifica en el libro). miniatura|Anónimo y sin fecha. Casa editora Imprenta La Opinión Nacional (calle de Mantas 152, Lima, Perú) José Santos Chocano Gastañodi (Lima, 14 de mayo de 1875-Santiago, 13 de diciembre de 1934) fue un destacado poeta peruano, conocido como «El Cantor de América» por antonomasia y nombrado por Manuel González Prada como el «Poeta Nacional del Perú». Su vida fue rocambolesca y estuvo ligada a la de los dictadores y los caudillos latinoamericanos de su tiempo.

Es considerado uno de los poetas hispanoamericanos más importantes, por su poesía épica de tono grandilocuente, muy sonora y llena de color, aunque también produjo poesía lírica de singular intimismo, todas ellas trabajadas con depurado formalismo, dentro de los moldes del modernismo. Su obra se inspira mayormente en los temas, los paisajes y la gente de su país y de América en general. Su creación literaria obtuvo en el Perú un reconocimiento nunca antes visto; llegó a ser el literato más popular después de Ricardo Palma, aunque su ascendiente en los círculos literarios peruanos fue disminuyendo paulatinamente, en beneficio de otro grande de la poesía peruana, César Vallejo. No obstante, Chocano sigue siendo recordado por la mayoría de los peruanos como un gran poeta; algunas de sus composiciones como «Blasón», «Los caballos de los conquistadores» y «¡Quién sabe!…», son clásicos de las recitaciones hasta la actualidad.

Su infancia transcurrió en plena Guerra del Pacífico, cuando los chilenos ocupaban la capital del Perú. Cursó sus estudios secundarios en el Instituto de Lima y en el Colegio de Lima. En 1891, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero no concluyó su carrera. En 1894 se inició en el periodismo, colaborando en el diario La Tunda, que se oponía al segundo gobierno del general Andrés A. Cáceres. Acusado de subversión, fue encarcelado en una celda submarina de la Fortaleza del Real Felipe. Tenía entonces 20 años. Salió libre tras el triunfo de la revolución cívico-demócrata de 1895 y gozó del apoyo del nuevo gobierno. Publicó sus primeros poemarios y editó periódicos y revistas en la imprenta del Estado. Luego recorrió América como diplomático y aventurero; se desempeñó en algunas misiones diplomáticas que le condujeron a Centroamérica, Colombia y España. Durante su estancia en Madrid y dada su vinculación al movimiento modernista en torno al editor y librero Gregorio Pueyo, publicó su poemario Alma América (1906).

Separado del servicio diplomático al ser involucrado en una estafa al Banco de España, pasó a Cuba, Puerto Rico y México, donde fue secretario del jefe revolucionario Pancho Villa. En 1915 se trasladó a Guatemala, donde colaboró con el dictador Manuel Estrada Cabrera, lo que casi lo llevó ser fusilado en 1920 al ser derrocado este, salvándose gracias a la intercesión de muchos estadistas y escritores del mundo. En 1921 volvió al Perú y el gobierno municipal de Lima lo nombró poeta laureado, otorgándole una corona de laureles de oro en 1922. Se declaró amigo y simpatizante del presidente Augusto B. Leguía. Se convirtió en el panegirista de las «dictaduras organizadoras» del continente.

En 1925, mató de un disparo a quemarropa al joven escritor Edwin Elmore, luego de un altercado entre ambos en el local del diario El Comercio de Lima. Chocano salió en libertad a los dos años, pues el Congreso de mayoría leguiista ordenó cortar el proceso judicial.

Se fue a vivir a Santiago de Chile, donde padeció penurias económicas. En 1934 fue muerto en un tranvía por Martín Bruce Padilla, un esquizofrénico que afirmó haberse asociado con el poeta en la búsqueda de tesoros ocultos, pero al verse marginado de los supuestos beneficios de la empresa, optó por vengarse de esa manera. En realidad, Chocano no halló ningún tesoro. Fue sepultado en Santiago. Treinta años después sus restos fueron trasladados a Lima.

Biografía Primeros años thumb|left|Don José Félix Chocano de Zela, rodeado de sus nietos: Eduardo, Alberto y José Santos Chocano Bermúdez, todos hijos del «Cantor de América» de su primer matrimonio. Fue hijo de José Félix Chocano de Zela y María Aurora Gastañodi de la Vega. Era bisnieto de Francisco de Zela, precursor de la independencia peruana. Decía ser descendiente de Gonzalo Fernández de Córdoba, el famoso Gran Capitán.

Cursó sus estudios secundarios en el Instituto de Lima, dirigido por profesores alemanes, pero al poco tiempo se trasladó al Colegio de Lima, que dirigía Pedro A. Labarthe, donde fue condiscípulo de Clemente Palma. En 1891, a la edad de 16 años, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con la intención de formarse como abogado, pero no concluyó su carrera. Periodista, empresario del café y primeros poemas En 1894 se inició en el periodismo, colaborando en el diario La Tunda con creaciones líricas destinadas a criticar al segundo gobierno de Andrés A. Cáceres, en el marco de la revolución de 1894-1895. Acusado de conspiración, fue apresado y encerrado en una de las cisternas (celdas submarinas) de la Fortaleza del Real Felipe, junto con el coronel pierolista Domingo Parra. Uno de sus custodios fue el entonces teniente Óscar R. Benavides, que después sería mariscal y presidente del Perú. Estuvo encerrado durante seis meses en medio de penosas condiciones, hasta que fue puesto en libertad, poco antes del triunfo de la revolución.Sánchez 1975, pp. 53-54.

Pasó a ser secretario de Manuel Candamo, presidente de la flamante Junta de Gobierno, y de Elías Malpartida, ministro de Hacienda, en 1895. Ese mismo año obtuvo la concesión de la imprenta del Estado, donde editó simultáneamente sus dos primeros libros de versos: Iras santas y En la aldea. Tenía entonces 20 años. Al año siguiente publicó Azahares, colección de poemas amatorios. Estas primeras creaciones denotan la influencia del romanticismo tardío americano y europeo. De otro lado, dirigió provisoriamente El Perú Ilustrado y editó La Neblina, La Gran Revista y El Siglo XX. Contribuyó a constituir la sociedad literaria «Enrique Alvarado». Auspició las primeras publicaciones de José Fiansón, Clemente Palma, Enrique López Albújar, entre otros. Se dedicó a colaborar en casi todas las revistas del continente. Organizó el homenaje público al poeta Luis Benjamín Cisneros, ya anciano e inválido. Por entonces contrajo matrimonio con Consuelo Bermúdez y Velázquez, la musa inspiradora de sus primeros poemas (2 de febrero de 1897). Con ella tuvo tres hijos: Eduardo Adolfo (1897), José Alberto (1901) y José Santos (1903).

En 1897 partió a Chanchamayo, en la selva peruana, deseoso de tentar suerte en el negocio de la explotación de café. Fracasó en este menester y regresó a Lima, con el ánimo de «cultivar solo la poesía». De todos modos, su viaje al interior del Perú le permitió tener un conocimiento de su país que fue sumamente valioso para su creación poética. Por entonces publicó su poemario La selva virgen. En 1899 su poema épico La epopeya del morro ganó un concurso promovido por el Ateneo de Lima; ese mismo año publicó otro poema largo, El derrumbe (llamado después El derrumbamiento). En 1901 publicó El canto del siglo.

Diplomático En 1901 inició su carrera diplomática cuando el gobierno de Eduardo López de Romaña lo envió a Centroamérica con la misión de hacer propaganda a favor del arbitraje obligatorio en la solución de los conflictos internacionales. Tras realizar su periplo centroamericano volvió al Perú, habiendo asegurado tres votos, de los cinco, para la causa del arbitraje obligatorio, que el Perú iba a proponer en el segundo Congreso Panamericano de México. El presidente López de Romaña lo nombró cónsul general de Centroamérica con sede en Guatemala. Allí gozó de la amistad del dictador Manuel Estrada Cabrera y ofició con éxito como mediador de un conflicto de límites entre Guatemala y El Salvador.

En 1904, el gobierno de Manuel Candamo nombró a Chocano como Encargado de Negocios en Bogotá. Por entonces acababa de producirse la independencia de Panamá y el gobierno peruano fue uno de los primeros en reconocer ese hecho, lo que le granjeó la animadversión de Colombia, país con el que el Perú mantenía un diferendo limítrofe. Era necesario, pues, restablecer los buenos oficios con el país del norte. Chocano tuvo éxito en su misión y logró que la cancillería colombiana aceptase someter la cuestión limítrofe al arbitraje del Rey de España. Pero a raíz de una desavenencia con los ministros de Estado de su país, renunció a su cargo en Bogotá y partió nuevamente hacia Centroamérica.

De vuelta en Lima, el gobierno de José Pardo lo nombró Secretario de la misión especial que encabezaba Mariano H. Cornejo para discutir los límites peruano-ecuatorianos ante el rey de España (1905). En su viaje a España pasó por Santiago de Chile y Buenos Aires, donde conoció a Bartolomé Mitre. En Montevideo tomó el barco que lo trasladó a la península ibérica. Allí hizo amistad con los más importantes escritores españoles del momento: Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Manuel Machado, entre otros. También entabló una cordial amistad con Rubén Darío, el máximo poeta latinoamericano de entonces e iniciador del modernismo literario. Por entonces, el mismo Chocano ya era un poeta reconocido a nivel del mundo hispanohablante. Su prestigio se acrecentó con Alma América (1906), libro prologado por Rubén Darío, donde condensó algunas de sus composiciones más conocidas y aludió a la vocación mestiza del continente. Ese mismo año publicó un drama en tres actos y en verso, titulado Los Conquistadores. En 1908 publicó otro poemario: Fiat Lux.

En Madrid conoció a la joven de alta sociedad, Dolores González, con la cual tuvo una hija, María Esperanza Chocano González (1907). Chocano permaneció tres años en España, hasta que tuvo que salir de allí apresuradamente, al verse involucrado en una famosa estafa al Banco de España, oscuro episodio en el que también estuvo enredado su compatriota, el escritor Felipe Sassone. Debido al escándalo, fue retirado del servicio diplomático. miniaturadeimagen|Idearium tropical. Apuntes sobre las dictaduras organizadoras y la gran farsa democrática. Ante los EE.UU. de América. El programa de la Revolución Mexicana. Casa editora "La opinión nacional" (Mantas, 152, Lima, Perú). 1922.|234x234px En 1908 viajó a Cuba, Santo Domingo y Estados Unidos. Luego pasó a Centroamérica, a la que consideraba como su segunda patria. En Guatemala conoció a Margot Batres Jáuregui, distinguida dama guatemalteca, con quien se casó por lo civil en Nueva York, en 1912. De esa unión nacieron Antonio José (1913) y Alma América (1917).Sánchez 1975, pp. 263-265.

En 1912 pasó a México, donde hizo público su apoyo a la revolución mexicana y sirvió al presidente Francisco I. Madero, hasta que este fue depuesto y asesinado. El nuevo gobierno mexicano encabezado por Victoriano Huerta expulsó a Chocano, quien viajó entonces a Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos. En Nueva York desempeñó misiones confidenciales al servicio del gobierno revolucionario de Venustiano Carranza.

Nuevamente en México, actuó también como secretario de Pancho Villa, a quien dio consejos acerca de la reivindicación agraria. Incluso llegó a participar en la toma de Chihuahua. Su entusiasmo por la causa revolucionaria mexicana fue innegablemente sincero.