thumb|derecha|Josef Burgwinkel y Tiana Lemnitz escenifican una escena de celos. Los celos (también celambre o celera) son una respuesta a una ruptura del equilibrio emocional que surge cuando una persona percibe la amenaza o siente la posibilidad de pérdida hacia algo que considera propio. Si bien se puede experimentar celos en muchos tipos de relaciones (p. ej., entre hermanos o amigos) comúnmente, se denomina celos en particular a los celos amorosos, celos sentimentales, celos románticos, o achares, esto es, a la inseguridad creada por la sola probabilidad, sospecha o inquietud de que la persona amada preste atención en favor de otra, generando incomodidad. Es tomada como una forma de posesión sobre otra persona, aunque la duda constante sobre si se posee o no a la otra persona sea la que desate la incomodidad. Por esta razón, también se mal conoce así al sentimiento de envidia hacia el éxito, posición o posesión de otra persona.
En el contexto de las relaciones románticas, White (1981) definió los celos como una combinación multifacética de pensamientos, emociones (p. ej., ira, miedo, tristeza, humillación, traición o molestia) y comportamientos que surge en respuesta a amenazas reales o percibidas contra la calidad o existencia de una relación. Estas amenazas son a menudo generadas por el miedo a potencialmente perder la pareja ante un «rival o competidor real o imaginado».Sus manifestaciones son diversas, yendo desde una leve inquietud hasta una angustia intensa, girando a menudo alrededor de ansiedades relacionadas con la fidelidad, atención o afecto de una pareja. Si bien los celos pueden ser útiles para las relaciones románticas (p. ej., instigar a una persona a poner mayor atención a las necesidades de su pareja o a valorar más a una pareja), también puede potenciar comportamientos que son destructivos para la salud de una relación, incluyendo la violencia de pareja.
Los celos son una experiencia típica en relaciones humanas, y se han observado en bebés de tan sólo cinco meses.Draghi-Lorenz, R. (2000). Los bebés de cinco meses pueden ser celosos: Contra el solipsismo cognitivista. Ponencia presentada en un simposio convocado para la XII Conferencia Bienal Internacional sobre Estudios Infantiles (ICIS), 16-19 de julio, Brighton, Reino Unido. Algunos investigadores afirman que los celos se ven en todas las culturas y son un rasgo universal.Buss, D.M. (2000). La pasión peligrosa: Por qué los celos son tan necesarios como el amor y el sexo. Nueva York: Free Press.White, G.L., & Mullen, P.E. (1989). Jealousy: Theory, Research, and Clinical Practice. New York, NY: Guilford Press. Sin embargo, otros afirman que los celos son una emoción específica de una cultura.
Los celos pueden ser sospechosos o reactivos,Rydell RJ, Bringle RG Differentiating reactive and suspicious jealousy Social Behavior and Personality An International Journal 35(8):1099-1114 Jan 2007 y a menudo se refuerzan como una serie de emociones particularmente fuertes y se construyen como una experiencia humana universal. Psicólogos han propuesto varios modelos para estudiar los procesos subyacentes a los celos y han identificado factores que dan lugar a los celos. Sociólogos han demostrado que las creencias culturales y valores juegan un papel importante en la determinación de lo que desencadena los celos y lo que constituye expresiones socialmente aceptables de celos. Biólogos han identificado factores que pueden influir inconscientemente en la expresión de los celos.
A lo largo de la historia, los artistas también han explorado el tema de los celos en pinturas, películas, canciones, obras de teatro, poemas y libros, y teólogos han ofrecido perspectivas religiosas de los celos basadas en las escrituras de sus respectivas creencias.
Etimología y significado La palabra proviene del bajo latín zelosus (lleno de celo), a su vez de la palabra (zēlos) del griego, a veces referida a sentir celos, pero más a menudo en sentido positivo «emulación, ardor, celo»Zelos, Henry George Liddell, Robert Scott, "A Greek-English Lexicon", en Perseus (con la raíz ζεῖν [zeîn], que connota «hervir, fermentar» o «levadura»). El vocablo «celo» en el lenguaje bíblico se vendría a conocer como «no tolerar infidelidad alguna».
La Real Academia Española recoge varios significados de «celo»,en el sentido de cuidado, diligencia, esmero o entusiasmo, pero también y más en línea con el uso contemporáneo de «celos», lo define como «Envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pretendido llegue a ser alcanzado por otra persona» y «sospecha, inquietud o temor de que la persona amada deposite su cariño en otra».Como destaca esta definición, es difícil separar del todo su significado del de la palabra «envidia», y ambas palabras son comúnmente usadas de manera intercambiable. La distinción entre ambas emociones es aún motivo de debate, aunque un estudio de Parrott y Smith (1993) en los Estados Unidos encontró que existen diferencias: La envidia estaba caracterizada por sentimientos de inferioridad, anhelo, resentimiento y desaprobación de la emoción, en tanto que los celos se caracterizaban por el miedo a la pérdida, desconfianza, ansiedad e ira.Clanton enfatiza, en este sentido, que a diferencia de la envidia los celos implican «una reacción protectora ante una amenaza percibida a una relación valorada o a su cualidad»,en particular cuando una persona cree que una relación marital o romántica está amenazada por un tercero o tercera real o imaginado.
Desde que William Shakespeare utilizara términos como «monstruo de ojos verdes»,Otelo, Acto III, Escena 3, 170 el color verde se ha asociado con los celos y la envidia, de donde se deriva la expresión «verde de envidia». Tipos de celos y características miniaturadeimagen|«En el campo. Celos reprimidos», de Álvarez Sala (Blanco y Negro, 8 de octubre de 1898)
Celos de confraternidad: son los llamados celos de un hijo que va a tener un nuevo hermano, al cual dedican toda su atención sus padres, lo cual causa mucha incomodidad en el infante que ha estado acostumbrado a recibir el cariño solo a él y será cuestión de tiempo para que acepte que su hermano y él obtendrán el mismo cariño; en ocasiones, sin embargo, esos celos perduran hasta la adolescencia e incluso hasta la edad adulta y aquí se presenta un tipo de celos más cercano al odio, que puede llegar a tener consecuencias negativas en los hermanos menores. Celos juveniles: se presentan en relaciones juveniles en la adolescencia, cuando un adolescente empieza a buscar su pareja y cuando otro ya la ha conseguido tiene celos de esta persona al tener lo que él desea; por ejemplo, un chico se enamora de una chica, pero a esta la corteja otro chico, lo que despierta la rabia y celos del primer chico. Asimismo, ver a una pareja interactuar digitalmente con alguien en las redes sociales puede resultar amenazador para los adolescentes. Celos amorosos: muchos filósofos, científicos, religiosos, grandes eruditos y neurólogos defienden la teoría de que «celos» se refiere a la envidia y el egoísmo de una persona atraída al sexo opuesto que está siendo pretendida por otro individuo de su mismo género, es decir celos es: hombre enamorado + mujer + otro hombre enamorado de la misma mujer = celos, o viceversa, mujer enamorada + hombre + otra mujer enamorada del mismo hombre = celos, aunque este sentimiento también se puede dar en individuos del mismo género.
Ahora muchos concuerdan en el sentido que los celos de los varones son más fuertes que los de las mujeres, ya que su cerebro tiene más amplia la hipófisis, que controla este sentimiento, y la testosterona hace que su instinto de procreación y de protección hacia sus hembras lo hagan perder más fácilmente la cordura, y comenzar a experimentar los celos. Por supuesto, los celos también se presentan en las relaciones donde ambos miembros de la pareja son varones y en las relaciones donde ambos miembros de la pareja son mujeres.
Con respecto a los celos amorosos o románticos, Rydell y Bringle (2007) sugirieron dos subtipos: celos reactivos, que se refieren a la respuesta emocional ante evidencia incontrovertible de una infidelidad por parte de la pareja, y los celos sospechosos o celos de desconfianza, que corresponden a pensamientos y comportamientos de alguien en respuesta a una sospecha de infidelidad sin que haya evidencia clara. Investigaciones han encontrado que los celos reactivos no parecen ser problemáticos para las relaciones románticas y a menudo se asocian con resultados relativamente positivos (por ejemplo, mayor confianza, mayores niveles de satisfacción en la relación, mayores sentimientos de amor, menores celos crónicos), mientras que los celos sospechosos son más problemáticos para las relaciones, y se asocian con mayor inseguridad, mayores niveles de apego ansioso, más celos crónicos y menor autoestima).La literatura investigativa también distingue entre celos enfocados en el presente y en un potencial futuro, y celos retroactivos, que se refieren a un interés malsano por la historia romántica/sexual de una pareja y que tienen un efecto perjudicial en quienes los padecen y en las relaciones.
Según Pfeiffer y Wong (1989), los celos románticos incluyen tres componentes distintos: cognitivos, emocionales y conductuales. De acuerdo con esta categorización, los celos se manifiestan cognitivamente como pensamientos y preocupaciones paranoicos, emocionalmente como sentimientos negativos tales como el miedo o la tristeza, y conductualmente como acciones de vigilancia, tales como espiar a la pareja o revisar su teléfono o correo electrónico. Celos patológicos (celopatía)
izquierda|miniaturadeimagen|275x275px|Glenn Ford caracteriza a un hombre dominado por los celos en la película Gilda (1946) con Rita Hayworth. La psicología actual explica que los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante para la persona celosa. Los celos parecen estar presentes en todas las personas, indistintamente de su condición socioeconómica o forma de crianza y se pueden manifestar en personalidades que aparentemente parecían seguras de sí mismas. Una característica en común, frecuente en las personas celosas, es que suelen tener rasgos de egoísmo. Los celos también tienen relación con la vergüenza que es una respuesta natural del organismo. Muchas personas, una vez que los experimentan, se sorprenden de sí mismas ya que ni siquiera sospechaban que los padecerían en primer lugar. Los celos pueden ser sanos cuando lo que se demanda es algo que se debe hacer sobre una base de equidad en la pareja; sin embargo acudir a este tipo de conducta refleja carencias personales muy profundas.
Los celos parecen encontrarse en todas las culturas, y parecen ser un componente integral de las relaciones románticas. Si bien alguna medida de celos no parece problemática, la experiencia de celos de algunas personas puede ser tóxica y potencialmente peligrosa. Los celos pueden llevar a que se termine una relación sentimental e incluso llevar a comportamientos violentos como el acoso, la violencia doméstica y física, y en casos extremos al homicidio.Los celos mal llevados al extremo constituyen una patología fuertemente autodestructiva, generalmente denominada celotipia, celopatía, o celosía; quien padece esta condición «vive» en un estado de infelicidad, en función de sus miedos y sospechas de engaño, muchas veces completamente infundados y prácticamente no acepta otra condición de verdad que no sean las evidencias que confirman su inseguridad en la relación.Los celos patológicos pueden manifestarse indistintamente en hombres o mujeres.