Costa Rica, oficialmente República de Costa Rica, es un Estado soberano organizado como una república presidencialista unitaria compuesta por 7 provincias. Ubicado en América Central, posee un territorio con un área total de 51,179 km². Limita con Nicaragua al norte, el mar Caribe al este, Panamá al sureste y el océano Pacífico al oeste. En cuanto a los bordes marítimos, colinda con Nicaragua, Colombia, Panamá y Ecuador. Cuenta con 5 451 355 habitantes. Su capital, centro político y económico es San José, y su idioma oficial es el español. Su punto más austral es la Isla del Coco.

Con una democracia sólida y longeva —reconocida entre las más funcionales del planeta— y una notable capacidad de movilidad social que impulsa un alto nivel de progreso en comparación con la distribución y tamaño de su economía, Costa Rica se ubica como el quincuagésimo país más rico del mundo, según datos del Fondo Monetario Internacional, y figura entre las naciones más estables de América a nivel sociopolítico y económico.

Desde hace varias décadas, el país registra resultados consistentemente favorables en todos los índices de desarrollo y competitividad. A ello se suma su compromiso con políticas ambientales de vanguardia, y su condición de nación desmilitarizada por voluntad propia desde 1948. De acuerdo con el Instituto Legatum, Costa Rica mantiene un elevado nivel de prosperidad y ha sido considerada la sociedad más feliz del planeta, durante más de 10 años, según la New Economics Foundation.

De forma paralela, el país actualmente afronta importantes retos en su desarrollo relacionados con su desgastada infraestructura vial y de transporte, las cuales presentan una complicada capacidad para mejorar a corto plazo; el déficit fiscal, la sostenibilidad y eficacia de su Estado benefactor, el estancamiento en el combate a la pobreza, la tendencia al alza en sus tasas de delincuencia, desempleo y desigualdad; así como profundos problemas ecológicos relacionados con prácticas agrícolas nocivas, mala gestión de residuos y contaminación de cuerpos de agua.

Toponimia

El nombre «Costa Rica» para designar al territorio nacional apareció por primera vez en una cédula real fechada el 17 de diciembre de 1539 y enviada a la Audiencia de Panamá en 1543, en la que el rey español Carlos V otorgó un permiso especial a Diego Gutiérrez y Toledo para que realizase la conquista y colonización del territorio costarricense, que en adelante se denominó «Nuevo Cartago y Costa Rica».

Acerca del porqué de este término, se han planteado dos hipótesis. La primera y más difundida es que este se encuentra en el arribo colombino al país. Cristóbal Colón llegó al actual territorio costarricense el 25 de septiembre de 1502, en su cuarto viaje. Impresionado por la abundancia de la joyería y por los adornos de oro de los indígenas, Colón pensó que en estas tierras existían muchas riquezas. En los diarios escritos por Colón a los Reyes Católicos de España, describe que en el territorio existía mucho oro, tema que recalcó en el documento 9, recopilado en el Libro copiador de Colón, llamado Carta de Jamaica. En dicho documento, Colón anota en su visita a la tierra de Cariay (actual Limón):

Luego, más adelante:

Y finalmente:

Este importante hecho pudo influir en la posterior atribución del nombre de «Costa Rica» entre los exploradores españoles que ingresaron al territorio años después, para diferenciarla de la región de Veragua. Esa fama sobre las supuestas riquezas del país fue lo que impulsó a los aventureros a emprender otras exploraciones y sirvió de polo de atracción para los colonizadores e inmigrantes europeos. Se cree que para esa época, el nombre de Costa Rica se había difundido entre los exploradores españoles para designar el hasta ese momento inexpugnable territorio, basándose en lo expresado por Colón acerca de él.

La segunda hipótesis fue propuesta por parte de Dionisio Cabal Antillón, cuya premisa era que Costa Rica era la castellanización de una palabra indígena de origen huetar (a la llegada de los españoles, el grupo autóctono más numeroso del país) con que este pueblo designaba al país o a un asentamiento importante dentro de él. Según Cabal, Costa Rica derivaría de un huetarismo (un vocablo indígena), posiblemente Coquerrica, Coquerrique o Cotaquerrique, y que los españoles simplificaron bajo el término Costarrica, es decir, los españoles pronunciaban de esa forma, en su idioma, el nombre que los indígenas ya daban a su propio país, en forma similar como ocurrió con otros países americanos, como México (México-Tenochtitlan), Nicaragua (Nicarao) o Chile (Chili). Para sostener su hipótesis, Cabal sostenía que el caso de «Costarrica», con doble erre y en una sola palabra, era el mismo de otros topónimos huetares que se usan actualmente en el país: Tucurrique, Turrialba, Turrujal, Suerre, Siquirres, Curridabat, Aserrí, Ujarrás, y palabras de uso cotidiano como turruja, yigüirro, yurro, curré, etc. No obstante, esta hipótesis ha sido considerada poco probable por no tener ningún fundamento lingüístico ni histórico en la cual basarse.

Historia

Tiempos prehispánicos

La evidencia más antigua de ocupaciones humanas en Costa Rica se asocia a la llegada de grupos de cazadores-recolectores alrededor de 12.200 años, con el hallazgo en el cantón de Siquirres de 66 asentamientos humanos, en donde se recuperaron elementos funerarios, petroglifos, basamentos de viviendas, calzadas, herramientas de piedra, alfarería, los cuales datan del Paleoíndio y que corresponden a la etnia cabécar, constituyéndose en el sitio arqueológico más antiguo de Centroamérica. De 10 000 a 7000 añosa.C. datan antiguas evidencias arqueológicas (fabricación de herramientas de piedra) localizadas en el Valle de Turrialba, con presencia de puntas de lanza tipo Clovis (norteamericana) y cola de pez (sudamericana). La agricultura incipiente aparece hacia 5000a.C., principalmente dada por tubérculos y raíces. Para el primer y segundo milenios a.C. ya existían comunidades agrícolas sedentarias, pequeñas y dispersas. Hacia 2000-3000 a.C., aparece el uso más antiguo que se conoce de la cerámica, con fragmentos de ollas, vasijas cilíndricas, platones, tecomates y otras formas de vasijas, decoradas con técnicas como incisos o acanaladuras, estampados y modelados.

Entre 300 a.C. y 500 d.C. hay un cambio de una organización tribal a una sociedad cacical, con la construcción de basamentos con cantos rodados, montículos, hornos, pozos de almacenamiento, y estatuaria. El maíz llega a consolidarse como el cultivo principal en algunas regiones, mientras que en otras se da un sistema mixto, además del uso de recursos costeros (pesca) y cacería. En este periodo aparece la producción y uso de artefactos de jade y otras piedras verdes, metates ceremoniales, remates de piedra para bastones y cerámicas especiales, se inicia el uso de objetos de metal (cobre y oro). Los llamados metates trípodes de panel colgante son una manifestación sobresaliente y única del arte precolombino costarricense, decorados con elementos animales y humanos. Su manufactura se inicia en la parte tardía de este periodo (0-500a.C.). Entre 300 y 800 d.C. aparecen los primeros cacicazgos complejos, con presencia de aldeas grandes y obras de infraestructura (basamentos, calzadas y montículos funerarios). Hay jerarquización de asentamientos, con aldeas principales y poblados secundarios, formación de linajes de poder hereditario y especialización de labores, con aparición de un cacique en la aldea principal y caciques secundarios en aldeas subordinadas.

A partir de 800 d.C. y hasta la llegada de los españoles en el , se presentó un incremento en el tamaño y complejidad del diseño interno de las aldeas, y las diferencias regionales se acentuaron. La presencia de numerosos cementerios, simples y complejos, obras de infraestructura masivas, diversidad de bienes domésticos y suntuarios, desarrollo de orfebrería, intercambio regional y conflictos entre cacicazgos por territorios y recursos son elementos característicos de esta época. La jerarquización social incluye individuos principales como el cacique y el chamán, y el pueblo común formado por artesanos y agricultores. El oro substituyó al jade como símbolo de rango, en especial en las regiones Central y Diquís. En la región del Valle del Díquis, se fabrican las esferas de piedra distintivas de la región, en el delta de los ríos Térraba y Sierpe, las cuales se postula que fueron utilizadas como símbolo de rango y marcadores territoriales. Otras obras de piedra incluyen figuras de bulto de formas humanas y animales, metates en forma de jaguar y estatuas antropomorfas. Las zonas central, sur y atlántica del país tuvieron influencia sudamericana, debido a la presencia de grupos que hablan lenguas chibchas. La actual provincia de Guanacaste se convirtió en la frontera sur de Mesoamérica con la llegada de los chorotegas para el periodo comprendido entre los años 900 al 1000 d.C. Los asentamientos humanos en la Costa Rica prehispánica cumplieron una función de puente cultural entre el Sur y el Norte del continente, y la orfebrería y la artesanía policromada en barro, tuvieron un amplio desarrollo y bellísimos resultados.

Exploración y conquista -

miniaturadeimagen|La conquista de Costa Rica fue un proceso lento y dividido en dos etapas, que se prolongó por casi tres cuartos de siglo a causa de diversos factores. En la imagen, «El rescate de Dulcehe», de Tomás Povedano.

Cristóbal Colón llegó a la costa atlántica de Costa Rica el 25 de septiembre de 1502, en su cuarto viaje, visitando la isla Uvita (llamada Quiribrí por los indígenas y bautizada La Huerta por Colón), y el poblado de Cariay. Según los diarios escritos por Colón, en el territorio existía mucho oro, lo que impulsó a los aventureros a emprender otras exploraciones y sirvió de polo de atracción para los colonizadores. A las expediciones iniciales de Diego de Nicuesa y Alonso de Ojeda sobre el litoral atlántico, siguió la de Vasco Núñez de Balboa, quien descubrió el océano Pacífico en 1513 luego de atravesar el istmo de Panamá. En 1519, Gaspar de Espinosa junto a Juan de Castañeda, Alonso Martín de Don Benito y Hernán Ponce de León descubrieron el golfo Dulce y el golfo de Nicoya. Gil González Dávila recorrió el litoral Pacífico costarricense, arribó a Nicoya y continuó hacia Nicaragua, donde fue obsequiado ricamente por el cacique Nicarao.

Las riquezas encontradas por González Dávila hicieron que el gobernador de Panamá, Pedrarias Dávila, enviara una misión al mando de Francisco Hernández de Córdoba, quien bordeando el litoral Pacífico desembarcó en el río Grande de Tárcoles y fundó la Villa de Bruselas en 1524, siendo esta la primera población hispana en territorio costarricense. En 1534 Felipe Gutiérrez obtuvo permiso para conquistar la Gobernación de Veragua y en 1538, Hernán Sánchez de Badajoz se convirtió en adelantado y mariscal de Costa Rica, fundó la efímera ciudad de Badajoz en Talamanca y el puerto de San Marcos. En 1540, Diego de Gutiérrez recorrió el litoral caribeño hasta llegar al río San Juan. Fundó las poblaciones de Santiago y San Francisco en el territorio de Cartago. Apresó luego a los caciques Camaquire y Cocorí para pedir recompensa (a pesar de que fue bien recibido por los aborígenes), y tras internarse en las llanuras de Santa Clara para salir a la Cordillera Central, fue emboscado y murió. Tras esto, no hubo más expediciones al país por un lapso de diez años.