Pachacútec o Pachacuti, también conocido como Pachacuti Inca Yupanqui (Cusco, – Cusco, ), fue el noveno gobernante del Estado inca y quien lo gobernó en su expansión desde un curacazgo regional hasta convertirse en un imperio. Habría tomado su nombre al momento de recibir el mascapaicha. Su padre, Huiracocha Inca, lo designó como sucesor alrededor de 1438, tras dirigir victoriosamente la defensa militar del Cuzco ante la invasión del belicoso ejército chanca.

Como parte de su visión de estadista y caudillo guerrero, conquistó muchas etnias y estados, destacando su conquista del Collao, que acrecentó el prestigio de los incas y particularmente de Pachacútec, quien por la notable expansión de sus dominios fue considerado un excepcional líder, dando vida a historias épicas e himnos gloriosos en tributo a sus hazañas. Numerosos curacas no dudaban en reconocer sus destrezas e identificarlo como «hijo del Sol» (en quechua clásico, <indi churin> o <indip churin>).Cerrón-Palomino, Rodolfo (2017). El quechua «del ynga» según testimonio de los primeros cronistas. En Godenzzi, J. C., & Garatea, C. (Coords.), Historia de las literaturas en el Perú (Vol.1: Literaturas orales y primeros textos coloniales, pp. 83-103). Lima: PUCP. ISBN 978-612-317-246-6.

Mientras aún vivía, su hijo y sucesor Túpac Yupanqui derrotó al reino chimú y continuó con la expansión del Tahuantinsuyo. Además de conquistador, guerrero y emperador, diversas crónicas afirman que fue también un gran administrador, planificador, filósofo, observador de la psicología humana y carismático general.

Pachacútec es el primer soberano inca del cual se encuentran referencias históricas que corroboran su existencia, por cual es reconocido como el «primer inca histórico», sin embargo, la relevancia de su figura y legado, así como el de su denominación, lleva a pensar a varios estudiosos que tiene una importancia mucho mayor que la de solo un personaje, llegando a representar el inicio de toda una época de transición y reestructuración para la sociedad inca, etapa de cambios que continuaría posterior a su muerte en 1471, por su hijo Túpac Yupanqui y su nieto Huayna Cápac.

Nombre

Las fuentes del en general suelen utilizan variantes ortográficas de Pachacuti Inga, Pachacuti Yupangui y Pachacuti Inga Yupangui para referir a este inca. Antes de su coronación, el príncipe aparece referido como Inga Yupangui (y sus variantes escritas) en las crónicas del como las de Juan de Betanzos, Pedro Cieza de León, Polo Ondegardo y Pedro Sarmiento de Gamboa. Debe recordarse que el «quechua del inga» presentaba el rasgo de sonorización de consonantes oclusivas después de una consonante nasal,Cerrón-Palomino, R. (2017). El quechua «del ynga» según testimonio de los primeros cronistas. En Godenzzi, J. C., & Garatea, C. (Coords.), Historia de las literaturas en el Perú (Vol.1: Literaturas orales y primeros textos coloniales, pp. 83-103). Lima: PUCP. ISBN 978-612-317-246-6.Adelaar, Willem F. H. (2022). La lengua general del Inca, ¿realidad o mito?. En L. Zajicova (Ed.), Lenguas indígenas de América Latina: contextos, contactos, conflictos (pp. 105-118). Frankfurt a. M., Madrid: Vervuert Verlagsgesellschaft. ISBN 978-396-869-261-6. https://doi.org/10.31819/9783968692616-005 hoy ausente en el quechua sureño pero presente en dialectos como el ecuatoriano. De acuerdo con la versión de Pedro Sarmiento de Gamboa, sin embargo, su nombre de pila habría sido <Cusi> 'contento, dichoso', reconstruible al quechua del como .Anónimo (posiblemente Blas Valera, 2014). Arte y vocabulario en la lengua general del Perú (R. Cerrón-Palomino, R. Bendezú Araujo & J. Acurio Palma, Eds.). Lima: PUCP, p. 73, s.v. cussi.

Respecto de las dos formas escritas Pachacútec y Pachacuti, debe mencionarse que ambas formas son usuales en castellano contemporáneo. El antropónimo aparece siempre escrito como <Pachacuti> o <Pachacute> en las crónicas y documentos del .Betanzos, Juan Diez de ( 2015). Suma y Narración de los Incas (Gutiérrez Arbulú, L., Hernández Astete, F., & Cerrón-Palomino, R., Eds.). En Hernández Astete, F., & Cerrón-Palomino, R., Eds., Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo: Nueva edición de la Suma y Narración de los Incas (pp. 107-440). Lima: PUCP, p. 195.Titu Cusi Yupanqui ( 1992). Instrucción al licenciado don Lope García de Castro (1570) (L. Regalado de Hurtado, D. Villa E., & J. Dejo B., Eds.). Lima: PUCP, pp. 6 [4r], 53 [46r].Ondegardo, P. ([s. XVI] 2013). El orden del inca : las contribuciones, distribuciones y la utilidad de guardar dicho orden (s. XVI) (A. Chirinos & M. Zegarra, Eds.). Lima: Commentarios, pp. 90-94 [§§ 3-4], 96-97 [§ 14], 179 [§ 185], 281-282 [§537], 303 [§ 629].Anónimo Jesuita (o Blas Valera, 2017). Las costumbres antiguas de los naturales del Perú y la historia de los incas, siglo XVI (F. A. Loayza, Ed.). En Velaochaga Dam, C., Herrera Villagra, A., & Warthon Calero, R. (Eds.), Crónicas tempranas del siglo XVI (vol. 2: "El patrimonio hegemónico de la escritura: Descripciones historiográficas del Cusco (1542-1590)"; pp. 215-281). Cuzco: Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, pp. 241, 244.Molina, C. de ( 2010). Relación de las fábulas y ritos de los incas (P. Jiménez del Campo, P. Cuenca Muñoz & E. López Parada, Eds.). Madrid: Iberoamericana/ Vervuert, pp. 76, 78, 83, 88. ISBN 978-84-8489-552-7.Sarmiento de Gamboa, P. ( 1947). Historia de los incas (A. Rosenblat, Ed., 3° ed.). Buenos Aires: Emecé, caps. 29-47. Dicha forma escrita puede reconstruirse al quechua pacha kutiy (escrito aquí en ortografía quechua contemporánea). La popularidad contemporánea de la forma <Pachacútec> (en ort. quechua actual: Pachakutiq) es atribuible a que es esta la usada por el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios reales de los incas de 1609. Se trata de un compuesto quechua que hace referencia a un importante concepto de la cultura andina prehispánica.

Tanto por la evidencia documental, como por el análisis gramatical, es hoy consensual entre los especialistas que el compuesto es puramente quechua. Está formado por el sustantivo pacha, que significa ‘tierra, región, época, mundo’, y el verbo kuti- ‘cambiar, girar, volver a un punto de inicio’. La aparente ausencia de una marca de nominalización se atribuye a que los escribientes castellanos no reconocieron la presencia del nominalizador de acción -y. Consecuentemente, kuti-y es ‘cambio, giro, vuelta, regreso’. Betanzos traduce el antropónimo como 'vuelta del tiempo'Betanzos ( 2015), loc.cit. y Rodolfo Cerrón Palomino traduce el compuesto como 'la vuelta del mundo'.Cerrón-Palomino, R. (2008). Voces del Ande : Ensayos sobre onomástica andina. Lima: PUCP, p. 298, n. 7. ISBN: 978-9972-42-856-2. (Véase también el artículo correspondiente en esta enciclopedia.) La escritura garcilasiana responde a que el Inca restituye el nominalizador de agente -q en vez del de acción -y. Recuérdese que, en quechua, la presencia de una consonante uvular como /q/ genera que la vocal /ɪ/ adquiera una pronunciación cercana a la /e/ del castellano. Sin embargo, tal restitución contradice la documentación temprana y es además poco plausible gramaticalmente, puesto que el verbo kuti- es intransitivo y para adquirir el significado de ‘el que da vuelta al mundo’ habría requerido algún morfema alterador de la valencia verbal. De ese modo, la forma restituida por Garcilaso <Pachacutec> *pacha kuti-q resultaba en realidad agramatical en quechua para este significado, y el significado de ‘el que da vuelta al mundo’ habría requerido más bien una expresión como *pacha kuti-chi-q.

La adopción del nombre Pachacuti habría ocurrido en el momento de ser coronado con la mascapaicha tras salir vencedor de la guerra con los chancas. La versión betanciana de ese evento incluye además los nombres o epítetos cápac (en ortografía quechua actual: qhapaq) e Indichuri (‘hijo solar’; en ortografía quechua actual: Inti churi). Algunos historiadores han interpretado el pasaje betanciano como indicando el nombre completo del inca.

Biografía Origen

Nacido en el palacio de Cusicancha o 'la casa de regocijo', fronterizo al templo del Coricancha. Su nombre original era Inca Yupanqui (o Cusi), que ha sido interpretado como «príncipe dichoso». Fue hijo de Huiracocha Inca y de la Coya Mama Runto. Tuvo un hermano menor, Cápac Yupanqui, y varios medios hermanos. Su ayo Micuymana fue quien le enseñó lengua, historia y leyes, así como el manejo de los quipus.

Tras cumplir el rito del Warachikuy, el joven príncipe Cusi Yupanqui participó en empresas militares bajo la dirección de los generales Apu Maita y Vicaquirao. Sarmiento de Gamboa refiere que «sus jefes tenían buena esperanza por el valor que mostraba en su florida adolescencia».Sarmiento de Gamboa, cap. XXV, p.81Fue admirado por los nobles incas, pues tenía la valentía, inteligencia y madurez que tanto le hacía falta a su medio hermano, Urco, quien había sido nombrado sucesor de Huiracocha.Se dice que los nobles aconsejaron a Huiracocha que lo nombrara como su nuevo heredero, pero Huiracocha se había encariñado tanto con Urco que siempre lo prefería ante cualquiera otra persona. Cuando Huiracocha decidió retirarse al valle de Yucay, envió mascapaicha (símbolo del poder real inca) a Urco, que asumió así como correinante de la confederación cuzqueña. Sin embargo, Inca Urco, en vez de cumplir su función política, cayó en la holganza y pasó el tiempo en diversiones y vicios.

Conflicto con los chancas

miniaturadeimagen|La guerra de los incas contra los chancas ha sido considerada como el episodio fundamental de la organización del Tahuantinsuyo. Su recuerdo inspiró muchas formas de representación artística. La ilustración muestra un soldado chanca atacando a soldado inca (detalle de la pintura de Juan Bravo). Hacia 1430 se produjo la invasión de los chancas. Se hallaban estos ya en Vilcaconga, cuando enviaron sus emisarios a Cuzco para exigir la rendición a Huiracocha Inca. Este, ya anciano y temeroso del poderío de los invasores, respondió que estaba de acuerdo con someterse y que deseaba entrevistarse con el jefe chanca. Acto seguido, Huiracocha, su esposa favorita Curi Chulpi y sus hijos, Inca Urco y Socso, huyeron del Cuzco y se refugiaron en el fuerte de Caquia Xaquixahuana, ante la sorpresa de la etnia inca, que depositó entonces su esperanza en Cusi Yupanqui, quien recibió el apoyo de los generales Vicaquirao y Apo Mayta para organizar la defensa de Cuzco.

Cusi Yupanqui pidió a su padre que regresara a encabezar la defensa de Cuzco, pero al recibir su negativa, hizo un llamado general a las etnias vecinas para resistir juntos a la amenaza chanca. Los canas fueron los únicos que se aliaron a los incas, mientras que por otro lado, los ayarmacas fueron los únicos que apoyaron a los chancas; las demás etnias esperaron a ver el bando sobre el que se inclinaría la victoria para unírseles a él.La primera batalla fue en Cuzco, donde todos los habitantes participaron en la defensa, construyendo fosas cubiertas por ramas y tierra donde cayeron muchos chancas al cargar. Destacó entre ellos una mujer, Chañan Qori Coca, que luchó tan bravamente que hizo retroceder al enemigo de su barrio.Rostworowski, 1999: 55; Sarmiento, 1965: 232 (cap. XXVII) Los soldados del ejército inca finalmente vencieron, impresionando a las etnias espectadoras, quienes se unieron a su lado en las siguientes batallas.Rostworowski, 1999: 55-56En Yahuarpampa, la victoria inca se acentuó, dando origen a la leyenda de los soldados de piedra.Raúl Porras Barrenechea, "La leyenda de los Pururaucas", en El legado quechua. Revisado el 19 de diciembre de 2007